El país entero está a la expectativa de conocer el nombre del nuevo Gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, un gremio que agrupa más de 555.692 familias, 931.746 hectáreas sembradas con grano, 15 Comités Departamentales de cafeteros y 366 Comités Municipales.
La producción de café cayó en 2022 al llegar a los 11,1 millones de sacos de 60 kilogramos, un 12 por ciento menos a la cosecha de 2021 que llegó a 12.6 millones de sacos. El sector cafetero tuvo años de adversidad en 2015, justo en las primeras de cambio la carga de café se pagó en ese instante a 675.125 pesos.
Entre diciembre de 2019 y febrero de 2020 el café subió a un millón de pesos por carga y desde allí empezó una escalada que lo llevó a dos millones y luego a valores que alcanzaron los 2´320.000 pesos por carga, un momento afable que le permitió a algunos productores pagar acreencias, comprar bienes de capital, mejorar el nivel de vida e invertir en las fincas.
Lamentablemente hay inconvenientes agudos porque de los tiempos lamentables quedaron unas herencias tremendas por deudas, atraso en productividad, así como en renovación de cafetales. Hoy la caficultura no la pasa bien por el impacto climático ya que los aguaceros recurrentes que duraron casi tres años afectaron la floración y la obtención de grano en los volúmenes adecuados.
Después de la gloria de sobrevino con las heladas en Brasil que puso las cotizaciones de café arábica por las nubes, el mismo Brasil las deja con un panorama complicado porque la cosecha de ese país suramericano cerró 2022 con 50,3 millones de sacos y una perspectiva de recolección de 54.9 millones de sacos en 2023, todo dado para la caída de los precios que podrían oscilar entre 1.7 y 1.8 millones la carga en Colombia toda vez que hay baja oferta de cafés suaves en el mundo porque no reaccionó Centroamérica, bajo la misma producción colombiana y el tema en mezclas se complicó.
De 45 hojas de vida que se postularon para el cargo de Gerente de la FNC al final se logró una terna de donde saldrá el elegido para uno de los puestos más apetecidos en Colombia. Los tres aspirantes en contienda son Sandra Morelli, Santiago Pardo y Germán Alberto Bahamón.
Este medio consultó a los tres candidatos al cargo de Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, Santiago Pardo, Germán Alberto Bahamón y Sandra Morelli, ellos detallaron sus hojas de ruta para hacer de la caficultura un fortín productivo y competitivo en donde prime la institucionalidad, la disciplina y el valor agregado.
En diálogo con Diariolaeconomia.com, el ternado y ex embajador en Japón, Santiago Pardo, un hombre con toda la experiencia y las credenciales para ocupar cualquier cago expuso que lo más inmediato es lograr la unidad cafetera y poder resguardar la legitimidad de un gremio que lleva 96 años recogiendo muy bien las diferentes necesidades, así como las diversas particularidades de los territorios y las regiones de Colombia.
Indicó que se hace perentorio un gremio unido que reconozca la diversidad de la caficultura nacional porque eso le dará voz, lo hará poderoso y mucho más empoderado en beneficio de las familias caficultoras, pero igual mejorará las expectativas en el mercado internacional. Agregó que es fundamental hacia el corto y el mediano plazo poder generar mejoras en productividad, poder ser efectivos incorporando las tecnologías y la innovación en los métodos como también en avances de producción, sobre todo logrando que las familias caficultoras apropien esas tecnologías para que optimicen su obtención.
Manifestó que es primordial seguir revisando la estrategia de valor de la Federación, promoviendo alianzas efectivas con jugadores globales, pero haciendo uso de los conceptos de café de calidad, especiales y totalmente diferenciados que puedan tener éxito en los mercados internacionales.
Al final del día es igualmente fundamental rodear los avances no solamente en la producción sino en el bienestar de las familias cafeteras en Colombia en donde hay unas necesidades en temas de vivienda, vías, alimentación y mejoras de todo, ello para que puedan ser cada vez más prósperas las unidades familiares en las zonas de producción de grano.
