Sábado, 12 Septiembre 2026 02:07

Sistema moda en riesgo, de la pasarela a caminar por la cornisa: Colombiatela

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Hoy el sistema moda y las pensiones son temas de actualidad por las dificultades y las enormes pifias que se vienen presentando debido a normas en donde ni empresarios ni Estado vieron media.

En Colombia la palabra reforma se volvió pan de cada día, todos los gobiernos llegan pensando en reformas, la más usual, tributaria, algo que llama poderosamente la atención en vista de que entre más se cobran gravámenes, menos plata hay disponible para los temas básicos o esenciales del país.

Cierto es que se han adoptado medidas para hacer cambios, unos afortunados, otros lamentables y en algunas ocasiones las funciones de los gobiernos se extralimitaron porque decidieron por una nación que es la única dueña y doliente de los activos y las grandes decisiones, ya lo habíamos dicho, pero es prudente recordarlo, el ejecutivo es la rama del poder público que representa los intereses de todos y cada uno de los colombianos, prácticamente la ciudadanía es la gran patrona por lo que un mandatario se debe a la gente habida cuenta que no es dueño de absolutamente nada, tan solo de sus bienes previamente conseguidos.

Aparte de los grandes negocios, un ejemplo privatizar grandes empresas, los procesos deben contar con el visto bueno de la nación vía consulta para evitar suspicacias o comentarios de muy mal gusto en donde lobby y corrupción fueron grandes protagonistas. Colombia es un país soberano, con una historia interesante y una Constitución Política que da y exige, empero durante décadas a muchos de les olvidó que los colombianos tienen su propia hoja de ruta y que nadie por fuera de las fronteras tiene injerencia o derechos sobre el territorio, ya hubo una muy amarga experiencia con Panamá y por eso urge un necesario blindaje que finalmente invite a invertir y apostar por más y nuevas empresas.

En esas tres Américas existe una llamativa historiografía con narrativas heroicas, tristes, alegóricas, ejemplares y vergonzantes, en fin, hay de todo, pero bajo el techo de cada país hay normas y metas en un mundo cambiante en el que muchos vislumbran profundos relevos y en donde el que era ya no es, como quien dice, cambio de tercio a mediano plazo en absolutamente todo, lo cual puede ser afortunado porque hoy en muchos países se gobierna a distancia de la moral, las buenas costumbres y la rectitud.

Colombia que fue matriculada en la globalización debe seguir en esa ruta, evitando poner los huevos en una sola canasta puesto que soplan vientos de crisis, de problemas sumamente agudos en países cercanos, una razón de peso para estrechar lazos de amistad con todo el planeta, evitar confrontaciones y las más precarias amistades, es hora de reconstruir nación y país con distintas miradas porque anquilosarse y no innovar puede salir demasiado costoso.

 

 

Hay realidades locales que invitan a repensar país, es fatal asumir que las importaciones serán la salvación y que dejar el agro en la penumbra resultará totalmente rentable. Existen momentos geopolíticos que hacen pensar en calamidad, hambruna y tormentas logísticas, lo cual debe conducir a la reingeniería inteligente para una mejor nación y un territorio aprovechado con siembras, transformación y empleo, pero sin abandonar la opción de reindustrializar para dejar de una vez por todas la dependencia, la exposición y la pobreza.

Los temas que abordaremos en esta ocasión tienen que ver precisamente con eso, retomar, innovar y superar apuros creados por mejorar otras chequeras, es de no creer, pero con la apertura económica, para algunos dolosa y calculada, el campo fue inmolado con el fin de salvar los productores de otras latitudes, las empresas fueron quebrando una detrás de otra para justificar compras exógenas, floreció el contrabando y la atmosfera fue propicia para el lavado de dinero.

Hay esperanza por lo que pueden ser correctivos y poner a Colombia en un lugar medianamente decente en productividad, reavivar sectores y empresas, llevando el mensaje de que cuando hay política y voluntad todo es posible, de lo contrario habrá que seguir en ese salón aislado de mediocridad en el que los años pasan y la evolución no transcurre.

