Martes, 29 Septiembre 2015 09:21

En condiciones complejas Colombia envejece

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Entre 1985 y 2014 el tamaño de la población colombiana pasó de 31 a 48 millones de personas, creció casi 52 por ciento y se estima que en 2050 llegue a 61 millones.

Un estudio adelantado por Fedesarrollo y la Fundación Saldarriaga Concha reveló que de acuerdo con las proyecciones, para el año 2050, el país tendrá más de 14 millones de personas de 60 años o más, es decir 23 por ciento de la población total, y las personas entre 60 y 70 años de edad se multiplicarán por 6,4 veces mientras los mayores de 80 años se multiplicarán por 17. Este fue el resultado del estudio denominado Misión Colombia Envejece.

Como resultado de esto se ha alterado la estructura familiar y se vislumbra, entre otras, la necesidad de pensar en quién asumirá el cuidado de esa población. También muestra que cada vez las parejas tienen menos hijos al tiempo que las expectativas de vida de la población han aumentado acercando al país a una situación en la que cada vez serán menos los jóvenes que tomen las riendas productivas del país.

Así mismo, el estudio estableció que este proceso de envejecimiento no es homogéneo geográficamente, es decir, se da de forma más acelerada en las zonas urbanas que en las rurales y, especialmente, en las ciudades más modernas y desarrolladas.

Los viejos de Colombia, muy vulnerables 

En el análisis se observa que a partir de 2020 se incrementará gradualmente el número de personas mayores de 60 años y menores de 15.

También que los viejos de Colombia son los más pobres de América Latina y que la proporción de personas mayores que logran acceder a una pensión es cada vez menor. Precisamente, sobre el tema pensional el estudio dice que al actual ritmo, para 2050 sólo 85 por ciento de la población en edad de jubilarse podrá acceder a una pensión.

Además, evidencia que en general los colombianos saben muy poco acerca de cómo funciona el sistema pensional y tienen muy poca cultura de ahorro para la vejez o sencillamente no tienen capacidad de ahorro para hacerlo.

También encontró que muchas personas mayores de 60 años deben trabajar, pero pocos logran cotizar suficiente en el sistema y tienen pocas posibilidades de acceder a una pensión de jubilación.

También se evidenció un fenómeno de ‘feminización de la vejez’, que se relaciona con que habrá más mujeres mayores de 60 años que hombres, producto en parte del mayor aumento en la expectativa de vida de la mujer, entre otras causas.

A la luz del informe, además de que las mujeres no tienen la misma remuneración que los hombres, cotizan menos en pensión. También habla sobre el papel que deben asumir como cuidadoras los nietos, personas en condición de discapacidad o sus padres. Finalmente, el estudio también da una visión de cómo las personas mayores son valiosas en la construcción de la paz.

El diseño del estudio

El estudio se abordó desde siete aspectos distintos: salud, pensiones, empleo, cuidado, personas mayores víctimas de la violencia en relación con el conflicto armado en el país, construcción de paz, y percepciones y cuidado en general.

De acuerdo con Natalia Valencia López, líder en Gestión del Conocimiento de la Fundación Saldarriaga Concha, utilizó todos los modelos de metodología empírica, es decir, revisó toda la literatura relacionada y tomó elementos cuantitativos de todas las bases de datos disponibles del país en esas áreas.

Los datos cuantitativos se obtuvieron de los resultados de varios estudios como la Encuesta Nacional de Vida –ECV- de 2013, la Encuesta Longitudinal de Protección Social –ELPS- de 2012 y la Encuesta de Goce Efectivo de los Derechos –EGED- de 2013; todas realizadas por el Departamento Nacional de Estadística –Dane-. Además, la Encuesta Nacional de Demografía y Salud –ENDS- de 2010, de Profamilia; y el Registro Único de Víctimas –RUV-, de 2014, así como la Gran Encuesta Integrada de Hogares, de 2007, entre otros.

