Como se dice popularmente, en materia de paz se pasó del dicho al hecho. El Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, estampó su firma al acuerdo final de paz junto a la del máximo comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, Rodrigo Londoño, más conocido como “Timoleón Jiménez” a las 5:30 de la tarde de este inolvidable 26 de septiembre.
Esta determinante e histórica firma tuvo lugar en Cartagena a donde acudió el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon y los jefes de estado de más de diez países. Hay que decir que tanto en la ciudad “Heroica” como en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, la Orinoquia, y todo el país incluyendo selvas, llanuras, sabanas, desiertos y montañas interminables hubo un júbilo manifiesto en muchos nacionales que expresaron su agotamiento y la misma saturación de un conflicto armado que aparte de muertos, dejó pobreza, luto, dolor, atraso y tan solo negocio en los bolsillos de los señores de la guerra que vendieron armas con la plata del desarrollo y del adelanto del empobrecido pueblo colombiano. Con esa firma, dijeron muchos consultados en las calles, se recupera la fe, la esperanza y se abre paso la reconstrucción del tejido social, atomizado por la barbarie.
Luego de que el comandante guerrillero pidiera perdón a las víctimas del conflicto, el Primer Mandatario en medio del gozo evocó la letra del himno nacional en su aparte de “la paz germina YA”.
Cabe decir que el hecho es de marcada importancia porque parte en dos la historia de una nación que vivió por más de 60 años en una guerra fratricida que arrojó un saldo lamentable de víctimas en donde cayeron injustamente miles de inocentes entre campesinos, indígenas, negritudes y líderes entre tanto. Este martes ni siquiera los francotiradores de la paz pudieron aguar una fiesta que sin lugar a dudas la deben disfrutar todos y cada uno de los colombianos.
Según Santos, el asunto en el tiempo va más allá porque han sido casi 70 años de violencia política, desde el magnicidio de Gaitán, desde cuando los colombianos se enfrentaban siguiendo una bandera roja o una bandera azul.
Al firmar el acuerdo de terminación del conflicto con las FARC, el señor presidente dijo esperanzado que ha sido un surco de dolores, de víctimas, de muertes, pero recalcó que afortunadamente el país logró levantarse sobre él para decir: ¡EL BIEN GERMINA YA! ¡LA PAZ GERMINA YA!
“Hoy Colombia y la comunidad internacional, representada por sus más altos dignatarios, saludan el acuerdo de paz como la mejor noticia en medio de un mundo convulsionado por la guerra, los conflictos, la intolerancia y el terrorismo. Y qué bueno dar esta noticia desde Cartagena de Indias, la ciudad que vio a San Pedro Claver trabajar por los derechos de los esclavos, la ciudad que defendió su libertad con más firmeza que ninguna, la ciudad que hoy congrega a visitantes del mundo entero para admirar su belleza y su historia”, afirmó el Primer Mandatario.
Sobre la capital de Bolívar comentó que a partir de este acontecimiento será recordada como el lugar donde se firmó el acuerdo de paz más importante en la historia reciente de Colombia, y será por eso, también, la Ciudad de la Paz.
“Gabo, el gran ausente en este día, que fue artífice en la sombra de muchos intentos y procesos de paz, no alcanzó a estar acá para vivir este momento, en su Cartagena querida, donde reposan sus cenizas, pero debe estar feliz, viendo volar sus mariposas amarillas en la Colombia que él soñó, nuestra Colombia que alcanza por fin, como él dijo, “una segunda oportunidad sobre la tierra”.
Aseguró que el acuerdo firmado este 26 de septiembre, luego de años de negociaciones serias, discretas y difíciles, es algo más que el acuerdo entre un gobierno y una guerrilla para terminar un conflicto armado.
El Presidente precisó que lo firmado es una declaración del pueblo colombiano ante el mundo de que está cansado de la guerra, de que NO acepta la violencia como medio para defender las ideas. Según Santos el país en pié dice al unísono, fuerte y claro, “NO MÁS GUERRA”.
Al hacer un repaso del conflicto, el Presidente dijo que este desencuentro le dejó al país cientos de miles de muertos, millones de víctimas y desplazados, y tantas heridas que tendrán que ser sanadas.
