Martes, 04 Agosto 2026 16:17

OPS valora liderazgo de Latinoamérica en lucha contra VIH

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OPS valora liderazgo de Latinoamérica en lucha contra VIH Imagen-de-Ana-Krach-en-Pixabay

Durante décadas, parte de los programas de prevención, diagnóstico y atención del VIH en América Latina dependieron del apoyo de EEUU y de organismos multilaterales.

Lucía Barrios
Montevideo (Mesa Américas), (Sputnik)- América Latina y el Caribe tiene la posibilidad de convertirse en la primera región del mundo en eliminar el VIH como problema de salud pública, pero los recortes en el financiamiento internacional y el riesgo de que decaiga la voluntad política amenazan con frenar los avances, aseguró a la Agencia Sputnik la doctora Mónica Alonso, jefa de la Unidad de VIH/ITS, Tuberculosis, Hepatitis Virales y Malaria de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

 

"Por supuesto que existe el riesgo de que la respuesta al VIH pierda impulso en los próximos años. Estamos viviendo cambios importantes en el financiamiento global de la salud. Durante muchos años el VIH recibió una financiación muy significativa, pero hoy existen otras prioridades internacionales y también hay cierto cansancio en cuanto continuar con la financiación", advirtió Alonso en el marco de la Conferencia Internacional sobre el Sida, que se realizó en Brasil del 26 al 30 de julio.

 

La especialista advirtió que uno de los principales retos para la región proviene de los cambios en el financiamiento internacional para responder al VIH.

 

"Los cambios en el financiamiento internacional han afectado especialmente a los países que recibían fondos del Gobierno de EEUU o del Fondo Mundial, que también redujo sus aportes. Esos países tuvieron que adaptarse de manera muy rápida, abrupta, para mantener los servicios. Eso ha sido un reto grande", agregó.

 

Durante décadas, parte de los programas de prevención, diagnóstico y atención del VIH en América Latina dependieron del apoyo de EEUU y de organismos multilaterales.

La reducción de esos recursos obligó a varios países a reorganizar rápidamente sus sistemas para evitar interrupciones en los servicios.

Como ejemplo, mencionó la situación que atravesaron varios países centroamericanos durante el último año.

 

"En Centroamérica, por ejemplo, durante el último año varios países tuvieron que reorganizar rápidamente la prestación de servicios de PrEP (profilaxis preexposición), porque algunos centros cerraron o se quedaron sin personal. Los sistemas públicos debieron ampliar su capacidad en muy poco tiempo para responder a esa situación y garantizar la continuidad de la atención", explicó.

 

Pese a ese escenario, algunos países consiguieron sostener o incluso ampliar la cobertura.

 

"Algunos países, como Panamá, no solo lograron mantener esos servicios, sino que incluso aumentaron el número de personas que reciben PrEP. Otros consiguieron sostener la cobertura que ya tenían, lo cual también representa un esfuerzo muy importante dadas las restricciones financieras actuales", añadió.

 

En ese contexto, explicó que nuevas enfermedades y desastres naturales compiten por recursos limitados.

 

"Tenemos enfermedades emergentes, como el ébola y la mpox (viruela símica) en África, además de desastres naturales, como los terremotos en Venezuela, y otras crisis sanitarias que compiten por los recursos disponibles. En ese contexto, mantener el VIH como una prioridad política requiere que estemos muy alertas", afirmó.

 

América latina tiene las herramientas

En un informe publicado el 27 de julio, la OPS sostiene que las Américas cuentan con las herramientas necesarias para eliminar el VIH.

Según datos de la organización internacional, las muertes relacionadas con el sida en América Latina y el Caribe disminuyeron un 46 por ciento entre 2010 y 2025.

Además, en 2024, el acceso al tratamiento antirretroviral evitó 117.000 muertes relacionadas con el sida; por otra parte, el acceso a la PrEP aumentó de 35.000 personas en 2020 a más de 326.000 en 2025.

Consultada sobre qué falta para transformar el potencial de la región en una realidad, Alonso respondió que el principal desafío es fortalecer el trabajo conjunto entre todos los actores involucrados.

 

"Tenemos el potencial, pero necesitamos trabajar juntos. Ningún país ni ningún Gobierno, por sí solo, puede lograr este hito que es la eliminación del VIH. Es fundamental que los gobiernos, las comunidades, la academia, socios como la OPS, los donantes internacionales y el sector privado trabajen de manera articulada, porque cada uno tiene algo que aportar", señaló.