Por igual se recogieron datos cualitativos a través del trabajo con 49 grupos focales con hombres y mujeres mayores de 40 años en seis municipios del área urbana y rural. Para la escogencia de éstos se definieron siete grupos de ciudades de acuerdo al envejecimiento de su población y en cada uno se agruparon las ciudades más viejas, las maduras y las jóvenes.

De allí se seleccionaron tres departamentos con sus ciudades capitales y un municipio que se denominó rural, que debía reunir dos condiciones: estar a una distancia de entre 3 y 5 horas de la capital y registrar uno de los mayores índices de ruralidad del departamento.

Lo que halló la Misión Colombia Envejece

El análisis demográfico del estudio revela que desde años atrás se viene dando un aumento significativo de la población mayor con respecto a la población total del país y que éste tiende a crecer en las próximas décadas de manera más rápida en las áreas urbanas e incluye una mayor proporción de mujeres con respecto a los hombres en esta población.

Entre 1985 y 2014 el tamaño de la población colombiana pasó de 31 a 48 millones de personas, creció casi 52 por ciento y se estima que en 2050 llegue a 61 millones.

En 1985 en Colombia existían 2,2 millones de personas mayores que equivalían a 7 por ciento de la población total. En 2015 esa cifra llegó a 5,2 millones, equivalente a 10 por ciento, y para 2050 se esperan más de 14 millones de personas de 60 años o más, que representarán 23 por ciento de la población total.

Quiere decir que mientras que la población total de Colombia tiende a duplicarse entre 1985 y 2050, la población entre 60 y 70 años crecerá 6,4 veces y la población mayor de 80 años se multiplicará por 17. Precisamente este grupo de personas de 80 años o más pasó de 180 mil en 1985, a 670 mil en el actual 2015 y, de acuerdo a la proyección, en 2050 llegará a 3,1 millones.

En cambio, las personas entre 15 y 59 años no llegarían a duplicarse entre 1985 y 2050, y las menores de 15 permanecerían estables. Esto permite pensar que a partir de 2040 la población de 60 años o más superará a la menor de 15 años.

En este momento y hasta el año 2020, hay mayor número de personas entre los 15 y 60 años, que mayores de 60 y menores de 15. Pero después del 2020 esto tiende a invertirse.

Casi al tiempo se ha dado otro fenómeno: la tasa de fecundidad en el país se redujo de 6,8 hijos por mujer a mediados del siglo XX, a 2,2 en la actualidad y para la próxima década se reduciría a 2,1 hijos por mujer, por debajo del promedio de niños que sería suficiente para reemplazar a ambos padres.

¿Cómo entendemos el envejecimiento?

El trabajo con los grupos focales halló que entre la población predomina la idea de que la vejez es un proceso inexorable y con enfermedad. Esto es más notorio en zonas rurales y entre víctimas del conflicto armado. También están presentes quienes ven la vejez como un proceso de ganancia y de disfrute en familia de lo construido a través de toda su vida, pero en menor número.

Se identificaron tres tipos de envejecimiento: Demográfico, que tienen que ver con el aumento de las personas mayores en la población total; Doméstico, que apunta al aumento de la proporción de personas mayores de 60 años en el hogar; e Individual, al incremento en la edad cronológica de las personas.

En materia de envejecimiento demográfico se encontró que el proceso de envejecimiento no es igual geográficamente sino que es más acelerado en las zonas urbanas, especialmente en las ciudades más modernas.

Respecto a la población entre 15 y 35 años, hay mayor proporción de gentes de 60 años o más en las zonas rurales que en las urbanas. Sin embargo, la mayor fecundidad y mortalidad en las zonas rurales y el proceso de envejecimiento de los adultos que migraron hacia las ciudades en años anteriores, hace que la población de 60 años o más tienda a crecer mucho más en las zonas urbanas que en las rurales.

