El ex ministro de Agricultura y CEO de Cebar, empresa especializada en soluciones financieras y estructuración de negocios Andrés Fernández Acosta, le dijo a Diariolaeconomia.com, que la informalidad en la tenencia de la tierra le sigue generando problemas al campesinado que no puede acceder al crédito agropecuario porque siendo un inconveniente administrativo y legal, es posiblemente más nocivo que el tema de plagas, enfermedades o asuntos climáticos.
La falta de legalización, insistió, es una complicación con grandes repercusiones porque con la necesidad de sembrar o criar ganado, el fenómeno de manera contundente es el que más afecta la colocación de crédito para las zonas rurales. Manifestó que ha hablado personalmente con ministros y superintendentes de Notariado y Registro, con expresidentes de la República a quienes les dijo que deben tomarse acciones inmediatas así la superintendencia en mención dependa directamente del presidente.
Precisó que el sector agropecuario en sus presupuestos anuales debería tener un rubro muy grande y sumamente fuerte para ayudarles a los campesinos a legalizar la tenencia de la tierra, especialmente a los pequeños productores. Fernández explicó que, si el país lograra legalizar entre el 10 o el 15 por ciento de los predios no legitimados y que son indudablemente de sus dueños, la colocación de crédito para el campo en Colombia se dispararía exponencialmente.
Esa falta de gestión para certificar tenencia de un activo rural es fruto de la desidia y falta de conocimiento, el fenómeno es como un problema oculto o una enfermedad sin detectar o que la gente finalmente sabe que la tiene sin entender los impactos y la importancia de tratarse.
“El Gobierno Nacional debería dedicar gran parte de los recursos para legalizar las tierras productivas ya que eso haría crecer el agro, garantizaría empleo y desarrollo rural. Hoy el nuevo petróleo y el nuevo oro, es el agua y la comida. Vemos hordas de visitas o delegaciones del Medio Oriente, buscando cómo invertir en Colombia y asegurar esos recursos para generar o mantener su seguridad alimentaria. Si nosotros queremos sembrar esas 15, 20 o 30 millones de hectáreas disponibles en los Llanos Orientales, necesitamos acciones desde el ejecutivo para formalizar tenencia y esa zona del país sí que tiene problemas en materia de legalización”, advirtió Fernández Acosta.
Sobre el espinoso tema puntualizó que agudiza la situación de por sí apremiante las famosas cartas-ventas y la falta de Estado, haciendo claridad que es un inconveniente de más de 50 años atrás, una serie de trabas y dificultades que conllevaron a que la informalidad en las tierras en zonas donde se puede sembrar sea muy grande, de solucionarse ese asunto, expresó, se puede conjurar medio problema en el sistema agropecuario nacional.
El de las tierras, recalcó el exministro, no es un apuro mínimo y subrayó que si se detallan todas las tierras que nacieron de reforma agraria y de cesión de baldíos de la nación entregados legalmente, pero que en el proceso faltó ese último paso administrativo de legitimación, habría una solución para el campo y su crecimiento, si se lograra certificar la tenencia a muy bajo costo versus el tamaño del problema, el 15 o el 20 por ciento de las tierras agropecuarias ya registradas, inmediatamente podría pasar a ser la garantía idónea para que un campesino pudiera acceder a un crédito.
En opinión del administrador de empresas agropecuarias de la Universidad Lasallista de Medellín, Cebar es la estructuradora agropecuaria de crédito más grande que hay en Colombia. La compañía con 24 años de experiencia y líder en soluciones financieras, estructuración de proyectos y gestión de negocios para las cadenas agropecuarias, estructuró en 2022 tres billones de pesos en créditos para el sector agropecuario en cerca de 14.000 operaciones.
Este año, manifestó, la firma tiene como meta estructurar empréstitos por 4.4 billones de pesos en 18.000 operaciones.
El exministro expuso que Cebar ha sido una estructuradora de crédito tradicional totalmente al servicio del agro colombiano con temas de leasing, crédito, todas las líneas del Fondo para el Financiamiento del Sector agropecuario, Finagro, y sobre todo haciendo consultorías y generando dinámicas que permitan que los bancos por fin, esencialmente la banca privada, le preste a los productores del campo colombiano, especialmente al pequeño productor que es donde hay mayor dificultad para los desembolsos.
