Sábado, 05 Noviembre 2022 01:55

Exportación de ganado no incide en mayor precio en la carne: Subastar

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La empresa dijo que Colombia exporta apenas el uno por ciento del hato y aclaró que hay temas de hoy como logística, carestía en insumos, dólar fortalecido y otros aspectos sensibles para el mercado.

Durante siglos el hombre ha manejado ganados, los ha criado, engordado y destinado a su alimentación, pero igual la explotación de animales llevó a la obtención de cuero y lana, unos insumos que se fueron convirtiendo en sinónimo de vida. La ceba de rumiantes, así como de otras especies y su domesticación puede tener 12.000 años y desde entonces el ser humano ha sacado todo tipo de provecho con vacunos, ovinos, caprinos, equinos, porcinos y hasta asnos de enormes atributos. La ganadería, como se ha demostrado es demasiado antigua, llegó a ser una actividad básica, a tal punto que en los imperios como el romano y el griego el valor de los bienes se tazaba en cabezas de bovinos.

Los pueblos helénicos que lograron una riqueza enorme basados en la agricultura fueron destacados ganaderos y por eso los historiadores narran que fueron famosos los caballos, cabras, vacas y cerdos de sus impresionantes granjas. La historia de hecho no olvida ejemplares como Bucéfalo el corcel amado de Alejandro Magno o a Incitatus el caballo que le ablandó el corazón a Cayo César, mejor conocido como Calígula, el tercer emperador romano, a tal punto que rodeó al ilustre trotón de lujos, lo nominó para cónsul, haciendo del jamelgo hondamente especial, así como excéntrico. Según otros cronistas lo hizo sacerdote y como si fuera poco, fue desposado con la bella Penélope, una mujer sumamente bella de la alta sociedad.

La venta de animales de todo tipo tiene miles de años, posiblemente empezó con cabras y ovejas y el comercio fue ampliándose a vacunos y caballos. Los años fueron avanzando y con ellos el mejoramiento genético, los cruces y las ventas a viva voz en plazas y ferias, todas en distintos lugares del globo.

 

 

La actividad ganadera es tan vetusta que cuando Alejandro El Grande llegó al Asia Menor y al mismo Egipto quedó estupefacto con las boyantes ganaderías y fincas equinas pues en una sola hacienda visitada en Siria, el icónico personaje y sus ejércitos vieron 30.000 yeguas y unos 300 sementales. De todas maneras, los egipcios en el año 332 antes de Cristo eran dueños de los más desarrollados hatos vacunos.

Cierto es que 3.000 años antes de Cristo, la cría de animales era determinante en el desarrollo y la dieta por cuanto las vacas y toros labraban la tierra, eran útiles en carga, pero adicionalmente ofrecían leche y carne, Para trabajos de mucha fuerza al igual que para el transporte de mercancías el líder griego encontró al burro, un animal que le hizo mucho más fácil la vida a los humanos.

El antiguo testamento da cuenta de ovejas y corderos, mamíferos que no solo resultaron trascendentales en la dieta sino claves en las ofrendas religiosas hechas a Dios, al gran Yavé, benefactor y protector del pueblo hebreo. El caballo, dicen algunos escritos, llegó a Egipto hasta el 1.700 a.C. En Babilonia la experiencia ganadera fue similar solo que el caballo terminó siendo efectivo en conquistas y guerras.

En el Lejano Oriente el ganado más popular fue el cerdo, pero con la llegada del budismo fue prohibido el consumo de porcino y de otras carnes, quedando la ganadería estrictamente relegada para el transporte y las labores agrícolas. Por esos tiempos en el Tíbet, ya era domesticado el yak, el rumiante de leche rosada.

El término subasta data de tiempos muy antiguos y viene del latín sub hasta lo que traduce bajo lanza, un mecanismo para repartir las tierras arrebatadas en las invasiones en donde era clavada una azcona para demarcar la nueva propiedad en terrenos ocupados. Los bienes y enseres tomados en cada incursión iban a venta y su comercialización se anunciaba con el arma arrojadiza.

De manera increíble, los remates también tienen un origen lamentable y refutable habida cuenta que en el imperio babilónico se llevaba a cabo la subasta de la esposa, un evento anual en donde todo comenzaba con la puja de la fémina más hermosa y acto seguido eran vendidas las demás mujeres. En ese tiempo, relatan los cronistas, era ilícito acceder a una esposa pasando por alto el mecanismo de compra pública. El tema con seres humanos no quedó allí porque luego vino la venta de esclavos de todo tipo, una industria que floreció en Roma.