Fue enfático al decir que es hora de cambiar la mentalidad para propender por una nación viable, justa y tranquila en donde la intolerancia quede en el triste recuerdo porque esa manifestación abrupta exigió a muchos de manera arbitraria doblegar o excluir al otro por el solo hecho de pensar diferente.
Expresó que con el nuevo escenario ahora al país le espera no solo rehacerse del conflicto sino abrir puertas al desarrollo y al progreso porque la violencia tan solo dejó como herencia atraso, pobreza y desigualdad en campos y ciudades lo cual fue todo un freno al avance de Colombia y al aprovechamiento de todo su potencial.
“Hoy quiero, en este contexto de apertura a la paz, hacer un homenaje sincero, desde el fondo del corazón, a todos los héroes de las Fuerzas Armadas de nuestro país, que han combatido con honor para defender la tranquilidad y seguridad de los colombianos. Gracias soldados y Policías de Colombia, porque su sacrificio y su valor nos condujeron a este gran día”, indicó Santos Calderón.
De igual manera el Superior rindió homenaje a las millones de víctimas inocentes; a los defensores de derechos humanos; a las comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas; a las incontables mujeres y madres que, en medio de las lágrimas, abonaron el camino hacia la paz.
El Primer Mandatario exhortó por un país en paz en donde no haya más jóvenes sacrificados, no más jóvenes muertos, no más jóvenes mutilados por una guerra absurda, ni soldados, ni policías, ni campesinos, ni guerrilleros afectados por una guerra sin motivo y sin cuartel.
“Las nuevas generaciones de Colombia destinarán sus energías a promover el desarrollo y la felicidad del país. Eso es lo que merecen y eso es lo que vamos a hacer posible a partir de hoy”, añadió.
También hizo un reconocimiento a aquellos que fueron, por muchos años, sus mayores adversarios, y que hoy firmaron con el Gobierno el acuerdo de paz.
“Señor Rodrigo Londoño y miembros de las FARC: hoy, cuando emprenden su camino de regreso a la sociedad; cuando comienzan su tránsito a convertirse en un movimiento político, sin armas; siguiendo las reglas de justicia, verdad y reparación contenidas en el Acuerdo, como Jefe de Estado, de la patria que todos amamos, les doy la bienvenida a la democracia”, dijo el Presidente Juan Manuel Santos.
Subrayó que cambiar las balas por los votos; las armas por las ideas, es la decisión más valiente y más inteligente que puede tomar cualquier grupo subversivo, y destacó que en buena hora las FARC entendieron el llamado de la historia.
“El acuerdo que hoy firmamos es mucho más que un acuerdo para el silenciamiento de los fusiles, lo que, en sí mismo, ya es un enorme avance para nuestra nación“, aseguró el Presidente.
Subrayó que el acuerdo rubricado este lunes es el acuerdo que los colombianos, en menos de una semana, tendrán la oportunidad de refrendar en las urnas, para darle la máxima legitimidad posible.
Sus últimos reconocimientos fueron para todo el equipo negociador del Gobierno, al considerar que fueron unos patriotas que entregaron años de sus vidas, trabajando sin descanso, para lograr la victoria de la paz. No menos agradecido estuvo con la comunidad internacional que apoyó con generosidad y persistencia un esfuerzo de paz que hoy se ve culminado con éxito.
“La paz de Colombia es la paz de la región y de todo el continente. Al terminar este conflicto, termina el último y el más viejo conflicto armado del Hemisferio Occidental. Por eso celebra la región y celebra el planeta, porque hay una guerra menos en el mundo y es la de Colombia. Colombianos, cesó la horrible noche”, sostuvo el Presidente.
Reconoció que todo pacto de paz es imperfecto, porque se trata precisamente de un pacto, en el que las partes tienen que hacer concesiones, pero reafirmó que el acuerdo logrado, es el mejor posible.
“Yo prefiero un acuerdo imperfecto que salve vidas a una guerra perfecta que siga sembrando muerte y dolor en nuestro país, en nuestras familias”, concluyó.
Bendición del Vaticano a la Paz
Bendición del Vaticano a la paz
El cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, ofició la liturgia de la palabra en la iglesia de San Pedro Claver, una de las más grandes de la Ciudad Heroica, a la que llegaron los jefes de Estado que acompañan a los colombianos en este momento histórico.
