Los trabajos para garantizar inocuidad, esa certeza que debe darse para que los alimentos no generen daño en la salud de las personas una vez se preparen y se consuman son de vieja data. Este concepto es amplio y arranca con la higiene y los procedimientos de control reservados a la cadena alimenticia. El término implica el mayor rigor y seguimiento desde la obtención en las fincas o granjas hasta el empaque, transporte y consumo, unos métodos estrictos que bien aplicados evitan enfermedades o simplemente intoxicaciones que en ocasiones se complican poniendo a los individuos en franco riesgo.
La inocuidad está ligada con seguridad en los alimentos, ejerciendo controles para que un mal procedimiento redunde en riesgo biológico, químico o físico en desmedro de la salud, toda una regla de oro ya que, si no es inocuo, no es un alimento.
Los riesgos por falta de inocuidad pueden ser biológicos por presencia de bacterias en los alimentos como Salmonella E Coll, virus y parásitos que pueden llegar a los productos por precaria manipulación o contaminación cruzada. Igualmente, por residuos químicos como puede suceder con plaguicidas, metales pesados, toxinas o el indebido uso de los desinfectantes.
Igualmente existen peligros de tipo físico por la llegada de objetos o cuerpos extraños que terminan mezclándose con el producto, un ejemplo, cascajos o limaduras de metal, madera, plástico o vidrio.
La inocuidad fue un asunto de gran relevancia que tuvo sus orígenes en tiempos antiguos, precisamente en los grandes imperios, época en los que encargados de Grecia y Roma adelantaban reconocimientos y exámenes sobre la frescura, calidad y confiabilidad de los alimentos adquiridos o cosechados. La inocuidad fue aplicada en tiempo de los césares a productos proclives al fraude como vino, cerveza y algunos alimentos como pan, carne y huevos, bienes que debían permanecer en buen estado y aptos para la mesa.
Desde el punto de vista técnico y científico la inocuidad tuvo un inicio más detallado y bajo estrictos parámetros en la segunda mitad del siglo XIX cuando reciben la bendición las leyes sanitarias iniciales sobre alimentos a tiempo que se ordenaron los primeros controles microbiológicos aprovechando avances científicos lo que incluyó la pasteurización.
En 1947 y 1948 nacen la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, y la Organización Mundial de Salud, OMS, entes que marcarían el derrotero y servirían de pilares para la salud pública y la buena alimentación. En 1963 es presentada formalmente la Comisión del Codex Alimentarius por estos dos organismos con lo que fue posible unificar las normas internacionales de higiene y calidad de los alimentos.
La transformación total se dio en los años 60 cuando se logró el sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control, HACCP, procedimiento desarrollado con la NASA, el Ejército estadounidense y la Pillsbury Company, una solución que permitía a los astronautas consumir alimentos sin el riesgo de infecciones o peligros más tenaces en el espacio. Ya entre 1971 y los años 90 se socializa el sistema HACCP que es aconsejado y exigido por varias agencias científicas del mundo con lo cual se adopta a nivel global por las diferentes industrias de obtención y transformación y la misma Organización Panamericana de la Salud, OPS, con el propósito de revisar producto final y evitar riesgos en la totalidad de la cadena.
En Colombia hay tres entidades dolientes de la inocuidad alimentaria, el ministerio de Salud y protección Social, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, INVIMA, y el Instituto Colombiano Agropecuario ICA, todos enfocados en trazar los requerimientos y obligaciones sanitarias a fin de blindar sólida salud pública y cumplir a cabalidad con los patrones, modelos o referentes de exportación.
En el país hubo y hay gente demasiado preparada en ese campo, la inocuidad, y debido a eso el país ha tenido bonanza así como serenidad en su alimentación que ha sido tranquila y confiable por unos trabajos intensos, llenos de responsabilidad y de muchísimo conocimiento. Eso nos lleva a evocar en el ICA gente tan capaz y valiosa como Aura María Pulido Grizales, una prominente profesional, médico veterinario y zootecnista que se destacó por sus trabajos en un instituto tan importante que encarna nada más y nada menos que la autoridad sanitaria de los colombianos.