 

 

La subasta como negocio crece y en el siglo XVII logra incrustarse en la sociedad con una casa vanguardista que hizo historia en Europa y el mundo, la Estocolmo Auction House, erigida en Suecia en 1674. Después con el final de la Revolución Francesa en el ocaso del siglo XVIII, las tabernas fueron las vitrinas ideales para el arte. En ese tipo de venta pública quien adjudicaba y decidía quien era el ganador en la puja era el subastador, personaje también conocido como martillero puesto que, con un martillo hecho de madera, golpeaba fuertemente la robusta mesa para ponerle punto final a la faena comercial.

La historia sugiere que, así como existen registros antiquísimos de los remates, los de animales son tan viejos que no se puede citar uno como referente para la ganadería en lo que tiene que ver con el mundo. En Colombia todo empezó a mediados del siglo XX cuando algunos empresarios del campo iban de lado a lado, de feria en feria, buscando animales o vendiendo algunos de sus fincas.

La experiencia no dejó un buen sabor porque en esos albores hubo especulación de precios ajuste en las tarifas de transporte y en muchas ocasiones pérdida de plata y tiempo. Los años 80 y 90 marcaron un paso adelante en remates ante el escenario de inseguridad en el entorno ganadero y fue así como en 1992, la Federación Antioqueña de Ganaderos, Fadegán, le dio paso a la primera subasta ganadera en Montería.

El siglo XXI, por las vicisitudes, las nuevas herramientas tecnológicas que le abren la puerta a la cuarta revolución industrial y todo lo que viene con la pandemia del Covid-19 acelera un mecanismo de comercialización o subasta de ganado, los remates online.

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de Subastar, Eduardo Kerguelen Espinosa, aseguró que la exportación de carne no es un factor que impacte el alza en los precios de esta proteína por cuanto hay otros factores mucho más fuertes que indexan los valores en el monto final al consumidor.

Según el empresario las preocupaciones de Colombia deben pasar por producir más y garantizar la seguridad alimentaria del país sin afectar una dinámica importante como las exportaciones puesto que ello traería unas consecuencias muy graves porque frenaría el ingreso de divisas, desmotivaría la producción de bovinos en vista que caería el precio, un factor que automáticamente les resta ánimo a los ganaderos para seguir con sus labores.

Los precios del ganado que en efecto han encarecido tienen que ver con otros temas como la virtualidad, aspectos cíclicos, geopolítica, logística y desabastecimiento en la cadena productiva, unas razones de peso para elevar las cotizaciones de la proteína en todo el mundo. Manifestó que algunos temas que tienen que ver con ganadería, demandan toda la claridad y expuso que antes que conjeturas lo ideal es buscar estrategias para acrecentar y garantizar la producción de carne y de otros alimentos de origen animal a nivel país.

En este momento Colombia vende al extranjero el uno por ciento del hato ganadero, una cifra que no debe preocupar, tan solo, comentó Kerguelen, cuando Colombia exporte el 10 por ciento de su inventario, ahí si debe preocuparse. Según el Censo bovino, la población de vacunos en el territorio es 29´301.392, labor que se hace en 633.841 predios, un incremento del 4,7 por ciento frente a los resultados de 2021.

Este año Colombia podría exportar más de 600.000 bovinos y superar con creces la meta de 500 millones de dólares si se tiene en cuenta el nivel de tasa de cambio. Sugirió aumentar el número de terneros para no truncar el desarrollo de un sector productivo de alto relieve como la ganadería.

 

Colombia está en un momento de primavera e innovación genética

 

 

Una de las apuestas más coherentes y que responden al desafío climático tiene que ver con mejoramiento genético en donde se mezclen razas de alta resistencia como Bos Taurus y Bos Indicus, buscando no solo rusticidad sino rendimientos y calidad en carne y leche amén de las excesivas luvias o el sol canicular.

En opinión de Eduardo Kerguelen Espinosa, en asuntos genéticos, actualmente Colombia es una potencia productora porque tiene las razas criollas que las están trabajando muy bien, las europeas y las cebuinas, de igual forma con excelentes comportamientos y aún mejor mostrando unos resultados en su cruzamiento de destacada calidad con unos F1 espectaculares.

 

“Prueba del excelente trabajo realizado en ganadería y puntualmente en genética es el Guzerá, Gyr lechero, el Brahman que creo es el mejor del mundo, un Guzerá tan bueno como el de Brasil, país en donde evolucionaron la raza, igual el Girolando y otras razas que llegan y a las que se les hace un juicioso mejoramiento. Creo que hemos llegado a un estandarte de calidad adaptado a esta línea ecuatorial y tropical muy importante para afianzar unas exportaciones genéticas en Latinoamérica, hoy estamos llamados a ser el gran productor de material genético por cuanto se hizo un trabajo muy importante”, declaró el señor Kerguelen Espinosa.