Parolin, enviado del Papa Francisco a los actos, recordó que bajo el altar principal del templo reposan los restos del santo de origen español, conocido como “el esclavo de los esclavos”.
El prelado transmitió un mensaje del Pontífice a los colombianos.
“El Santo Padre, como ustedes muy bien saben, ha seguido con gran atención los esfuerzos de estos últimos años en la búsqueda de la concordia y de la reconciliación. Varias veces ha animado estos esfuerzos, sin obviamente tomar parte en las soluciones concretas que han sido negociadas y sobre las cuales decidirán de manera libre, informada en conciencia, los propios ciudadanos”, dijo.
Manifestó que “en el fondo estamos sí, al final de una negociación, pero también al inicio de un proceso de cambio que requiere el respeto y el aporte de todos los colombianos”.
Parolin rogó “por el futuro de este querido pueblo para que camine por senderos de verdad, de justicia y de paz”.
En la celebración participaron el Presidente Santos y su esposa María Clemencia, los mandatarios de Cuba, Raúl Castro; Chile, Michelle Bachelet; Costa Rica, Luis Guillermo Solís; Ecuador, Rafael Correa; Panamá, Juan Carlos Varela; Perú, Pedro Pablo Kuczysnki; el Secretario de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon y el Rey Juan Carlos I de España.
También el Secretario de Estados Unidos, John Kerry; el exsecretario general de la ONU, Kofi Annan; el expresidente de México, Ernesto Zedillo; los expresidentes colombianos Belisario Betancur y Ernesto Samper, y los Ministros del Despacho.
La esposa del Jefe del Estado leyó el pasaje que narra el encuentro de Jacob con Esaú.
A continuación se cantó el salmo 85, que indica: “la justicia y la paz sea grata”.
El texto evangélico cantado, fue tomado de San Mateo, de los versículos relativos a las bienaventuranzas, entre ellas “bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados” y “bienaventurados los misericordiosos, porque serán tratados con misericordia”.
El Presidente Santos leyó la siguiente plegaria:
“Oh Dios, Padre y Señor de Colombia, concédenos estar siempre en tus manos y luchar juntos para hacer de nuestra patria una sola familia, en la que nadie se sienta solo y excluido”.
Concelebraron con el cardenal Parolin los arzobispos colombianos Jorge Enrique Jiménez (Cartagena) y Luis Augusto Castro Quiroga (Tunja), el Nuncio Apostólico, monseñor Ettore Ballestero, y el Obispo Castrense, monseñor Fabio Suescún.
Timochenko pidió perdón
Al máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, conocido en el mundo de la subversión como Timochenko, le correspondió estampar su firma en primer turno y luego de pedir públicamente perdón a las víctimas del conflicto, aseguró que la misión de la guerrilla será en adelante continuar defendiendo sus ideas desde el escenario político. “A todas las víctimas del conflicto les pedimos perdón por todo el dolor que hayamos podido causar”.
Las primeras palabras pronunciadas por “Timochenko” luego del histórico acuerdo fueron dirigidas al pueblo de Colombia, al que llamó bondadoso, el mismo que siempre soñó con un hecho de semejante magnitud.
“Pueblo bendito que nunca abandonó la esperanza de poder construir la patria del futuro en donde las nuevas generaciones, nuestros hijos y nuestros nietos, nuestras mujeres y hombres puedan vivir en paz”, expuso el Comandante guerrillero.
El comandante envió un saludo a los cartageneros marginados que habitan los cordones de miseria y lamentó que ellos no hubiesen asistido a la celebración. “A ellos le extiendo mi mano de hermano y los abrazo con el corazón”.
Aseguró que las FARC pasarán de una lucha clandestina y de alzamiento armado a una lucha abierta y legal, es decir que migrarán de la guerra a la expansión de la democracia.
“Que nadie dude que vamos hacia la política sin armas, preparémonos todos para desarmar las mentes y los corazones”, dijo.
Dio su palabra y dijo que las FARC cumplirán su palabra y demandó del gobierno el mismo cumplimiento y expresó su beneplácito al entender que el proceso de paz entre gobierno y FARC es referente para otros sectores del mundo. Sobre el acuerdo enfatizó que este se constituye en una bocanada de aire fresco para los más pobres de Colombia así como para los jóvenes que tienen en sus manos el futuro de la patria.

