Los países que integran la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) eligieron a Colombia para que lidere la mesa a partir de 2025. Sputnik habló con un experto en política internacional para conocer los alcances reales de lo que el presidente Gustavo Petro calificó como una gran oportunidad.
El pasado 9 de julio se conoció la noticia de que Colombia liderará por primera vez la CELAC, el mecanismo creado en 2010 y constituido oficialmente en 2011 con el que los países de la región buscan unir esfuerzos para lograr una unidad política que se vea reflejada en medidas económicas, sociales y culturales que beneficien a todos sus integrantes.
La decisión, que favorece a Bogotá, ha sido vista como un "reconocimiento al liderazgo del presidente Gustavo Petro en la integración regional de América Latina y el Caribe", de acuerdo con la viceministra de Asuntos Multilaterales, Elizabeth Taylor Jay, y el canciller colombiano, Álvaro Leyva.
La designación de Colombia para presidir el mecanismo regional "es clave para el proyecto que ha venido estructurando el presidente Petro en materia de política exterior", le dice a Sputnik el politólogo Mauricio Jaramillo, experto en relaciones internacionales y docente universitario.
"El mandatario colombiano puede utilizar a la CELAC como vehículo para difundir, promover y concretar acciones que ha pregonado desde su llegada al poder. Teniendo a los líderes de América Latina y el Caribe escuchándote, la plataforma de difusión para lograr una colaboración es más factible", profundizó el analista sudamericano.
En este sentido, Jaramillo destaca tres puntos que Petro puede potenciar gracias a la CELAC: el cambio de estrategia en la guerra contra las drogas, la transición ecológica enfocada en la defensa de la Amazonia y el retorno de Venezuela a las instancias multilaterales.
"Siendo el líder, Petro tendrá más facilidad de avanzar. Claro, lo hará desde 2025 cuando esté casi de salida de su periodo presidencial, pero eso no quiere decir que no pueda sacarle provecho", añadió.
Una visualización más allá del Atlántico
Con este liderazgo, Colombia será la sede de la IV Cumbre CELAC-UE en 2025, evento que reunirá a los jefes de Estado de Latinoamérica y el Caribe y a representantes de los países integrantes de la Unión Europea para elaborar y llegar a acuerdos frente a una agenda común. Este es un escenario de exposición y diálogo que Petro podría aprovechar al máximo, considera Jaramillo.
"Ese es el principal activo histórico de la CELAC: contar con una proyección extrarregional permitirá poner sobre la mesa temas como la transición energética, acuerdos comerciales y ambientales. Con esto Petro tendrá visibilidad en Europa y lo reconocerán como un líder influyente en América Latina", afirmó el experto en relaciones internacionales.
"Si nos vamos al tema de la selva amazónica en específico, dependerá en buena medida de lo que se pueda acordar previamente con Brasil, que es el vocero mundial y quitarle ese papel es complicado. Pero si Petro es estratégico y va en bloque, a través de la CELAC, será más fácil", profundizó Jaramillo.
Concretar esa voz unificada será el primer paso a dar en la III Cumbre CELAC-UE que se llevará a cabo en Bruselas, capital de la Unión Europea, el próximo 18 de julio, instancia que no se lleva a cabo desde junio de 2015, también en la capital de Bélgica— y que Gustavo Petro ve como una puerta de oportunidades.
¿Fortalecer el Sistema Interamericano de Derechos Humanos?
Desde su llegada a la Casa de Nariño, sede del ejecutivo colombiano, Petro reclama por el retorno de Venezuela al Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH), mecanismo regional creado en el marco de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que Caracas abandonó en 2013. Los órganos principales del SIDH son la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH).
Que Venezuela se reintegre al mencionado mecanismo fue la demanda del presidente de Colombia durante su visita a Caracas en noviembre pasado, pedido que realizó con su par de Venezuela, Nicolás Maduro, en la declaración conjunta que emitieron.
Poco después, durante la VII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la CELAC, celebrada el 24 de enero en Argentina, Petro propuso fortalecer el SIDH y enunció la necesidad de realizar una serie de modificaciones en pos de ello.
Aunque Petro buscará, a través de la CELAC, fortalecer el mecanismo regional de derechos humanos, Jaramillo cree que esta apuesta es muy ambiciosa y que, más allá de reformarlo, la intención del presidente colombiano es clara: que Venezuela vuelva.
"Este sistema viene de tiempo atrás y pensar que un solo Gobierno va a reformarlo es ambicioso, mucho menos uno como el de Colombia, que tiene tantos procesos tanto en la CIDH como en la Corte IDH. Igualmente, no veo una voluntad política por parte de los otros países, lo que dificultaría el camino", agregó.
De acuerdo con el Jaramillo, "el presidente Petro se está proyectando como un líder regional, pero todavía no ha consolidado esa figura. Que lo puede hacer a través de la CELAC, sí, pero falta tiempo y ser más estrategas para eso", concluyó.
El presidente de la República Gustavo Petro Orrego, sostuvo que la reunión fue muy exitosa por los integrantes, la cantidad de países latinoamericanos que se hicieron presentes directamente, muchos con sus jefes de Estado. Destacó que luego de una ruptura de los procesos de integración que literalmente se vivieron hace unos años hay un recomienzo.
“En mi intervención, que ustedes conocieron, es a que salgamos un poco de la retórica, de la integración y la unidad, y pasemos, siguiendo un tanto el ejemplo europeo, a construir esa integración a partir de proyectos concretos”, expuso el Primer Mandatario.
La situación de la crisis climática, agregó, le da a la región unas posibilidades. Como toda dificultad, remarcó, siempre surgen unos eventos que, a criterio suyo, América debería aprovechar, sobre todo, si se integran respuestas al aprieto que vive la humanidad.