“Frente a esto es también sustancial lograr la generación de capacidades, particularmente de las nuevas generaciones, darles las herramientas a los jóvenes para que al final del día esas fincas en Colombia se sigan transformando y se vuelvan empresas caficultoras que no solamente logren un sustento del café sino también oportunidades de generación de ingreso con los subproductos del preciado grano, con turismo, servicios ambientales y dependiendo de las regiones de Colombia algunas posibilidades que marcan un futuro para la caficultura con jóvenes muy preparados si se les da la oportunidad de seguir el legado de sus padres y abuelos en el empalme generacional”, declaró el señor Pardo.
Un centenario que demanda acciones y resultados
El elegido a la Gerencia General de la Federación Nacional de Cafeteros, FNC, tendrá que conmemorar los 100 años de un gremio importante sobre el cual ha estado apoyado gran parte del desarrollo del país.
A criterio de Santiago Pardo es bien sabido que viene el primer siglo de la federación y eso invita a repensar el gremio cafetero para los próximos 100 años. Expuso que vienen retos complejos como se estima por muchos analistas dentro y fuera de Colombia porque la cotización internacional de referencia para el café colombiano posiblemente comience a bajar por lo que se espera con la cosecha de Brasil, pero entonces el reto es poder pensar en las nuevas generaciones al amparo de esa legitimidad de la institución porque una federación que lleva 100 años y que ha trascendido situaciones de todo tipo, con diversos elementos de cambio en la sociedad colombiana, con variaciones en la frontera de la caficultura y alteraciones de la actividad cafetera en muchas regiones, el café, sostuvo Pardo, sigue siendo un elemento central de la columna vertebral de la economía y la sociedad colombiana que no solamente estará presente en los primeros 100 años sino seguramente en los 100 venideros.
Sobre los fertilizantes y su alto costo que no es culpa de gobiernos, entidades o gremios, Pardo señaló que los abonos químicos o nitrogenados son un commoditie que hace parte importante de la estructura de costos de la caficultura de Colombia, así como del mundo.
“Afortunadamente han bajado los precios, pero siguen siendo muy altos. Lo que se ha venido hablando con el gremio y será interesante es el apoyo decidido del Gobierno para lograr la renovación de cafetos en Colombia puesto que el país está quedado ya que esta subiendo la edad promedio de los árboles y se hace necesario contar con ese espaldarazo del ejecutivo con apoyos y subsidios para el uso de fertilizantes y la renovación por soca, algo que será demasiado importante", detalló Santiago Pardo.
Expresó que el alto precio de los abonos obedece a una situación internacional que igual pone a pensar que en el largo plazo porque no será en el corto, debe haber mayor investigación y desarrollo en vista que deben haber otras opciones de poder masificar la nutrición de la tierra con otro tipo de fertilizantes tener mayor posibilidad de uso de abonos orgánicos en el largo plazo.
En un eventual mandato de Santiago Pardo habrá todo el respaldo para las iniciativas de valor agregado en el café. En ese tema expuso que la generación de valor añadido tiene que ser un énfasis fundamental de la caficultura en el futuro, pues agregar valor, explicó, no solo está en la transformación del grano con diversas propuestas que van desde el café verde de gran atributo o cafés molidos, grano en extracto o instantáneo, sino en la obtención de cafés especiales, un renglón que lleva ya varios años y otras posibilidades, espacios por explorar, puesto que Colombia puede tener unos cafés verdes con diferenciación, con trazabilidades del origen, atributos de sostenibilidad y otros que tengan un sobrepago por buen manejo del agua y por capturar CO2.
Insistió que el poder lograr un mejor precio y sobreprecio en toda la cadena de la caficultura es fundamental, más cuando hay inestabilidad en el negocio por las cotizaciones de referencia internacional y por unos costos demasiado variables que hacen muy compleja la caficultura. Manifestó que esa es un de las herramientas para poder minimizar el grado de incertidumbre que se tiene en la industria cafetera.
Santiago Pardo fue hasta hace poco embajador de Colombia en Japón y dijo que efectivamente los nipones están tomando más café, razón por la cual este país es un mercado fundamental y destacó que la Federación como ha sido su característica, tomó una decisión de largo plazo en la dirección correcta pues hace 60 años los líderes cafeteros decidieron establecer una bandera en el país del Sol Naciente, una representación muy pequeña, pero efectiva habida cuenta que en seis décadas el café colombiano tenga un papel esencial en el mercado japonés en donde es reconocido y bien pagado por su calidad.
