Jueves, 24 Octubre 2024 10:20

A paso lento avanza proceso de reparación de CENIT a Corpocaribabare

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La posición de las partes es alentadora porque la empresa estatal reconoce el uso del suelo con el Oleoducto Bicentenario y a su vez Caribabare apuesta por el desarrollo petrolero.

Tras el reconocimiento por parte del gobierno de la cédula real que ampara y reconoce a los herederos como dueños legítimos de la hacienda Caribabare, propiedad que se encuentra entre los departamentos de Casanare y Arauca, se dio inicio a una concertación amigable y respetuosa entre la Compañía de Transporte y Logística de Hidrocarburos CENIT, empresa filial del Grupo Ecopetrol y la Corporación Caribabare.

Como es bien sabido el tema Caribabare empezó a escribirse en 1659 en tiempos en los que la colonia daba o concedía títulos para diversas explotaciones o simplemente para pagar favores hechos a la corona. Los primeros tenedores de las tierras fueron los sacerdotes Jesuitas que fueron expulsados por el Rey de España dándole poderes a unas familias pioneras de la productividad minera y agropecuaria.

Caribabare es un libro mágico en donde hacen grata convergencia la historia, las anécdotas y el derecho, todo un compendio de tenencia y precaria administración de las tierras que de manera legal fueron traspasadas a personas que cualquier día murieron siendo dueños sin que se les resolviera absolutamente nada, empero las leyes son firmes como roca y un aforismo se cumple, “dame los hechos y yo te daré el derecho”.

Cabe precisar que Caribabare y sus reclamantes tiene un folio a versión real lo que significa que todas las anotaciones tienen trato sucesivo desde la cédula real hasta los herederos contemporáneos.

Es necesario evocar que luego de nueve años de arduo trabajo para que la Agencia Nacional de Tierras, ANT, la Procuraduría de Tierras y el Consejo de Estado hicieran el respectivo reconocimiento de las cédulas reales y el correspondiente derecho a la propiedad privada sobre la Hacienda la Yegüera situada en el departamento de Casanare, los más de 200 herederos legítimos federados en la Corporación Caribabare, Corpocaribabare, ahora aguardan al amparo de la ley el recibir una reparación integral, digna y justa por el paso de más de 27 kilómetros de Oleoducto Bicentenario, OBC, como se dijo activo de CENIT S.A, desde el año 2011.

 

 

Si bien, ya se adelantaron varios acercamientos con CENIT, trabajo que implicó una visita de campo en el pasado mes de agosto para la verificación de coordenadas y confirmación de la longitud que atraviesa los predios de la Hacienda La Yegüera, como también la entrega de los respectivos documentos legales del reconocimiento de la propiedad privada, a la fecha el proceso de resarcimiento avanza a un ritmo lento generando inquietud e incertidumbre en la comunidad representada por Corpocaribabare.

Cierto es que la Corporación Caribabare manifiesta que tanto el área de tierras como loa parte jurídica de CENIT reconocieron en una reunión sostenida el pasado 15 de agosto en Bogotá que cuando se construyó el oleoducto tan solo se pagaron daños menores y mejoras en vista que no se contaba con el respectivo certificado de libertad y tradición de los predios hoy en regla. Corpocaribabare dejó claro que su posición ha sido siempre conciliatoria en favor de lograr un acuerdo justo del reconocimiento del uso del suelo por parte de CENIT y poder dar solución a la mayor brevedad posible para beneficio de todos los herederos legítimos de estas tierras representados por la corporación.

En una conversación con Diariolaeconomia.com, el ingeniero de petróleos y asesor de la Corporación Caribabare en el proceso de las cédulas reales en las sabanas de la Hacienda Caribabare Justiniano Arguello Rivero aseveró que como se pudo evidenciar en una reunión que hubo en las instalaciones de CENIT en la capital del país, la misma empresa reconoció que no han legalizado las servidumbres o los derechos sobre el Oleoducto Bicentenario que hace parte de los activos que tiene la empresa de logística y transportadora de hidrocarburos hoy en administración.

 

“Hasta la fecha, reitero, reconocido por ellos mismos, no se ha hecho nada”, declaró el ingeniero Justiniano Arguello Rivero.

 

 

 

Más allá de que la empresa acepte que hay un derecho que se reconoce y debe ser sujeto de reparación, hay dilaciones innecesarias porque todo apunta a que hay un común acuerdo entre las dos partes. El asesor precisó que Corpocaribabare envió la comunicación invitando a CENIT a tener unos acercamientos que en efecto se dieron pues vino la visita en campo y una posterior reunión en Bogotá, actividades que se dieron hace dos meses y por ello la corporación pidió respetuosamente una respuesta porque desde ese tiempo tan solo ha habido silencio y ninguna respuesta por parte de la firma subsidiaria de Ecopetrol.