Durante estas décadas, puntualizó el Jefe de Estado, América Latina ha pasado a una marginalidad cada vez más grande, su voz es cada vez menos escuchada en gran medida, porque las voces en geopolítica dependen de los poderes económicos, asunto aún más complejo si se tiene en cuenta que la región ha perdido poder económico relativo. Su voz, acentuó, se ha reducido en los escenarios del mundo, más cuando no ha unificado esa voz.
A criterio del Presidente Petro, en el mundo existe una agenda trazada por los grandes problemas de la humanidad, una de esas, la principal, la crisis climática.
Recordó que América Latina no ha llegado unificada a las diferentes instancias de discusión mundial del tema de la crisis en las COP, Conferencia de las Partes de la Cumbre Anual de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, etcétera, su voz, subrayó, es disímil y poco atendida.
“Reconocer que hay una potencialidad en América Latina que podría ayudar de manera importante y no marginal en la solución de la crisis climática y, a partir de allí, construir una política común que nos dé más fuerza en la geopolítica mundial, me parece fundamental, lo que yo he encontrado está en discusión y es que hay dos grandes temas que podríamos nosotros construir. Mientras Estados Unidos es la gran plataforma de emisión de gases efecto invernadero en el norte, nosotros tenemos la principal esponja, las selvas, especialmente la amazónica, un punto de negociación, una carta de negociación, entre comillas, porque al final la vida en la humanidad no es para negociar, sino de aporte real de las discusiones del mundo para revitalizar la selva amazónica. El gran problema que teníamos era una posición adversa de la extrema derecha brasileña que estaba en el poder. Hoy, ese panorama se esclarece completamente y entonces debemos actuar. El mundo necesita desesperadamente acciones para salvar la Amazonía, diría yo, es cuestión de vida o muerte, literal, el que esa selva se revitalice”, especificó el Presidente de Colombia.
Explicó que revitalizando la selva no se soluciona la crisis climática, pero manifestó que es la tercera política más importante que se puede hacer y América Latina, aseveró, tiene ahí una responsabilidad central.
En su intervención Petro Orrego precisó que el segundo tema, también propuesto, tiene que ver con las deficiencias en los Estados Unidos para transitar hacia una economía descarbonizada que provoca el poderío inmenso que tienen sus propias industrias petroleras, carboneras y similares. Lo anterior, señaló, hace que necesite del gran potencial de América Latina, sobre todo de América del Sur, en generar energías limpias.
La región sur, añadió, tiene el potencial, los norteamericanos tienen el problema, solo falta, insistió, en volver realidad ese potencial y juntarlo. Expresó que la manera de articularlo a la economía norteamericana es a través de una red eléctrica que ya casi está.
“Entonces, ¿cómo no nos movemos hacia una posibilidad de, incluso, industrialización de América Latina? A partir de soluciones concretas hacia la crisis climática y a la descarbonización de nuestras propias economías y de las norteamericanas, usando el potencial latinoamericano de energías limpias que, en casi todos los países, con muy pocas excepciones, es superior a sus propias necesidades de energía. Colocaría como ejemplo el caso de La Guajira, en el norte extremo de Colombia. Un desierto poblado de indígenas en donde el potencial de esa región es pequeño respecto a toda Colombia, es de 25 gigas, y Colombia toda usa solo 17 gigas de sus actuales fuentes de energía”, exteriorizó el Mandatario.
Al avanzar en su discurso, el Presidente afirmó que el potencial colombiano es de 65 gigas, el país, dijo, tan solo usa 17, luego se tiene la opción de entregar energías limpias al mundo. Apuntó que esa podría ser una posibilidad, incluso de industrialización para Colombia. Caviló además, que si se hacen las cuentas en cada país, los resultados son similares.
Petro expuso que el poder y la magnitud de la voz latinoamericana, obviamente junta, en el mundo, depende de la capacidad regional de aportar soluciones al principal problema de la humanidad, reto que demanda todo un complejo de agendas, todas de corto plazo, porque no hay mucho tiempo, pronto ha de desarrollarse la Conferencia de Presidentes para la Selva Amazónica y otras alrededor de este tema.
“Planteamos otros diferentes temas concretos que tienen que ver con nuestra problemática. El cambio de la política de dogas de Estados Unidos es fundamental si queremos paz y seguridad, la guerra contra las drogas que inició Nixon hoy es un profundo fracaso, fracaso total en todos los indicadores, tanto para ellos como para nosotros. Todas son cifras negativas, más muertos aquí, más muertos allá por sobredosis, más poder de las organizaciones multicrimen, más desestabilización democrática de los países. No hay ningún balance positivo en 50 años de mirar el problema de las drogas como un inconveniente militar de guerra y de represión. A Colombia le sirve, porque la paz de sus territorios depende de ese cambio de la política de drogas que hay que dar en el mundo”, sostuvo Gustavo Petro.
Confirmó que también Colombia lo propuso en la CELAC, en la Conferencia Latinoamericana, sobre política de drogas, a juicio del Mandatario, tiene que realizarse. Solicitó que fuera en Bogotá, por la realidad del país, igual que se hiciera en México, otro de los grandes problemas pues el ilícito cada vez va a crecer más que la migración.
La migración, concluyó el Presidente Gustavo Petro Orrego, está ligada a la crisis climática, entre varias razones y causas. Así, finalizó, se va construyendo una agenda que, pegada a las circunstancias, y a la problemática de la humanidad en el siglo XXI, podría darle una realidad y no solamente retórica a la integración de América Latina.

