La decisión del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, de declarar constitucionalmente a Barranquilla como "capital alterna" del país permitirá al mandatario entrante apoyarse sobre sus "aliados naturales" en la periferia del territorio nacional, dijo a Sputnik el analista político Diógenes Rosero.
De la Espriella ratificó su intención de convertir a la ciudad de Barranquilla en la "capital alterna" de la nación sudamericana, como una estrategia para combatir "el centralismo" que ha llevado, según él, a sus predecesores a gobernar el país siempre desde la perspectiva de Bogotá.
"Se acabó el olvido. Se acabó la desidia. Se acabó el abandono centralista", dijo De la Espriella durante un encuentro de "empalme territorial" en Montería, ciudad de la región del Caribe colombiano en la que el mandatario electo creció.
De la Espriella destacó que "hace 140 años que Colombia no tenía un presidente del Caribe", señalando que el último en hacerlo fue Rafael Núñez, nacido en Cartagena y mandatario en cuatro ocasiones (1880-1882, 1884-1886, 1887-1888 y 1892-1894). Sin embargo, el mandatario electo aclaró que no va a "cometer el error de Núñez", ya que no defenderá "el centralismo" bogotano.
"Voy a defender la descentralización y por eso voy a gobernar desde las regiones con ustedes", aseguró, anunciando que una de sus primeras medidas tras su asunción el 7 de agosto será "que se reconozca a la ciudad de Barranquilla como la capital alterna de Colombia".
Aunque el mandatario electo no dio más detalles del contenido de la propuesta, sí adelantó que buscará cumplir el objetivo a través del envío al Congreso de un proyecto de "acto legislativo", un tipo de iniciativa que apunta a modificar parte de la Constitución Política del país.
El texto debería hacer constar, por ejemplo, que algunas reparticiones públicas tengan su sede fija en Barranquilla o que la capital del departamento de Atlántico pueda reunir eventos oficiales del presidente.
Una decisión positiva como símbolo
"Colombia es un país centralista en el que muchas de las decisiones se toman en Bogotá. Eso se nota en los niveles de desarrollo regionales y las diferencias entre el centro del país y la periferia", explicó a Sputnik el analista político Diógenes Rosero.
Para el experto, residente en Barranquilla, consideró que la decisión del presidente electo puede ser "positiva como símbolo" que las regiones alejadas de Bogotá puedan "lograr esos niveles de desarrollo" que tradicionalmente se han concentrado en la capital. En ese sentido, consideró que la apuesta por la urbe caribeña también puede ser leída como una buena señal en otras ciudades importantes del país, como Medellín o Cali, y otras regiones más pequeñas y postergadas históricamente.
El analista apuntó que la reforma constitucional que se impulse podría institucionalizar que Barranquilla sea la nueva sede de algunas instancias formales como encuentros del Consejo de Ministros o sesiones del Congreso. De igual manera, el nuevo Gobierno podría comenzar por "descongestionar algunas funciones" y que "el presidente pueda pasar parte del tiempo en Barranquilla sin ningún problema".
Para Rosero, es importante que la apuesta por Barranquilla no se quede en los papeles, repitiendo errores como los de Rafael Núñez, "que tuvo su sede alterna en Cartagena, pero también fue centralista, porque atendía sus asuntos personales en el Caribe, pero el Gobierno seguía funcionando en Bogotá".
"La gran pregunta es si va a ser una situación meramente accesoria, de comodidad para el presidente, o si en realidad esto sí va a expresar esa descentralización tan anhelada en los territorios colombianos", subrayó.
La búsqueda por gobernabilidad
Según el experto, detrás de la decisión de dar más importancia a Barranquilla —la cuarta ciudad más grande del país, con 1,3 millones de habitantes— también hay una búsqueda del nuevo presidente de ganarse un respaldo político que puede no encontrar en el Congreso y el resto del sistema político, producto del estrecho margen con el que ganó las elecciones.
De hecho, De la Espriella acaba de sufrir un primer revés político durante la elección del presidente del Congreso, ya que un acuerdo entre el Pacto Histórico de Gustavo Petro y el Centro Democrático de Álvaro Uribe Vélez permitió que el cargo quedara para el senador Honorio Henríquez y no para el congresista Alfredo Duque, respaldado por De la Espriella.
Para Rosero, el próximo presidente puede estar buscando apoyarse más sobre los gobernadores departamentales, a sabiendas de que la relación con el Congreso le será compleja durante los próximos cuatro años.
"Ya de entrada tenemos a [una administración] con una gobernabilidad un tanto limitada y lo que ha hecho el presidente es volcarse hacia sus aliados naturales. Y muchos de ellos están en el Caribe, como la familia Char de Barranquilla, que es una de esas grandes casas políticas que lo han apoyado", explicó el politólogo.
Esto también podría replicarse en otras ciudades del país en las que De la Espriella busque consolidar las alianzas con líderes locales que simpatizan con él, como el alcalde de Medellín, Fico Gutiérrez.
Al mismo tiempo, enfatizó el analista, la búsqueda de gobernabilidad también se sustenta en el efecto que la mudanza a Barranquilla tiene en los colombianos de regiones periféricas y que encuentran que el mandatario entrante atiende un problema que el Gobierno de Gustavo Petro no consiguió solucionar.
Al respecto, Rosero señaló que el Gobierno de Petro "no logró interconectar con los territorios, construir obras de infraestructura o desarrollar gobierno" en los departamentos alejados de Bogotá, por lo que emprender el camino contrario podría congraciar al presidente entrante con estas poblaciones.
En ese sentido, el analista consignó que el solo anuncio de designar a Barranquilla como capital alterna "ha tenido un efecto positivo en la ciudadanía", particularmente en redes sociales, un campo en el que el nuevo gobierno colombiano busca mantener el respaldo. Así las cosas, cualquier posible efecto negativo que la decisión pueda generar en Bogotá "resulta compensado por lo que él considera que es una conexión mucho más cercana con la gente".