Esta mujer inteligente, disciplinada y llena de conocimiento ocupó con máxima excelencia la dirección técnica de Inocuidad e Insumos Pecuarios en donde lideró programas de control, registro, y vigilancia de medicamentos biológicos y productos de uso animal en Colombia, su trabajo fue tan importante que desde su oficina se encendieron las alertas por el comercio de productos encubiertos o fraudulentos. La encomiable conocedora también estuvo al frente de la gerencia seccional Arauca y se desempeñó como médico veterinario de la oficina local de Chia entre otros cargos con los cuales brilló en el instituto.
En charla con Diariolaeconomía.com, la profesional en medicina veterinaria y zootecnista, Aura María Pulido Grizales, mujer con grata huella en el ICA afirmó que la inocuidad es un tema en el que no se puede ni se debe bajar la guardia porque el mundo sigue pecando en ese asunto de las modas, hoy por ejemplo, el bienestar animal llevado a los extremos, pero insistió que hay temas como sanidad e inocuidad que sin que tengan que ser tendencia son de obligado y permanente trabajo porque de ello depende la salud de los animales, de las personas y del mismo planeta con sus ecosistemas, como dicen algunos organismos internacionales, una sola salud porque no son aspectos independientes ya que tienen que ver unos con otros.
Expuso que en Colombia no hay un compromiso permanente con la inocuidad porque senadores, concejales y el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, solo abordan el bienestar animal con el que se debe estar y se está de acuerdo, tanto que estaba incluido en el tema de inocuidad y buenas prácticas, pero hoy vemos que este tema lo están llevando extremos y eso, expuso, no es buenos para nadie.
Los temas no cambian, las tendencias se mantienen y todo lo que detectado en su momento se sigue viendo, temas que pasan por resistencia bacteriana, mutación de microorganismos, patologías que regresan o se fortalecen, efectos inexorables del cambio climático y unos entornos en algunas ocasiones inmanejables, retos y circunstancias peliagudas que llevan a seguir al tanto de los manejos, la observación y una producción sana, apta para los animales, pero igual prenda de garantía para el consumo de los humanos.
Lo grave, comentó Pulido Grizales, es que todo ese tema está empeorando por el mal uso de los antibióticos y de los medicamentos, pero también consideró que en Colombia hay que tomar conciencia sobre varios aspectos y no basta con saturarse de leyes para finalmente que muy pocas se cumplen o son realmente eficaces de cara a eso que se pretende o lo peor, con cuantas se volverán muchos expertos en evadir, en hacerles la vuelta y tomar caminos contrarios a la norma generando trabas y afectando el trabajo de la autoridad sanitaria.
“Como decía el doctor McAllister Tafur, prestigioso médico veterinario y otrora director técnico de Inocuidad e Insumos Veterinarios del ICA, igual líder en higiene y salubridad en cadenas agroalimentarias, cuando se creó el Sistema Nacional de Innovación Agropecuaria, SNIA por medio de la Ley 1876 de 2017, orientada a los acuerdos de paz de Colombia rubricados en 2016 con las FARC-EP, era el momento perfecto para cambiar la guerra por un ejército de técnicos que llevaran ese conocimiento al campo para que la gente fuera plenamente consciente, prestar la asistencia técnica con verdaderos técnicos, pero lamentó que en el ICA solamente se contrataron profesionales veterinarios para que hacer guías, trabajo administrativo, informes, salidas al campo y otros trabajos, un profesionalismo que dejó un vacío grande habida cuenta que esos determinantes técnicos no fueron ni son valorados”, declaró la versada en temas de sanidad.
Expuso que, en Estados Unidos, país en donde reside actualmente, la gran mayoría de acompañamiento y capacitación a productores la hacen técnicos porque la gente estudia carreras de dos años, son una solución a la ruralidad productiva y tienen buenos salarios, así como un nivel de vida medio-alto igualmente positivo.
En Colombia, dijo Pulido, un técnico del Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, o de cualquier otro instituto es remunerado con lo mismo que un bachiller, luego no valoran ese nivel que es muy importante y tristemente en Colombia todos quieren ser profesionales, no han terminado su universidad y ya les ofrecen a los estudiantes maestría, en dos años doctorado y salen sin tener claro que van a hacer en la vida, ahora bien, aclaró la respetada veterinaria, estudiar es muy bueno, pero es hora de replantear la educación y las carreras porque no todos pueden ser doctores en un país en donde abundan y muchos conducen un taxi porque no hay trabajo ni espacio para esa masa de egresados.
