Sábado, 17 Mayo 2025 00:01

Café, sabor y tradición, factores que unen a Colombia y EE. UU: Amarella

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En la pasada rueda de negocios entre empresarios colombianos con comercializadores y transformadores de Estados Unidos, Canadá y México quedó demostrado que América es una.

El café colombiano ha tenido durante siglos muy buenos compradores y admiradores en Estados Unidos, sin duda la suavidad, cuerpo, aroma y sabor del bebestible cultivado en las retadoras montañas de Colombia, marca una diferencia con otros cafés y con otros orígenes.

Según los conocedores, Colombia le ha vendido café a Estados Unidos desde el siglo XIX, pues fue en ese siglo cuando se registró la primera exportación de grano nacional, exactamente en 1835 cuando fueron despachados 2.565 sacos de café por la Aduana de Cúcuta, la cuota inicial de lo que sería un cliente de lujo para los caficultores colombianos que han suministrado el bebestible con los más exigentes y espectaculares atributos.

El mercado fue tomando impulso y mayor dinámica, ya en la última etapa de la década de 1950 Colombia le vendía a Estados Unidos el 77 por ciento de la producción cafetera, en 1983 el gigante del norte absorbió 8´990.869 sacos de 60 kilos.

El café que llegó de la mano de la comunidad Jesuita proveniente de Holanda y los primeros cultivos se hicieron en las zonas montañosas de la cordillera oriental, en esa época en Salazar de las Palmas en Norte de Santander, posteriormente el café se propagó por todo el país, afianzándose como una trascendental fuente de ingresos de las pequeñas unidades familiares que vieron en el grano una oportunidad. De hecho, el café se traslada a las cordilleras central y occidental en donde fue protagonista de la Colonización Antioqueña, tiempos difíciles en los que se fundaron pueblos y ciudades a machetazo limpio, derribando selvas y enfrentando las amenazas físicas y naturales, pero igualmente las patológicas del siempre amenazante trópico.

Es simpático el asunto, pero Estados Unidos compró la primera exportación de café que estuvo muy marcada por la Iglesia ya que el presbítero jesuita Francisco Romero fue el promotor de la expansión de la caficultura cuando cambiaba pecados por siembras de café, la penitencia después de cada confesión era plantar cafetos y de esa manera lograr la absolución para el parroquiano, así se dio inicio a la gran apuesta económica del país, los extensos y distintos cultivos de café.

 

 

En la pasada macrorrueda de negocios que adelantó la Cámara de Comercio Colombo-Americana, Amcham, en las instalaciones de la Cámara de Comercio de Bogotá, sede Salitre, fueron varios los negocios que se cerraron, pero llamó poderosamente la atención el de la compra de café con destino a los Estados Unidos.

El presidente de Amarella Café, Charlie Stephens le dijo a Diariolaeconomia.com, que la empresa está en Colombia buscando proveedores de café a través de los caficultores directamente, cooperativas y otros agentes rurales para llevar el mejor grano a suelo estadounidense.

Dijo que la experiencia es magnífica porque permite conocer nueva gente y resaltó el espacio ofrecido por Amcham Colombia porque en 30 minutos facilita hablar y aprender de los negocios cafeteros colombianos, pero de igual manera exponer lo que se busca para el mercado de Estados Unidos.

En Colombia está muy de moda el valor agregado expresado en los cafés de especialidad y por eso muchos comercializadores llegan al país en búsqueda de Geisha, Borbón Rosado, Borbón Rojo, Típica, Caturra, Ombligón, Variedad Colombia, Castillo, Java, Tabi, Maragogype y otros, el mercado generalmente es muy dinámico y Colombia encontró en los granos diferenciados un nicho de negocio que permite hacer caficultura no muy grande y de más fácil control, de hecho, para estos cafés se habla de micro-lotes de donde brotan verdaderas calidades de café, unas auténticas joyas en taza.

