Domingo, 06 Abril 2025 00:00

La bella Ubalá, entre el Edén, el mirador y Los Estados

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El viaje a Ubalá implica toda una conexión con la naturaleza, con los ancestros y con un paisaje único que está repleto de decoros, amabilidad y buena mesa. Un día más en tierra de osos.

La permanencia en el municipio de Ubalá deja muy buenas enseñanzas, en primer lugar, dice cómo hacer buen turismo, la manera de disfrutar de montañas, soles intensos o amaneceres cargados de neblina, así como a escuchar historias maravillosas, mágicas y amañadoras. Ubalá hace parte de la Región del Guavio, de la espectacular Ruta del Agua, ese sitio incomparable en donde la naturaleza es inmejorable anfitriona. Hay viajes que dejan marcas en el alma y esta salida a tan particular destino generó eso, recordación, apego, respeto y admiración porque en Ubalá todo se hace bien y hay un grupo dedicado a la promoción turística, es el caso de la Asociación para el Desarrollo Agroturístico y Ambiental de la Provincia del Guavio, Futuragua.

Muchos se preguntan, que hay en Ubalá, pues bien, existen sitios emblemáticos con la huella precolombina de los Muiscas, tal es el caso de Laguna Verde, igual el turista puede disfrutar de caídas de agua. Ahora bien, el viajero puede extasiarse con el embalse del Guavio, la cascada de Nemusten-Sueva, hacer uso de la amplia oferta de glamping y tomar un coctel o comer a su gusto en el mirador del Guavio.

Este destino cercano a Bogotá, aproximadamente a 130 kilómetros, suma la magnífica experiencia en fincas, visitas a los Lagos del Siecha, paseos de montaña en donde el paisaje ofrece todo su esplendor, senderos para caminar y ganar salud y desde luego un desplazamiento por el pueblo en donde destaca la Iglesia de la Inmaculada Concepción, parroquia erigida en 1846.

Un lugar de obligada visita es el hospedaje campestre Montañas del Edén en donde la oferta se sale de lo común puesto que dispone de espacios insuperables para disfrutar en familia o en pareja habida cuenta que los huéspedes cuentan no solo con una alcoba abrigada y limpia, no, tienen a su entera disposición cocina, sala casi que, al aire libre, comedor, lugares de ocio, escritorio y una cama al aire libre ideal para observar estrellas en noches especiales y lunas llenas. No exagero al precisar que el sitio es sui generis, en su máxima expresión, idílico y sublime.



 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el administrador de Montañas del Edén Carlos Edén Romero Caballero dijo que, sin duda, toda la Provincia del Guavio es un pequeño paraíso en donde se interactúa con la naturaleza, pero también con sus gentes buenas y trabajadoras que siguen viendo en la agricultura un potencial que bien se combina con un turismo verde, saludable y necesario para el cuerpo y el espíritu.

Para el directivo es imperdonable tener lugares paradisíacos tan cerca de la capital y dejarlos pasar en vista que la gente se conforma con el calor extremo de otras zonas, el frío de Guasca y destinos vecinos de Bogotá, obviando municipios con tanto potencial natural, agrícola, paisajístico, gastronómico como Ubalá y en general los del Guavio. La región, apuntó Romero Caballero, cuenta con tranquilidad, seguridad y muchísima belleza por lo que se puede decir que la gente del país y del mundo se está perdiendo de mucho.

Lo recomendable, dijo el conocedor, es no solamente quedarse en Guasca sino emprender el viaje completo para apreciar los encantos naturales de Cundinamarca, un departamento turístico por excelencia y dotado con paisajes y lugares matizados por el hechizo y la amplia oferta hotelera, gastronómica y cultural. Vale la pena seguir de Guasca hacia la parte baja del Guavio, aseveró Romero Caballero, ya que en ese circuito están municipios como Gachetá, Gachalá, Ubalá, Junín y Gama. Aclaró que también hacen parte de esta provincia Guatavita, La Calera y Guasca.