Otro aspecto es que la relación de dependencia entre personas menores de 15 años y mayores de 60, y las que están entre 15 y 59 años que es la potencialmente activa, ha disminuido en los últimos años. Actualmente por cada 100 jóvenes hay 61 personas en edades no productivas pero después de la década de 2020 esa relación de dependencia empezará a aumentar, producto del envejecimiento paulatino de la población.

Envejecimiento Doméstico

Se calcula que en cerca de uno de cada tres hogares colombianos hay una persona mayor y uno de cada cuatro hogares es liderado por una de ellas, lo que ha alterado las estructuras familiares.

También se detectó que los hogares unipersonales con adultos mayores se doblaron entre 1990 y 2010 y, de forma paralela, aumentó el porcentaje de hogares conformados sólo por adultos mayores, que pasaron de 2,8 a 5,7 por ciento.

Envejecimiento individual

La esperanza de vida de las personas en Colombia al momento de nacer ha ido aumentando y se aprecia que el envejecimiento tiene una clara diferencia en términos de sexo, pues esa esperanza de vida es mayor en las mujeres que en los hombres.

Entre 1950 y 2015 el aumento fue acelerado y pasó de 55,7 años a 74. En 2050 se espera que las mujeres con 70 años vivan 17,2 años más, es decir, hasta 87,2 años, casi tres más que los hombres. Así mismo, las que tengan 80 años podrán vivir 9,44 años más, es decir, hasta los 89,5 años, dos más que los hombres.

La ‘Feminización’ de la vejez

El aumento en la expectativa de vida especialmente de la mujer con respecto a los hombres llevará a que la población mayor esté compuesta principalmente por mujeres, lo que implica que el proceso de envejecimiento esté asociado a una mayor relación de feminidad, que se mide con el número de mujeres por cada 100 hombres. Para el período que observó el estudio, en 2050 se prevé que habrá 127 mujeres por cada 100 hombres.

En esto contribuyen factores de salud que hacen que, por ejemplo, las mujeres tengan menor riesgo de enfermedad cardiovascular hacia los 50 años, aunque más tendencia a sufrir obesidad.

Esos elementos hacen que sea un grupo con unas mayores vulnerabilidades, no solamente en términos de mayor cuidado en el aspecto económico por tener menores ingresos que los hombres, sino porque tienden a una mayor informalidad laboral y menores posibilidades de vincularse al sistema de salud.

También tiene incidencia el conflicto armado, pues el reporte habla de que hay más víctimas mujeres que hombres, muchas de ellas viudas o que han perdido personas de su núcleo familiar y esto les ha reconfigurado su rol.

Normalmente la violencia ha atentado contra la generación entre los abuelos y los nietos y esto hace que los abuelos tengan que asumir roles de padre o madre y del sustento que en principio no les correspondía, o hayan perdido el que les proveían sus hijos.

Recomendaciones

El país debe desarrollar estrategias educativas y de comunicación para promover una nueva mirada sobre el envejecimiento. La vejez es un período de la vida que constituye un proceso de ganancia, disfrute y aprovechamiento de los frutos del trabajo, de la experiencia y el aprendizaje acumulados sobreponiéndose a las dificultades y para brindar lo mejor a la sociedad.

Protección económica para las personas mayores

Al profundizar en las encuestas de hogares, el estudio encuentra que sólo 23 por ciento de la población en edad de jubilación recibe efectivamente una pensión en Colombia, esto es, menos de una de cada cuatro personas mayores. Y si se mira a las mujeres mayores, sólo 15 por ciento la reciben, es decir, una de cada siete.

En las zonas rurales menos del 10 por ciento de las personas mayores tiene hoy pensión.

De continuar por este rumbo, para 2050 el 85 por ciento de la población que esté en edad de recibir pensión no la recibirá, es decir, sólo 15 por ciento, lo que implica que 12 millones de personas se quedarán por fuera de esa posibilidad. Esto significa que ese 23 por ciento de la población que la tiene se reducirá a 20 por ciento.