Esta introducción es una manera de mostrar o comprobar que Colombia está en una difícil situación explicada en políticas terribles, poco analizadas y sin asidero. Equivocadamente se le hizo el quite al tema Asia-Pacífico en el que prosperan Chile, Perú, México y desde luego Estados Unidos. El país dejó la época de oro de los textiles y las confecciones, sector dinámico y de estimable prestigio que dio de qué hablar desde el siglo XIX. Es melancólico ir a las cuitas de esa industria, pero nadie puede olvidar que en 1887 aparece la primera textilería colombiana, se trata de la fábrica de Hilados y Tejidos de Samacá, empresa que nació tras el punto final de una ferrería.

Como pasar por alto que en el año en el que terminó la Guerra de los Mil días, 1902, afloró en Bello, Antioquia, la Compañía de Tejidos, el preámbulo para la gran industria textil paisa y pionera en la obtención de telas con algodón. El camino fue tan promisorio que en 1905 abrió sus puertas en Envigado Tejidos Rosellón un paso adelante en la gran época de la industria textil en el departamento de Antioquia. En 1907 vino la iniciativa del señor Alejandro Echavarría quien funda en Medellín la Compañía Colombiana de Tejidos, seguramente y por muchas décadas, el complejo indust6rial de mayor tamaña en Latinoamérica.

Santander no se quedó atrás, por allá en 1908 es creada la empresa Tejidos Suaita, otra muestra de emprendimiento y capacidad empresarial del país que fue dinámico en sus cuatro puntos cardinales y desde luego en el centro. Barranquilla en la Costa Norte también dijo presente y en 1910 en “Curramba la Bella” empezó a operar Tejidos Obregón, todo un paradigma para el empresariado costeño. Asimismo, la Fábrica de Hilados y tejidos del Hato, Fabricato, inició labores en 1920, tras cristalizar un proyecto concebido en 1919 que terminaría siendo un fuerte competidos para Coltejer.

Como es visible y dejando otras empresas y otros sectores, Colombia construyó una historia empresarial grandilocuente, digna de admiración porque fue fruto de la inspiración, el querer diferenciar empresas y alcanzar cifras que, al rememorarlas generan ardor en la nariz y lágrimas en los más cansados ojos, esos que vieron crecer factorías, país y nación, lo más cercano a la segunda colonización antioqueña.

 

 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el empresario y fundador de Colombiatela, José Miguel Piedrahita, anotó que a la producción nacional de textiles y confecciones le va como es consecuente que le vaya en un mundo globalizado y dependiente del factor dólar que tiene la economía mundial muy golpeada lo cual ha hecho mover con la mayor celeridad a los empresarios que no pueden dejarse enterrar teniendo fuerzas para dar la pelea, empero, sostuvo, el cierre de empresas formales redundó en una actividad importadora que perceptiblemente impacta la economía nacional.

A juicio del empresario, hay un contrabando hormiga que puede calificarse de impresionante en donde las culpas caen sobre firmas como Temu y Shein como lo han señalado las grandes cadenas que hablan del asunto como si las empresas citadas fueran el enemigo número uno, cosa que a criterio de Piedrahita no es así porque China toda la vida ha existido y comercialmente se viene conviviendo con los productos de ese gigante asiático desde hace 30 años y los fabricantes locales pudieron, con todo y el enorme competidor, salir adelante gracias a que se ha tenido el espíritu de defender lo que se hace en Colombia y de dar o recibir apoyo cuando aparecen las dificultades.

Indició que lamentablemente en Colombia hay una cultura que debe corregirse y es que cuando las cosas no salen cómo se quiere, generalmente se le hecha la culpa a alguien y es lo que pasa con los empresarios que apuntan a temu y a Shein cuando de detectar un responsable se trata, de todas maneras, apuntó José Miguel Piedrahita, hay un inconveniente que no se ha medido y es el llamado contrabando hormiga.

Anteriormente un fabricante compraba en Colombiatela una tonelada de tejido o género con lo que hacía 7.000 blusas, sin embargo, la dinámica cambió porque ese empresario va a China y envía por Temu o Shein por cuanto se han detectado lonas con una capacidad de entre 20.000 y 25.000 blusas, luego quien fabricaba en una micro o pequeña empresa que manejaba 20 o 30 millones de pesos para adquirir textiles ya no lo hace y prefiere comprar confecciones terminadas.