“Los sobreprecios del café colombiano en Japón son de los más altos de cualquier mercado, que si bien alcanzó su madurez sigue ofreciendo grandes oportunidades y diferentes tipos de consumo, verbigracia café frío, instantáneo y otras preparaciones en donde la industria japonesa reconoce en la FNC un aliado clave para seguir expandiendo la utilización de café colombiano de calidad”, concluyó Santiago Pardo.
Industrialización del café, una de las propuestas de Germán Bahamón
A su turno el otro candidato al máximo cargo de los caficultores, Germán Alberto Bahamón Jaramillo, un prestigioso ingeniero de producción agroindustrial y con experiencia en las grandes ligas de la dirección empresarial ya que en su currículo está recientemente la gerencia de Apple Colombia, ni más ni menos que un voto de confianza de Silicon Valley, nos contó sobre su plan para enrutar la institucionalidad cafetera, básicamente sobre tres ejes.
En principio expuso que lo que esboza desde su orilla es continuar con el Plan 100-100 desarrollado y aprobado por los cafeteros, es decir que ya se tiene una hoja de ruta, lo que quiere decir que no hay que apelar a un método de gobierno puesto que sería irrespetuoso con los caficultores asegurar que se hace urgente cambiar todo.
Expuso que lo concluyente es hacer unos énfasis que permitan la exploración de soluciones importantes de asuntos que en este momento están por resolverse y que se resume en tres importantes iniciativas. La primera, señaló Bahamón Jaramillo, es el fortalecimiento de la garantía de compra porque no hay ningún renglón agrícola de Colombia que tenga esa posibilidad y ese es el fin último del gremio cafetero. Insistió que eso que se ha venido haciendo por años hay que seguirlo potenciando y más aún en este momento en donde la caficultura pide a gritos una reingeniería y un apoyo para fortalecer el sistema cooperativo y la asociatividad, algo esencial porque ningún productor en el país va a tener la necesidad de salir a buscar un comprador para su café puesto que en todo el territorio seguirá vigente la garantía de compra que reposa incólume sobre pilares de trabajo y oficio solidario.
El segundo punto tiene que ver con crédito porque el flujo de capital y recursos frescos es vital para seguir creciendo en producción, pero igual en los menesteres de renovación. Allí, dijo Bahamón, existe la grata coincidencia de que el ministro de Hacienda y Crédito Público José Antonio Ocampo, fue el creador del Incentivo a la Capitalización Rural, ICR, en 1993.
“Sabemos también que la caficultura colombiana cuando llegó a sus máximos históricos de 14 millones de sacos está respaldad por el afortunado ICR, un precedente que nos lleva a trabajar de la mano con el ejecutivo con el fin de reactivar dicho mecanismo para el café y mejorar el área cultivada y por qué no, hablar con el Gobierno Nacional en la posibilidad de generar una cobertura de tasa que nos permita estar mucho más tranquilos en la oferta de crédito para el agricultor y por esa vía renovar el parque cafetero”, subrayó el señor Germán Alberto Bahamón Jaramillo.
Ese trabajo, recalcó, no puede dejar de hacerse puesto que un envejecimiento de la caficultura bajaría la producción, todo dentro de la ruta trazada, pero haciendo rápida labor para mantener el dinamismo del sector cafetero colombiano.
El tercer punto es tremendamente importante porque aborda el tema de la infraestructura en donde hay un punto de encuentro con el Gobierno porque existe la intensión de invertir en vías, bienes públicos y mecanismos que le den celeridad y competitividad a los cafeteros, algunos aún en los tiempos de Alexander Humboldt. El tema, aclaró Bahamón, pasa por vías terciarias y vivienda cafetera en dónde los Comités Departamentales pueden jugar un papel fundamental en ser el brazo ejecutor para cristalizar esos proyectos de tan enorme premura.