Desde la posada hay en promedio 30 minutos a la Laguna Verde, cerca está el muro para observar la represa, el Alto de las Letras, igual el Alto del Ovejero balcón ideal para observar Gachalá y otros sitios naturales que fácilmente embelesan.

En su plática, el amable administrador comentó que hace cuatro años nació el concepto Montañas del Edén, destacó sus raíces ubalenses, pues su señor padre Pedro Edén Romero Urrea hijo de Ubalá, heredó unos grandilocuentes apellidos muy aferrados al entorno regional, igual recordó que su abuelo Pedro Celestino Romero tuvo tienda en el sector del Puerto en Ubalá, una persona íntegra y apegada a la comarca, es por esa representación y legado que se fundó Montañas del Edén, una posada en donde no solamente se ofrece descanso de la mano con la naturaleza y el paisaje sino que cumple asimismo con ese objetivo trazado, rescatar las costumbres y tradiciones campesinas.

 

La meta de Carlos es vivir del agroturismo, brindar lo mejor de Ubalá, pero siendo muy amigables con la naturaleza. Eso dice el por qué defiende las siembras con abonos orgánicos, apartándose de los agroquímicos responsables de graves enfermedades y eliminadores de los ecosistemas lo que incluye los indispensables polinizadores que mueren por miles en medio de la indiferencia total.

En opinión de Carlos Edén Romero Caballero el asunto es seguir sembrando alimentos, pero a la antigua usanza, echando mano del compost y bio-abonos que salven suelos y les permitan producir a plenitud y con vida. Al llegar al hospedaje se observa que hay sitio para el arte y la cultura pues se ven punturas y un entorno de total tranquilidad.

Montañas del Edén ofrece tres modalidades de hospedaje, una es la noche de camping que cuesta 25.000 pesos por persona, la casa de campo El Carmelo un ambiente muy para parejas y en donde el contexto se presta para celebrar una ocasión especial, allí la noche entre semana vale 200.000 pesos y 250.000 pesos fin de semana. La casa de campo cuenta con cocina privada, una zona de estudio, una barra bar baño privado y habitación. También está la posibilidad de habitación compartida el altillo que se ubica en 35.000 pesos la noche. Allí quien se hospeda encuentra su colchón, su lamparita y la respectiva toma, un lugar de experiencia y rodeado de campo.

La cama exterior, puesta en la Casa de Campo El Carmelo para el deleite con noches veraniegas, se hizo con heno y se cubrió con tela impermeable para mayor durabilidad, pero lo cierto es que al turista le encanta y la ven como una apuesta innovadora.

La propiedad está ubicada en hectárea y media, área que facilita el caminar por el campo y visitar la quebrada que hace parte del lindero.

El paseo al interior de la finca es muy agradable y no se hace solo, a ese desplazamiento van Vallenato y Cumbia, dos perros amorosos y juguetones que le dan mayor encanto al sitio. En la finca se quedan con ojo avizor dos gatas muy hermosas, Guabina y Carranga, dos felinos que le enseñan a los visitantes extranjeros sobre algunos ritmos colombianos.

 

 

Al hospedaje llegan muchos turistas internacionales y tienen distintas formas de pago, con dinero o voluntariado, en el segundo el cliente se aloja y trabaja en mejoras cinco horas diarias de lunes a viernes, un negocio redondo porque recibe alimentación, en esencia desayuno y almuerzo, eso sí no le faltará el café de la mañana.

Carlos creció en una escuela del campo debido a que don Pedro, su padre, fue educador, fue a Bogotá se hizo contador, pero se cansó de la vida autómata y sin pausa de la capital, decidió regresar a Ubalá, municipio que ve como muy prospectivo para el turismo, habló con sus padres quienes los apoyaron y se hizo la adquisición del hospedaje que muy seguramente será no solamente sostenible sino próspero y con tendencia a crecer en habitaciones y servicios.

La vida campesina sacó a Carlos, del estrés de Bogotá, pasó a la tranquilidad de Ubalá un sitio que le permitió dejar las gafas, le mejoró el sentido del olfato y lo invitó a trazar un proyecto de vida que incluye empresa rural, compañera, hijos y una vida campesina, disfrutar su estancia sin los desgastes del afán.