En Estados Unidos, apuntó la experta, decir o acreditar que se es profesional sin duda resulta sumamente grande e importante lo que no ocurre en Colombia porque quien va detrás del volante del coche que hace viajes para sobrevivir es igualmente profesional con maestría y pagándose el doctorado, paradójicamente, a punta de carreras.
Agregó que, viéndolo desde la experiencia y la realidad estadounidense, más que sacar tantos doctores y profesionales, lo trascendental es impulsar ese nivel técnico que es importante y en el campo como es bien sabido, la asistencia técnica es fundamental.
En Colombia está el grato recuerdo de las escuelas rurales vocacionales que formaban técnicos para el campo, fue un trabajo de la curia y de algunas alcaldías, pero ese tipo de educación se fue quedando en el tiempo y la idea es recuperarla, potenciar la instrucción técnica o tecnológica para la agricultura, pero, recalcó la médico veterinaria, perfectamente remunerada porque lo ideal es motivar a la gente a acudir a esas instituciones sobre la premisa que van a ganar de acuerdo a sus conocimientos y competencias mas no como a un bachiller o mano de obra no calificada porque si no hay corrección en esa materia los espacios se seguirán perdiendo.
“En otros tiempos, años sesenta, setenta y parte de los ochenta, el ICA contaba con unos técnicos que eran el apoyo de los profesionales, personas comprometidas a las que no les importaba ir a las fincas a untarse de barro y a hacer acompañamiento, eran quienes generaban confianza entre los productores, pero ahora eso no se ve porque el asunto hoy pasa por cumplir metas y el tiempo se va en llenar y llenar papeles, dejando por fuera el análisis de los datos y de todo lo que se está recogiendo, repito, el tema pasa por alcanzar unas metas sin el rigor del estudio, la observación y sin el fundamento de para qué se está haciendo todo eso, el asunto es cumplir burocráticamente y perder tiempo que es oro puro cuando es viable confrontar y sacar buen recaudo de la investigación”, señaló Aura Pulido Grizales.
En agricultura Colombia tiene varios retos
A la fecha las inquietudes en los agricultores son varias porque se habla de los impactos y los desafíos que trae el cambio climático, pero de igual forma la geopolítica, sus impactos sobre las cadenas de suministro y todo lo que tiene que ver con logística y estar preparados con stock para eventuales escaladas en un conflicto. Es una inquietud grande el cómo se prepara un país, de qué forma previene y garantiza seguridad alimentaria más allá de guerras, medidas o hechos de última hora porque como dicen los que saben y los que no saben, quien no tenga alimentos y agricultura en plena actividad tendrá verdaderos problemas.
A juicio de la muy amable y destacada profesional el tema tiene otra visión desde la perspectiva de Estados Unidos porque Colombia es un país tremendamente diverso, con gran capacidad de producir comida y capaz de aprovechar el último metro de tierra cultivable, luego ante cualquier eventualidad, apuntó, seguramente sería Colombia de los últimos países en verse afectado, pero insistió en que hacen falta políticas para que los campesinos quieran seguir en el campo porque preocupantemente el relevo generacional se perdió y era perceptible cuando se hacían actividades con cooperativas o asociaciones agrarias en donde no se veía gente joven.
En alguna ocasión, evocó Aura María Pulido, al visitar una finca, los funcionarios del ICA vieron dos muchachos, de 13 y 14 años aproximadamente, situación que los llevó a reconocerle al dueño que los chicos estuviesen aún en el campo para asumir funciones en producción, pero el desencanto fue total cuando el agricultor les dijo que sus hijos estaban alistando viaje para Bogotá a trabajar de celadores porque si se quedan en el campo jamás conseguirán un salario digno, pensión o servicio de salud, una muestra de que el relevo generacional sí se está perdiendo lo que invita con prontitud a hacer algo porque si todo sigue así, Colombia no tendrá la suficiente comida y eso es demasiado grave.