 

 

Precisamente Stephens está buscando café de especialidad y explora con mucha paciencia, pero con todo tino, micro-lotes, tratando de identificar los mejores granos en las variedades que ofrezcan mayores cualidades en taza. Explicó que la empresa está identificando cafés regionales, granos que garanticen tazas de entre 82 y 84 puntos, un café que sigue siendo especial, muy consumido en Estados Unidos, así como en otros países.

“El tema es bien interesante porque ese café también sirve como un producto bien especial para las empresas comerciales y como base para las tostadoras de café de especialidad”, comentó el señor Charlie Stephens.

La empresa Amarella brinda oportunidad para los caficultores del Eje Cafetero, Huila, Cauca y Nariño, que ofrecen cafés de elevado valor agregado y totalmente diferentes. No importan los procesos, son de buen recibo cafés lavados, de proceso natural o en seco, así como Honey o miel, todo cae bien siempre y cuando reúna las condiciones de calidad, buenas prácticas agrícolas y buen trato al medio ambiente.

La firma Amarella Café ha invertido en una planta de procesamiento en Medellín la cual se utiliza como punto de compra en donde se canaliza grano de todo el país, la ventaja es que dicha planta está muy bien ubicada estratégicamente hablando porque tiene cercanía entre los puertos de los dos océanos, es decir que facilita llegar al mundo no solo a Estados Unidos por el Caribe, pero también a los países instalados en la cuenca del Pacífico.

 

 

Anotó que vender café especial es un tema complejo, pero gratificante porque es un grano diferente, con procesos increíbles que redundan en una bebida de gama alta muy bien remunerada por los paladares de altísima exigencia. Expuso que en café son demasiados los riesgos porque el mercado es sumamente volátil y por ello siempre hay precios subiendo o bajando diez o veinte centavos la libra, un asunto complicado a la hora de buscar el punto de equilibrio en donde haya rentabilidad y por consiguiente sostenibilidad.

Es oportuno decir que el negocio principal de Amarella Café es la trilla de café verde y su posterior exportación mayoritariamente a Estados Unidos, pero igual a otros países también. La compañía tuesta algo de grano en Medellín, ciudad en donde lo comercializa.

Actualmente Amarella Café vende producto a seis países, Estados Unidos, Canadá, algunos de Latinoamérica y Australia en donde los consumidores son muy exigentes.

En medio del universo de opciones empresariales que hay a nivel global, Charlie Stephens se inclinó por el café, mundo al que ingresó hace cinco años con toda la pasión puesto que antes comercializaba otros commodities como maíz, soya, trigo, petróleo y lo ofrecieran los mercados internacionales. Con su arribo al café su primera misión fue aprender español y luego decidió visitar Colombia, país del que se enamoró, algo que también experimentó con el café.

 

“Fui a visitar una finca y su dueña no sabía cómo vender su café entonces por mi experiencia en eso, que es mucha, le ofrecí mi ayuda, la orienté y esa fue la chispa con la que inició esta aventura. Hoy me encanta el mundo del café que es tan interesante porque se trata de la mezcla perfecta entre agricultura, cultura y costumbres de muchos países, todo un compendio de paisajes, naturaleza, pero también política y economía, factores que igual hechizan”, señaló el empresario Charlie Stephens.

 

 

Para el comercializador y transformador el café es un buen punto de unión entre Colombia y Estados Unidos, la bebida genera vínculos y sin que importe la posición económica, el género o la raza, todos acceden por la vía del consumo al café, luego es algo que se puede compartir en cualquier momento, en cualquier lugar y con la persona que sea, el café es una buena excusa para platicar y hacer amigos.

El experto manifestó que es muy agradable ver a los colombianos reunidos en torno a una taza de café en donde se charla, se conversa y se ríe, diferente a Estados Unidos en donde la gente llena vasos gigantes de la bebida para atrapar energía y rendir en el trabajo o en cualquier otra actividad de la mejor manera. Lo interesante de todo, expresó, es que cada país consumidor tiene su propia cultura, un tema que no se queda solo en las naciones productoras o de origen.