 

La especialista destacó que el sector privado aporta innovación y puede facilitar planes de acceso asequibles a los tratamientos, mientras que los gobiernos impulsan las políticas públicas.

También subrayó el papel de las organizaciones comunitarias para acercar los servicios de salud a las poblaciones más vulnerables y transmitir las necesidades reales de las personas a las autoridades sanitarias.

 

"A eso se suma el apoyo de organismos como la OPS, que contribuyen con evidencia científica y acompañan a los países en el diseño e implementación de las estrategias necesarias", agregó.

 

La región podría ser la primera

Para Alonso, existen fundamentos concretos para pensar que América Latina y el Caribe pueden convertirse en una de las primeras regiones del mundo -e incluso la primera- en eliminar el VIH como problema de salud pública.

 

"América Latina y el Caribe reúnen una serie de condiciones que me permiten pensar que podríamos ser una de las primeras regiones, o incluso la primera, en eliminar el VIH (...) Si uno mira la historia del VIH desde que se conoció la enfermedad hasta hoy, ha habido muchísimas innovaciones. Hemos sido muy afortunados de transformar una enfermedad mortal en una condición con la que las personas pueden llevar una larga vida", argumentó.

 

La experta agregó que hoy existen pruebas rápidas, autopruebas y nuevas formulaciones terapéuticas de larga duración que permiten adaptar los tratamientos a las necesidades de cada paciente, especialmente en contextos de alta vulnerabilidad.

 

"Tenemos las herramientas y una amplia experiencia en procesos de eliminación, además del liderazgo de varios países para responder a las necesidades de salud. Brasil, por ejemplo, fue uno de los primeros en implementar una política pública de acceso al tratamiento antirretroviral. También hay 14 países que lograron eliminar la transmisión materno-infantil del VIH", dijo.

 

La funcionaria resaltó además la existencia de mecanismos regionales de cooperación.

 

"Contamos con redes de la sociedad civil muy resilientes y con mecanismos de cooperación regional, como el Grupo de Cooperación Horizontal, que reúne a los responsables de los programas de VIH de los países de América Latina y parte del Caribe para intercambiar experiencias y apoyarse mutuamente. En el Caribe existe, además, PANCAP (Asociación Pancaribeña contra el VIH/SIDA)", dijo.

 

Asimismo, añadió que la región también dispone de un mecanismo único de compras conjuntas, con precios negociados para hacer los medicamentos lo más asequibles posible.

 

Lejos de las metas

Sin embargo, advirtió que el escenario actual todavía está lejos de las metas previstas.

 

"Ahora bien, necesitamos un trabajo muy fuerte porque los indicadores actuales muestran que todavía no vamos por el buen camino. Las nuevas infecciones aún no han disminuido y, aunque las muertes sí se han reducido, no lo han hecho lo suficiente", explicó.

 

Pese a ello, insistió en que la eliminación sigue siendo un objetivo alcanzable.

 

"Si queremos, podemos lograrlo. Tenemos ese historial y también la experiencia de haber eliminado otras enfermedades muy difíciles, como la malaria, la oncocercosis y varias enfermedades inmunoprevenibles mediante vacunas", agregó.

 

En ese sentido, consideró que lo que necesita la región es que todos los países "trabajen realmente juntos y contar con liderazgo político y la ambición necesaria para alcanzar la eliminación".

 

Persisten brechas de acceso

Pese a los avances registrados en las últimas décadas, cerca de 900.000 personas con VIH en América Latina y el Caribe todavía no reciben tratamiento.

Para Alonso, esa brecha responde a distintos factores y exige adaptar los sistemas de salud a las necesidades de las personas: "Hay varias razones. De esas 900.000 personas, unas 500.000 ya fueron diagnosticadas, pero no se vincularon al tratamiento o, si lo hicieron, posteriormente lo abandonaron. Ese es un componente muy importante".

La especialista explicó que uno de los principales desafíos consiste en acercar los servicios de salud a la población y flexibilizar los mecanismos de entrega de los medicamentos.

 

"En algunos lugares la dispensación sigue siendo mensual o cada tres meses, pero debemos avanzar hacia entregas semestrales para que las personas puedan compatibilizar el tratamiento con sus actividades diarias", afirmó.

