La cooperación, ese esfuerzo común que se hace para lograr metas afines en beneficio de una comunidad o una sociedad, está alcanzando estándares muy elevados toda vez que los desembolsos hechos por agentes privados y estatales para ayuda humanitaria, sostenimiento de proyectos productivos, prevención y tratamiento de enfermedades, investigación y atención inmediata de emergencias entre otras funciones, demandan cada vez mejores usos en donde la metodología, la administración y la probidad hacen parte de esa Columna vertebral vital para el buen desempeño de la asistencia a la humanidad y a su entorno.
Es bien sabido que el apoyo al desarrollo económico y social de un país, generalmente vulnerable, lo hace la comunidad internacional y los países desarrollados en donde empresas y estados inyectan recursos que se transforman en transferencia de tecnología, innovación, conocimientos, tratamientos médicos y ayudas económicas directas. Estas asistencias las hacen países con igual o mayor nivel de desarrollo a través de organismos no gubernamentales, ONG, entidades multilaterales y los aportes de la misma sociedad civil.
Según la Red Nacional de Agencias de Desarrollo Local de Colombia, Adelco, la cooperación internacional o las Ayudas Oficiales al Desarrollo (AOD) se enmarcan en dos grandes criterios, el primero, los intereses del donante y las necesidades del receptor o país socio, pero el fondo de la misma se orienta a menguar la brecha de la pobreza en los países a través del fortalecimiento de sus gobiernos locales, la asociatividad, el mejoramiento de la productividad, el intercambio de experiencias o tecnología, entre otras actividades o programas.
Hay que decir que la aportación se institucionaliza en la década de los setenta en el capítulo Colombia con la creación de la División Especial de Cooperación Técnica Internacional en el Departamento Nacional de Planeación que junto con el ministerio de Relaciones Exteriores, organizaban, gestionaban y administraban todos y cada uno de los procesos de cooperación.
El tema es que para los expertos, estas contribuciones o ayudas deben tener una gerencia y un manejo evolutivo que las haga no solo eficaces sino útiles, confiables así como prácticas de cara a lograr los objetivos para tener un resultado favorable y amable al final del ejercicio y es una mejor y más prospectiva sociedad.
En Colombia opera Giving.Agency, una empresa que trabaja con inteligencia, alma y corazón ya que apoya el desarrollo de cada uno de sus clientes haciendo uso de sus tres áreas de experiencia, de un lado consultoría en fundraising, tecnología y creación de campañas con base en resultados para el tercer sector. Cabe precisar que fundraising es un término inglés que tiene que ver con el conjunto de acciones desarrolladas para la captación de fondos. Según Giving.Agency esta se puede hacer por medio de la solicitud de donaciones, fruto de los desembolsos hechos por particulares, de empresas, de fundaciones dedicadas a la beneficencia o las mismas agencias gubernamentales.
En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Director del Instituto Donar Brasil, Marcelo Estraviz, indicó que la asistencia social y las Organizaciones no Gubernamentales deben hacer parte de un mismo grupo toda vez que la financiación se da por la sociedad civil puesto que no son las ventas de las empresas ni los impuestos de los gobiernos los que siempre aportan los recursos para la asistencia o la ayuda.
Aclaró que los recursos de la cooperación internacional no siempre son un paliativo o una panacea sino una serie de soluciones al límite de los problemas o las coyunturas que los hace más innovadores. Dijo que generalmente se asocia a las ONG con problemas, pero aclaró que también pueden estar involucradas en posibles soluciones. Explicó que en el caso de Estados Unidos, las organizaciones que se consideran ONGs, son efectivamente las grandes ingeniosas ya que, por citar un ejemplo, para la financiación de la cura del cáncer invierte miles y miles de billones de dólares para investigaciones médicas y académicas que conlleven a buscarle una salida al terrible mal.
