Domingo, 20 Junio 2021 00:50

Funerarias desmienten boom y prevén crisis por Covid-19 hasta 2022

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La industria funeraria asegura que las cifras del sector no son tan generosas como muchos creen por la letal enfermedad. El virus podría extenderse hasta el primer trimestre de 2022.

Al igual que en todos los sectores económicos, culturales y sociales, el Covid-19 llevó al sector de las funerarias a dar un salto de grandes proporciones, con lo cual los empresarios del renglón, ganaron en experiencia, innovación, bioseguridad y reacción entre tantas lecciones. Para el caso de América Latina y puntualmente de Colombia, la muerte, más que un negocio implica un ritual que tiene que ofrecerse con las características de antaño y bastante aferradas a los patrones de duelo y último adiós.

Todo es transformación, con la pandemia hubo un antes y un después, el virus cambió la forma de enterrar los muertos y le restó ceremoniosidad a la despedida de los seres queridos, le quitó radio de acción a las casas funerarias e impactó el negocio que no creció en utilidades como muchos lo han expuesto. Del entierro multitudinario, de los llantos con altos decibeles, de aquellas serenatas de trío y mariachi y de tanto ritual que incluía la negra vestimenta, velos o mantillas y todo un cúmulo de arraigo, únicamente quedó la soledad como desconsolada acompañante, también el silencio abrumador en el camposanto. Podría decirse literalmente que ya no hay ni tiempo y menos espacio para llorar, esas lágrimas que brotaban a cántaros tras blancas paredes o parques cementerios, hoy quedaron rezagadas a un rincón apartado de las asoladas viviendas de los dolientes.

La pandemia ha hecho de las suyas, ha llevado a la fosa pueblos, poder, tejido social y empresas, igual arrasó con la cotidianidad y de alguna manera les enseñó a muchos que la vida, sin lugar a dudas, vale, motivo por el cual hay que cuidarla, preservarla y caminar por senderos de prevención. De manera increíble el Covid-19 enterró a los infectados y tristemente al enterrador, porque muchos en la industria de la muerte pagaron abnegadamente un alto precio.

Armando Franco En diálogo con Diariolaeconomia.com, el presidente del sector de funerarias de Bogotá y Cundinamarca de la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, Armando Franco, aseguró que el panorama para el país a raíz de la pandemia es muy oscuro en todos los campos, en lo político, social, empresarial y comercial. Según el contertulio, el contexto de los servicios funerarios tampoco es claro, haciendo la precisión que el sector está compuesto por funerarias, cementerios y compañías de previsión.

 

“El sector ha cumplido en toda esta emergencia de la pandemia, teniendo en cuenta unas escalofriantes estadísticas de mortalidad en relación con el Covid-19 y la pandemia en general”, comentó el señor Franco.

 

El directivo aclaró que con el crecimiento del número de fallecidos por Covid-19, desde luego los servicios aumentan para las funerarias, pero especificó que ello no implica que hayan subido los ingresos en las firmas exequiales. Aseveró que las normas biosanitarias han ocasionado unos gastos adicionales, de manera que no es tan boyante el negocio funerario como muchos piensan.

Franco entregó un parte de tranquilidad y sostuvo que no hay ningún riesgo de colapso en los servicios funerarios ni en los cementerios por la demanda que se está dando, el hecho, puntualizó, se registró en agosto de 2020 cuando hubo un crecimiento inusitado en las muertes por Covid-19, pero en ese periodo la norma fue ampliada lo que permitió que los fallecidos por el cuadro viral no solo fueran cremados sino inhumados. También la norma permitió el traslado de cuerpos a municipios vecinos, solucionando la crítica situación que se sumó a la solución de los parques cementerios y los hornos crematorios privados.

Avanzando con el tema legal, el vocero señaló que aparte de las diferentes normativas para el manejo, traslado y disposición final, no solo en bioseguridad con sus anexos, de acuerdo a los diferentes decretos y resoluciones de las alcaldías, hay medidas adicionales que también limitan al sector funerario en la manipulación, un tema para mirar con aplomo, porque cuando hay decesos por Covid-19, el alistamiento del cadáver debe hacerse en el lugar de la muerte, un asunto que limita la participación, no solo del sector sino de los dolientes.

