Miércoles, 25 Marzo 2015 22:49

El metro de Bogotá no es un capricho, es una necesidad: Clara López

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Bogotá está en condiciones de financiar una obra que se requiere de carácter urgente sin necesidad de acudir a las concesiones que suelen ser muy útiles y rentables para quienes ganan los negocios, pero poco favorable para la comunidad y el mismo estado.

 La ex alcaldesa de Bogotá, Clara López Obregón, le dijo a Diariolaeconomia.com que el metro de Bogotá es una necesdidad inaplazable y lamentó el hecho que esta obra de transporte masivo tenga una demora superior a los veinte años.

Afirmó que si la ciudad y la nación no toman la decisión de hacer el metro, Bogotá será una capital absolutamente inviable desde el punto de vista competitividad sin dejar de lado los líos que generaría en integración social, aspecto que invita a pensar como financiar la obra y no a indagar si se va a hacer o no.

“Hoy tenemos varias vías para su financiación porque en principio el gobierno nacional tiene una obligación enorme con Bogotá y por eso el esperado desembolso del 70 por ciento, de igual forma están los dineros de la capital canalizados por endeudamiento, la valorización de las nuevas formas de captar la plusvalía y desde luego de nuevos cobros que se podrían hacer valer con la construcción de las estaciones de metro”, declaró la señora López Obregón.

La ex alcaldesa y firme candidata a ocupar el máximo cargo del Palacio de Lievano, expuso que Bogotá tiene la suficiente liquidez y el flujo de caja necesario para garantizar el 30 por ciento que le corresponde. Agregó que la negociación del metro es un proceso que se debe hacer sin poner en peligro la inversión social que requiere la capital de la República para seguir avanzando en inclusión social, aspecto básico y sustancial para una ciudad convivente.

¿Concesión?

Para la ex alcaldesa, la figura de la concesión para construir las obras del metro y su puesta en marcha no es un mecanismo necesario pues la ciudad tiene la experiencia de Transmilenio, obra muy aplaudida, que concesionó su operación para quedar al vaiven de lo que decidan los grandes transportadores. “Me parace que el lucro que deja el proceso del transporte es suficiente para que la ciudad pueda, con una administración delegada que puede ser una firma de las más altas especificaciones, manejar su propio metro, sin necesidad de agregarle al sistema los cobros de utilidades que exigen dichas concesiones y que no son muy transparentes. En resumen, el particular gana muchísima plata a costillas del públicio en general y me parerece que nosotros tenemos que buscar un equilibrio, lo que digo, una administración delegada de carácter privado, pero contra una comisión de administración y no contra los vicios que contempla una concesión que acaba siendo una enorme utilidad con todos los riesgos a cargo del estado”.

Sin competitividad y productividad para que TLC

La ex alcaldesa de Bogotá, Clara López, no escondió su reserva con los acuerdos de libre comercio y pidió su inmediata revisión ante el elevado riesgo de provocar quiebras en el país que redundarán en desempleo y en un flaco crecimiento económico.
“Todos esos acuerdos comerciales tienen un punto fundametal de profunda debilidad porque convierten al país en exportador de materias primas y en importador de todo lo que podemos producir en materia de industria y de agricultura con la consecuente baja en las posibilidades de empleo de la población”, afirmó López.

A criterio suyo, los TLC no son una suma de gana-gana, sino una suma de pierde-pierde porque por lo visto, los acuerdos comerciales fueron mal negociados y peor ejecutados y por ello el pais debe, de manera responsable, revisar esa política para poder reconducir el modelo de desarrollo propio a partir de la reindustrialización y adelanto del sector agropecuario, escenario que le brindaría enormes capacidades de mejoramiento de la calidad de vida a la población a través de trabajo y empleo descente.

Comentó que el llamado Consenso de Washigton está echando agua tibia en todas partes, aspecto del que bien pueden hablar Grecia, Alemania, Inglaterra, España y el propio Estados Unidos que se lo exige a los demás, pero no aplican para si mismos.
“Si los estadounidenses aplicaran el Consenso de Washington, hoy estarían en una profunda recesión. Han salido de la desaceleración económica y de sus errores económicos a través de una intervención muy grande del gasto público lo cual va en contra de la teología de la austeridad que ayer volvió a recomendarle al país el Fondo Monetario Internacional”, apuntó López Obregón.

La idea es Clara para Bogotá

Para Clara López, Bogotá necesita un nuevo rumbo en el cual se convine la inversión social con los requerimientos de la infraestructura, y esa función, dijo, solamente pueden hacerla los sectores alternativos bogotanos que creen que un desarrollo equilibrado y ambientalmente sostenible es la única salida para la capital de la República.

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