Un tema trascendental es que por la pandemia mucha gente retornó al campo, volvió a sus raíces y recuperó vida, una parte positiva de la tremenda circunstancia viral. Esta situación, enfatizó Romero Caballero es importante para decirle al gobierno y a la gente que el futuro está en el campo, de un lado por la siembra de alimentos y obtención de proteína, pero igualmente por las nuevas expectativas económicas que se abren con el turismo puesto que la gente quiere cosas diferentes, totalmente alejadas de lo urbano, preferiblemente con montañas, climas agradables, buena mesa y total sosiego, estos, sostuvo, son los emprendimientos que necesitan apoyo técnico y financiero del ejecutivo.

 

“La idea de Montañas del Edén es ser un referente para que otras personas, básicamente los jóvenes, se den cuenta que vivir en el campo vale oro, siempre y cuando se sepa aprovechar de una buena forma porque se puede sembrar y recibir turistas, una manera de tener un ingreso para vivir confortablemente, pero haciendo las cosas demasiado bien”, señaló el emprendedor.

 

 

La posada quiere que el turismo de Ubalá sea de experiencia en donde las personas tengan contacto con el campo y se animen a comprar productos frescos para llevar a sus hogares. Un poco es tomar el ejemplo del Eje Cafetero en donde las fincas atienden turismo, pero siguen en la siembra de café que finalmente termina viajando en los equipajes de quienes visitan los lugares. Ubalá sembró café de gran característica y elevada calidad en taza. Lamentablemente con los cambios geográficos por el embalse el clima varió y muchas actividades agrícolas fueron perdiendo fuerza, una de ellas el café que sigue brotando, pero con menor impulso.

Allí hubo un canje que invita a hacer cuentas, pues se cambió un desarrollo en desmedro de otros, esencialmente de la ruralidad, para el caso del café se perdió volumen y una economía importante, por fortuna subsiste una parte de esa caficultura en donde los productores hacen su mayor esfuerzo, ya que se resisten a abandonar un cultivo que marcó la historia económica del departamento en tiempos en que el café era importante en la cordillera oriental.

Hay una agricultura en invernadero que deja buenas producciones, pero hay líos con la comercialización, al campesino le pagan cada quince días, si tiene suerte, y el producto se va a muy bajo precio por presión de los intermediarios, un tema que necesita con urgencia la mano del gobierno. Carlos Edén Romero Caballero anotó que la única opción que tienen los agricultores es transformar los productos, agregarles valor y por esa vía obtener verdaderas ganancias, vender tal y como sale de la finca, recalcó, es perder, lo que no resulta justo después de tanto esfuerzo.

En un plazo mediano o pensando a diez años, este empresario ve un hospedaje con más unidades para el descanso y un bar pizzería, obviamente atiborrado de turistas y con una actividad en donde ganen todos, oferentes de un servicio ganador y los clientes.

 

 

Para quien está en el exterior es oportuno decirle que Ubalá y su magia natural está demasiado cerca de Bogotá saliendo por La Calera o por Sopó, las dos opciones llenas de paisajes espectaculares, tranquilidad y ricuras gastronómicas.

 

“Están todos en Colombia o en el lugar del mundo que se encuentren, cordialmente invitados a Montañas del Edén, un lugar acogedor, con mucho verde y con todo el respeto y el amor para quienes confían y apoyan nuestro hospedaje de montaña, con seguridad una experiencia inolvidable”, manifestó Romero Caballero.

 

El administrador dijo que es muy necesaria una mirada del gobierno para contar con un decidido apoyo porque se está trabajando desde lo rural y con toda la innovación para llevarle un servicio diferenciado al turista, un nicho totalmente lejano de la hotelería tradicional. Una meta de Montañas del Edén es generar empleo y contribuir con la economía local. El hospedaje le compra leche a los vecinos que tienen sus vacas en las mejores condiciones, a futuro el lugar tendrá animales de granja para optimizar la experiencia de los acogidos.