A todo lo anterior, dijo el ingeniero huilense, se sumará la industrialización en las regiones y para ello se acompañará al productor que quiera transformar su café en producto terminado para que lo pueda llevar de la mata a la taza, eso apalancado en el conocimiento que acopia la FNC tal y como lo ha hecho con las centrales de beneficio y las trilladoras de ir un paso adelante para hacer de la caficultura una sólida industria, la iniciativa acompañada de conocimiento y educación de los jóvenes en barismo, tostión así como catación, unas labores que mejorarán el consumo de café a partir de la experiencia del café en el país.
Con las tres iniciativas, expresó el caficultor y empresario, se estaría dinamizando la caficultura en todo el país, partiendo que todas las regiones hay una gestión admirable que le da a Colombia el lujo de ofrecer cafés de origen, todos de reconocida calidad.
Un compromiso inamovible del aspirante a la Gerencia General de la FNC es impulsar el valor agregado y todo el tema de cafés especiales. Por ser ingeniero de Producción, ve con los mejores ojos la transformación de la materia prima en producto final en eso que añade valor y rentabilidad en la cadena motivo por el cual se debe propender porque el país lleve a cabo la industrialización lo más rápido posible, sabiendo que mucho del grano producido tendrá que ser exportado en verde.
Anotó que hay factores esenciales que jugarán en favor de los caficultores y es la denominación de origen en lo que ya existe un sólido compromiso por parte de Bahamón para seguir respaldando los cafés regionales diferenciados y con inigualables propiedades, un capítulo que ya existe, pero que está llamado a tocar balcones de excelencia porque hay una fuerte competencia con los países centroamericanos que aprendieron de las ventajas de vender grano en otro tipo de presentación.
Hoy, enfatizó Bahamón Jaramillo, Colombia tiene la mejor marca de café en el mundo, pero afirmó que no se puede olvidar que hay microclimas y perfiles distintos de taza que puede buscar el mercado internacional, una posibilidad de mejorar el ingreso al caficultor, bien sea con producto verde o transformado, es decir que es urgente industrializar o procesar.
“Mi experiencia en el sector de comercio exterior y el haber trabajado más de veinte años en multinacionales como Sony o Apple, me da la capacidad de ofrecerle a la FNC, una posibilidad, sin duda próspera para el productor colombiano”, precisó Germán Alberto Bahamón Jaramillo.
El aspirante nació en el Huila, el departamento que sin duda alguna mejor ha hecho la tarea en caficultura y en donde las cifras respaldan un trabajo y un adeudo de quienes honran las montañas andinas y la economía con cafés, de lejos superlativos en atributo, pero también en volumen.
Para Bahamón es muy honroso ser hijo del Huila y representar a un departamento de vocación cafetera, pero tiene claro que hay 15 regiones en el mapa cafetero, que de forma admirable han cumplido y desarrollado una caficultura de gama alta y con las mejores propiedades en taza. El Huila, apuntó, ha demostrado que se puede crecer en área cultivada y en otros aspectos como densidad de matas por hectáreas, productividad y calidad.
En su opinión, la receta es clara, lo ha hecho Huila, Cauca, Nariño y otros departamentos de la nueva región cafetera, ávida de trabajo, acompañamiento y el apoyo de la FNC sin perder de vista que todas las 15 comarcas gozarán de igual atención y cuidado porque la caficultura colombiana ha evolucionado, muestra dinamismo y un desarrollo audaz en varios departamentos que conlleva a hacer gestión con ellos para seguir con el pie en el acelerador.
Acentuó que la denominación de origen Cauca, Nariño y Huila existe y el deseo es seguir así para potencia el valor del café en cada una de esas regiones porque bien se sabe que, en taza, los perfiles y los aromas son distintos, toda una tesis que indica la necesidad de fortalecer el comercio exterior para garantizar prosperidad a todas y cada una de las familias cafeteras de Colombia.
Mercado de futuros es una herramienta importante
Cuando en Colombia se habla de futuros en café, la experiencia no es buena si se tiene en cuenta que ante el revés que tuvo este mecanismo de comercialización le costó a la caficultura desmedro reputacional y la quiebra de la Cooperativa de Cafeteros de Andes, Antioquia, desde luego daños en otras entidades mutuales inherentes al café. Sobre el tema, Bahamón manifestó que los futuros son una herramienta que no se puede macartizar porque en comercio exterior estos contratos de compra y venta no solo son una herramienta sino una constante que ha tenido la caficultura en los últimos 15 años.