Esas grandes ONG no hacen inversiones en programas para tratar el grave problema del cáncer, pero sí contribuyen económicamente con la ciencia médica al igual que con campañas de prevención. Lo cierto es que hay todo un capital presto para irrigar en investigación y exploración de soluciones científicas.
“Lo que es interesante en unas organizaciones como estas es que tratan de financiarse a partir del interés de la sociedad civil. El caso es que si una familia es víctima del cáncer por algún motivo, muchos quienes poner dinero en alguien que está buscando información sobre la patología o igual cuidar de un niño sin dejar de lado que ese capital puede ir a la academia y a investigaciones. Otra opción puede ser el atacar la pobreza, optimizar y defender el medio ambiente y aquí hay que dejar claro que la posición del que financia o dona es también política en el sentido amplio de decir que se pone a favor de una causa determinada y por ello trabajará para solucionar diversos inconvenientes que aquejan a la humanidad”, sostuvo.
En veinte años de trabajo y experiencia adquirida con cooperación y ONGs, las que más le llamaron la atención a Marcelo Estraviz, fueron las que trabajaron con niños que padecían cáncer porque tenían claro que su misión era la cura del cáncer lo cual se mostraba como algo mucho más grande, más gigante y una meta más evolucionada que demandaba y demanda millones de personas que con sus apoyos podían darle musculatura a una misión compleja, pero demasiado comprometida y llena de sentido.
Sobre las misiones que apuntan a ayudar a los más pobres o miserables del mundo, Estraviz afirmó que allí la misión no es dar una ayuda representada en comida, educación, vestido o cualquier otro faltante sino trabajar decididamente para que pobreza se acabe en el planeta lo cual hace parte de un objetivo mucho más grande. Explicó que es consecuente pensar en que hay que hacer lo posible por bajar los índices de miseria y escasez, empero sin pensar en que al lograrlo se acaba la función de la ONG porque pretender aumentar el número de casos de personas famélicas o en condición de necesidad extrema implica de manera contradictoria que hay un trabajo para ampliar la pobreza porque entre más crezca ese indicador, más dinámica hay en la organización, lo cual es contraintutitivo porque no es posible pensar en mitigar la pobreza unilateralmente sino con el concurso de muchísimas personas y ello aplica para la salud, el medio ambiente y otros sectores de la sociedad.
Para el experto en el tema la cooperación y las ONGs entusiasman, única y exclusivamente cuando hacen parte de una fuerza o de una sinergia que cambia el paradigma y le apuestan al unísono al mejoramiento de la calidad de vida de las personas, al fortalecimiento de la investigación médica o de las especies que conforman el ecosistema.
Al hablar de cooperación en la región, hay que tener en cuenta según Marcelo Estraviz, que el latinoamericano suele ser muy parecido porque hasta hace 20 o 25 años América Latina Era considerada tercer mundo y en función de esto existía la idea en el mundo que la región era el destino de las ayudas y los dineros a través de las cooperación internacional.
“En América Latina y en África había una mirada de vulnerabilidad porque se hablaba de países muy pobres, con agudos problemas que los hacían el destino de muchos recursos cuando llegaban las ONGs hace 25 o 30 años. Las cosas siguen igual en Colombia con el tema de la paz y en Brasil con el medio ambiente y la Amazonía. Ya el volumen grande dinero disminuyó para la región lo cual es bueno porque significa que ya no estamos en el tercer mundo y ahora ese dinero de cooperación va a Haití, otras naciones del Caribe y a África”, especificó el señor Marcelo Estraviz.
Desde su perspectiva y en materia de cooperación, hay que desarrollar toda una profesionalización de estos temas lo cual fue posible hacerlo en Brasil hace unos 20 años cuando se focalizó dicha competencia, conocimiento y experiencia en los fundraising o recaudación de fondos, porque la tarea no se debe quedar en el gasto de los recursos sino en la canalización y recuperación de dineros bien sean privados o públicos, pero principalmente de las personas comunes o sociedad civil.
