Viernes, 31 Julio 2026 11:30

Palmas del Cesar: responsabilidad, innovación, vida y compromiso con el suelo

Por
Palmas del Cesar: responsabilidad, innovación, vida y compromiso con el suelo José Hernando Navarro Uribe

La empresa está siendo muy responsable con la vida de los suelos habida cuenta que hay conciencia que estos necesitan materia orgánica y microbiología.

Mucho se habla en Colombia y en el mundo sobre la importancia de preservar los suelos y de alguna manera cambiar el chip para meter en cintura el exceso de síntesis química que genera una malsana dependencia ya que la biotecnología y los bioabonos llegaron nuevamente para dar una mano y seguir adelante con terrenos vivos, alejados de lo que atomiza los microrganismos y dejando ver lamentablemente suelos que reaccionan a sustancias alarmantemente adictivas y condenados a desaparecer del panorama productivo.

En Palmas del Cesar se viene haciendo la tarea, sus directivos apostaron por el biocompost, un material orgánico logrado en el proceso de obtención de fruta de palma que se traduce en vida, nutrición adecuada y sostenibilidad en unos cultivos prominentes y llamados a seguir creciendo, no solo en extensión, sino en calidad, rendimientos e inocuidad.

En plática con Diariolaeconomia.com, el líder agronómico de Palmas del Cesar José Hernando Navarro Uribe expuso que sin lugar a dudas un desafío en la agricultura es el cambio climático que muestra una alarmante variabilidad, un problema milenario y con una historia que pasa por las distintas épocas de la humanidad que en un proceso atmosférico dramático arruinó especies de fauna y flora, imperios y pérdidas en cosechas, así como en vidas humanas. En ese orden de ideas comentó el profesional es necesario innovar que al final del día es la única manera de sobrevivir a unos cambios intempestivos y bruscos, apuro que encuentra respuesta positiva con la renovación y búsqueda de alternativas.

Dijo que las prácticas que hace Palmas del Cesar en su vivero, corresponden precisamente a una innovación que garantiza que las plántulas puedan sobrevivir a los climas más extremos, verbigracia, mucha lluvia o sequía, luego están ocurriendo una serie de cosas muy interesantes, explicó, que van enfocadas a tener las mejores condiciones para que lleguen a los capos para producir al ciento por ciento.

 

 

La situación agrícola no es fácil, existen circunstancias que no invitan al optimismo como la resistencia bacteriana, las mutaciones de especies y microorganismos como también la convivencia de ciertas patologías o agentes con entornos intervenidos por el hombre con plaguicidas y otras soluciones que, a la fecha, se puede aseverar, quedaron cortas para los daños y el poder destructivo de insectos, hongos y enfermedades. Los científicos insisten que ante la realidad climática es obvio que aparezcan nuevos males o los que se combaten adquieran fortalezas.

 

“Hay algo importante y es que Palmas del Cesar, aparte de todas sus buenas prácticas, tiene una que es totalmente clave, consiste en un laboratorio de microbiología en donde se toman microorganismos benéficos de nuestros mismos lotes y los reproducimos para reincorporarlos ya potenciados a esos lotes, de esa manera se cuida lo que se aboca, es decir que los inconvenientes fitosanitarios no sean graves y si se presentan que sean manejables para que al final no haya que hacer tantas aplicaciones químicas para poder conjurar los temas fitosanitarios”, afirmó el ingeniero agrónomo.

 

La realidad del campo es compleja, no todos tienen acceso al conocimiento y la responsabilidad se afianza como un activo valiosísimo porque como lo dice el científico Orlando Castro Cabrera es necesario hacer agricultura limpia, en suelos vivos, potenciados, claro está, evitando escenarios como la compactación y los señalados suelos adictos.

 

 

A juicio del líder agronómico de Palmas del Cesar José Hernando Navarro Uribe, la empresa tiene una planta de biocompost donde todo lo que tiene que ver con residuos del proceso llegan a punto en donde son canalizados para someterlos a un proceso microbiológico y físico para volverlo un producto bueno y esencial para los suelos de la compañía y de otros lugares porque ese abono aparte de nutrir, preserva y mejora los predios, una manera de decirle sí a la seguridad alimentaria y a una agricultura sana, potente y prospectiva.

El conocedor apuntó que alrededor de 60.000 toneladas de ese biocompost salen anualmente de la planta que se erige como un icono de salud vegetal y vida en Palmas del Cesar ya que impactan aproximadamente unas 700 hectáreas por año que reciben una inyección de vida con el abono orgánico o compost.

De esa manera, especificó Navarro Uribe, Palmas del Cesar está siendo muy responsable con la vida de los suelos habida cuenta que hay conciencia que estos necesitan materia orgánica y microbiología. En la empresa, añadió, hay dos apuestas, el biocompost que se genera y el laboratorio de bacteriología, micología y virología para incorporar microbiología en los suelos y mantener en ellos existencia, energía y vitalidad.

En los tiempos de la agricultura actual en donde todo se hace a gran escala para lograr volúmenes importantes que se traduzcan en mayores ganancias, habrá que dar el paso y retroceder, volver a los tiempos pretéritos de la labranza cuando el abono fue orgánico y con excelentes comportamientos en suelos vivos, fértiles y productivos, seguramente algunos sacrificarán rendimientos aunque últimamente en maíz se ha demostrado lo contrario, se pasa a saturación química y exposición de terrenos por perdurabilidad y salud en los predios de cultivo.

 

“Aquí lo que hacemos con nuestro biocompost es sumarlo a nuestras ya definidas estrategias para potenciar la fertilización que hacemos y para evitar la erosión que se ocasiona por los fuertes aguaceros que generalmente lava los suelos y con el biocompost que obtenemos protegemos nuestros campos de labranza, garantizando que se conserven nutricionalmente óptimos. Hemos trabajado en eso desde hace rato y la verdad no ha dado muy buenos resultados”, subrayó Navarro Uribe.

 

 

 

La gran dicotomía de los agrónomos es hacer agricultura altamente productiva, pero casualmente en suelos vivos y aplicando conocimientos y ética porque lo que hacen es llevar a la mesa de los hogares alimentos cargados de inocuidad, alejados de saturaciones y plenamente confiables, un trabajo que obliga a producir más , pero con mecanismos y soluciones que favorezcan el suelo, haciendo que un gran dilema termine siendo un trabajo bien hecho y sin sobresaltos de conducta, a la postre defendiendo tierras, salud y nuevas alternativas de nutrición agrícola.

Sobre el asunto, el conocedor conceptuó que a los agrónomos de hoy les corresponde buscar el equilibrio porque trabajan en un negocio como lo es la agricultura y lógicamente las prácticas que se hacen en los sitios de producción desde la agronomía, tienen que prevalecer y garantizando una productividad totalmente responsable con el suelo, el mayor recurso en el agronegocio, y lo propio con los ecosistemas en general, luego todas las prácticas de los profesionales y agrónomos de Palmas del Cesar van enfocadas a eso, el biocompost así como microorganismos.

Finalmente dijo que los profesionales bajo el amable techo de Palmas del Cesar, todos en su totalidad, son altamente calificados y entienden muy bien la responsabilidad que tienen con el recurso más valioso que tiene la agricultura y en este caso la palmicultura de una firma que sabe lo esencial de la tierra.

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