Un punto a tener en cuenta, aclaró Arguello Rivero, es que CENIT reconoció que Corpocaribabare puede exigir la salida del Oleoducto Bicentenario de los predios de la Yegüera lo cual es cierto más no la idea de la corporación ya que no se busca entrar en ningún tipo de conflicto sino caso opuesto llegar a un buen acuerdo para todas las partes con el fin de que la firma estatal tenga toda la tranquilidad para llevar a cabo sus actividades porque se les entregará escrituras de servidumbre o de propiedad sobre todo el Oleoducto Bicentenario para que no tengan inconvenientes a futuro.

 

“Sabemos y entendemos que Colombia puede crecer en la industria petrolera y más en los Llanos Orientales luego esta es una buena oportunidad para que CENIT legalice todo y deje todo en regla, dicho de otra forma para que pueda trabajar sin apuros y en un marco de amable de jurisprudencia”, manifestó el señor Arguello Rivero.

 

El mensaje de la Corporación Caribabare es totalmente expedito, no busca poner palos en la rueda en la promisoria actividad petrolera, dice de manera tajante que no pretende torpedear la industria petrolera colombiana ni siquiera afectar el midstrem que es transporte de crudo, la corporación tan solo quiere colaborarle a la empresa para que llegue a puerto o pueda dedicarse al downstream o fase final de la cadena expresada en refinación de crudo.

 

 

A juicio de Arguello, lo que Caribabare solicitó por ese derecho de los 27.1 kilómetros no es nada con relación al dinero que se han gastado y que inyectaron en la construcción de la estructura así como la plata que hace falta para legalizar el tramo. El tema, explicó, es sencillo, son 27.1 kilómetros que si se mira desde el punto de vista desde cuándo empezó a funcionar, cuánto crudo ha pasado por el Oleiducto Bicentenario y cuántos inconvenientes o problemas tuvieron porque no tenían legalizadas las propiedades y los terrenos por donde pasaba la trascendental tubería, tan solo hay una propuesta llena de soluciones y amiga de la industria petrolera que sin duda es sinónimo de desarrollo.

 

“Estamos prestos a atender sus respuestas, esperamos también sus llamadas para llegar a un buen acuerdo. De parte de la Corporación Caribabare hay vía libre luego de rubricar un convenio, para que el petróleo fluya por esa zona. Nosotros no queremos que saquen el Oleoducto Bicentenario como lo dijo uno de los funcionarios de la Corporación en la reunión, tan solo queremos concretar un acuerdo y evitarle a la empresa un problema. Se dice, y no me consta, que cuando CENIT recibió el oleoducto experimentó todo tipo de inconvenientes de muy difícil avenencia y la Corporación tan solo ofrece una conciliación, un pacto de mutuo beneficio. Ellos no tienen que salir a buscarnos, nosotros los abordamos y estamos con la mejor disposición para hacer ese buen arreglo”, expuso el asesor de Corpocaribabare.

 

En opinión del conocedor la corporación llegó con un problema, pero también con una solución fácil y sencilla puesto que si los técnicos y encargados de las finanzas evalúan la propuesta deducirán que en efecto es un gran logro para CENIT y para todos los corporados que van a notar que se puede legalizar todo, evitando cualquier inconveniente, inclusive la corporación puede ser garante para que la empresa no tenga dificultades sociales por el paso del Oleoducto Bicentenario por la Hacienda la Yegüera.

 

Caribabare, un aliado estratégico para la exploración petrolera

 

 

Por las formaciones geológicas y los precedentes, el Casanare es un lugar en donde perfectamente puede encontrarse petróleo, tan cierto es que inclusive en la misma Yegüera se hicieron trabajos de exploración por allá en los años treinta. Algunos con mucha experiencia creen que esa zona es altamente prospectiva y prometedora, un motivo para buscar la Corporación Caribabare y arrancar con una inversión que puede ser el inicio de un gran éxito de un considerable pozo petrolero.

Corpocaribabare, confirmó el ingeniero de petróleos de la Universidad Industrial de Santander, UIS, está en un proceso de mirar los inversionistas, de acercarse a los capitalistas y facilitar diálogos y negociaciones porque la Yegüera per se es una gran opción para la nación, una buena oportunidad de negocio y de desarrollo social en favor de las comunidades, no menos habrá factibilidad para el medio ambiente porque Corpocaribabare tendrá ojo avizor y propenderá por defender los lugares que se consideren como reserva natural, sin embargo el favor será para todo el país porque el sector petrolero es uno de los que más riqueza genera vía pago de impuestos y contribución por regalías.

La Yegüera tiene una extensión de 54.160 hectáreas, seguramente una cuarta parte de lo que podría tener la Corporación Caribabare para sus debidos procesos de exploración y explotación de hidrocarburos.

Hoy hay espacio para las empresas petroleras rusas, chinas, colombianas, asiáticas en general, europeas, americanas o de la región, estructuras financieras poderosas que pueden acceder a la exploración en campos que pueden resultar tremendamente sorprendentes porque eso es Caribabare, una apuesta para quien sabe y vive del petróleo.