Puntualizó que empresas como las que tuvo el agrado de manejar manejan futuros, incluida la tecnología y el precio del dólar, un instrumento que sebe seguir utilizándose porque es muy válido que resultó trastocado por una coyuntura de elementos exógenos que los impactó cuando se disparó el precio de los commodities en el mundo.
Dijo que el inconveniente actual con los futuros hay que resolverlo e invitó a los caficultores para que cumplan con el compromiso y reflexionó sobre la necesidad de oxigenar el sistema para no quedar atorados con un inconveniente que puede saldarse de la mejor manera, un entorno que obliga a hablar cuanto antes con el Gobierno Nacional para buscar una posibilidad, pero igual una solución que debe explorarse entre todos.
“El comercio sobre producciones futuras es un mecanismo que no se va a acabar y por el contrario debemos seguir manejándolo con reingeniería desde el punto de vista del sistema cooperativo para la garantía de compra en donde debe haber auditorías y controles para que la herramienta sea bien usada y así evitar caer en estos problemas, en ese sentido vamos a trabajar”, declaró Germán Alberto Bahamón.
Desde la forma de ver las cosas, Bahamón estimó que para lograr un mejor uso del mercado de futuros, debe haber mayor pedagogía, orientación y conocimiento, unas iniciativas que deben contar con el espaldarazo del Fondo Nacional del Café, FoNC, para dinamizar el trabajo con los actores de la cadena, todo para hacer uso responsable del mecanismo y evitar la especulación.
En calidad y propiedad, el contertulio dijo que no hay duda alguna que el activo más importante de la caficultura es el Good Will de las marcas nacionales porque Colombia tiene el mejor café del mundo, un prestigio que debe seguir cuidándose y conservándose, es decir que para crecer y mostrar mayor calidad hay que trabajar con el Centro Nacional de Investigación del Café, Cenicafé, entidad de expertos y autoridades científicas y técnicas del café, las mismas que proyectará futuro, determinar hacia dónde ir, buscando salubridad en los cafetales, pero optimizando el emblemático producto en taza, algo que se tiene que hacer junto con la industrialización.
La marca Juan Valdez, afirmó el experto, debe seguir creciendo en el mundo y por eso ofreció su experiencia en retail lo que siguiere trabajar con el afamado Juan Valdez para apoyar al máximo la compañía, fortalecerla globalmente y lo propio hacer con BuenCafé, la joya de la corona, marca que, al responder también por las calidades del café colombiano, siga creciendo en los mercados del mundo.
Una iniciativa afortunada es que las entidades gubernamentales en Colombia consuman café colombiano y buscar que el nacional empiece a entender cual es el café qué está tomando porque el consumo interno es muy importante y eso hace necesario trabajar en la investigación de consumo en los jóvenes, un nicho significativo y de total oportunidad que convida a hablar con las juventudes e identificar tendencias para entregarles bebidas que les satisfaga.
El problema del café pasa por hambre y pobreza: Sandra Morelli
Desde luego sobre el derrotero y las soluciones que exige la caficultura se pronunció la ex contralora y reconocida jurista Sandra Morelli Rico quien de entrada aseveró que en el frente cafetero hay tres temas fundamentales, el primero, dijo, tiene que ver con un empeño de reducción de los índices de pobreza porque el promedio del gremio en el Sisbén es del 77 por ciento.
Dijo que debe hacerse todo lo necesario para buscar seguridad alimentaria a través de las huertas caseras y llevara a los caficultores a los programas de “Mi Casa Ya” y que cuenten con los recursos que ofrece el Estado en transferencias monetarias y no monetarias, y lo más importante, afiliar a los caficultores a todas las propuestas gubernamentales en términos de pensiones, especialmente las de perfil solidario.