Justo en esa tema, recalcó, que hay unas pequeñas diferencias de timing o sincronización entre lo que ocurre en Colombia, en Brasil o en México porque hay unos aprendizajes que se pueden hacer entre los países a partir de una entidad creada hace dos décadas para ponerle orden y ese toque profesional a la cooperación, se trata de la Asociación Brasilera de Captadores de Recursos. El tema generó, según señaló Marcelo Estraviz, una especie de ecosistema y de filantropía profesional que igual conllevó a un mayor conocimiento y a la creación de libros, cursos, talleres y la puesta en marcha de oficinas idóneas para darle forma a esa profesionalización lo cual arrojó jugosos frutos porque hace 20 años se contaban con los dedos de la mano cuanta gente había profesional como fundraising, hoy, comentó, son miles y miles de personas las que hacen un trabajo encomiable a tal punto de consolidar una asociación que le dio vida a “Donar”, un un sello tipo ISO 9000 el cual garantiza a partir de 44 criterios la idea de gestión y transparencia de las ONGs para que el donante se sienta más seguro de la finalidad de su aporte porque hay un sello de transparencia y gestión de las organizaciones.
Con este sello las personas o firmas que contribuyen con recursos sabrán si las ONGs tienen datos e información en sitios web, si publican cuánto dinero entró y cuánto salió, que hacen efectivamente y si al hacer su gestión pública son mucho más transparentes. A lo anterior se añade si hay planificación, estrategia, planes de acción y en conjunto 44 criterios que garantizan una exhaustiva evaluación que garantiza el sello de calidad que facilita a un donante la decisión de aportar.
Un método en Colombia para superar la desconfianza
Desde su análisis, el Director del Instituto Donar Brasil, Marcelo Estraviz, existe toda la intención de trabajar en Colombia con este tipo de producto académico porque eso le dará, no solamente mayor y mejor perfil a las entidades que canalizan recursos de cooperación, sino más confianza a quienes hacen los desembolsos de ayuda.
“La idea de desconfianza es saludable para todos en la región porque ese factor hace que lleguen elementos de probidad para que la gente empiece a tener seguridad de la decisión que va a tomar. La desconfianza finalmente es una garantía porque efectivamente hay problemas, existen personas que roban dinero, hay corrupción y otros líos, pero a partir de ese flagelo hay herramientas como el sello, que si bien no es una garantía total, si reúne información y es de todas maneras una forma que otros pueden copiar para llegar a alcanzar niveles de transparencia. Al lado de lo anterior es bueno preguntar a quienes han hecho donaciones cómo les ha ido y qué efecto tuvieron sus ayudas, todo esto pasó y pasa en Brasil y por eso es una buena idea traer un mecanismo ágil y confiable para manejar recursos desde su origen hasta su gasto y eficiencia”, apuntó Estraviz.
La cooperación ayuda en la paz y en todo
Los dineros que llegan desde las cuentas de la comunidad internacional, bien sea por contribuciones particulares, empresariales o estatales tienen fines literalmente loables ya que financian procesos de paz como el de Colombia en donde ya hay una suma importante lista para los proyectos productivos y la reinserción. Igual paga salud, educación y programas de niñez desamparada. La cooperación pone su mano y su corazón en donde no lo puede hacer un gobierno, igual contribuye con cada desembolso o giro a la construcción de unas sociedades más justas y con opciones de algo. Sencillamente la ayuda que llega de afuera le da un bálsamo a Colombia, un país en donde la desigualdad campea.
Para el experto y académico los dineros de la cooperación son tan públicos como los del gobierno y por ello hay que decir desde las ONGs claramente cómo fue gastado ese recurso porque se trata de un dinero que confío en una entidad para utilizarlo para un fin que busca el beneficio de un tercero, pero jamás para el donante ni para la organización que recibió el auxilio. Por ser voluntario, es más que apremiante gastar el dinero ajeno de la mejor manera, pero mostrando la manera y con ello toda la trasparencia.
