Domingo, 10 Mayo 2015 08:20

Emergencia económica se abre paso en la frontera: Fenalco

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En la ciudad de Cúcuta se dispararon los índices de desempleo, inseguridad, contracción de la demanda y explosión demográfica por la cubanización venezolana. Un panorama preocupante que se tiene en el cuarto de San Alejo.

La frontera, ese tercer país que empezó a definir límites en 1777 con una cédula real que separó la Capitanía General de Venezuela del Virreinato de la Nueva Granada y que le dio origen a un sinnúmero de desencuentros y conflictos territoriales por la mala delimitación, hoy revive tiempos de crisis con cargo al sistema político que dirige a Venezuela y que al parecer intenta perpetuarse.

La ya larga lista de problemas binacionales deja entrever que todos tuvieron raíces políticas porque cada vez que algo pasaba en Venezuela y generaba la consecuente impopularidad en el Palacio de Miraflores, lo primero era caerle a las zonas de frontera que contra todo y en contra de cualquier dictamen o dispensa se apartaban de los diferendos porque lo que jamás entendieron en Caracas y en Bogotá es que la hermandad fronteriza es más fuerte y sólida de lo que se piensa. Solo ese lazo y el tener que compartir problemas afines han hecho que se consolide el tercer país del que se habla en donde las familias son las mismas por el cruce genético y en el que la camaradería apega aún más a las personas del “toche” y el “chamo” en esos puntos de encuentro.

Se puede decir que la frontera es el verdadero realismo mágico, quizás es esta región el verdadero Macondo que describió Gabriel García Márquez, solo que el desaparecido Nobel la vio entre bananeras y vientos marinos mientras que muchos en Norte de Santander, Guajira y Arauca la ven entre puentes, calor intenso, ríos, olvido, mentitas, incumplimiento, pimpinas de gasolina, inseguridad, carteles y hambre.

En esta ocasión Diariolaeconomia.com entra en el detalle de la frontera y por eso inicia una serie de trabajos periodísticos en estas zonas, teniendo en cuenta que son la Colombia de los bordes, el otro país que se nos pasa por momentos, pero el que reclama desde la periferia atención y permanencia gubernamental y mediática porque son muchas las cosas que ocurren, pero que lamentablemente se quedan en la muy respetable prensa regional, como en La Opinión de Cúcuta que tanto relieve le da a la región binacional bajo la dirección del excelentísimo médico y periodista, José Eustorgio Colmenares Ossa. Con el mismo calificativo de excelentísimo nos referimos al presidente de Fenalco Cúcuta y Norte de Santander, Rodolfo Mora, quien atendió a este medio con una charla amena, pausada y sobre la base de la realidad fronteriza.

El estado actual de Cúcuta y de Norte de Santander no deja de preocupar dice con voz recia don Rodolfo porque la frontera está en un periodo de acomodamiento, pero aclaró que hoy el indicador más apremiante es el desempleo que sigue subiendo, ratificando que el aspecto económico aún no mejora.

Al igual que en 2012, persiste el cierre de locales lo cual muestra la elevada ausencia de clientes haciendo que los empresarios sigan trabajando, pero a media marcha porque perdieron no solo gran parte de la clientela colombiana sino la de Venezuela que para colmo de males se convirtió en una fuerte competencia porque muchos de los que compraban en Cúcuta ahora traen producto para vender, situación que ha mermado por la coyuntura venezolana traducida en escasez.

Según estimativos de la Federación Nacional de Comerciantes Fenalco, Cúcuta, comparado con el excelente comportamiento de 2007, el comercio a la fecha ha caído en 50 por ciento, lo que demuestra el menor dinamismo de la economía. “Hay que tener en cuenta que 2007 fue un año excepcional porque hubo abundancia de ventas por las famosas tarjetas Cadivi que llenaron la ciudad de compradores, fue un apogeo”.