 

Según el Gerente de Subastar S.A., Colombia está sin duda en un momento de primavera e innovación genética y por ello estimó que el país pide actualmente una política agropecuaria de Estado, con el concurso de los gremios en donde se posicione con mercadeo y otras estrategias el producto que tiene el país para poderlo vender más fácilmente a nivel internacional. Apuntó que hay un trabajo muy bien desarrollado que debe ubicarse en el contexto internacional, ello con un empuje de iniciativas internas para replicar como un gran activo toda la tecnología genética que se ha venido sin freno alguno.

El empresario explicó que dentro de las ventas de ganado que Colombia hace al exterior no se van hembras, motivo por el cual destacó la retención de vientres, aclaró que las únicas hembras exportadas son las de genética, un número que es relativamente bajo. El ganado comercial de calidad para robustecer esas ventas internacionales de carne se hace solo con machos gordos, pues recalcó que los vientres son retenidos más cuando no hay protocolo para sacar vacas, aparte de que no existe esa necesidad.

 

 

Dejó claro que a la fecha se hace una retención de vientres muy al natural por el estímulo del que goza el sector ganadero, algo que no pasaría si fueran cerradas las exportaciones que llevaría a sacrificar ganados y a no invertir en el crecimiento del rebaño nacional, un punto delicado porque encarecería aún más los cárnicos que dada una eventualidad empezarían a escasear llegando de manera exclusiva a las capas altas de la sociedad, algo que generaría graves líos porque los estratos uno y dos, así sea con bajos volúmenes, consumen carne.

 

“Este tema hay que verlo con lupa, con todo el análisis y la razón mas no con el corazón, pues unas políticas muy radicales para frenar la ganadería harían mucho daño”, expresó el Gerente de Subastar.

 

Señaló que hoy por hoy hay un mito con las razas europeas que normalmente en las fibras de sus músculos concentran mucha más grasa, algo que la hace muy apetecible frente al cebú, de todas maneras, recomendó unas cebas más eficientes para lograr terneza en el vacuno que debe ir a beneficio con edades cortas, unos aspectos que pesan en la obtención de carne de mejor marmoleo y sabor.

Diferente a lo que acontece en Argentina, afirmó el experto, en Colombia se come una carne espectacular en sabor y mucho más nutritiva.

 

Sin vacilación alguna, el mercado pide carne con sello verde

 

 

El Gerente General de Subastar, Eduardo Kerguelen Espinosa, precisó que, por salud, calidad, planeta y mercado, la ganadería debe volcarse a productos orgánicos, todo sin pensar en volúmenes estrambóticos o en los protocolos con China que prácticamente son imposibles de cumplir.

Aseguró que un solo pedido de carne por parte de los chinos dejaría a Colombia sin ganado, razón por la que China no es un destino que le interese al ganadero local porque no hay stock para abastecer un mercado gigante y otro mediano como el nacional. Subrayó que el interés está por el lado de los países que valoren la carne producida a pasto y precisamente, manifestó, eso es lo que debe hacerse, tocar puertas y abrir mercados que busquen atributo e inocuidad, el consumidor, añadió Kerguelen, debe saber que los colombianos producen proteína de muy buena calidad, es por eso por lo que debe haber una campaña de promoción en donde se muestren las bondades de los animales cebados de manera silvopastoril.

En ese orden de ideas, afirmó, se necesita en los restaurantes especializados en carne, un sello verde, la bandera de Colombia y una calidad a toda prueba que los criadores de bovinos quieren posicionar.

El momento actual para la ganadería es amable y rentable porque hay un déficit considerable de proteína a nivel mundial, situación que disparó los pedidos que se pagan a un buen precio y mejor para los exportadores que están recibiendo más pesos por dólar como consecuencia de la devaluación.

Desestimó el término de bonanza en la ganadería porque si bien hay buenas cotizaciones en carne, igual los precios de producción están disparados por la carencia de insumos y medicinas para el ganado que siguen por las nubes.

El Gerente de Subastar reconoció que en este momento hay margen para criar una vaca algo que no pasaba antes, un escenario difícil que estaba acabando con el hato ganadero, mejora que llegó entre 2010 y 2012 cuando se dinamizó el mercado con las exportaciones a distintos destinos, destreza que elevó precios, permitió que la ganadería como negocio reaccionara y devolvió la rentabilidad.

 

 

Los ganados comerciales, orientó el conocedor, son vacunos destinados al consumo, las razas puras valen por genética y hay unos cruces terminales que tienen como destinos los frigoríficos.