Hay algo que genera ruido y demasiada alarma porque la gente del conocimiento, los que tienen el campo en la cabeza, esos que estudiaron y dieron pasos enormes en investigación, manejo y formas adecuadas de hacer agro se están yendo y allí también hay un delicado problema de relevo, el que se va, parte a disfrutar de una pensión, un descanso y se aparta atiborrado de sabiduría acopiada durante décadas de investigación, estudio en el terreno y contacto con cultivos o cría de animales.
“Eso fue algo que vimos y nos dolía, pero hay que decirlo, infortunadamente en el ICA tampoco hubo relevo generacional, la gente que tenía experiencia, las personas que sabían y que hacían un trabajo a conciencia fue partiendo y el instituto no hizo nada por eso, simplemente llegó personal nuevo que ni conoce ni le importa el campo y todo se perdió por unas movidas extrañas, salidas de profesionales o grandes conocedores por nombramientos provisionales, luego surgieron los contratos hasta que un día dijeron en la entidad que no necesitaban a nadie con ese saber y consiguieron individuos que no sabían absolutamente nada. El problema, para no ir tan lejos, es la politización porque el ICA y otras instituciones se han movido por política, pero cuando en la autoridad sanitaria la mediocridad y la improvisación se volvieron ley por decirlo de alguna manera, más cuando fueron creadas las gerencias seccionales que arraigaron la influencia política con el nombramiento de gerentes ya no se pudo hacer nada y de los que tienen conocimiento y pasión por llevar soluciones e ideas a la ruralidad, preocupantemente quedan muy poquitos”, aseveró Pulido Grizales.
Hoy con gente del ICA, la reconocida profesional sigue trabajando en una propuesta de modernización de la entidad, estudio que llevan haciendo desde seis o siete años, iniciativa que ha sido presentada a los gobiernos inclusive al ministro de Agricultura Indalecio Dangond Baquero a quien se le aclaró que esa propuesta no persigue ningún puesto ni favor, tan solo coadyuvar con la optimización de una entidad importante que urge de reingeniería, ello para ver si alguien se interesa por ese estudio que es toda una hoja de ruta para hacer del ICA una entidad mucho más eficiente, ya hubo un correo que llegó a Estados Unidos notificando que esa propuesta sería dirigida al Gerente del ICA.
Ojalá, expresó Aura María Pulido, esa proposición no termine en algún cajón como en cuarto de San Alejo, pero lo valioso es que por lo menos quienes conocen la entidad siguen intentando hacer algo por ella para que ese prestigioso instituto logre alcanzar la excelencia y entrar por el camino correcto, el de la eficiencia y la tranquilidad para los colombianos.
Talento colombiano en Estados Unidos
Después de alcanzar un enorme reconocimiento por sus capacidades la médico veterinaria y zootecnista Olga María Pulido Grizales decidió dejar Colombia e instalarse en Thomasville una pequeña ciudad del condado de Randolph y en el de Davidson en el estado de Carolina del Norte, un lugar amable con más de 26.000 habitantes muy conocida por la próspera industria del mueble.
Allá la historia de la madera hecha arte y mobiliario tiene un capítulo especial refrendado con una replica gigante de una de las sillas del ebanista Duncan Phyfe, posiblemente uno de los más grandes artistas y carpinteros del siglo XIX.
Por coincidencias de la vida la inmarchitable y grandilocuente veterinaria y zootecnista llegó a un sitio muy bucólico, idílico y pastoril, como le dijo su hermano de manera jocosa, “siempre tirando para el monte”, pero eso la hace feliz porque a Olga lo que más le gusta es precisamente el campo y hoy habita en una zona campestre cerca de las montañas en donde resulta fácil conocer a todo el mundo, algo ideal para quien gusta de llevar ese estilo de vida.
Aura María es una persona feliz, vive en un lugar diseñado para sus gustos y su forma de ver la vida, llegó a Estados Unidos sin problema alguno porque todo lo hizo al derecho y cuestionó que muchos hablan de un país sin saber la realidad de este, sus bondades y las enormes oportunidades que brinda. Eso, dijo, muestra que hay muchos ignorantes en el tema y lo grave es que la gente no hace lo necesario por aprender para dar un paso bien planeado sin que resulte ilegal, inquietante o sufrible.