Por todos estos motivos comentó el dirigente gremial se hace urgente acudir a una nueva emergencia económica porque la situación es más que delicada. Agregó que ya en Cúcuta las fuerzas vivas se cansaron de pedir, de exhortar y de no ser escuchados. Anotó que la gente en Cúcuta se saturó de escuchar promesas y anuncios de inversión que no se ve por ninguna parte, si algo hay es una centésima parte de lo que se habla para favorecer la frontera.

“Hay necesidades, hay problemas y vienen tiempos difíciles, pero la verdad ya no estamos pidiendo nada porque nos cansamos de estar perdiendo el tiempo”, declaró el señor Mora.

Al hablar de la pasada emergencia económica que conllevó a mejores tratos tributarios como el descuento del IVA que hizo a Cúcuta la ciudad 16 por ciento más barata, el empresario sostuvo que la medida fue bondadosa porque reactivó el comercio, lo malo fue que la dicha duró tan solo cuatro meses. “Si esa medida hubiese tenido un periodo más largo si hubiera tenido una extensión en la transición de gobierno, estoy seguro que la zona de frontera, muy seguramente habría levantado cabeza”.

Mora insistió en la necesidad de darles incentivos a los productores de frontera, en donde se le quiten los aranceles a algunas materias primas que son importadas todavía para fabricar en estas zonas. Aclaró que si bien algunos productos han gozado del beneficio de no arancel, en Cúcuta todavía hay insumos con arancel a los cuales aún no se les perdona dicho impuesto para compensar la situación con mayor competitividad. “El asunto es claro, no ha habido el más mínimo incentivo para la frontera por tratarse de una zona tan especial”.

La situación de los pasos fronterizos es complicada, ya no es tan fuerte el ejercicio de cambio de bolívares y los negocios que vivían del intercambio comercial han decaído porque ni los hoteles, ni los restaurantes de zonas como “La Parada”, antes de cruzar el Puente Simón Bolívar para ingresar a Venezuela, facturan lo mismo que antes. El flujo de camiones obviamente cayó y lo único que se mantiene es el caos para ingresar al vecino país. Los escenarios cambian y ahora bajo el sol canicular de ese paso fronterizo la actividad económica y comercial pasó casi a cero porque no hay intercambio comercial, no hay un volumen importante de camiones y lo que queda del anárquico sector es el penetrante olor a gasolina que sigue entrando de contrabando.

“Entre las inversiones que Colombia hace en las fronteras, no se ha dignado a invertir en unos policías para que controlen el tránsito y esa labor la ejecutan desempleados y hasta indigentes que ponen su cuerpo de por medio para ganar dinero beneficiando el paso vehicular de quienes les pagan. El desorden es único y vergonzoso para una frontera que debiera ser la imagen del gobierno de Colombia”, expuso, Rodolfo Mora.

Contrabando ahora por la trocha

Uno de los grandes líos en la frontera es el contrabando y la conformación de mafias que manejan a su antojo el comercio ilegal pasando por alto hasta la institucionalidad a la cual le ponen sueldo, comisión o porcentaje de los productos internados. Se afianza como la tierra del ceveye o la espuria coima afectando a comerciantes y productores legales que deben competir en desigualdad de condiciones. Los productos se ofrecen en las narices de las autoridades como acontece o acontecía hace un par de años en la Central Mayorista de Cúcuta así como en tiendas y almacenes.

“Según tenemos entendido por las reuniones con los diferentes estamentos y empresarios, los mayores contrabandos están pasando por las trochas y ya no por los puentes lo cual se convierte en un lío mayor porque tres o cuatro policías no pueden controlar uno o más atajos que sirven de ruta al comercio ilegal. Estarían exponiendo sus vidas sin resultados palpables”, afirmó el presidente de Fenalco Cúcuta y Norte de Santander.

Fenalco dijo que los productos que más están ingresando de contrabando desde Venezuela por estos atajos son grandes cantidades de fruto de palma de aceite, gasolina, arroz y productos de aseo entre otros.

