Sábado, 29 Octubre 2022 02:05

Colombia debe impulsar audazmente la sustitución de importaciones: Acosemillas

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Colombia debe impulsar audazmente la sustitución de importaciones: Acosemillas Imagen-de-PublicDomainPictures-en-Pixabay

Los agricultores colombianos se darán cita en Palmira, Valle del Cauca en el Congreso Nacional de Semillas 2022, un reencuentro con la vida por una producción de calidad.

La semilla como unidad reproductiva es el comienzo de la vida en las plantas que al hacerse agricultura lleva a la mesa los alimentos, es decir que esas simientes son básicas en la supervivencia de los seres humanos.

No es ponderado decir que el gran descubrimiento del hombre fue precisamente la semilla, resultó determinante observar y ver con mucho detalle como de la siembra de una planta de grano era factible obtener nuevos brotes y así multiplicar la producción agrícola. En consecuencia, la semilla marca el antes y el después de la evolución porque con su uso para la producción de alimentos a escala cambió la vida de las comunidades que ya dejaban la extracción de raíces, la recolección de fruta y la arriesgada caza de alimentos, algo muy común en la edad de piedra que dio un giro hace 12.000 años en el neolítico cuando surge la agricultura y la cría de animales.

En ese proceso hubo hambrunas y disminución de algunas poblaciones porque con los sistemas previos al agro el clima pesaba, se agotaban los recursos y las penurias sobrevenían, una situación que obligó a los humanos a ir de un lado a otro para poder localizar provisión y salvar vidas.

Según los expertos, las semillas como industria empiezan a escribir su historia en Mesopotamia, región de Asia Occidental, conocida por ser Cuna de la Civilización, el lugar en donde casi todo empezó. Para el caso de los núcleos o fuentes de vida, los primeros productos sembrados fueron cereales, más exactamente trigo escaña y farro, antepasados del trigo actual. La agricultura avanzó, durante los años y siglos, los productores fueron innovando y agregando conocimiento a la labranza. El asunto fue tan en serio que en el año 3.000 antes de Cristo la práctica agrícola de trigo se encontraba en India, España, Irlanda y Etiopía, para 2.000 a.C la siembra de este cereal ya estaba en China.

El otro alimento que puede tomarse como vanguardista y que fue el resultado del trabajo con semillas fue la cebada, igual determinante en la nutrición y el desarrollo de otros productos.

En el entorno agropecuario las semillas tienen diferentes clasificaciones, las hay criollas o autóctonas, mejoradas e híbridas. Existen semillas para hortalizas, flores y frutas, sin embargo, también es posible hallar variedades comestibles, por ejemplo, la chía, de gran valor comercial, lino o linaza, sésamo, quinua, calabaza y uva.

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, el presidente Ejecutivo de la Asociación Colombiana de Semillas y Biotecnología, Acosemillas, Leonardo Ariza Ramírez, indicó que a Colombia le llegó la hora de sustituir importaciones, de un lado por la necesidad que hay de acopiar comida ante las dificultades geopolíticas conocidas, pero también por el potencial agropecuario que puede aprovecharse en aras de cultivar y cosechar alimentos excelsos para los nacionales y también para otros países.

En opinión de Ariza Ramírez, lo ideal es que se puedan producir más y más alimentos en el territorio, pues de manera preocupante la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria, UPRA, dijo que alrededor del 16 por ciento de los productos del campo destinados a la nutrición están siendo importados, una variable que debe meterse en cintura porque no solo debe garantizarse el suministro interno sino contar con productos para la exportación.

El dirigente gremial precisó que el mundo actual demanda mayor investigación y el uso decidido de la biotecnología como parte de los retos que están apareciendo, igual insistió en la utilización de semillas que ayuden a contrarrestar los impactos ambientales o atmosféricos expresados en sequía o inundaciones, pero también núcleos que detecten plagas y enfermedades que cada vez hacen mayor presencia en las unidades productivas, es decir que con los nuevos desarrollos es posible hacer una agricultura sostenible y confiable, soportada sobre pilares de bioingeniería y ciencias biológicas.

Agregó que, frente a ese devenir complejo por el clima, hay unas herramientas como los organismos genéticamente modificados, la edición de genomas igual llamados edición de genes o genética y una variedad amplia de instrumentos que se pueden aprovechar para salir adelante en ese reto grande que tiene el país de producir para el entorno local y para el mundo.

