Sábado, 27 Septiembre 2025 00:01

Palma de aceite, agricultura lícita que brinda verdaderas oportunidades

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Los aceites destinados para biocombustibles hacen parte de excedentes puesto que en Colombia se producen alrededor de dos millones de toneladas de aceite al año. Se consumen solo 800.000 toneladas.

Los agricultores han querido estar del lado legal en productividad, pero lamentablemente los gobiernos nunca los tuvieron en cuenta, se alejaron de los campos, abrieron brechas absurdas, dejando la Colombia profunda en manos de la delincuencia y los carteles de la droga. El asunto es tan serio que si uno consulta a los labriegos que se dedican a la siembra de la hoja de coca, prefieren una y mil veces estar en otra actividad en donde haya garantías, bienes públicos, infraestructura, seguridad, competitividad y rentabilidad, pero infortunadamente fueron dejados a su suerte en un país con diferentes leyes porque aparte de la cordillera, las normas son otras, la ley aplica de distinta manera y tan solo el más fuerte o quizás la persona con mayor índice de maldad es el gamonal que debe respetarse así haga con las comunidades lo que le venga en gana.

Por estos días hemos escuchado cruce de palabras entre el presidente de la República Gustavo Petro y el primer mandatario de Estados Unidos Donald Trump, una serie de argumentos que alejan a la Casa de Nariño de la Casa Blanca, lo cierto es que de una base militar se pasó a siete y hoy surge una pregunta, ¿con siete bases militares qué hizo el gobierno estadounidense?, ¿porque aumentó el narcotráfico en la región, mejor dicho, a qué vinieron los oficiales gringos? Allí, con todo respeto, hubo muy pocas acciones lo que explica el fracaso de la política antidrogas.

El problema es de todas las américas, el trabajo para atacar capos y consumo es labor de todos, pero no se puede dejar la responsabilidad en uno o tres gobiernos cuando el mal es mundial y puntualmente caótico en Estados Unidos en donde las familias piden cerrar los pasos a la delincuencia, acabar con las mafias y salvar a los americanos porque tal y como van las cosas la sociedad en Estados Unidos será un recuerdo y una patria drogada, echada a perder ante la mirada pasiva y permisiva de los diferentes gobiernos.

En Colombia el problema de las siembras ilícitas ha empezado a ceder en muchas partes porque el campesino se dio cuenta que hay maneras decentes y tranquilas de obtener dinero, la palma de aceite, por ejemplo, le dio su espaldarazo a quienes abandonaron las siembras ilegales para tener tierras reconocidas, productivas y amparadas por la institucionalidad, todo bajo la disciplina de un gremio que marcó el derrotero de la nueva agricultura, la de todos y para todos en donde nadie se queda por fuera de las utilidades.

 

 

Con mucho orgullo y satisfacción asistimos a la 21 Conferencia Mundial de Palma de Aceite en la ciudad de Cartagena y allí vimos gente alegre, muy trabajadora y encantada con una actividad que mejoró vidas, proyectos y un sector primario que necesitaba oportunidades hallando esas opciones bajo las frescas sombras de las prometedoras palmas de aceite.

Este es otro de los eventos exitosos que traza la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, Fedepalma, en donde se muestran los logros de la palmicultura, pero igual en donde se trazan metas y logros en un sector que crece de manera exponencial con aportes significativos en generación de riqueza, inclusión, empleo, tejido social y oportunidades.

En charla con Diariolaeconomia.com, el Líder de Promoción y Desarrollo de Asistencia Técnica de Fedepalma, Alcibíades Hinestroza Córdoba, afirmó que con el boom que está alcanzando la palma aceitera, hay que tener cuidado para evitar que la gran demanda para combustibles lo que se amplía a aviones y buques distraiga la oferta para cubrir las necesidades alimentarias. A juicio del conocedor, nadie niega que el negocio pinta muy bien para mejorar la combustión del planeta, pero insistió en que es muy necesario proteger la seguridad alimentaria por cuanto el aceite de palma hace parte de la vida de las personas, pues no existe un solo ser sobre la tierra que se levante y no toque el aceite, bien sea en una crema, en chocolate, en un el champú, jabón o cualquier producto cosmético. Igual en las comidas diarias, guisando un arroz, preparando frituras o siendo gran protagonista en pastelería y panaderías, algo muy esencial en la seguridad alimentaria, término en el que se debe ser muy recurrente.