Norte de Santander un rico pobre

Mora cuestionó el hecho que a Norte de Santander se le saque riqueza por lado y lado sin dejarle una ganancia al departamento, aspecto que se ve en el Catatumbo, concretamente el caso de Tibú, en donde la explotación de petróleo lleva casi cien años y los camiones todavía deben transitar por pasos improvisados porque la infraestructura es más que precaria. El vocero del comercio cucuteño lamentó que en tanto tiempo, cerca de un siglo, a la región de frontera no se le haya dejado una mínima inversión, salvo una regalía que se evapora.

“Un inversión sólida no se le ha entregado a la región en cien años y sí por el contrario se le quitó el derecho a ser parte del desarrollo del país manteniéndola aislada de los grandes centros de comercio de Colombia porque prácticamente no hay vías de comunicación. Hace 20 años tardábamos una hora u hora y media para llegar a Pamplona y hoy gastamos hasta dos horas disque por unos arreglos, pero lo que no dicen es que son los arreglos de la pasada ola invernal que no se han terminado”, denunció Mora.

Aseveró que todo lo anterior muestra una desconsideración en lo que a obras públicas se refiere sin contar el caso de la población de Gramalote que fue devorada por el invierno y todavía están intentando comprar lotes para su reconstrucción.

El dirigente precisó que todo eso muestra desidia y una terrible falta de voluntad política para con la frontera.
Sobre la inseguridad en Cúcuta, Mora dijo que esta es el reflejo del creciente número de bandas delincuenciales que operan en la frontera y que por lo general dejan horrorizados a los habitantes por los ajustes de cuentas y venganzas entre esos grupos de forajidos.

Cierre comercial de la frontera, mal de lado y lado

En opinión del presidente de Fenalco Cúcuta, las dos fronteras son vasos comunicantes en donde proporcionalmente se va encontrando el mismo decaimiento por las medidas adoptadas en Venezuela y que prácticamente le bajaron la persiana al comercio.

“Las fronteras se deberían considerar una sola región y las dos partes deberían consolidarse como regiones muy prósperas, pero las medidas del Presidente, Nicolás Maduro, conllevaron a que una zona tan floreciente como lo era la zona industrial de Ureña en Venezuela, hoy en día sea una zona que no trabaja ni siquiera a media máquina, dejando ver mayores índices de pobreza y líos agudos de ingreso. Un salario mínimo en Venezuela al valor del cambio callejero no representa 80.000 pesos colombianos, de manera que eso hizo que el venezolano se alejara totalmente de Cúcuta”, dijo Rodolfo Mora.

El colombiano que trabajaba en Ureña, anotó, tuvo que huir también porque con un salario de esa naturaleza no es posible vivir, toda vez que no da ni para el transporte diario para pasar por las dos fronteras. “Todo eso ha influido mucho para que las fronteras estén en franca caída. Lógicamente Cúcuta sigue siendo una de las ciudades más importantes del país que está en un periodo de acomodo, pero luchando por mejorar y por afianzar un proceso de industrialización, nos ayuda la mejor carretera a la costa que nos permitirá llevar nuestros productos a otros países diferentes a Venezuela”.

La cubanización de Venezuela generó migración

El modelo económico de Venezuela mandado a recoger en el mundo por los procesos de Rusia, China y la misma Cuba en donde se replanteó la forma de gobierno, precisamente por el entorno de globalización de los mercados, sigue campeando en el país vecino, pero con un efecto apenas consecuente, la salida masiva de personas, de empresarios y de gente cansada con un discurso que agota mientras el país se desmorona.

Para Fenalco esa situación generó que muchos venezolanos se vinieran a trabajar a Cúcuta porque con un trabajo que les genere 200.000 pesos mensuales, ya están doblando y pasando el ingreso de cualquier trabajador en Venezuela.

Norte de Santander tiene un potencial económico enorme y goza de la ventaja de poder ampliar el portafolio de ingresos, pero infortunadamente sus carreteras dejan mucho que desear e impiden que cualquier buen propósito empresarial se cristalice como por ejemplo el turismo. “Tenemos una buena producción primaria, hay abundancia de alimentos que podrían llegar a la capital, pero por el aislamiento en que se encuentra el departamento hay empobrecimiento en las zonas rurales porque no hay buenas vías ni siquiera entre municipios vecinos”.