Otro dato es que la mayoría de las personas que tienen una pensión hoy reciben el equivalente a entre uno y dos salarios mínimos al mes y en promedio los trabajadores colombianos sólo cotizan en pensiones 15 de los 25 años que como mínimo requiere el sistema.

Desconocimiento sobre cómo funciona el sistema

Si bien existe lo que se conoce como Tasa de Reemplazo, que tiene que ver con qué tan cercano es el dinero que se recibe en la jubilación respecto al que se ganaba cuando se era productivo, el subsidio que da el Régimen de Premia Media, que es el sistema público de pensión, es más alto para quienes ganaban más que para los que recibían menores ingresos.

Mientras tanto, 46 por ciento de la población que está entre quienes aportan al Régimen de Prima Media durante 10 o 20 años y no alcanzan a completar los aportes para jubilarse, terminan dando parte de sus aportes a ese sector de más altos ingresos.

Ilustrado con un ejemplo, si alguien se queda sin empleo y no puedo volver a vincularse laboralmente luego de 15 años de trabajo, tiene derecho a recibir lo que se conoce como Renta Substitutiva, que equivale a los ahorros de esos 15 años corregidos por inflación, pero sin los rendimientos, que finalmente van al subsidio destinado a ese grupo de personas que tuvieron los ingresos más altos y sí se jubilaron.

Es decir, los ricos que se jubilan sienten menos el impacto porque el Gobierno les adiciona otro dinero. Además, se comprobó que gran parte de la población ni siquiera sabe que tiene derecho a una Renta Substitutiva si no se jubila.

La existencia de un Régimen de Prima Media y un Régimen de Ahorro Individual afecta la sostenibilidad fiscal y financiera del sistema, porque quienes están a punto de jubilarse y pertenecen al Régimen de Ahorro individual, al saber que en el Régimen de Prima Media su pensión no se liquida sólo con base en ahorros y rendimientos sino además reciben un subsidio, se pasan este último.

Colombianos, los viejos más pobres de Latinoamérica

Las personas de más bajos ingresos son las que entran y salen del SGP porque unas veces pueden cotizar y otras no, y no se sabe si reclaman esos ahorros o no. Pero lo que sí se comprobó a través de los grupos focales es que general la gente no sabe ni siquiera cómo aportar al sistema general de pensiones, según cuenta Natalia Valencia.

Al interrogar sobre qué es una pensión algunos preguntaron qué era eso y otros respondieron que la pensión sólo es un privilegio de unos pocos.

En cuanto al panorama pensional en relación con la vejez, si bien los niveles de pobreza de las personas mayores de 60 años en la región son muy altos, llama la atención que los viejos más pobres de América Latina están en Colombia, y esa pobreza casi dobla los niveles de pobreza en general del país.

Frente a esto, hoy existe el Programa de Protección Social al Adulto Mayor conocido como Colombia Mayor, que busca dar subsidios a las personas mayores de 60 años que no tienen ninguna protección en términos económicos y son niveles de Sisbén 1 y 2 y población como habitantes de calle y otros.

Aunque la cobertura ha aumentado, el subsidio por persona es hoy apenas de 64 mil pesos mensuales, lo que equivale a una décima parte del salario mínimo actual.

Otro mecanismo existente para combatir la pobreza de las personas mayores son los Beneficios Económicos Periódicos –BEPs, que consisten en un ahorro voluntario dirigido a trabajadores de Sisbén 1, 2 y 3, que son quienes entran y salen del sistema y generalmente están en la informalidad y nunca van a alcanzar una pensión.

Este mecanismo permite ahorrar sin multas ni topes en cuentas individuales y hacer aportes cuando se pueda. Al finalizar el año el Gobierno asigna a esa cuenta un 20 por ciento de lo que la persona ahorró en el mismo período, lo cual permite que las personas acumulen recursos para cuando llegue la edad de retiro. También aplica a las personas mayores que no han logrado cumplir con los requisitos para acceder a una pensión.

De otro lado se evidencia que los hombres reciben más pensión que las mujeres y que las diferencias son más marcadas entre quienes reciben pensión en las ciudades y quienes la reciben en el campo.

