El cultivo de frijol es muy común en Cabrera y en la fértil y productiva región del Sumapaz. Este grano es muy apetecido por su sabor y sus propiedades alimenticias. En gastronomía se le ve en las sendas y generosas bandejas paisas, pero jamás se pensó que esta leguminosa fuera tan determinante en la fabricación de postres, puntualmente en la del arequipe.
La líder de la Asociación de Mujeres en Progreso, Luz Virginia Castillo Cantor, le dijo a Diariolaeconomia.com que el nuevo arequipe de frijol ha resultado todo un hit, no solo en la región sino en varios sitios a donde ha llegado esta especial y dulce preparación.
En una locación, algo parecida a las viviendas chinas, con unos seis o siete árboles de eucalipto vigilando la fábrica y el sitio de comercio, ese que queda frente al estadio de fútbol de la vereda Alto Ariari, 12 mujeres cabeza de hogar se dedican a preparar este postre, una nueva marca de Cabrera, la verde y agrícola tierra de la provincia del Sumapaz en el oriente de Cundinamarca.
Allí la señora, Luz Virginia asegura que antes de ir al arequipe, el frijol debe dejarse en remojo desde el día anterior y luego ingresa a un arequipe muy tradicional en una especie de leche que resulta de licuar el grano al que previamente se le retira la cascara de color rojizo.
Según esta empresaria, el frijol ayuda a que la preparación rinda más, agilice su preparación y optimice su sabor.
“Primero se pone a hervir la leche con el azúcar y al rato se le agrega el frijol licuado para que la cocción sea más rápida. Esto ayuda mucho en la textura del arequipe porque da espesor, de todas maneras le imprime un sabor especial a este producto”, declaró la señora, Luz Virginia Castillo.
Este producto que ya le compite al manjar blanco del Valle del Cauca y al arequipe afamado de la Sabana de Bogotá nació hace seis años y con el auge del frijol tomó mayor impulso y desde ya se perfila como una oferta regional que regala identidad y marca.
En opinión de esta noble y formal señora, la idea es que el resto del país lo pruebe y se quede con el producto para perpetuar no solo un dulce de grandes propiedades sino para desarrollar toda una industria que involucra el sector lácteo con la producción de frijol, caracterizado por su buena calidad.
En este momento la fábrica tiene un inconveniente que al parecer superará muy pronto y es que no cuenta todavía con el registro Invima. Para ese fin ya trabajan de la mano con el SENA.
Actualmente este arequipe se fabrica artesanalmente y se despacha como producto casero, pero la meta es sacar mayores producciones y afianzar una marca y una verdadera industria.
“Nosotros sabemos que el Invima es demasiado exigente en todo lo que tiene que ver con alimentos, pero estamos haciendo la tarea de sanidad e inocuidad para que el SENA y otras entidades nos ayuden a obtener el anhelado permiso para comercializar en grande”, dijo.
Este arequipe, diferente a otros es de mayor durabilidad, siendo perecedero tiene la particularidad que no necesita preservantes entre otras cosas porque el frijol es rico en antioxidantes que hacen que el producto dure más.
La asociación vende el arequipe en un empaque de 22 gramos aproximadamente y tiene un valor al público de 1.500 pesos, pero hay la perspectiva de aumentar el tamaño y subir el precio, de igual forma se contempla el empaque en totuma o en plástico.
Esta Asociación de Mujeres del Progreso, agradecieron todo el apoyo de la Asociación Agrícola de Productores y Comercializadores de Productos Agropecuarios del Sumapaz, Afrijosum.
La historia del arequipe es reciente, pero nació en un intercambio de sabores y saberes con otras cooperativas. Una señora inquita reveló la receta la cual fue capitalizada por esta asociación de Cabrera.
Luz Virginia Castillo es una mujer casada con tres hijos, Luz Adriana, Luz Yadira y Edwin Antonio el menor de la casa. Es una mujer feliz que ama el campo, el cultivo de frijol, de frutas y la cría de ganado de leche.
Para esta emprendedora señora, lo más importante y por lo que hay que luchar es la seguridad alimentaria, la soberanía productiva y el plan de semillas, pero no dejan de lado sus sueños de crecer empresarialmente, haciendo su vida y las de las compañeras de asociación mucho más dulce.
“Este producto es tan bueno que quisiéramos verlo en contenedores rumbo a Estados Unidos pues sabemos que hay un TLC que podemos aprovechar y por ahí derecho le endulzamos el rato a los americanos”, precisó Castillo.
Aprovechó este diálogo para invitar a todo un país a tener liderazgo y propender por asociatividad y una verdadera competitividad, de esa que exige toda la adrenalina.
Reveló que le molesta el olvido en el que está Colombia en frentes vitales como salud, educación y el campo.
“Aquí en Cabrera somos privilegiados porque hay regiones y países en donde hay mucho más deterioro, pero eso no nos debe conformar”, sostuvo.
Hoy por hoy la pequeña fábrica prepara y adiestra jóvenes mujeres para que sigan con el legado campesino y desde luego para que impulsen y le den grandeza a ese rico y coqueto arequipe de frijol que demuestra que en Colombia siempre hay cabida para la inventiva y las más dulces y sabrosas sorpresas.