En materia de migración, expuso, ya no cabe pensar en pedir asilo o buscar quien se case con fines de residencia, pensamiento corto que dejó de lado muchas otras opciones. Jamás pensó en partir del todo para Estados Unidos, país que visitó 25 años aprovechando sus vacaciones y sus amistades, de todas maneras tuvo sus planes en Colombia, apostó por el proyecto Guasca, pero se cansó por los excesos de corrupción y porque además en ese municipio, Guasca, le hicieron la vida imposible por querer hacer las cosas bien, con licencias y sin nada ajeno a la probidad, pero llegaron peticiones insulsas como presentar y pagar impuestos de turismo y muchas tarifas más para dos glamping que no daban ni para mantener el negocio. Aparte de todo, la atmosfera política se enrareció y la situación se veía compleja, algo que aprendió a leer durante 20 años en Arauca.
Aprovechando unas vacaciones en Estados Unidos tomó la decisión, regresó a Colombia, renunció a la Dirección Técnica del ICA que también la tenía desmotivada porque había mucha intervención de gremios y cosas en donde se desplazaba el rigor técnico, algo insostenible y una lucha terrible porque no aceptó directrices que técnicamente no eran viables, solamente por mantener un buen puesto y un excelente salario, regresó a Estados Unidos, consultó un abogado y empezó a explorar fórmulas para permanecer en ese país de forma legal.
Luego de ver y mucho pensar encontró una opción, la visa EB-2 NIW que permite la residencia permanente sin oferta laboral a profesionales con grados académicos o habilidades excepcionales siempre y cuando demuestren que su labor es de interés nacional para Estados Unidos. Al ver que cumplía con los requisitos, aplicó sola, sin abogados, estudió con toda la disciplina, se presentó y su visa fue aprobada. A los 11 meses de haber llegado obtuvo su residencia “Green Card” o Tarjeta Verde, un estatus que autoriza vivir, trabajar y transitar libremente por Estados Unidos de manera legal e indefinida.
Haciendo sus exploraciones para su visado descubrió que hay una buena cantidad de maneras de ingresar legalmente a territorio estadounidense porque hay visas de la A hasta la Z, para todo tipo de gente y en general muchas maneras de migrar, cosa que los colombiano no saben, pero tampoco averiguan.
“Nada es difícil para migrar a Estados Unidos o a cualquier otro país, la clave es irse de manera legal para no tener problemas, evitar esconderse o exponerse a cosas malas. Sea en Estados Unidos, Venezuela, Europa o en cualquier lugar, siempre será la misma situación, no hay ningún sitio en el mundo en donde uno vaya de ilegal y todo salga bien, luego lo primero es buscar la legalidad. Para el caso de Estados Unidos aprender inglés y si la persona ya lo habla, arriba con un amplio camino recorrido, tercero, buscar todas las herramientas posibles para trabajar en la carrera acreditada que inclusive se puede homologar porque cada una tiene diferentes requisitos y vías para hacerlo, pero cierto es que con todas se puede”, puntualizó Pulido Grizales.
Explicó que si una profesión es compleja para su homologación es precisamente la odontología porque demanda estudiar dos años en Estados Unidos en una de las universidades norteamericanas desde luego acreditada en el área, luego se pueden presentar unos test para conseguir licencia y trabajar como higienistas orales que en Estados Unidos son muy bien pagos, son personas que ganan muy bien.
Un veterinario que no pudo conseguir y que no logró aprobar sus exámenes que son muy baratos, totalmente asequibles, puede trabajar como técnico veterinario y no solo en veterinaria, en muchas otras áreas o campos del conocimiento.
“En mi caso igual hay opciones, a estas alturas de la vida no voy a presentar test para ejercer como veterinaria, pero mi maestría en inocuidad de alimentos no requiere de homologación y si quiero aplicar para un trabajo, sencillamente hago la validación del título y puedo laborar puntualmente en el área del magister, en este caso no voy a ver animales, no voy a formular ni voy a operar, pero si puedo trabajar en inocuidad de alimentos”, detalló Aura María Pulido Grizales.