 

Además de quienes abandonaron el tratamiento, la OPS estima que unas 400.000 personas viven con el virus sin haber sido diagnosticadas.

 

El estigma y el diagnóstico tardío

Alonso afirmó que el estigma y la discriminación continúan siendo barreras que dificultan el acceso oportuno al diagnóstico y al tratamiento.

Frente a esa situación, se debe "aprovechar cualquier oportunidad para realizar la prueba de VIH", sostuvo.

La funcionaria consideró que la región debe ampliar considerablemente el uso de las herramientas de prevención y diagnóstico disponibles.

En ese sentido, sostuvo que el testeo constituye una puerta de entrada tanto al tratamiento como a la prevención.

"Debemos ampliar el acceso al testeo porque permite, según cada caso, vincular a las personas al tratamiento antirretroviral o a la PrEP cuando la necesitan".

La especialista también planteó la necesidad de incorporar la prueba del VIH de forma más sistemática en los servicios de salud.

"A veces hay un único día destinado a realizar pruebas en un centro de salud y, si una persona no puede asistir ese día, se pierde una oportunidad. O si alguien acude a una emergencia y le extraen sangre por otro motivo, ¿por qué no ofrecer también la prueba del VIH, siempre con su consentimiento? De esa forma muchas personas podrían conocer su diagnóstico antes de desarrollar una enfermedad avanzada", indicó.

Como consecuencia de esas limitaciones, cerca de un tercio de los casos continúa detectándose en etapas avanzadas de la enfermedad.

"Ese dato demuestra que debemos expandir mucho más las estrategias de diagnóstico. Lo que estamos haciendo va en la dirección correcta, pero necesitamos llegar a muchas más personas y aprovechar muchas más oportunidades para detectar la infección a tiempo", advirtió.

 

Brasil lidera los avances

Consultada sobre qué países muestran los mayores progresos y cuáles enfrentan los desafíos más importantes, Alonso destacó el caso de Brasil por el desarrollo de sus políticas públicas y el fortalecimiento de su sistema sanitario.

"En cuanto a los avances, estamos ahora en Brasil, que evidentemente ha mostrado un liderazgo político enorme. Fue el país más poblado del mundo en obtener la certificación de la eliminación de la transmisión materno-infantil del VIH".

Asimismo, dijo que cuenta con un "sistema único de salud que ofrece muy buen acceso, dispone de servicios diferenciados y trabaja de forma muy estrecha con la sociedad civil".

No obstante, aclaró que incluso los países más avanzados continúan enfrentando desafíos.

"¿Tiene desafíos? Sí, como en todos los países. Si abordar esta epidemia fuera fácil, ya la habríamos eliminado", comentó.

Las muertes por Sida cayeron un 13 por ciento en Brasil durante 2024, según informó el lunes el Ministerio de Salud en la apertura de la conferencia internacional sobre esta infección.

Además, el Gobierno resaltó que en los últimos años la oferta de tests rápidos para el VIH en el sistema público de salud aumentó un 100 por ciento.

 

Una alianza para sostener el compromiso

Frente a la caída en la financiación, la OPS lanzó la Alianza para la Eliminación del VIH en las Américas con el objetivo de coordinar esfuerzos y evitar que la respuesta política pierda impulso.

"Se trata de una plataforma destinada a coordinar esfuerzos, fortalecer la articulación entre los distintos actores y mantener la visibilidad política necesaria para que la respuesta al VIH no pierda impulso", explicó.

La iniciativa incorpora además un mecanismo permanente de seguimiento para evaluar los avances de cada país.

"Dentro de esa alianza incorporamos un componente de rendición de cuentas y monitoreo que consideramos fundamental. Nos permitirá mantener el liderazgo político, identificar cuándo es necesario corregir el rumbo y detectar las brechas sobre las que debemos mejorar", agregó.

Como parte de esa estrategia, la organización creó un sistema de reconocimientos para los países que alcancen determinados niveles de progreso llamado Camino Hacia la Eliminación del VIH, que reconoce con medallas de oro y plata a los Estados que alcanzan determinados niveles de progreso.

 

"Ese reconocimiento también es importante desde el punto de vista político. Los políticos y gobiernos necesitan mostrar resultados y validar que las estrategias que están implementando funcionan. Es una forma de retroalimentación que ayuda a sostener el compromiso y a seguir avanzando", concluyó. (Sputnik)

 

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