Sobra decir por qué el espléndido lugar se llama Montañas del Edén, pero lo cierto es que el lugar es todo un paraíso en el que también interviene la señora Gleidys Caballero Alvarado, madre de Carlos Edén quien al unísono con don Pedro han permitido un desarrollo distinto para turistas que buscan opciones diferentes, en el crecimiento han ayudado vecinos y voluntarios tanto de Colombia como de otras partes del mundo.

Edén como nombre, dijo Carlos, agrada porque representa el comienzo, igual encaja en lo que vende el hospedaje porque también edén es paraíso, justo el sitio en donde se ubica una posada que enamora. El nombre seguirá porque más temprano que tarde aparecerá Edencito. Qué gusto haber conocido este lugar, pero que honor haber iniciado una bonita amistad con estas magníficas personas en las inigualables Montañas del Edén.

 

Los Estados, también un lugar diferente

 

 

La administradora ambiental Johana Castro lidera un maravilloso emprendimiento en su finca de Ubalá, lo bautizó Los Estados, un lugar turístico ubicado en la Ruta del Agua que a propósito sirvió para trazar el plan turístico regional en 2009, pero asimismo resultó una oportunidad para fortalecer todos los patrimonios naturales a nivel regional.

La Ruta del Agua, explicó, Johana Castro, es valiosa porque está en un ícono de gran importancia no solo para Bogotá sino para el país expresado en la hidroeléctrica del Guavio en torno de la cual giran importantes recursos ambientales, hídricos y naturales esenciales para que la obra pueda seguir generando la energía que demanda la capital y la que se exporta.

Subrayó que Ubalá es uno de los municipios más grandes de la Región del Guavio a tal punto que está dividido en zona A y zona B, es decir que es dueño, aparte de las incomodidades de una riqueza estimable, este pueblo recibió un reconocimiento importante por el concurso de las aves. Ubalá entonces, dijo Castro´, tiene conjuntamente riqueza hídrica que bien acompaña con bio-fauna, flora y un destacado puesto en avistamiento de aves de manera paralela con el turismo.

El oso de Anteojos es un ícono en la región porque se asocia a la sostenibilidad de los páramos, luego es sinónimo de vida, pero igual hay muchas otras especies de fauna silvestre como jaguares, venados de cola blanca, zorros, comadrejas y muchos más, sin obviar águilas y pájaros de gran belleza y hermoso canto. Destacó la aparición afortunada del águila crestada y de nuevas especies desplazadas de sus entornos en los Llanos Orientales. Según Johana Castro, con el turismo de naturaleza se han podido recuperar espacios para que las aves encuentren un refugio en las montañas de Ubalá y en cada uno de los emprendimientos.

Un evento que está afectando la agricultura de Ubalá y de la región del Guavio es la llegada de aves que se alimentan de la agricultura regional lo que obliga a tener especies ecosistémicas que ayuden a controlar el arribo de nuevas clases, sin embargo, manifestó que es importante pensar en agro, sin perder de vista la importancia que implica recuperar especies autóctonas y nativas del Guavio.

 

 

Con la Ruta del Agua, expresó la administradora ambiental, de la misma manera se pudo recuperar la gastronomía típica y ancestral lo que involucra reavivar cultivos del pasado amigables con el medio ambiente de forma orgánica y limpia, es decir que los platos típicos estén llenos de valor agregado, no solo en sabor o en recetas sino en inocuidad, una excelente carta de presentación frente al turista que consume productos sanos y totalmente nutritivos y saludables.

En la región se insiste en deshacerse de una agricultura mal hecha, la que mata suelos y produce mientras se pueda unos alimentos cancerígenos y llenos de tóxicos. El asunto es alimentar con toda confianza a niños, ancianos, hombres y mujeres, pues sigue izada la bandera de producir sano y comer sano.