Colombia, aseveró Ariza, está preparada para producir porque tiene las tierras, más de 30 millones de hectáreas aptas para la agricultura, mano de obra y diversidad, pero indicó que hay falencias por corregir como el costo país que sigue siendo muy grande, pues hay necesidad de desarrollar infraestructura, logística, vías terciarias, secamiento, almacenamiento, riego, sistemas de frío y todo un andamiaje que pueda soportar la obtención de alimentos y su almacenamiento, una inversión que asume el Estado, pero a criterio de Acosemillas, también una oportunidad para el sector privado.

Colombia, dijo la agremiación, tiene registradas más de 500 empresas que producen, importan y distribuyen semillas, todas debidamente inscritas en el ICA. Desde la perspectiva de Acosemillas, lo importante es que hoy se tiene la garantía de poder abastecer el mercado de la producción de alimentos en el país que, dicho sea de paso, tiene una fortaleza en su sector agrícola, así como en la comercialización y provisión de las semillas que se requieren para satisfacer las necesidades de la población local.

 

 

En ese frente, Acosemillas entregó un parte de tranquilidad porque Colombia está preparada y blindada con la producción nacional y la importación de semillas que se requieren para los cultivos principales de la economía agropecuaria del país.

En investigación el gremio hizo un llamado al Gobierno y a entidades como el ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, para seguir creciendo y fortaleciendo los centros de exploración que hay en Colombia, potenciar el trabajo en los CENIS y las universidades que también hacen un esfuerzo grande, dejando claro que muchas veces es mejor contar con los recursos o el presupuesto para los distintos desarrollos.

 

“Buena parte de lo que hoy se hace en Colombia lo patrocina la empresa privada con mucho esfuerzo y con las uñas, precisamente aquí es en donde se necesita ese apoyo, no solo de los recursos de subvención sino de créditos asequibles para desarrollar programas de investigación en el sector que generalmente son a mediano y largo plazo”, señaló Ariza Ramírez.

 

Una noticia positiva para el sector fue la decisión del Congreso de la República en el sentido de archivar el proyecto de ley que prohibía el uso de transgénicos, sencillamente porque no contó con el respaldo y también porque hubo consciencia de que no se puede obstaculizar el futuro. El presidente Ejecutivo de Acosemillas afirmó que el uso de las semillas genéticamente modificadas son un recurso importante de la ciencia para avanzar y seguir creciendo en los desarrollos de perfeccionamiento vegetal, tanto en Colombia como en el mundo.

En Colombia, subrayó el directivo, hay diversidad de semillas dentro de las cuales están las nativas y criollas, muy valiosas habida cuenta que son la base para la investigación y el desarrollo del mejoramiento vegetal. Detalló que ese material se queda corto frente a los niveles de la producción por hectárea y por eso las herramientas que tiene la biotecnología ha acelerado los procesos, haciendo que la agricultura de carácter empresarial tenga semillas certificadas, seleccionadas y debidamente registradas ante la autoridad sanitaria en Colombia, para el caso puntual el ICA.

La etiqueta que viene con el producto, explicó Ariza Ramírez, muestra el número de registro y todo el seguimiento que le hace el ICA a las semillas comerciales pues las nativas y criollas no tienen esa responsabilidad ante el Instituto con la Resolución 3168, solo aplica para núcleos de elevada comercialización que deben garantizar fundamentalmente el estatus fitosanitario del país, en concreto, controlar plagas y enfermedades y que no se transporte con semillas esos problemas de salubridad, por eso el mejor consejo es buscar semillas de óptimo atributo, certificadas, registradas y que tengan la garantía del ICA.

En ese entorno de productividad y origen, precisó el presidente de Acosemillas, hay bancos de germoplasma y de semillas en poder de la Corporación Colombiana de Investigación, Agrosavia, así como de las comunidades ancestrales campesinas, que son demasiado relevantes para el futuro de la agricultura por la base genética. En el marco del Congreso habrá una charla sobre como conservar ese material para garantizar su viabilidad y calidad, un capítulo sumamente importante porque se trata de preservar y manejar bien ese tesoro porque para no ir tan lejos, puntualizó, cuidar las semillas es proteger la vida y garantizar la seguridad alimentaria de Colombia y del mundo.