En Europa, puntualizó el empresario, el café se toma más espeso, más oscuro y con alta tostión, allá gustan de una bebida más fuerte, pero cada región o país consume café de manera muy diferente. En Estados Unidos, dijo Stephens, la gente gusta del café suave colombiano de tostión media, pues resulta muy balanceado, de todas maneras, hay cafés que exigen mayor tostión y esos son productos ideales para Europa, la región del Cáucaso, Euro-Asia o los países nórdicos, para los americanos, explicó, el tueste ideal es el mediano.

Un encanto adicional de la caficultura colombiana que atrapó el corazón de Charlie Stephens es ese viaje al pasado, la aventura y experiencia que ofrece el paisaje cafetero en donde siguen vigentes las mulas, los caballos y los burros.

 

 

 

“Ayer conocí a una persona que tiene un cultivo de café en una selva protegida, allá no pueden ingresar carros y por eso es necesario hacer uso de caballos y mulas, algo que le ofrece al café del sitio un toque más real, hoy por hoy atípico, pero muy bonito y fabuloso ya que es como si se recogiera café en tiempos de Alexander Humboldt. Un café protegido, sembrado en sombra y con las mejores características”, aseveró el comerciante estadounidense.

 

También el presidente de Amarella Café, Charlie Stephens se enteró que, en San Francisco, Cundinamarca, a una hora de Bogotá se consigue grano de gran calidad y con los mejores perfiles de un café de especialidad, igual en otros municipios del departamento. Recordó que, si bien es gringo, tiene alma colombiana y por eso en Estados Unidos lleva siempre una bandera de Colombia porque siente orgullo del país suramericano y del café que produce, lo que dice porque año tras año la marca del café de Colombia sigue creciendo, algo impresionante.

Finalmente apunto que para un ciudadano norteamericano resulta toda una experiencia estar en Colombia y ver cómo se produce café en ambientes verdes y agradables, en estados Unidos, explicó, también hay aspectos naturales importantes, pero totalmente diferentes a eso que ofrece Colombia en el trópico y que lo hace exótico, pues hay una mezcla de montañas, selva, bosques y parajes de ensueño.

“Amo de Colombia su diversidad y oferta turística, pues una cosa es estar en las playas de Cartagena y otra muy distinta visitar Medellín, Pereira, Boyacá, Cali o Bogotá, se trata de un país en el que se puede hacer mucho con una ida, es increíble, por eso muchos extranjeros que vienen se quedan. Hay un mito en el sentido de que Colombia es peligroso, pero no es real porque si bien hay zonas de dificultad lo propio pasa en Estados Unidos en determinadas partes y así en otros países. Como ustedes dicen, lo mejor es no dar papaya”, subrayó Charlie Stephens.

 

 

El CEO de Amarella Café dijo que lo mejor es que retornen los tratados de libre comercio a su origen y sin alteraciones porque los mayores aranceles no solo afectan al caficultor colombiano, también a quien tiene empresa de café en Estados Unidos y sin duda castiga al consumidor, la idea es generar un puente de negociación que le facilite la actividad a todos. Por todo el entorno geopolítico y de incertidumbre global, lo más acertado, dijo el empresario, es apostar por el fortalecimiento de las cadenas regionales de valor que en las américas podrá ser de enorme utilidad si se tiene en cuenta la variedad de climas, productos y entornos.

A Charlie le gusta todo tipo de café, aunque reconoce que hay variedades para distintas ocasiones, le encanta el borbón rosado, pero disfruta de todas las variedades que ofrece el café de especialidad, un tema que conoce y domina, por eso no en vano más de 103 empresas confían en Amarella.

Los productores que estén interesados en poner su café en Estados Unidos pueden contactarse con Charlie en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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