Explicó que dadas las circunstancias los aceites destinados para biocombustibles hacen parte de excedentes puesto que en Colombia se producen alrededor de dos millones de toneladas de aceite de las cuales el país consume apenas 800.000 toneladas anuales, una cifra que deja ver un margen interesante como oferta exportable, pero también para reemplazar la producción de combustibles como el combustible sostenible de aviación o SAF o aumentar la mezcla del biodiesel que en su momento se planteó para el 20 por ciento y hoy tan solo se lleva al ACPM el 10 por ciento en promedio país, luego todavía hay espacio para crecer en biodiesel y en SAF sin afectar la seguridad alimentaria o el aceite para consumo.

 

 

El tema de los biocombustibles hace pensar que llegó la hora de utilizar las llamadas tierras ociosas en una agricultura próspera, del hoy y obviamente del mañana porque con 39 o 40 millones de hectáreas disponibles habría espacio para combustibles no contaminantes y alimentación.

El directivo recordó que Colombia tiene tan solo 650.000 hectáreas sembradas en palma de aceite, pero expuso que actualmente Colombia tiene un potencial de siembra en palma hasta de cinco millones de hectáreas sin afectar la frontera agrícola, sin tumbar bosques y sin causar daños en biodiversidad o medio ambiente, tan solo recuperando tierras inactivas que inclusive parte de ellas están en ganadería y que son de actitud agrícola, perfectamente utilizables en la siembra de palma con lo cual habría aceite para los hogares y mayor oferta de combustibles limpios como el SAF y el biodiesel que tendrá sin duda efectos muy positivos en la reducción de los agentes contaminantes, daño al ambiente, cambio climático y desde luego, evitar la liberación de dióxido de carbono al medio ambiente.

 

“Hoy la palma es el cultivo que semeja un bosque natural y en la medida que tengamos mucha más palma aseguraremos retención de carbono fijado y así evitar más contaminación, un trabajo encomiable que se hace mucho más útil por la contribución hecha a la seguridad alimentaria y al cuidado del planeta, sin afectar la cantidad y disponibilidad de aceite para el consumo humano requerido, pero cierto es que se necesitará más palma para la producción de biocombustibles y no tener esa tremenda dependencia de los hidrocarburos.

 

De cara a la nueva reglamentación europea, es bueno recordarle a la Unión Europea que en donde hay palma sembrada no ha habido deforestación, además en estos cultivos hay variedad de aves, así como también de venados, panteras, pequeños felinos, dantas y todo tipo de biodiversidad.

 

 

El también líder ambiental de Fedepalma anotó que en la Altillanura colombiana en donde hay que construir suelos porque no existen y tampoco la vida, en la medida en que llegue la palma van a comenzar a llegar especies y diversidad, un impacto ambiental admirable que combina el inicio de nuevas expresiones de vida silvestre con las mejores condiciones socioeconómicas para los pobladores de esta parte del país.

La palma, explicó Hinestroza Córdoba, servirá de refugio para algunas especies, igual de alimento, también para posarse en los palmares lo cual ayudará a retomar la cadena trófica en el tema de biodiversidad porque vienen especies de aves atraídas por la mayor presencia de artrópodos que a su vez invitará a otros animales para darle forma a nuevos ecosistemas en los predios de la palma, un lugar poblado y cargado de especies gracias al sistema de sotobosque, en este caso vegetación que crece bajo el lecho de palmas e inclusive algunos árboles que al tener menos capacidad de luz solar es un escondrijo ideal para algunos invertebrados que de igual manera se favorecen con nuevas opciones de ingesta, dicho de otra manera, mecanismos fundamentales para la salud de ecosistemas forestales, en este caso palma que igualmente ve como se estabilizan los suelos, se purifican agua y aire, pero que paralelamente sirve de albergue a una basta biodiversidad que convive en armonía con la palma de aceite.

Al recorrer el país es visible que hoy la agricultura está en modo palma, siembra gratificante para la sociedad, la economía y la sostenibilidad porque mejora entornos, pero también la calidad de vida de las personas que disfrutan de una apuesta amable y generosa.

 

“Hoy la palma es el tercer cultivo agrícola de Colombia, venimos escalonando posiciones y participación en la economía local, aportando desarrollo en las regiones, orgullosamente en 161 municipios y 21 departamentos en donde la palma aceitera es la única actividad agrícola que puede competir incluso frente a los cultivos ilícitos, hombro a hombro, desplazarlos y generar bienestar. De suerte que si hoy Colombia ve la palma con los ojos de desarrollo como se observa en otros países como Indonesia y Malasia, la palma puede ser el primer cultivo, generando empleo, desarrollo e infraestructura en vías, educación y salud, bendiciones que arriban a donde lo hace la palma, una condición amable que ayuda a que la gente aprenda y vea esta labor agrícola con otros ojos”, manifestó Hinestroza Córdoba.