Las disposiciones, afirmó Armando Franco, lleva a restricciones que impactan todo el proceso, por ejemplo, el arreglo del cuerpo, la velación, servicios de cafetería, telefonía y una limitación tenaz a toda la parte social del servicio lo que genera muchas inconformidades en los dolientes que argumentan que les han quitado unos elementos que estaban en el contrato exequial, representando mayores ingresos al sector, planteamiento que no encaja en la realidad, según la industria, porque la implementación a nivel biosanitario sube los costos para un equipo de traslado en casi 700.000 pesos por asistencia, lo que compensa una cosa con la otra.

Agregó que los protocolos de aforo dentro de la cuarentena tienen en cuenta la zona y en Colombia, dijo hay cinco regiones que tienen variedad sociocultural y así mismo multiplicidad de exigencias en el servicio y en el último adiós. Esos protocolos, subrayó Franco, generan en los dolientes grandes inconformidades e inclusive temor, ansiedad, estrés, pánico y toda la desconfianza, lo que obliga al sector a buscar las estrategias más coherentes para acercarse al cliente, prestando un servicio más humanizado y más decoroso con ese tesoro que es su ser querido, el cual, por causas de mortalidad, no va a poder darle el adiós partir como tradicionalmente se ha hecho ya que si la muerte se dio por Covid-19, no se permite velación, la entrega del cuerpo es en bolsa y el encargo exequial se reduce a recoger el difunto del sitio del deceso al destino final, que puede ser el horno crematorio, prácticamente, precisó el conocedor, no hay forma de darle al ser querido la despedida a la que el colombiano está acostumbrado.

 

“Esas son situaciones que obligaron al sector a implementar unas estrategias muy diferentes de acercamiento con los clientes para brindar cada día un servicio más humanizado y decoroso”, comentó Armando Franco.

 

Un asunto que debe tenerse en consideración es que no todo, a la hora de un entierro o cremación, como queda registrado en las secretarías de salud, es responsabilidad completa de las funerarias, sin que se dé una explicación sobre los procesos y procedimientos estipulados por la normatividad actual y los aforos a cumplir. En opinión del versado la inconformidad dentro del shock que viven las familias por la pérdida de un ser querido, se descarga muchas veces en los funcionarios de las funerarias y de los cementerios, lo que ocasiona un trato demasiado descortés y brusco con los colaboradores que están cumpliendo con un protocolo y unas normas trazadas por el Ministerio de acuerdo con la pandemia.

 

El SARS-Cov2 aceleró avances

 

Funerarias-Santo-Padre

 

Hay que reconocer que el sector funerario ha avanzado de manera importante en la prestación de servicios de calidad, allí entra la profesionalización de las empresas dedicadas al último adiós, la innovación y toda una actualización en procedimientos y mejoras cuando de fallecimiento y duelo se trata. A lo anterior hay que agregarle que las funerarias alcanzaron altos estándares de formalidad y a la fecha hacen parte de una economía dinámica con altos impactos en generación de riqueza, inclusión y empleo.

El Covid-19 dijo Armando Franco, deja muchas enseñanzas, pero resaltó que el sector funerario, a raíz de la profesionalización que viene desarrollando la industria desde 2001 para tener equipos multidisciplinarios muy capaces y formados, logró contar con el capital humano, perfectamente formado para brindar las diferentes asesorías a nivel psicológico, a nivel duelo y desde el punto de vista trato con los dolientes, todo dentro de un marco profesional, con el fin que el afligido se sienta atendido por una persona conocedora, que lo acompaña realmente en los momentos más difíciles.

No hay duda que el impacto que genera la muerte de un allegado, produce reacciones inesperadas y según Franco, el más conocedor del tema funerario, el primer shock que siente el doliente es cuando le comunican sobre una partida, y el segundo, cuando retiran al fallecido de su residencia, hospital o clínica. Esa situación hizo que el sector pusiera al servicio del acongojado un equipo de profesionales prestos a diseñar estrategias, no sólo para atender a los dolientes, en el pre y durante el servicio, sino también en el post. Todo eso llevó a analizar muy detalladamente dentro del portafolio, un producto determinante como lo es la previsión exequial, creada para favorecer estratos vulnerables, porque mediante el pago de una cuota mínima, el usuario puede solucionar una situación que se le va a presentar a futuro con cuales quiera de sus seres queridos. A criterio de Franco, por muy bajo precio hay de por medio unos beneficios que ofrecen las compañías de previsión.