 

Lucha frontal contra las semillas piratas o de costal

 

 

El tema es delicado y por eso Acosemillas tuvo una reunión con representantes del Gobierno a quienes se les pidió ayudar con el control a la piratería que creció exponencialmente desde que se dejó de exigir la factura única, el comprobante de que la semilla era confiable y certificada. Según el gremio los niveles de adulteración repuntan de manera alarmante en arroz, papa, soya y otros productos, una situación que invita a trabajar con los medios de comunicación, las facultades de agronomía, los asistentes técnicos y las asociaciones de productores en educar sobre semillas y tecnología.

Una buena instrucción sobre las ventajas competitivas de la semilla certificada terminará convenciendo al público que todo lo que se hace en investigación genética vegetal ofrece calidad, sanidad y rendimientos en los cultivos, caso opuesto seguir por el sendero de la ilegalidad pone en jaque a los productores, pero igual a los consumidores porque recibirán en sus hogares unos alimentos que no llevan el aval de inocuidad. Los empresarios y los agricultores de avanzada esperan el concurso de los estamentos y de toda la cadena productiva para defender el uso de semillas de muy buena calidad.

Este tema de la piratería en semillas no deja de ser complejo y de difícil cuantificación, pero las cuentas hechas hace un año arrojaron que la industria de semillas deja de percibir un billón de pesos por la utilización de semillas alteradas o piratas.

Para evitar problemas o daños irreparables en los suelos lo más recomendable es saber a quien se le compra semilla o buscar una asesoría para no incurrir en engaños o estafas y para ese fin Acosemillas cuenta con asistentes técnicos que están prestos a atender las preguntas e inquietudes sobre cual es la mejor opción dependiendo del clima y las particularidades del suelo en las distintas regiones.

Con el fin reducir la falsificación de simientes y promover el uso de semillas certificadas, Acosemillas viene haciendo un trabajo juicioso con las facultades de agronomía, con los centros de investigación y con el SENA, entidad con la cual se trabaja en un programa de formación en semillas y biotecnología en El Espinal, Tolima, apalancados en los instructores y los estudiantes de la entidad con el fin de que conozcan los atributos de un núcleo de calidad, plenamente certificado, pero además enseñar sobre calidad sanitaria, genética y fisiológica.

Algunos productores, manifestó Ariza Ramírez, piensan que por comprar una semilla más barata ahorrará costos en el cultivo, pero resulta que el efecto es contrario ya que algunas generan malezas o llegan con plagas y enfermedades, como quien dice, lo barato sale caro porque inclusive puede arruinar al campesino que sin necesidad adquiere un terrible dolor de cabeza.

Algunos ejemplos se dan en arrozales en donde algunos cogen arroz paddy, no lo llevan al molino, lo tiñen, le hacen el tratamiento como si fuera semilla y lo venden a precios más bajos que la semilla legal puesto que no lleva los costos de la investigación que debe pagarse porque para obtener una variedad no solo se invierte dinero, sino entre cinco, seis o diez años de trabajo de exploración vegetal.

La diferencia es muy amplia entre semillas registradas e irregulares porque un cultivo con un trabajo de desarrollo biotecnológico garantiza el 100 por ciento de rendimientos en tanto que la semilla pirata golpea fuertemente la ricicultura por cuanto puede estar por debajo del 60 por ciento de productividad, sin contar los riesgos y la pérdida adicional de dinero.

 

La lucha también es contra el hambre

 

 

La semilla es la génesis de la vida, de ella brota alimento, progreso, existencia, es el principio de todo, la simiente se fundó en la naturaleza y fue domesticada por el hombre para hacerla eficiente y aliada vital contra el hambre y las carencias. Actualmente se habla de hambruna, de sufrimiento y vidas apagadas por un evento que puede llegar y en el que deben trabajar los estados del globo para sortear con inteligencia una situación que puede ser muy grave. Acosemillas reconoció que conjurar ese tipo de inconvenientes es la enorme responsabilidad de la agricultura y sus sectores, un hecho que para Colombia puede ser afortunado por las directrices del actual gobierno en el sentido de priorizar el campo con atención e inyección de recursos.

 

“Creo que con dineros suficientes y con una buena producción de alimentos, Colombia garantiza, no solamente la seguridad alimentaria sino la seguridad nacional. Por otro lado, creo que el país tiene una muy buena política para empezar a sustituir importaciones de grano, algo muy importante para el desarrollo del agro nacional”, declaró el señor Ariza Ramírez.