Hay tanta responsabilidad con la agricultura que el plato típico que se sirve en Los Estados incluye mucho de la cosecha que el predio produce o los alimentos que se adquieren en otras fincas en donde la química está mandada a recoger. Hoy la marca utiliza en sus plantaciones controladores biológicos con lo cual se está llevando a cero el uso de agroquímicos y tóxicos porque el sentido de cultivar limpio es llevar salud y confianza a los consumidores.

Hay un trabajo encomiable que beneficia a quienes no soportan algunas proteínas y consiste en la siembra y cosecha de orellanas de textura blanda y gelatinosa, no en vano es un hongo totalmente comestible en forma de abanico. Tiene un alto valor nutricional y hasta propiedades medicinales. Se trata de un sustento que hace parte de los alimentos funcionales y como las orellanas pueden haber muchos productos más solo que se trata de ir integrando este tipo de alimentos que son limpios y orgánicos sino eficaces y apropiados para el organismo. A juicio de la profesional, será determinante ofrecer un producto más allá de lo típico, totalmente nutritivo.

 

Los Estados, cuerpos y ánimos reparados

 

 

Los Estados, un lugar para el descanso y la salud en donde el color, la naturaleza, el canto de los pájaros y la paz son un común denominador, se afianzó como un sitio de historias y gastronomía.

La Ruta del Agua es igualmente una ruta mitológica que permite recuperar aspectos culturales e históricos, una experiencia que aprueba el rescate de narraciones vitales, precisamente para el cuidado de los recursos naturales, de los caminos y desde luego esenciales en la preservación oral de los ancestros, patrimonio vital para cada habitante de la región.

En Ubalá hace algún tiempo y en momentos en que el pueblo era incipiente solo había ruta en el día, en la noche caminar o desplazarse era imposible porque había tan solo una trocha llamada El Duchaí, un camino que conectaba directamente con el municipio de Gama, un sitio con líneas de cascada, numerosas extensiones de bosque y lugares ideales para compartir atardeceres o puestas de buen sol que no solamente prenda, sino que permite ver la naturaleza que hay enfrente. Ese paso conecta con un camino llamado El Boquerón que a su vez se articula con la vía a Laguna Verde. En su plática Johana Castro apuntó que en los viejos tiempos y precisamente para la Semana Santa se escuchaba el recurrente subir y bajar de un caballo, un galopar que generaba susto en los campesinos que asociaban esa actividad con la Panturria, un personaje que según los abuelos era mitad mula y mitad mujer, a esa condición de castigo divino por así decirlo se llegaba por parir bebés y luego tirarlos, quizás un espanto semejante a La Llorona.

Cuenta la leyenda que una noche, luego de hornear amasijos, una familia entró a la casa dejando las cenizas de la jornada de mezcla y candela. Todos escucharon ruidos y encontraron una bestia revolcándose en las tibias brasas, el padre salió de la vivienda rural ubicada en la mentada ruta y vio un pequeño asno con cabeza de mujer. Para conjurar la indeseable presencia la familia se puso de acuerdo y el Jueves Santo de bendijo un rejo con el que se capturó la Panturria que fue atada al boscaje, al siguiente día, ya con sol encima los habitantes vieron a una mujer lo que causó asombro y terror según el mito.

 

 

El cuento no fue tan cuento porque muchas personas se llenaron de pánico, pues se relacionaba a una persona del pueblo que tenía los ojos escaldados con la Panturria, un caso paranormal digno de un oftalmólogo. El abuelo de Johana tuvo un almacén de telas en Ubalá a donde llegaban compradores y no pocas historias.

Una de esas historias decía que al esposo de una mujer se lo llevó la Panturria que intentó hacerlo caer en un abismo, pero el infortunado resultó bienaventurado y se logró salvar, independiente de lo que se pueda pensar la gente sí le tiene respeto máximo a la situación pese a que entra en un capítulo mitológico. La Panturria no solamente afecta mujeres, también a los hombres que embarazan mujeres y las dejan a la deriva, algo más o menos como que la Panturria podría ser la mami de la hija de nadie.