 

 

No sobra despejar dudas, porque precisamente las empresas que venden previsión exequial fueron y están siendo trascendentales en el manejo de la muerte por Covid-19 porque pudieron cumplir con las exequias al contar con un servicio integral. Si bien, precisó Armando Franco, esas compañías tuvieron un mayor número de servicios, no hubo superávit ni ganancias record porque ocurrió todo lo contrario ya que atendieron esos funerales con lo de su previsión, sistema en dónde aumentó de manera significativa el número de fallecidos más no los ingresos.

La previsión exequial creció en Colombia a razón del tres por ciento, es decir, el número de contratos que hay. Expuso que en 2020 la población colombiana fue de 50.8 millones de habitantes con 13 millones de hogares, y el sector, explicó, habla de ello porque la previsión está direccionada a las familias. Actualmente el 27 por ciento de los núcleos familiares del país tienen firmado un contrato que cubre las honras fúnebres del círculo afectivo.

 

“En las funerarias hubo mucho trabajo, nos llegó una labor demasiado pesada, pero no podemos hablar de boom o apogeo de la industria, porque las cifras en comparación con los servicios y los costos extemporáneos fueron raquíticas y muy por fuera de las proyecciones. Estamos hablando que nuestro producto es extremadamente noble, pero igualmente delicado y así mismo estamos cumpliendo con los principios y la labor que tenemos. Adicionalmente hacemos una tarea social porque atendemos muchas veces a gente que no tiene absolutamente nada, remitida por las juntas de Acción Comunal, unas exequias que asumen las empresas como responsabilidad social y voluntariado con el más desamparado. Hoy queda revaluada la tesis que, con la pandemia, entre más muertos haya, a las funerarias mejor les va, eso no es así, no corresponde a la realidad”, reiteró Franco.

 

El presidente del sector de funerarias de Bogotá y Cundinamarca de la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, Armando Franco, invitó a la gente, sin ningún tipo de superstición, a considerar, dentro de sus cuentas y proyecciones coherentes, a la muerte, una situación cierta y presente en el camino de la vida, la misma que llegará tarde o temprano, puesto que es lo único real en la existencia, hecho más tranquilizador con el producto de previsión, por tanto resulta preferible pagar una módica suma a morir sin un amparo o cubrimiento del gasto funerario.

 

La indisciplina, la aliada incondicional del Covid-19

Desde el punto de vista del sector funerario del país y para el empresario de Bogotá y Cundinamarca, la indisciplina social es el gran problema y el mayor vector del SARS Cov-2, por cuanto la gente sabía del problema, estaba advertida y los picos estaban previstos hasta agosto próximo, pero aun así, hubo fiestas, viajes, paseos, salidas fortuitas, compras, aglomeraciones y todo lo que implicó bajar la guardia, craso error con una enfermedad altamente mortal.

Los cálculos del sector dicen que la enfermedad podría empezar a declinar, finalizando el primer trimestre de 2022, un tema que va ligado no solo a la disciplina sino al cumplimiento de la vacunación, en relación con lo que tiene proyectado el Gobierno para la población, que si está vacunada estará menos expuesta al virus, sin que ello diga que la enfermedad no puede presentarse, tan solo que el riesgo de mortalidad es inferior.

A la fecha, el sector funerario está listo para el tercer ciclo de vacunación, a juzgar por lo que se ve, las empresas hicieron su mejor labor, pero hay reserva porque las firmas exequiales y la cadena toda, no fue incluida como auxiliar del sector salud.

Las funerarias quedaron programadas en la tercera etapa de vacunación porque hay un número importante de trabajadores del sector que está más expuesto al riesgo del Covid-19 como es el caso de los tanatólogos, quienes hacen traslados y algunos auxiliares de calle que tienen algún riesgo, sin embargo, hay mucho más apuro con quienes deben manipular permanentemente los cuerpos con la enfermedad.