Desde su análisis, con los municipios boyantes que tuvo el departamento hace unos años, Cúcuta no necesitaría nada más, sería una economía que viviría de la dinámica agrícola de los municipios. Mora Expresó que hoy produce nostalgia el recuerdo de los buenos tiempos cuando los campesinos llegaban con el trigo de las zonas altas como Herrán y con productos de Toledo, Labateca, y Durania. El café apuntó, era exportado directamente por la frontera. “Todo esto debe estar unido a las vías de comunicación. Nosotros fuimos de los primeros en tener ferrocarril, lo que quiere decir que éramos pioneros en comunicación entre nuestros municipios, pero esto se fue opacando porque se invirtió solamente en el interior del país dejando a las fronteras rezagadas”.

El presidente de Fenalco Cúcuta expresó que después de ver todo este panorama, el ejemplo amargo de Panamá no caló en los gobiernos, no dejó la enseñanza porque precisamente por un descuido de fronteras, Colombia perdió ese otrora departamento.

“A las fronteras nos siguen tomando del pelo, los gobierno continúan ensimismados con su centro y en las tres ciudades más importantes, Bogotá, Medellín y Cali, sin mirar para otras regiones lo cual es un perjuicio muy grande para esos cascos urbanos así como para Bogotá porque al no mirar ni invertir en la frontera, el capital y el desarrollo se centralizan propiciando una migración considerable que no permite el desahogo urbano y si por el contrario un bajonazo en la calidad de vida por el infarto en movilidad, la mayor demanda de servicios públicos y el tormento de vivir en esas ciudades por demás inseguras”, afirmó Mora.

Hay mucho por hacer

El presidente de Fenalco Cúcuta y Norte de Santander, Rodolfo Mora, señaló que en Cúcuta y en el departamento hay muchas cosas por hacer lo cual abre el vademécum de oportunidades, pero criticó que lastimosamente no se mira sino el sector minero lo cual no es bueno. “Lo que se quiere es llegar, chupar y vámonos, esa es la sensación que nosotros aquí tenemos”.

Sostuvo que infortunadamente no se le ha prestado atención a la minería que verdaderamente genera mano de obra como la de arcilla y la del carbón. “A lo que nos oponemos tajantemente es a las explotaciones de oro porque a eso sí le están poniendo el ojo los inversionistas extranjeros, pero eso tan solo nos traería miseria y la destrucción total del medio ambiente como ha ocurrido con el petróleo que sale de Caño Limón hacia el interior del país, pasando por nuestros terrenos, dejando la mayoría de los ríos contaminados”.

Venezuela seguirá siendo un socio importante

Fenalco en Cúcuta es optimista con el devenir en Venezuela y manifestó que ese mercado no se ha perdido. El presidente del gremio en la frontera precisa que si la situación sigue agravándose hay que poner en práctica la medida que ya tomaron, pero que no ponen a funcionar y tiene que ver con el famoso Sistema Marginal de Administración de Divisas, Simadi, el cual se creó con el fin de vender un dólar a precio real a los exportadores venezolanos. “El exportador venezolano que tiene un dólar a precio real, al primer mercado que llega es al colombiano, esa medida la tomaron y a decir verdad es una medida sana para Venezuela porque con el Simadi se estaba cambiando la ausencia de un producto por el mismo producto a precios muy superiores, pero siempre es mejor el producto a mayor costo que no tenerlo porque eso trae como consecuencia pagar a precios exagerados el producto cuando se consiga”.

Mora aseguró que tal y como van las cosas, la medida tendrán que adoptarla tarde que temprano porque no tendrán otra alternativa. Una decisión de esas favorecería a Colombia que sería el primer país que mirarían para eso y para el caso de Cúcuta sería lo mismo que en Venezuela si se permitiera la facturación en bolívares.