De igual forma, se aprecia que a mayor nivel educativo, más posibilidades tiene una persona de acceder a una pensión.

Recomendaciones

Es urgente una reforma al Sistema General de Pensiones. Según el estudio, los parámetros deben incluir la evolución de la esperanza de vida, es decir, que si la gente vive más se piense en que también se debe cotizar más.

Igualdad en las condiciones de acceso al Sistema General de Pensiones por sexo, y aumento de las semanas cotizadas. Otorgar a las mujeres un bono pensional que las compense, reconociéndoles un número determinado de semanas de cotización por cada hijo.

Se recomienda ampliar la cobertura de los montos del programa Colombia Mayor, al que actualmente se destina 0,14 por ciento del PIB; a un nivel más acorde con los estándares regionales. Esto puede ser al menos de 0,4 por ciento del PIB.

Potenciar los BEP como un mecanismo para ampliar la posibilidad de jubilación, pero no solo para trabajadores de Sisben 1,2 y 3, sino también trabajadores que entran y salen de la formalidad constantemente y podrían estar dentro de este programa y mejorar los niveles de educación previsional para que la población conozca más sobre los detalles del SGP y cómo acceder a muchos de estos programas.

El trabajo en la vejez, una obligación

Los datos cuantitativos y cualitativos de Misión Colombia Envejece muestran que más del 30 por ciento de la población del país mayor de 60 años, y el 7 por ciento de los mayores de 80 años trabajan, lo que está muy por encima de los registros en países avanzados.

Los profesionales más calificados, lo hacen por gusto, pero la mayoría trabaja porque no tiene otra alternativa para subsistir pues carecen de pensión y ayuda de su familia.

Después de los 70 años el 58 por ciento de los hombres en zonas rurales aún trabaja, mientras que en las zonas urbanas sólo lo hace el 30 por ciento. También se encontró que después de que las personas han superado la edad de jubilación aumentan las tasas de informalidad, lo que refleja la dificultad de las personas mayores para ingresar al sector formal o mantenerse en éste.

En los estudios cualitativos surgió el hecho de que en los grupos de bajos ingresos la historia laboral se caracteriza por trabajos informales, de corta duración, la inestabilidad, los salarios bajos y nulo acceso a la seguridad social. Sin embargo, aún después de la edad de jubilación continúan trabajando para sostenerse ellos y a sus familias porque no alcanzaron una pensión, o si lo hicieron no es suficiente para vivir.

El 77,2 por ciento de quienes tienen 60 años o más no recibe ingresos, es decir, tres de cada cuatro personas adultas mayores. El 3,6 por ciento de ellos recibe menos de un salario mínimo legal vigente; el 9,7 por ciento recibe entre 1 y menos de 2 SMLV; y el 9,5 por ciento recibe entres 2 o más.

El 80,4 por ciento de las mujeres mayores de 60 años no recibe ingresos, como tampoco 73,4 por ciento de los hombres mayores. Así mismo, es mayor la proporción de hombres que recibe mayores ingresos, es decir, dos o más SMLV, con 12,2 por ciento; que la de mujeres, con 7,2 por ciento.

Los bajos niveles de educación en la población mayor obstaculizan su ingreso a un trabajo formal. El 62 por ciento no tiene ningún tipo de educación o no completó la primaria; 23,8 por ciento sólo tiene primaria completa; 2,5 por ciento estudió hasta noveno grado; 5,6 por ciento terminó el bachillerato y sólo 7,1 por ciento tiene educación superior o más.

A pesar de los bajos ingresos de las personas mayores, los aportes económicos de este grupo son esenciales en el presupuesto de las familias colombianas. El 24 por ciento de ellas asume todos los gastos de la vivienda, 34 por ciento se encarga de los gastos de la ropa y 61 por ciento responde por una o más personas que dependen de sus ingresos. El 61 por ciento tiene familiares que dependen de ellos.

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