Los estados, es un lugar ideal para comer bien allí se venden trifásicos y platos autóctonos como el fiambre que cuesta 35.000 pesos, eso sí, con todos los juguetes. Ese plato de los ancestros era preparado por las madres o esposas de los trabajadores del campo y en ese tiempo se preparaba todo lo que Ubalá producía, huevo, pollo criollo criado en casa, carne de cerdo, chicharrón y carde de res, a esas carnes se le añadía mazorca, yuca, guatila y todo lo que hubiese en cosecha, una mixtura de productos que al armarse se llamaba “goto” el cual se envolvía en hojas de plátano, se amarraba y así el almuerzo ganaba sabor. Hoy el plato recuperó vigencia y es así como se lleva a paseos o se reparte en ocasiones especiales.

 

 

La mayor ocupación en Los Estados suele darse en Semana Santa, fin de año y en los puentes. Hace poco los visitó una familia francesa, una muestra de que trabajar por reservas genera orden y una buena atención a grupos y familias a las que se les dedica todo el tiempo posible.

Sobre los platos anotó que el trifásico, siendo un plato muy vallecaucano, exactamente un sancocho con papa, yuca, verduras y tres carnes, cerdo, pollo criollo y res, una manera de retomar comidas típicas no solo regionales sino nacionales.

El nombre Los Estados se lo dio el abuelo de la empresaria a la finca hace muchos años y hoy el nombre hace alusión a cómo se encuentra la persona, en qué estado de ánimo, felicidad, tristeza, melancolía, tusa, satisfacción y otros ambientes intrínsecos de las personas.

 

“Aquí el reto es poder mejorar el estado o el ánimo de los clientes cuando finalmente salga de la finca. Aquí como en Francia cumplimos con la restauración desde lo gastronómico hasta lo espiritual pues tenemos paisaje, tranquilidad y compromiso pues para nosotros la persona es fundamental”, afirmó la administradora ambiental Johana Castro directiva de la finca turística Los Estados.

 

El Mirador de Ubalá, buena vista y excelente comida

En horas de la noche llegamos un jueves de finales de marzo a El Mirador, un sitio con todas las características para pasarla bien, hay bebidas de todo tipo, comidas al gusto y unas carnes de muy buen sabor. Luego de tomar asiento y deleitarnos con el paraje saludamos al gerente de este emprendimiento familiar Pedro Joaquín Morera Urrego quien dejó ver de entrada su amabilidad y disposición para la charla.

 

 

Esta empresa cumple tres años y medio sirviéndole a la comunidad y aportando de manera importante al turismo de Ubalá porque desde la entrada el lugar es ameno, amplio en portafolio e innovador. Indicó que en el mirador hay carta para todos los gustos por cuanto se pueden pedir todo tipo de platos con sobresaliente sazón, quizás infaltable en el Guavio, pero también comidas rápidas, todo de gran sabor y lo mejor que está en un punto estratégico del municipio en donde la vista es extraordinaria.

El mirador ofrece una de las mejores vistas hacia el casco urbano de Ubalá, un tremendo atractivo para quienes visitan el negocio.

Al retomar el tema gourmet, Morera Urrego expuso que El Mirador ofrece churrasco, lomo de cerdo en diferentes presentaciones, pechuga de pollo con distintas opciones y pescados frescos como trucha, bagre y mojarra. Dentro de las comidas están las costillitas BBQ y en comidas rápidas el lugar se caracteriza por tener una de las mejores hamburguesas de la región, totalmente artesanal con carne procesada y condimentada en el restaurante.

De muy buena salida están los perros calientes, mazorcadas, creps de carne de pollo o mixto y salchipapa en diversas combinaciones. El Mirador tiene bebidas de todo topo, jugos naturales, gaseosas y cerveza para que la gente disfrute un momento perdurable en tan pulcro altillo.

“En Ubalá tenemos mucho que explorar, es una tierra completamente virgen en el tema turístico porque hay sitios acogedores, naturaleza y unos paisajes encantadores que se quedan en el recuerdo de quienes optan por este destino. No menos llamativos son los espejos de agua del municipio como Laguna Verde y el mismo embalse”, declaró el señor Morera Urrego.