 

Cofres mortuorios no perdieron su mercado

 

Funerarias La Aurora

 

Con todos los problemas que surgieron y con un número elevado de muertos que salieron en bolsas plásticas por la infección, quienes fabrican cofres para la industria no vieron afectado su negocio porque inclusive los servicios funerarios aumentaron. Al destino final, expuso Franco, cuando es por muerte producida por causas naturales y normales, es decir alejadas de pandemias y riesgos de contagio, el cuerpo debe ir en féretro.

Los cofres estaban siendo alquilados y por reglamentación y el cumplimiento de una ficha técnica, máximo se puede reutilizar tres veces, después de ese tiempo el ataúd es quemado. Como quiera que sea, en el proceso de alquiler las cajas mortuorias deben someterse a un proceso biosanitario para la primera, segunda y tercera ocupación.

 

“Es cierto que se perdieron valores y servicios como cafetería, telefonía, transporte y acompañamiento, por otro lado subieron otros costos, pero los elementos principales del funeral como son el cofre, los trámites, la inhumación o la cremación dentro de los cementerios, el post para el destino final de cenizario o a perpetuidad, son productos que siguen prestándose”, afirmó.

 

La situación invita a replantear aspectos técnicos

A raíz de la situación que se presentó por la pandemia, la industria funeraria colombiana demostró que a nivel profesional y por las empresas que operan desde el ámbito privado, el sector se ubicó en los primeros lugares del mundo, condición que cuando apareció la pandemia hizo que se integraran unos comités con las secretarías de salud y con el Ministerio como principales actores del destino final de una persona fallecida, porque muchos funcionarios no conocían todo el proceso ni los riesgos que podían tener, por ser además de todo, delegados nuevos de Secretaría o de Medio Ambiente que dejaban unos cumplimientos que nada tienen que ver con el protocolo o con el aforo establecido para los casos de Covid-19.

Los comités con los gobiernos permitieron trabajar unidos y establecer protocolos conjuntos para prestar un servicio humanizado y decoroso a los dolientes, buscando la forma de propiciar una despedida sin que haya afectaciones psicológicas a futuro, un motivo más que perentorio para brindar ese tipo de asesoría.

 

El Covid-19, tiene opacadas otras causas de muerte

 

 

Los reportes de muerte son hoy masivamente por Covid-19, el artista de las patologías y el dueño de la gala infecciosa, pero lo real es que hay muchas morbilidades que siguen siendo causa de deceso como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, accidente cerebrovascular y otras, de igual manera siguen las muertes por incidentes, inseguridad, violencia y eventualidades caseras. En lo atinente a Covid-19, Armando Franco, ilustró que lo hay pleno y supuesto, todo de acuerdo con el dictamen, un problema que está impactando clínicas y hospitales.

 

“A raíz de la situación que están viviendo las Unidades de Cuidados Intensivos, UCI, cuando una persona tiene una afectación grave a nivel respiratorio, entonces automáticamente lo van asignando como un proceso de iniciación de Covid-19 y lo van ingresando en las estadísticas de la enfermedad, aunque el paciente muera de un paro cardiaco u otro causal. Eso ha generado unas reclamaciones de parte de los dolientes a las funerarias, aduciendo que su familiar no falleció por el virus sino por otra patología. Hoy en día nosotros no podemos manipular un cuerpo sin que exista el debido certificado médico que debe hacer curso por las secretarías de salud que determinan finalmente, si es o no Covid-19 para proceder con el destino final”, glosó el dirigente empresarial.

 

Decesos en cifras

 

Foto tomada de DW

 

Según datos del gremio la industria indicó que hay un notorio salto en los servicios funerarios en los últimos dos años. En 2019 Colombia reportó 242.609 fallecimientos, de los cuales 181.957 fueron inhumaciones y 60.652 cremaciones, lo cual equivale al 75 por ciento de inhumaciones y 25 por ciento de cremaciones. Hay que dejar claro que en 2019 no hubo estadísticas por Covid-19, de todas maneras y por diversas razones fueron reportadas en ese año 675 defunciones diarias.