El segundo tema, argumentó la señora Morelli Rico, está relacionado con la reducción de la estructura de costos a través de las cooperativas de trabajo asociado, una solución básica que ofrezcan el servicio de mano de obra en favor del caficultor y en donde sea la caficultura la que asuma, obviamente eso está incluido en el precio del servicio, el pago de todas las obligaciones parafiscales y le garanticen la solución al cafetero para que logre ahorrar lo que invierte en gestión de personal, carencia de trabajadores y falta de conocimiento.
En tercer lugar, aparece la importación o venta masiva de fertilizantes toda vez que los abonos nitrogenados y de síntesis química tienen un valor altísimo para los productores, un lío que puede quedar conjurado con adquisiciones a gran escala, fomentando ahorros y poniendo producto a precio de costo al cafetalero.
“Por otro lado, vamos a intensificar todo lo que tiene que ver con conectar el productor de café con el consumidor final a partir de sólidas estructuras en donde haya apoyo de la Gerencia Comercial a quien siembra y cosecha café también para articularlo con la demanda de cafés especiales donde se exige la trazabilidad del grano y al que se le exige que sea sostenible social y ambientalmente, eso sí gozando de una serie de sellos o certificaciones que maximizan el valor en beneficio del cafetero, obviamente sin abandonar la venta de café verde que supera los 11 millones de sacos, sin apartarse de toda la estrategia de valor agregado, vinculando directamente al pequeño productor con el consumidor final en donde se paga un sobreprecio en consideración a la taza y a los timbres de calidad”, reiteró la también vinculada a la terna para elegir Gerente General de la FNC.
Al detallar aspectos de su mirada a la caficultura, Morelli Rico sostuvo que es equivocado el argumento en el sentido que los caficultores son la gama alta de la agricultura y quienes gozan de mejores beneficios, una teoría tristemente corroborada con un marcado empobrecimiento en donde hay familias que no cubren las necesidades básicas.
Acentuó que es por eso que la huerta casera es sumamente perentoria porque debe haber seguridad alimentaria con gallinas, semillas y todo tipo de siembra de ciclo corto que lleve comida de calidad y sana a los hogares, con tan exigente eficiencia que puede quedar una oferta amplia para el mercado campesino, fuente de ingresos adicionales.
A juicio de Sandra Morelli y teniendo en cuenta que cada vez la gente en el entorno local busca cafés especiales y todo lo atinente a origen, Colombia es una muy buena oportunidad para los bebestibles diferenciados, una tendencia que arrancó hace años, puntualmente el 14 de diciembre de 2002 con la puesta en marcha de las tiendas Juan Valdez, en donde Colombia aprendió a tomar café de calidad, consolidando un mercado importante.
“No podemos pasar por alto que no hemos clarificado y formalizado el tema de que cuando uno exporta grano paga una contribución que va directo al Fondo Nacional del Café lo que se traduce en servicio de garantía de compra y en bienes públicos como investigación científica, apoyo técnico, comercialización y la promoción del café, luego hay que formalizar, repito, el desembolso de la contribución cafetera para que alimente al FoNC u otro fondo que se traduzca en servicios al caficultor, luego está muy bien el consumo nacional, pero que no sea una práctica en virtud de la cual se sacrifique un aporte que redunda en mejoras al agricultor”, especificó Morelli Rico.
Un asunto en el que se avanzó con Roberto Vélez Vallejo y en el que no se puede bajar la guardia es el de la articulación de la caficultura mundial en donde el país logró un visible liderazgo y un enorme logró porque sentó a los productores del globo y a la cadena para exteriorizar todas las inquietudes del sector primario cafetero.
La abogada Sandra Morelli Rico se mostró de acuerdo con seguir por esa ruta la que es muy importante ahora que en el mundo el elemento ético tiene un precio importante, pero sin olvidar que en buena medida todo depende de la buena voluntad de los actores del mercado. Aparte de esa estrategia ecuménica, Morelli consideró acudir a otra táctica muy agresiva para llegarle al consumidor final, directamente con la oferta que le hace el campesino, productor, caficultor versus la cosecha tostada, molida y empacada, todo la respectiva trazabilidad, diferenciada con sellos de sostenibilidad ambiental, algo esencial porque hace que quienes venden grano hagan parte de esa cadena de comercialización, exportación y tostión en donde se queda el porcentaje más grande del valor.