 


 

Palma por coca, labriegos buscan un futuro tranquilo y rentable

En distintos lugares de Colombia varios agricultores le dijeron adiós a la hoja de coca y le dieron la bienvenida a la palma de aceite, cultivo que sin lugar a dudas les cambió la vida, los amparó con institucionalidad, gremialidad y acompañamiento. Quienes hoy siembran palma viven agradecidos, tienen ingreso, hacen parte de un modelo de economía agraria y miran con tranquilidad hacia al futuro porque hacen parte de un excelente negocio.

Sobre este tema, Alcibíades Hinestroza Córdoba, quien desde Fedepalma hace acompañamiento a pequeños productores, aseveró que la gente está dejando los cultivos ilícitos para entrar en palma de aceite como se ha visto en Tumaco en donde algunos palmicultores dicen que no tienen plata en el banco porque su entidad financiera está en los cultivos de palma, todo un cajero automático porque si no hay billete se va al cultivo se cortan tres toneladas e inmediatamente aparece el dinero, con seguridad el mejor dispensador de circulante que financia mejoras de las fincas, compras del hogar o de la educación de los hijos.

Para muchos, acentuó Hinestroza Córdoba, la palma es eso, un banco de esperanza, de crecimiento y la pensión para muchas personas de edad que a su vez tienen un trabajador con empleo digno al que se le paga inmediatamente, dicho sea de paso, la palma es el cultivo con la mano de obra mejor pagada en Colombia y por eso nadie va a querer estar en un cultivo ilícito cuando tiene una siembra que está atiborrada de esperanzas, oportunidades y tranquilidad en donde se trabaja para progresar sin exponer su vida o la de su familia.

Para el conocedor la palma asegura bienestar, estabilidad y la satisfacción de hacer las cosas bien, un incentivo para trabajar con los productores pequeños o de menor escala para que mejoren sus condiciones productivas y por su puesto optimizar su ingreso y el de sus familias.


 

Tumaco, un caso de éxito por donde se le mire

A su turno el productor y gerente de la Asociación de Agricultores del Mira, AGROMIRA, Julio Sevillano Rodríguez, afirmó en este medio que el impacto de la actividad palmera en Tumaco está determinado en que hace más de 40 años la palma de aceite llegó para quedarse lo cual permitió que las familias tuvieran mejores perspectivas de vida y futuro más allá de que se les infectara el material guineensis o palma africana que se tenía en 2007, una pérdida de 35.000 hectáreas en donde no sobrevivió ni una sola planta por el ataque de la pudrición letal de cogollo o PC.

Los palmicultores, valientes, aguantadores y llenos de fe volvieron a intentar con los híbridos y gracias a ello los cultivadores de pequeña escala hoy suman en Tumaco 6.000 hectáreas en 1.006 familias y lograron a través de la palma hacerle contrapeso a la situación por tratarse de una actividad lícita y legal para obtener el sustento, lo que permitió ofrecer empleo tanto a las familias con su propio trabajo como a los colaboradores y en ese orden de ideas, subrayó, el resultado es un beneficio económico de alto impacto social porque facilita estar en la legalidad con una actividad rentable que tiene estabilidad, comercio y un gremio sumamente organizado con un componente de investigación como lo es el Centro de Investigación de la Palma, CENIPALMA, que respalda a los productores que igualmente reciben una asistencia técnica que está siempre muy cerca a los palmeros tumaqueños.

En opinión de Sevillano Rodríguez, la palma de aceite cambió la agricultura y el modelo económico rural porque este es un cultivo de todos en donde nadie que siembre la planta se queda por fuera de los inmensos beneficios. Es, recalcó el gerente de AGROMIRA, una cadena en la que todos ganan porque la palma les permitió dar un paso importante ya que los palmicultores pasaron de ser simples recolectores a ser agricultores con fines empresariales de pequeña escala porque permite tener un proceso tecnificado, tecnología y cuidar el agronegocio como tal.

 

“Insisto, sembrar palma nos cambió el chip y nos transformó la vida porque pasamos de ser recolectores a construirnos como agricultores con una cultura empresarial”, reiteró Julio Sevillano Rodríguez.