Mirando el comparativo entre enero y diciembre de 2020, es visible un aumento exponencial de muertes, muchas originadas por la mortal virosis. Así las cosas, el año anterior fallecieron 296.800 personas de las cuales 175.112 fueron inhumadas y cremadas 121.688, es decir el 59 por ciento fueron inhumadas y el 41 por ciento fueron a cremación. Estas cifras revelan que creció ostensiblemente la incineración de cadáveres al alcanzar los 51.397 procedimientos, el 18 por ciento muertos por Covid-19. En 2020 el promedio diario de fallecidos ascendió a 813 servicios, de los cuales 313 fueron cremaciones y un promedio por Covid-19 de 171 decesos.

Según el conocedor, el SARS Cov-2 representó en Colombia el 18 por ciento del total de cremaciones, lo que lleva a analizar lo que pasó en Bogotá, ciudad en donde fallecieron 37.945 personas entre enero y diciembre de 2019, de las cuales fueron inhumadas 17.599 y cremadas 20.345, es decir el 46 por ciento correspondió a inhumación y 54 por ciento fue el porcentaje de cremados en la capital del país.

El promedio diario de fallecidos en Bogotá llegó a 104 personas, un 56 por ciento en cremación. Mirando las cifras de enero a diciembre de 2020, perdieron la vida en el Distrito Capital 48.883 individuos, que fueron en número de 17.026 a inhumación y 31.857 a hornos crematorios, un 35 por ciento de los fallecidos inhumados y el 65 por ciento destinados a cremación. Por Covid-19 entraron a horno crematorio 10.650 cuerpos, el 36 por ciento del total de incinerados en Bogotá.

 El promedio diario de fallecidos en Bogotá para la vigencia de 2020 sumó las 134 personas y el comparativo de cremaciones fue de 80 en tanto que el promedio por el virus se ubicó en 35 incineraciones.

En lo corrido de 2021 hay unas cifras que no están consolidadas, empero a 31 de mayo del año en curso, el total de fallecidos en Colombia llegó a 88.774 solo por Coronavirus, es decir que a junio de los corrientes pueden contarse más de 100.000 personas fallecidas por la enfermedad, una cifra que crecerá si no hay cuidados y responsabilidad.

 

Baja tasa de extranjeros muertos

De todas estas estadísticas llama la atención, y así lo analizó el experto, es el número de fallecimientos de extranjeros. En 2019 murieron 1.124 y en el 2020 la cifra bajó a 554 decesos. Añadió que la cifra fue mucho menor de lo esperado por las visitas, básicamente por la migración de venezolanos.

En 2019 murieron en Colombia 897 venezolanos y en 2020 424, es decir una reducción del 50 por ciento, algo curioso y que muestra que muchos emigraron con la pandemia a su país.

 

 

La muerte, una ausencia dolorosa desde el primer día de la humanidad, no ha pasado por debajo de la cerca, está muy presente desde el mismo momento en que aparece la vida, la llamada parca sin razón asusta pues para algunos estudiosos del deceso, la partida es el comienzo de un verdadero vivir. Desde tiempos antiguos, el ritual fúnebre ha sido especial, se trató y se trata de la gran despedida, del último adiós.

Igual aconteció con las tribus precolombinas que vieron en el sueño eterno, un paso a otra dimensión, sin embargo, se ocuparon con el más mínimo detalle de la despedida del cuerpo, el mismo que iba acompañado de chicha, oro, piedras preciosas y mucho llanto. El correr de los años revela que el duelo pasó a una industria especializada que hace mucho más fácil el salir del alma para el innegable viaje.

En Colombia los velorios salieron de las casas que eran aperadas con los cuatro candelabros y toda la dotación para la triste jornada. La sala fue el sitio para la reunión exequial que terminaba luego en el cementerio. De todas maneras, hay precedentes de gran servicio desde 1887 cuando en Medellín y Bogotá, las funerarias fueron adoptando conceptos. Hoy con la profesionalización y los avances, las funerarias siguen siendo esenciales, llenas de portafolio y posibilidades.

Con la pandemia, el sector funerario demostró que resultó muy útil y básico, dejando ver que detrás de la muerte hay mucho más que oficio, compromiso, trabajo y una responsabilidad por la que se entrega hasta la vida, tan importante que será de las pocas industrias que estarán, casi por inherencia, iluminadas por la luz perpetua.

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