Fernández llegó a su cargo hace un año y la estructuradora se está convirtiendo en Fintech y en Insurtech porque está incursionando en el innovador desarrollo tecnológico, por eso, apuntó, la empresa lanzó el primer seguro agropecuario diseñado por expertos del sector con la diferencia que en el caso citado no lo hicieron las aseguradoras sino quienes viven el día a día en la ruralidad productiva, cambiando el nuevo Cebar que necesita el campo local.
En materia de crédito y soluciones, expresó Fernández, hay acceso, pero lamentablemente no hay conocimiento por parte de los productores y labriegos, sobre el particular afirmó que el asunto invita a entender y jugar del otro lado de la cancha para saber porque el sector financiero agropecuario colombiano es tan reticente a colocar el crédito. Así las cosas, comentó, hay que comprender en primera medida que el agro maneja un riesgo superior frente a los otros sectores productivos y económicos, algo lógico porque como dicen tradicionalmente se trata de plata a sol y agua, en segundo lugar, en el tema de las garantías usualmente el subyacente es tierra, un lío porque uno de los problemas más grandes que hay está en la informalidad en la pertenencia de las fincas o predios y no solo porque la persona no pueda demostrar su titularidad, es que le resulta imposible apalancar sus créditos con base en ese dominio, razón por la cual el directivo estimó perentorio hacer un esfuerzo adicional para llegarle a ese pequeño productor.
“Instrumentos como los que desarrollamos nosotros en el gobierno en ese momento, el Fondo Agropecuario de Garantías, FAG, e igualmente elementos como el Incentivo al Seguro Agropecuario, ISA, que permite proteger al agricultor contra todas las amenazas del clima para que si a futuro tiene un problema con su actividad productiva cuente con los recursos necesarios para pagarle al banco en caso de una tragedia, todas esas cosas deben fomentarse y desde Cebar es en lo que estamos trabajando”, declaró el señor Fernández.
Dijo que la estructuradora hace parte de la red ENDEAVOR a nivel global como empresa de alto impacto en el mercado, con espíritu de iniciativa, altamente innovadora y con un amplio potencial de crecimiento.
La empresa, apoyada en tecnología financiera Fintech y en una confiable plataforma llevará, aparte de confianza, toda la celeridad para adjudicación de créditos, igual tranquilidad para el sistema financiero y para toda una cadena que incluye a Cebar, toda una garantía para disparar el agro-negocio y apostar por sustitución de importaciones, reactivación de cultivos y en una agricultura que será el bordón del hoy y del mañana.
La empresa migro a la Fintech, especificó Fernández, porque hoy la banca no admite filas, pérdida de tiempo ni estrés, los retiros de 50.000 pesos pasaron a la historia con la tarjeta débito, factible por la invención del cajero electrónico, posteriormente aparecieron las páginas web para hacer portales y operaciones transaccionales, con el paso del tiempo todo migro a los teléfonos inteligentes, luego nadie en la vida volvió a una entidad financiera a sacar de su cuenta cantidades ínfimas, hoy todo lo baja por la aplicación y gana en rapidez, eficiencia, confianza y tranquilidad, una herramienta que al final del día dinamiza todos los sectores económicos.
“Nosotros nos hemos querido volver Fintech porque queremos que el acceso al crédito agropecuario, vetusto, desgastante, difícil y quitador de tiempo se vuelva sencillo y aun clic, todo a la mano, es por eso que migramos a la tecnología y nos matriculamos en Fintech para dinamizar Cebar. Ambicionamos que la estructuración de créditos, consultorías y el tema de información de precios, mitigación de riesgos, sea más ágil, utilizando los sistemas de telefonía celular y de Internet satelital vamos a llegar con más eficiencia a los campesinos pues podremos decirles que hay amenaza de heladas, se asoma una temporada de lluvias, de sequía, que es urgente cuidar los cultivos, limpiar los drenajes, ordenar los jagüeyes y los riegos con tiempo y método, es lo que explica porque nos queremos volver Fintech, no solo seguir como estructuradores de crédito sino ser de verdad el SFA que acompaña a la compañía, sencillamente soluciones financieras agropecuarias, es muy necesario ganarnos ese título porque la idea es complementar eficacia y avanzada con el campo”, aseveró Fernández.