 

 

El representante empresarial manifestó que es demasiado importante saber que hay saturación por los cultivos ilícitos y anhelo de muchos por llegar a la palma o cualquier otro producto en donde haya tranquilidad, rentabilidad y todo el futuro. Indició que hay una verdad que debe conocerse y visibilizarse también ya que muchas familias no están en la actividad ilícita por que sea su deseo, tampoco porque las obliguen, sencillamente hay un factor que ataca a todos los seres humanos y se llama hambre, problema que se resuelve cuando hay para comer, así las cosas, apuntó, Tumaco tiene unas limitantes y es que a nivel de infraestructura la precariedad es total, no hay vías ni facilidad logística de ayudar a quienes trabajan legalmente en sus fincas. Dicho esto, precisó, hay muchos núcleos familiares que optan por esa acción rápida a través de la forma como el cultivo ilegal se maneja, pero cierto es que fue ofertada la palma con un paquete técnico y con algunas facilidades porque hay que reconocer, expresó, que lo que se logró en Tumaco fue por el apoyo de los gobiernos de turno a través de programas de fomento.

 

“Estoy hablando de la banca que se hizo presente con créditos, de procesos y convenios en su momento con el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural, INCODER, que le dieron la mano al pequeño productor con recursos y facilidades directamente. Más de 3.700 hectáreas de las que hoy existen fueron trabajadas con recursos de fomento por la banca y la apuesta de los gobiernos que en su momento le dijeron sí a la palma en Tumaco, dicho de manera distinta, efectivamente fue una oportunidad y más de uno dejó la coca para sembrar lícitamente y estar tranquilo porque lo ilegal representa contextos conflictivos y la mayoría de las personas ambicionan ese suplicado sosiego, pero por momentos a todos no se les da la oportunidad, pero otros lo conseguimos, pudimos avanzar y hoy damos testimonio de que fue adecuada la manera de tomar un camino diferente porque la palma de aceite encontramos esa alternativa económica y generadora de paz”, señaló el gerente de AGROMIRA, Julio Sevillano Rodríguez.

 

Evidentemente Tumaco es un paradigma de superación y la tesis de que se pueden hacer las cosas al derecho cuando hay hoja de ruta, proyectos y voluntad. Para Sevillano la palma tiene una ventaja y es que a Dios gracias, el trabajo que hace CENIPALMA es determinante en la nueva palmicultura que si bien es cierto avanza, no permite olvidar lo que en ese agradable rincón del Pacífico nariñense aconteció, un capitulo terrible que en donde todo se acabó por la afectación, pero para fortuna de los palmicultores hay investigación la misma que permitió que hoy se tenga a mano los cultivos híbridos OxG.

Igualmente, y para fortuna del campo, puntualizó el agricultor, llegó la tecnología con un fito-regulador que permite diseñar los racimos los cuales se delinean con la mano de cada productor o colaborador, una tecnología de punta aplicada al sector palmero. Para tranquilidad de los palmicultores, remachó, todo ha dado resultado y las cosas han salido bien con lo cual se tiene garantizada la compra con los aliados comerciales que son las extractoras, una bonita sinergia entre la agroindustria y los pequeños productores que reciben unos servicios adicionales, en este caso una asistencia técnica que para el caso de Tumaco está garantizada para todo productor a través de los lineamientos avalados con los recursos de la cuota del Fondo Palmero.

 

 

A la fecha se vive una Tumaco agradable, bañada por las aguas del mar Pacífico que hoy les permite a sus agricultores ver tranquilamente bajo frescas sombras de palma, cómo prosperan sus cultivos motivando incluso a los jóvenes que van creciendo y ven en la palma de aceite una alternativa esperanzadora, buena noticia para el relevo generacional de una labor amable y rentable que necesita mano de obra, dolientes y progreso en la región.

 

“Estamos felices y muy complacidos, la verdad anhelaríamos que muchas otras familias entraran decididas al sector palmero. En Tumaco llegamos a tener 11.000 hectáreas en manos de pequeños hoy solo tenemos 6.000, hay un pendiente de 5.000 hectáreas, una brecha por cerrar con tierras que están listas, pero que no se ha cristalizado el sueño porque no han existido las condiciones económicas y los proyectos especiales para poder sembrar porque la gente reconoce que la actividad palmera es sinónimo de esperanza, algo que paulatinamente llegará porque se está trabajando en ello con mucho esfuerzo de las asociaciones, de las comercializadoras, empresas extractoras y de Fedepalma que está muy al tanto de todo. Igualmente hay gestiones que se adelantan a través de los consejos comunitarios y en este momento hay en ejecución la siembra de 1.100 hectáreas lideradas por una comisión local, e igualmente las asociaciones como la que represento, AGROMIRA, que compramos semillas certificadas y las damos a crédito a nuestros clientes para que vayan avanzando en siembras, pero con producción sostenible. Estamos inmersos en la sostenibilidad con el sello APS Colombia, buenas prácticas en aceite de palma sostenible”, concluyó el gerente de AGROMIRA, Julio Sevillano Rodríguez.

 

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