 

Con semillas hay alimento y con alimento vida

Para el gremio, las semillas son activos fundamentales en la producción agrícola y pecuaria, ellas garantizan resistencia, mayores rendimientos y rentabilidad. Sobre el tema Ariza Ramírez expuso que la semilla es responsable del 40 por ciento del rendimiento en un cultivo, es decir que si el núcleo elegido es de buena calidad genética, sanitaria y fisiológica, el cultivo está garantizado en ese 40 por ciento, motivo por el cual es importante tener en cuenta el trabajo adelantado por los centros de investigación como Cenicafé, Cenipalma y Cenicaña que estará en el Congreso, todo para ver como se prepara y se conserva una excelente semilla, y de qué manera en cada uno de los cultivos que son referentes productivos en el país, se cuenta con la posibilidad de ser rentables, sostenibles y amigos del medio ambiente.

 

 

Los desarrollos colombianos en semillas han hecho que muchos agricultores y científicos pongan sus ojos en Colombia, un país en donde hay trabajo y compromiso para adelantar una agricultura retadora por hacerse en un contexto tropical. En el próximo Congreso Nacional de Semillas 2022, estará presente el Gerente General de la Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz, Rafael Hernández Lozano, pero igual lo acompañarán la industria arrocera agrupada en Induarroz, Semillas del Llano y el Fondo Latinoamericano de Arroz de Riego, FLAR, todos unidos en una mesa para platicar sobre las perspectivas del cultivo en Colombia y claro está, el tema se extenderá a otras siembras más cuando el país es considerado como uno de los más promisorios en la producción de alimentos para el mundo.

El escenario, expresó el Presidente Ejecutivo de Acosemillas, es ideal para ver como se genera la agricultura empresarial, articulada con pequeños y medianos productores, un llamado que recoge el gremio y las compañías para vincular a los agricultores de menor tamaño y de esa forma cerrar brechas, dicho de otra forma, que los campesinos tengan acceso a la tecnología, biotecnología, semillas mejoradas y a los modelos de desarrollo tecnológico que les permita ser mucho más rentables y competitivos, unos aspectos vitales porque por esa vía se pueden generar excedentes de producción para la comercialización o lo que se denomina oferta exportable.

 

Un Congreso diseñado para el campo

Los productores de semillas de todo el país se darán cita en Palmira, Valle del Cauca, en cumplimiento del Congreso Nacional de Semillas 2022, un reencuentro con la vida por una producción de calidad.

 

 

Este congreso se llevará a cabo los días tres y cuatro de noviembre en el auditorio de la Universidad Nacional de Colombia, sede Palmira, un lugar a donde llegarán los agricultores de todos los sectores productivos y los empresarios pecuarios, ellos reunidos en torno a la calidad de las semillas. El evento, sumamente recomendable en la parte académica tendrá jornada de campo razón por la cual habrá desplazamiento al Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT, en donde los interesados podrán ver los avances en investigación y el banco de germoplasma, semillas del futuro.

 

“La invitación está abierta a todos los amigos del sector agropecuario para que nos acompañen el tres y cuatro de noviembre en el Congreso de Acosemillas en la también llamada capital agrícola de Colombia. Allá habrá una agenda muy variada, tenemos alrededor de 18 conferencistas entre nacionales e internacionales, vamos a explorar y a trabajar las calidades de cultivos esenciales como café, cacao, caña, soya, maíz, palma de aceite e inclusive el cannabis para lo cual asistirá Clever Leaves, una reconocida empresa de cannabis medicinal”, anotó Ariza Ramírez.

 

El congreso tendrá conferencias sobre las tecnologías en el cuidado de las semillas de calidad, totalmente garantizadas y se analizará la coexistencia de las semillas en los diferentes modelos productivos. Para potenciar la calidad del evento asistirán los directores del Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, Agrosavia y desde luego los expertos del Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, una completa agenda que llevará los pormenores de la agricultura y los desafíos que esta tiene frente al cambio climático, la geopolítica, crecimiento de la población y mecanismos de producción.

Los ganaderos también estarán presentes en esa imperdible cita porque son buenos clientes de semillas como las de pastos, leguminosas y otras obtenciones en el marco del agronegocio.

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