Un dato adicional es que en materia de donaciones o cooperación internacional, es que los dineros que lleguen para una causa o un fin determinado deben invertirse con eficacia y celeridad porque son recursos que precisamente llegaron como ayuda y no pueden congelarse, ponerse a rentar o destinarse a otra actividad diferente a la que inspiró la ayuda. En casos extremos hay de por medio acciones contractuales, bloqueo de cooperación o la exigencia perentoria de hacer la devolución de unos recursos que pueden ser útiles en otros escenarios.
“En Brasil hubo una situación hace como cinco meses como consecuencia de una discusión entre el Presidente de la República y los cooperantes puesto que el mandatario dijo que había países involucrados en temas estrictamente del resorte de su administración, el tema se dio directamente con Alemania que giró dineros para la Amazonía y el Primer Mandatario de manera insolente dijo que esa ayuda no hacía falta que había que retornar el dinero enviado pues Alemania requería más de bosques que Brasil, país al que según el Presidente suramericano, le sobran, eso fue grosero y poco diplomático, pero la tarea de ofrecer recursos depende mucho del país en donde se esté y la idea es respetar la intención de ayuda, bien sea de un país o de una persona”, puntualizó el Director del Instituto Donar.
El hecho de tener dineros girados para un fin cualquiera congelados y sin el uso que estos recursos demandan, dijo Estraviz, es irrespetuoso y un pésimo precedente porque cualquiera piensa que ante una contingencia o eventualidad esos dineros van a ser utilizados de la mejor manera.
Una particularidad En América Latina es que se manejan extremos porque hay gente con mucho dinero y personas sin nada de dinero, el asunto es que ante ese escenario el mensaje que quiere enviar la cooperación internacional en un sentido amplio, es básicamente, “Vuestros ricos pueden apoyar a vuestros pobres” y en ese sentido hubo menos ayuda y los primeros afectados fueron las ONGs que vieron alterado su ecosistema. Ante ese panorama, las organizaciones fueron reacomodándose y unas optaron por manejar dineros del gobierno, entrando en problemas de corrupción, otras con dineros de gente adinerada que terminó con fundaciones empresariales y otras de grupos de amigos interesados en ayudar hizo que las diferentes maneras de ONG funcionaran mejor.
La misión quedó plasmada en Giving Talks, un evento de líderes, conferencistas y organizadores inspiraron la organización para intentar solucionar los vacíos actuales de la sociedad. En ese encuentro, dijo Estraviz, e común denominador fue que llegaron líderes que inspiraron líderes.
En ese certamen participaron ONGs y expertos en Cooperación lo cual fue un punto de partida para dar iniciar inicio a unas conversaciones que bien pueden terminar con la puesta en marcha del Instituto Donar en Colombia y la idea es impulsarla para que alcance el éxito tal y como pasó en Brasil en donde hubo aprendizaje en cadena.
Un aspecto que invita a ser optimista es la filantropía, el altruismo y ese amor de la gente por la gente y el afán que hay por ayudar al prójimo. Solo así, conceptuó Estraviz, es posible propender por tejido social y responsabilidad desde el concepto de humanidad, haciendo que de aspectos tales como el respeto, el vínculo y la generosidad, salga una mejor sociedad, edificada sobre pilares de ayuda, comprensión valores y transparencia.
Cabe anotar que Giving tiene dentro de su enfoque de resultados el ejecutar campañas de adquisición de benefactores y generación de leads enfocados en resultados. Para la empresa, así las organizaciones pueden canalizar sus fuerzas para llegar a lo más importante, realizar su misión y cambiar el mundo.