La empresa ofrece seguridad, eficacia y confianza por ese boom de soluciones, aplicaciones, Apis, todas soportadas en sistemas de ciberseguridad como el Blockchain, lo que permite a un sector gozar de toda la vigilancia porque finalmente la plata que se presta en Colombia y en el mundo hace parte de los recursos de los cuentahabientes, se trata de bancos manejando platas de terceros y para poder operar con sosiego debe haber máxima trazabilidad y garantías a través de la tecnología. Ahora bien, acentuó, con los problemas de ciberseguridad y amenaza hacker, Cebar, desde que tomó la decisión de convertirse en Fintech, optó por utilizar todas las herramientas tecnológicas de última generación para blindar los llamativos sistemas y tener al máximo seguridad de la información tecnológica.
Al analizar todo el tema de amenazas y prevención, Andrés Fernández Acosta dijo que, si una compañía quiere ser una Fintech en Colombia, debe empezar por mirar como protege su sistema porque si esa tecnología financiera es hackeada o llega a ser alterada de alguna manera, se pierde la credibilidad en la entidad y lo más grave, puede esfumarse la plata de las personas que confían en una corporación para manejar sus patrimonios.
Fernández dijo que, en siembras y cosechas, así como en cría de animales todo cambio para bien, el tema no pasa exclusivamente por maquinaria de última generación, dotada de precisión o inteligencia artificial, no, para el experto son igualmente útiles las herramientas financieras y todo lo que irrigue recursos para sembrar y adquirir equipos. La agricultura 4.0 está de moda, anteriormente existían tres o cuatro marcas de tractores, hoy son muchas las empresas que ofrecen drones, combinadas, más avanzados tractores, motores, moto-reductores y una retahíla de opciones que han mejorado la productividad y competitividad agropecuaria, todo incluyendo la tecnología financiera, facilita ser agricultor, una labor bastante difícil.
La agricultura pide productividad cuanto antes
Al hacer sus precisiones sobre los grandes desafíos de la agricultura el exministro apuntaló que se hace inaplazable generar productividad, acopio y todo lo que signifique garantizar alimentos y tener controlada la seguridad alimentaria porque entregar tierra por cumplir no es tan rentable para una nación.
Expuso que, si se le da tierra a un campesino, pero sin acompañamiento económico y técnico, prácticamente el Estado condena a ese labrador a pagar un impuesto predial sin recursos para honrar el tributo, algo demasiado claro y sencillo. A juicio del CEO esa política de regalar tierras hace parte de una filosofía errónea demasiado popular.
“Yo entregué mucha tierra en este país, pero no adjudiqué un solo metro en donde no hubiera un programa complementario que ayudara a explotar los predios concedidos”, señaló el conocedor.
Desde su perspectiva, Colombia es un país privilegiado porque tiene hoy siete millones de hectáreas sembradas y más de 30 millones en praderas para el ganado. En sus cuentas hace falta sembrar otros ocho o diez millones de hectáreas adicionales y optimizar las campiñas para la cría de bovinos. Reiteró que son muchos los empresarios y las bancas de inversión que buscan entrar a Colombia para productor comida, algo muy superior al oro y el petróleo a las puertas de una hambruna. Los colombianos, enfatizó, tienen variedad de climas, de suelos, vías de acceso y unas 4-G que cambiaron de tajo la agricultura en el país, reconoció que hace falta conectar los Llanos Orientales.
Desde su análisis, es terminante recuperar la seguridad, la institucionalidad y la tranquilidad en campos y ciudades, también seguir apropiando recursos para el desarrollo y la competitividad, hoy el Gobierno debe demostrar que sigue en esa línea porque teniendo todas esas condiciones, no hay una sola razón para que Colombia no sea una potencia mundial en productividad.
Lamentablemente Colombia quedó rezagada en la región viendo como vuelan Ecuador y Perú por temas de corrupción y falta de credibilidad y apuesta por el campo, el país, remarcó, rompió una cantidad de paradigmas.
“Cuando yo era Ministro mi gran preocupación era el cuello de botella que tenían los productores para poder llevar los agro-insumos hacia sus fincas y después para sacar sus productos cosechados, hoy tenemos terminales nuevas como Puerto Antioquia al sur del Golfo de Urabá, y vienen otras soluciones en camino lo que incluye muchos más kilómetros de vías 4-G, disfrutamos de mayor cobertura en telefonía móvil y teléfonos inteligentes, así como la Internet satelital que llega a todos lados. Si se mantiene la seguridad las condiciones están dadas para repuntar y propender por un país competitivo y en pleno progreso, repito la seguridad es una condición sine qua non para poder ser potencia en producción de agua y comida, una solución que literalmente está en nuestras manos y dentro del marco constitucional”, concluyó el exministro de Agricultura Andrés Fernández.