 

 

Un asunto que llama la atención de los turistas es la mina de hierro que saca toneladas de este producto en filas de volquetas ya que en Ubalá se está llevando a cabo un macroproyecto minero liderado por la empresa Acerías Paz del Río en donde se explota hierro a cielo abierto en las veredas Santuario y Las Mercedes ubicadas a 20 kilómetros del casco urbano vía Laguna Azul en donde la extracción del mineral se hace con maquinaria pesada, retroexcavadoras, camiones articulados de acarreo 730, bulldozer y volquetas de gran capacidad que transportan hierro triturado hasta Tocancipá de donde sale en tractomulas para Belencito en Boyacá en donde se procesa la oferta de hierro colombiano. 

Esta mina con 20 años tuvo su primer piloto en 2005 y en principio la firma de minería Tigof hizo una explotación de 10.000 toneladas con la que se corroboró que la calidad del hierro de Ubalá es mucho más alta que la de Belencito.

Después del plan piloto se hicieron las licitaciones para las empresas que trabajarían con Paz del Río, al lugar llegaron compañías de Brasil, Bucaramanga y la licitación actualmente está en manos de la compañía Mincivil. Como todos los grandes proyectos, comentó Joaquín Morera, la minería genera problemas, pero igual enormes beneficios, ya que en este caso hay unos 300 trabajadores de los cuales el 70 por ciento son de la región.

 

“La minería deja importantes ganancias en el comercio y por ello hay dinámica económica, un escenario que se refleja en la salud de los negocios de Ubalá y su crecimiento. En momentos de dificultad económica el hierro blinda el andamiaje productivo y comercial del municipio, la mina tiene una vida en extracción de cuatro o cinco años, pero hay otras concesiones mineras y Acerías Paz del Río está detrás de ellas. Yo creo que tenemos que acostumbrarnos a la minería, pues fue un renglón extractivo que llegó para quedarse, pues el hierro ubalense, que podría aumentar sus reservas, es de gran pureza y atributo”, afirmó el experto también en minería.

 

 

El Mirador tiene buena clientela porque entre semana ha tenido picos interesantes, pero el fuerte de este y otros negocios está en los fines de semana cuando el negocio se llena, especialmente sábados, domingos y festivos, pero también hay ventas abultadas en fechas especiales.

Como empresario consideró que la nueva propuesta tributaria debe ser bizarra y diferente pues lo lógico es abaratar el país, devolver la competitividad para que regrese la demanda de bienes y servicios. Según el gerente de El Mirador, un país que baja su impuesto de renta se vuelve gran generador de empleo porque la inversión aterriza y redunda en soluciones puesto que un empleo digno es mucho más deseable que un subsidio mendicante.

 

“Un país con menor carga tributaria impulsaría nuevos emprendimientos que se han ahogado por la imposibilidad de operar o tener sostenibilidad garantizada, y en eso ha habido errores graves del Congreso que no ha tenido la capacidad y el conocimiento de sentarse con el gobierno a tomar los correctivos, todo transcurre mecánicamente y ni el ejecutivo ni el legislativo se dan cuenta que las incontables reformas tributarias destrozaron al empresariado y acabaron con la productividad, nada de lo que un Estado se pueda sentir orgulloso”, acentuó Pedro Joaquín Morera Urrego.

 

La carne es cuidadosamente escogida y adquirida en Gachetá en donde El Mirador compra cortes de calidad, generalmente de razas cebuinas a unos precios accesibles, eso sí exigiendo y apostando por verdadera calidad.

 

 

El negocio abrió sus puertas el 31 de octubre de 2022, una empresa que llegó después de la pandemia que dejó grandes enseñanzas y sueños que finalmente se cristalizaron, pues el negocio resultó verdaderamente exitoso y hoy representativo, tanto así que ya se planea su ampliación para poder llegar a más gente, entre ellos los turistas que siguen creciendo en visitas todo fruto de un producto de primera calidad y un óptimo servicio.

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