En Colombia la cooperación dio un giro
A su turno el CEO de Giving.Agency, Diego Rodríguez, indicó que para ver el asunto en contexto para Colombia, hay que hablar del Grupo BRM, que es una firma de comunicaciones de mucha importancia, quizás la segunda o tercera agencia en el país, que hizo algunas campañas de fundraising, concretamente de la Clínica Fundación Cardioinfantil, FCI.
Destacó que uno de los fundadores de BMR, Juan Pablo Serrano, siempre tuvo el tema del factor social en la cabeza y exploró la manera de cómo ayudar de mejor manera a que el asunto fundraising que ya había hecho exitoso con la FCI, pudiera reforzarse en Colombia. En ese momento optó por fundar la agencia Giving que viene precisamente del término dar, la misma que fue creada con la visión de que fuera un ecosistema de soluciones para organizaciones sociales, ONGs y emprendedores sociales para poder apoyarlos en la profesionalización de su fundraising con el fin de que pudieran aumentar su impacto.
La iniciativa de Giving terminó siendo una serie de empujes individuales que se están juntando bajo un ecosistema para poder contribuir en el tercer sector, el mismo que agrupa un conjunto de entidades dentro de las cuales están fundaciones, asociaciones y otras entidades de ayuda, que sin ser públicas o privadas optan por desarrollar proyectos de impacto social o simplemente a hacer férrea defensa de intereses colectivos o de cualquier tipo. Al no tener fines lucrativos, sustentan la tesis del estado social en donde todos caben en cuestión de amparos o ayudas.
Dentro de las ayudas está muy especialmente promover la profesionalización del fundraising o la profesionalización del saber pedir lo cual va acompañado de manera obligada de buenas prácticas.
“Como un paso estratégico en esto fue que se lanzó el pasado Giving Talks que resultó el mejor espacio para que los emprendedores sociales o la gente que está en aquellas organizaciones que mueven el país generando impacto positivo, pudieran contar su historia y decirle al mundo como desde sus organizaciones, desde sus iniciativas y desde sus causas están generando un cambio real en donde muchas veces las instituciones o los gobiernos no son capaces de llegar. La idea del Giving Talks fue abrir un espacio de inspiración para que el país entienda y aprenda cual es el gran impacto de esas organizaciones y que eso motive a otras estructuras a seguir con la gran labor social”, afirmó Rodríguez.
Explicó que Giving como ecosistema lo que busca es apoyar a organizaciones pequeñas, medianas y grandes para que se profesionalicen tanto para quienes trabajan con organismos gigantes como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef como aquellas que apenas están labrando su camino. Consideró muy importante pensar en el sello Donar porque en esa mezcla de profesionalización más buenas prácticas es que realmente se logra un impacto positivo y contundente en el llamado tercer sector.
Anotó que en aras de la profesionalización, aparte de las necesidades logísticas, de administración, de eficacia y transparencia, hay que entender que las organizaciones del tercer sector sí pueden vivir de donaciones para lo cual deben entender que tienen que hacer estructural y profesional la captación de esos recursos pues si una organización va a pedir donaciones tiene que tener claro para que causa los solicita en donde los va a pedir y cómo los va a pedir. Igual, manifestó, deben tener en cuenta que los proyectos que van a ser financiados con las ayudas se vuelvan de alguna manera sostenibles.
A criterio de Diego Rodríguez, debe haber una transparencia en todo el proceso, es decir, desde el momento en que se piden las donaciones hasta la ejecución de los proyectos en donde una organización sin ningún inconveniente pueda dar fe de lo ejecutado. Añadió que esa transparencia que implica un control administrativo y una organización estricta de los recursos que son captados es lo que finalmente les da confianza a las personas naturales para seguir apoyando una causa.
“Tenemos que reconocer que en Colombia hay personas que apoyan muchas causas, que particularmente es un país muy generoso, pero la verdad en ese frente aún hay mucho por hacer”, declaró.