 

“Nosotros estamos abiertos incluso con la estatal petrolera colombiana que es Ecopetrol S.A., igual con el sector privado, pero acontece que Ecopetrol debe cumplir con unos requisitos dejando claro que es muy bueno y agradable negociar con una empresa reconocida por su seriedad, solidez y cumplimiento, también por un equipo humano de altas calidades, diligentes, que saben muy bien lo que hacen. Ahora la empresa privada tiene como ventaja que se demora menos para tomar una decisión, pero estamos abiertos a cualquier tipo de empresa operadora que se acerque a nosotros para empezar a generar ingresos para la nación y para la región es decir irrigar beneficios en las Sabanas de la eterna Caribabare”, expuso Justiniano Arguello Rivero.

 

 

 

En medio de los diálogos hay un común denominador entre Ecopetrol y Corpocaribabare, los dos honran la palabra, un buen punto de partida para alcanzar soluciones y proyectar futuro al unísono. El ingeniero expresó su apego y respeto por Ecopetrol, empresa que conoce a la perfección, igual sabe de la fuerza y probidad de CENIT, una eficiente subsidiaria de Ecopetrol, compañía con la que se puede llegar más temprano que tarde a un buen arreglo con el tema del Oleoducto Bicentenario, todo porque hay directivos en Ecopetrol y en CENIT con garantía en la palabra tal y como acontece con la Corporación Caribabare que no por negociar un derecho importante va a perder cordura o sensatez.

Hay inquietudes valederas en las comunidades, el caso Caribabare generó expectativa, pero la corporación está buscando legalizar las servidumbres con el Oleoducto Bicentenario porque al mirar los certificados de tradición y libertad en manos de las personas del lugar, muchísimos tienen falsa tradición, es decir que en un momento no servirán para nada porque no tiene asidero jurídico diferente a un certificado en firme con lo cual es más fácil vender, hipotecar o sacar un crédito sobre todo ahora cuando las políticas gubernamentales están más focalizadas al agro, un pilar del actual mandato y allí Corpocaribabare está dando una mano para que los propietarios legalicen sus tierras y se cumpla con el querer del gobierno central y es tener en el campo un pilar de desarrollo y progreso con los instrumentos necesarios para que siga adelante.

Una nueva precisión sobre la propiedad aún después del reconocimiento de los títulos reales lo hizo el ingeniero de petróleos a nombre de la Corporación Caribabare, no hay ni habrá despojo pues se ratificará la propiedad de los predios en Hato Corozal, a nadie se le está cobrando un peso y la recomendación es legalizar todos los predios, pero igual casas, lotes o sitios para actividades comerciales o de recreo, todo debe quedar al día empezando desde la iglesia, la alcaldía y las instalaciones gubernamentales que hoy no tienen certificado de tradición y libertad correcto o actualizado. Eso mismo queremos hacer con el Oleoducto Bicentenario, es decir que tengan todo en regla y dentro de la norma y no estén con la preocupación de que llegue alguien, que los quieran bloquear o impedir su tranquilo desempeño.

 

“Lo hemos dicho y lo repetiremos hasta el cansancio, no queremos afectar absolutamente a nadie, no debe reinar la preocupación ni la dañina especulación porque nadie, repito, dejará de ser propietario, la gente seguirá en sus fincas y en el casco urbano, cualquier otra aseveración no corresponde a la verdad, se hará la legalización de todo lo que es la Hacienda la Yegüera, pero sin generar detrimentos a ninguna persona y aquí también la Corporación dio su palabra, Hato Corozal existe y seguirá existiendo, necesitamos ver crecer y progresar a las niños y jóvenes hatocorozaleños, anhelamos verlos cantar orondos su himno y también ser testigos de que apostarán por su municipio y su agricultura con decisión y compromiso, jamás olvidando su bandera de bandas roja, blanca, azul y verde, en donde seguirá incólume la palmera y el sol canicular, ese que debe abrigar la esperanza y sobretodo la confianza”, afirmó Justiniano Arguello Rivero.

 

 

 

Hay plena consciencia que Hato Corozal fue fundado el dos de enero de 1664, que tiene historia y que alberga 12.369 habitantes, todos trabajadores, emprendedores y buenas personas, ninguno en mínimo riesgo de perder lo que logró con el sudor de su frente.

Dentro de la Corporación Caribabare los federados rondan las 200 personas y se contempla que en el futuro no lejano habrá un incremento porque han observado en la trazabilidad que se están haciendo las cosas correctamente sin generar pleitos o peleas con nadie, simplemente se está haciendo un arreglo por las buenas como se quiere con CENIT pues el día de mañana el inconveniente será peor y posiblemente más oneroso, la idea es sentarse con las directivas de la transportadora y pactar un convenio que le resulte ideal a una empresa de la que no se puede abusar en medio de la coyuntura porque es nación y lo consecuente es una salida rápida, cómoda y totalmente satisfactoria.

Lo que menos se busca es que CENIT saque el tubo, eso sería afectar 27.1 kilómetros y en los cálculos del experto en temas petroleros se estaría hablando de más de 500 millones de dólares al desmontar y cambia ese tramo ya que habría que hacer nuevos estudios, nuevo trazado y volver a empezar. Según Arguello Rivero, se queda corto con el estimado de 500 millones de dólares, lo mejor es sentarse con calma, llenos de sensatez, arreglar el problema con un costo posible y en amistad plena.

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