“En toda reunión del gobierno colombiano cuando visita la ciudad con su equipo económico se habla del tema, pero nunca se toma una medida para que se haga factible eso lo cual nos daría unas exportaciones fluidas hacia Venezuela y es convenir que en Cúcuta circule el bolívar y que un importador venezolano pueda visitar la ciudad y llevar los bolívares, cambiarlos y pagarle en pesos a quien le exportó y así mismo quien vendió en Colombia pueda ir al banco y mostrar el resultado de la operación realizada. De eso se habla en toda vista de los presidentes y de los ministros, pero como en todo para la frontera, no hay voluntad política”, expuso.

Actualmente están limitando la entrega de dólares para la compra de materias primas así los den a precios más baratos, explicó, eso no suple la necesidad. Hoy por hoy un mercado de Colombia hacia Venezuela es todo lo que se requiere para fabricación porque por citar un ejemplo las mismas fábricas de aseo están cerrando y a ese paso les tocará a las empresas por pequeñas que sean fabricar sus jabones, sus cremas dentales, sus cosméticos y otros productos. “Yo veo venir un mercado de pequeñas empresas y los vislumbro entrando a Cúcuta a llevar pequeñas cantidades de insumos para realizar sus procesos de fabricación allá”.

Vendrán cambios en Venezuela

Uno de los pálpitos que tiene el presidente de Fenalco Cúcuta Rodolfo Mora, es que al sistema radicalizado, como algunos quieren, le queda poco tiempo lo que no quiere decir que venga un cambio de gobierno. Consideró que muy seguramente vendrá una transición política y un cambio de tendencia tal y como pasó en China, en Rusia y en la misma Cuba. “Yo miro con extrañeza como Venezuela recorre el camino contrario que ya recorrió Cuba y los otros países que hicieron un ensayo con el comunismo y que definitivamente dejó como conclusión que no es factible ni hoy ni nunca tener un sistema radicalizado y extremista”.

Por fortuna las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela tienden a normalizarse y a mejorar, pero más por el esfuerzo y el trabajo que adelanta el sector privado. Fenalco dice que el vecino maneja un doble discurso porque externamente hay manifestaciones en contra, pero internamente hay acciones y medidas que van llevando a una normalización, entre otras cosas porque muchos productos que hay en Venezuela hacen parte del intercambio con los norteamericanos.

Hoy Cúcuta está luchando por posicionar sus productos en el interior del país en donde tienen mercado y buena fama. Luego intentará exportar sus productos a Centroamérica y a México porque ya se están reactivando industrias de tradición como el calzado, las confecciones y los productos de arcilla. “El ejercicio de exportar ya se hizo, pero esas ventas debieron suspenderse por la crisis suscitada por la quiebra de los bancos en los Estados Unidos. Yo creo que exportar se va a poder y a eso ayuda la carretera a la costa que ha mejorado, que se ha arreglado sin que sea óptima para transporte terrestre de carga. Necesitamos llegar con rapidez a Bucaramanga y así llamar la atención de los inversionistas porque Cúcuta es una ciudad cercana a la costa norte lo que resulta vital con los TLC”.

Si bien es cierto el escenario es difícil a tal punto que entre enero y octubre de 2014 la balanza comercial con Venezuela había disminuido en más de 200 millones de dólares, la posición del cucuteño es luchar, superar los escollos y apostarle a una región próspera con buena perspectiva así el gobierno no ayude mucho y deje volar sus promesas sin ningún tipo de pena.

Allá en la bonita ciudad de Cúcuta, en la “Perla del Norte” hay gente capaz, trabajadora y con inventiva. En esa urbe cálida y amena en medio de los líos se sigue disfrutando de los pasteles de garbanzo, se goza con la rumba del malecón, se sueña, se negocia, se planea y hasta se busca empleo en el Parque Santander, se habla a rabiar de la campaña del Cúcuta Deportivo y se ufana cada ciudadano con la única avenida cero del mundo. En medio de todas las vicisitudes hay espacio para una sonrisa, para una broma y para labrar futuro, todo en medio del refresco que traen esas amables y vetustas brisas del Pamplonita.

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