El vocero reveló que en los últimos años, Colombia experimentó un cambio en la ayuda por el crecimiento y la dinámica económica por lo que fue catalogado como país de renta media. Por tal razón muchos fondos internacionales decidieron no seguir apoyando a Colombia porque vieron que el país del café está mucho mejor que otras regiones en donde es urgente la ayuda. Caso contrario, muchas organizaciones internacionales de gran tamaño deciden visitar Colombia para pedir recursos colombianos para poner a funcionar proyectos internos o unos fuera del territorio.
Lo anterior es una muestra que el país en medio de todo ha mejorado mucho en los últimos años, tendencia que debe seguir por el bien de todos además porque con un país mejor hay espacio para promover la generosidad y la filantropía en los colombianos. La recomendación de Giving es dar y ojalá mucho, pero no por cumplir de manera coyuntural sino hacerlo de manera institucional para que sean las ONGs las que siguiendo un patrón de buenas prácticas y lineamientos de gestión y transparencia, se encarguen de hacer el mejor uso de esos recursos que muchas veces, cuando se dan en la calle el donante nunca sabe en donde terminan sus aportes. “Solamente sacando la donación de la calle es posible hacer un cambio importante en el mundo”.
Dentro de los países más generosos están Myanmar igual conocido como Birmania que es desde el sudeste asiático la nación más bondadosa, en segundo lugar se encuentra Estados Unidos. A la hora de medir la generosidad se tienen en cuenta factores culturales en donde justamente Myanmar es un país muy orientado por los monjes y el dar está dentro de su filosofía y su razón de ser. En el caso de Estados Unidos se puede decir que históricamente fue un país generoso que encontró esas raíces espléndidas en la colonización protestante que tenía igual el dar y la ración como asuntos esenciales en el ser humano.
Un factor que incide en la donación y en la generosidad es el impacto fiscal que este magnánimo gesto tiene en los impuestos porque hay países en donde el giro de dinero para una causa social reconocida ayuda tributariamente porque hay estados que reconocen unos incentivos fiscales que son deducibles de los impuestos en casos de donación.
“El ejemplo a seguir es Estados Unidos porque si una empresa gira, por decir algo, cien dólares para una causa, esos cien dólares los puede deducir la firma de los impuestos, es decir que un empresario como contribuyente termina decidiendo qué causa lo sensibiliza más y en donde colocará su dinero porque el gobierno americano premia a los empresarios por esos gestos de solidaridad lo cual genera mayores incentivos para que haya mayor ayuda y más generosidad”, dijo el CEO de Giving.Agency.
Concluyó que afortunadamente hay un impacto culto, humilde y silencioso de las organizaciones del tercer sector en absolutamente todas las áreas del ser humano, verbigracia, medicina, ecología, biología, agricultura y en el ataque a los problemas más complicados como la pobreza y la miseria extrema así como los desplazados. Las organizaciones sociales, están en todas partes lo que pasa es que la gente no es consciente del gran impacto que estas tienen y siempre detrás de ellas hay un emprendedor social que de alguna manera por educación o llamado siente una afinidad con ayudar en una causa particular y eso hace que en todas las áreas en donde hay necesidades sea fácil encontrar un emprendedor social con una organización social o una ONG queriendo ayudar.
Desde la creación de Giving.Agency, son miles los donantes que empezaron a apoyar las causas de los clientes de la afamada agencia quien sostiene que los donantes son los verdaderos héroes y el mayor tesoro de una causa.

“En América Latina y en África había una mirada de vulnerabilidad porque se hablaba de países muy pobres, con agudos problemas que los hacían el destino de muchos recursos cuando llegaban las ONGs hace 25 o 30 años. Las cosas siguen igual en Colombia con el tema de la paz y en Brasil con el medio ambiente y la Amazonía. Ya el volumen grande dinero disminuyó para la región lo cual es bueno porque significa que ya no estamos en el tercer mundo y ahora ese dinero de cooperación va a Haití, otras naciones del Caribe y a África”, especificó el señor Marcelo Estraviz.