Al hablar de cruces expuso que le quita el sueño explorar mejoras entre Guzerá y Simmental que para producir carne es una apuesta muy acertada. Acentuó que es muy importante el trabajo que se viene haciendo con las razas criollas en los sistemas de pasturas regenerativas porque son animales que consumen de todo, es decir, razonó, en Colombia hay variedad en ganados de calidad para escoger y hacer buenos negocios.

En Colombia hay una apuesta muy decidida por rusticidad y por ello están llegando a Colombia nuevas razas asiáticas como la Red Sindhi, de alta producción lechera, originaria de Pakistán que en Brasil mostró inmejorable adaptación y consolidación dentro del portafolio de cebuinos.

 

“Hay razas que están entrando a Colombia y creo que se van a quedar porque están diseñadas para soportar los rigores del trópico bajo y las condiciones más extremas”, manifestó el Gerente de Subastar.

 

Subastar, la mejor manera de comercializar ganado

 

Al abordar el tema de las ventas de ganado en línea, Kerguelen Espinosa expresó que los resultados no pueden ser mejores ya que del total de las ventas de Subastar, el 70 por ciento son virtuales, algo muy bueno y que demuestra que la gente está valorando el tema.

Los remates online, aseveró, evitan los riesgos de contagio por Covid, pero además eluden movimientos, ahorran gasolina y mucho más porque se habla de viejes y consumos que no se hacen gracias a este tipo de ejercicio digital, dicho de otro modo, la comercialización de bovinos encontró un espacio ideal en la red para vender y comprar vacunos, ello con el fin de sumarle a la ganadería factores definitivos como competitividad y rentabilidad.

Con la llegada de la tribuna virtual y los negocios en línea, hubo mayor movimiento en las transacciones, lo que demuestra que la tecnología hizo una gran contribución a la producción de ganado.

Subastar es una empresa consolidada en el mercado ganadero, lleva más de 26 años acompañado la actividad y ayudando con el crecimiento del hato nacional. Se trata de una firma sólida, con estructura y credibilidad que tiene dentro de su filosofía hacer las cosas bien y allí con parámetros de transparencia y confiabilidad, la virtualidad se torna más que necesaria, todo por un respaldo que la hace eficiente.

En 2021 la facturación de la empresa estuvo por el orden de los 450.000 millones de pesos, pero los cálculos dicen que en 2022 el cierre será de 700.000 millones de pesos, una dinámica que permitirá expansión, nuevas sedes, presencia en zonas estratégicas y la llegada a nuevos países en donde se espera reafirmar el crecimiento.

Subastar empezó sus actividades en 1996 con subastas físicas y en 2010 le dio un vuelco al mercado con remates de ganado, el cual llevó hacia el espectro digital. En ese momento ofreció subastas por televisión, salas online e Internet hasta llegar a la App actual bautizada Subastanet, la herramienta más novedosa en América Latina.

 

“Subastar está muy comprometida con la ganadería, hacemos presencia en once zonas, pero queremos llegar a los Llanos Orientales para lo cual construimos la sede de Puerto López en el Meta, ya estamos en Guamal y avanzamos en Ecuador en donde pronto iniciaremos actividad comercial. La verdad, trabajamos fuertemente por la eficiencia ganadera y queremos ayudar para que el sector sea más dinámico desde la finca, todo sobre pilares de profesionalismo y confianza”, apuntó el Gerente de Subastar.

 

 

La situación económica, dijo Kerguelen Espinosa, es complicada por el precio del dólar, ha generado dificultades por el tema logístico y mayores contratiempos por la guerra entre Rusia y Ucrania, pero aclaró que la coyuntura está dejando secuelas económicas en todo el globo, quizás afectando a unos más que a otros, pero aprieto grande finalmente. Colombia, dijo, es de los países menos golpeados pues si bien hay incrementos en el precio de la carne que pueden llegar al 70 por ciento que junto a unas materias primas que llegan al 300 y el 400 por ciento, enturbian el panorama y la canasta familiar. Hay casos más agudos y por eso Colombia se ubica en el puesto 102 o 103 de la carne más económica en el mundo.

El Gerente de Subastar se mostró cercano a las políticas del Gobierno que busca reactivar el campo colombiano de manera decidida, una visión acertada si se tiene en cuenta el potencial que implica Colombia como productor de alimentos.

Informó que en los últimos diez años el hato ganadero creció en más de 10 millones de cabezas y anotó que las exportaciones entre carne y bovinos en pie no superan los 600.000 animales con cierre a 2021. Repisó que por fortuna hay un buen volumen de vacunos y un balance perfecto porque las exportaciones no superan el uno por ciento.

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