En su tiempo en Estados Unidos la profesional ha sido profesora de inglés de los principiantes y como hay muchos profesionales les he dicho que cómo van a hacer cuando tengan todo listo para trabajar en su carrera, pero muchos dicen que no tienen ni idea.
Hay algo real y es que la gente llega a Estados Unidos con la mentalidad de que no van a poder trabajar en sus carreras y se dedican a trabajar en fábricas, restaurantes, a limpiar casas o cuidar adultos mayores y ganan buena plata, pero ahí, dijo, no hay un cambio en la vida porque cuando uno se atreve a escalar y alcanzar nuevos horizontes es para mejorar y estar totalmente bien y no con esa mentalidad que tienen tres trabajos, que laboran día y noche para mandar plata a Colombia, pero eso a criterio de Pulido, no es lo correcto porque en Estados Unidos se puede tener un buen vivir dependiendo de cómo se organice y se planee la vida, pero oportunidades como tal hay muchas.
Narró que conoció a una muchacha que venía de Cuba quien estudio técnico en aviación y Carolina del Norte es el estado pionero de la aviación en el mundo y allá están las compañías más grandes de aviación a nivel global y en este momento están acabando de construir una fábrica de aviones tipo Jet, es decir que esa joven, si habla inglés, va a ganar muchísima plata, pero hay gente que no se preocupa por buscar opciones verdaderas y se quedan ahí como en lo mínimo lo cual dice que falta orientación para la gente.
Actualmente, dijo Aura Pulido, esta con un grupo de personas agrupada en una asociación latina que poco a poco se viene organizando y que permite palpitar que se van a hacer muchas cosas porque hay manera de compartir experiencias, ayudar a la gente y son iniciativas muy buenas por todo eso, un componente humano encomiable, pero también un cúmulo de conocimiento que puede ser demasiado útil.
Se trata de la Asociación Latina de Davidson y aclaró que en Estados Unidos los estados están separados por condados y el condado en donde habita la contertulia es Davidson en donde hay varias ciudades. Anotó que la persona que maneja todo es una persona que llegó a trabajar a Thomasville por un proyecto y esta tozuda y eficiente mujer se dio a la tarea de impulsar pequeños negocios.
Si bien Aura como los demás colombianos son extremadamente perfeccionistas pensó que si no hablaba un inglés de avanzada y muy bueno no iba a ser fácil encontrar un trabajo a la altura, como sus paisanos consideró que si no estaba al 100 por ciento no se iba a poder y por eso optó por abrir un negocio de peluquería y boutique para perros, negocio que fue registrado en la cámara de comercio de Thomasville en donde no había más firmas latinas registradas, total hubo un acuerdo para que la asociación con Aura a bordo sirvieran de puente para para que las empresas empezaran a afiliarse y por esa vía hacer visible la presencia latina que mueve capitales inimaginablemente considerables como las firmas de construcción, jardinería, corte de árboles y otras mueven millones de dólares y muestran repunte y un admirable dinamismo.
En el momento no existían datos no había información y llegó Thalía que es mexicana y empezó a llamar gente y el programa que maneja que es de la alcaldía ha involucrado muchos latinos porque hay personas que les da miedo ir a una oficina sobre todo si no hablan muy bien el inglés, les da pena y por eso con ella que ya viene con su asociación hace tiempo expresó que con familiares de la médico veterinaria y con la misma profesional se animaba y eso está llevando a construir algo importante y sólido para la comunidad latina en esa ciudad de Carolina del Norte y ello dará visibilidad y conexiones, algo vital para no sentirse tan aislado y allá todo es especial porque todos se toman la foto con el Alcalde el día en que inauguran su negocio por pequeño que sea el pueblo.
“El tema ha dado resultado, se logró un acercamiento con los concejales, ya nos conocen todos, la Cámara de Comercio lo cual hace que uno no se sienta tan extraño o tan extranjero. Ese relacionamiento ha servido para todo, para conseguir cosas, para estudiar, trabajar y para proyectar nuevos emprendimientos o proyectos”, manifestó la experta en inocuidad e insumos veterinarios.
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