Comentó que el centro comercial El GranSan que es de lejos el gran foco de acopio de prendas de vestir se está transformando en distribuidor de ropa china y allí la culpa, recalcó Piedrahita, no es de la plataforma que entre otras cosas es usada por la mayoría de los colombianos.

 

“Yo tengo empresarios que me compran la tela, hacen la prenda y envían paqueteo a Costa Rica, Panamá, Honduras y otros países, luego también utilizamos plataformas y los fabricantes tienen claro que el mundo se mueve comercialmente con aplicaciones o las famosas App. Nuestro cliente no se quedó quieto y si no está vendiendo en el mercado local se mueve con las plataformas, sin duda la nueva vitrina y mecanismo de compra y venta, matizada por su velocidad y volumen, algo a lo que el país no estaba preparado antes de pandemia, una vez quedó superada la coyuntura del Covid-19 vino un aprendizaje, una actualización y acomodamiento lo cual nos disparó casi diez años, lo que no es sencillo para quien tiene sus años porque ese individuo viene de un molde distinto al de los jóvenes que van a una velocidad vertiginosa, lo cual le da ventajas a quienes hacen sus compras por medios digitales”, declaró el señor Piedrahita.

 

 

Fue enfático al pedir que no se estigmaticen las plataformas ya que desde su punto de vista no hay razón para hacerlo, el tema pasa por hacer bien la tarea, analizar la realidad del comercio y seguir en un mercado que vive en permanente evolución.

En su charla sobre el empresariado, Piedrahita expuso que el hecho de subir de manera desbordada el salario mínimo generó inconvenientes que a la fecha las empresas están padeciendo sobre todo las de la micro, pequeña y mediana empresa que asumir el abultado estipendio para seguir en la formalidad, dejó de ser competitiva.

 

Otra vez el candado en las puertas

Un problema que se creía superado en ese volver a empezar de los empresarios por lo general valientes y juiciosos, se está notando infortunadamente, muchas empresas están cerrando, prefirieron liquidar las compañías que seguir en un mar de incertidumbre y sufrimiento las mismas que debieron salir de 10, 15 y hasta 20 empleados porque sencillamente al hacer el cruce de cuentas los números no daban y sencillamente los fabricantes no pudieron más, resultó más viable dejar de existir en la órbita productiva que seguir con tarifas elevadas, sueldos impagables y unos impuestos que devoran cualquier ejercicio económico.

Los empleaos que dejaron esas empresas fueron a las filas de la informalidad y si bien las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, sobre empleabilidad que son ciertas, el crecimiento de los puestos de trabajo repuntó en el sector público en vista de que casi el 60 por ciento de esas plazas las genera el Estado, ni más ni menos que una burocracia que sirvió de nube para no visibilizar y olvidar a los empresarios del sector privado.

Lamentó que desde la tribuna estatal se mire con tan poco aprecio a los productores e industriales a sabiendas que en Colombia y en cualquier otro sitio los sectores se necesitan son complemento el uno del otro, una total y sana simbiosis.

La crítica, dijo Piedrahita, muchas veces carece de asidero porque en el sector público no fabrican, no crean y conocen las estructuras de costos, ignoran que es un estado de pérdidas y ganancias, sencillamente leen estadísticas, analizan papeles y no tienen afán de nada porque cada mes les llega el salario a sus cuentas, fruto del trabajo y el esfuerzo de los empresarios que caso opuestos tienen que trasnocharse buscando plata para pagar arriendo, nóminas, servicios públicos, impuestos, parafiscales, proveedores y créditos, una situación nada consecuente.

 

 

De manera lapidaria expuso que el sector textil-confección está en una pésima situación, muy mal y ahora peor con lo ocurrido con el terremoto del 10 de agosto, una experiencia ya vivida con Popayán el jueves Santo de 1983 y con terrible sismo del lunes 25 de enero de 1999 que dejó como saldo más de 1.185 muertos y más de 550.000 personas damnificadas. Estos desastres naturales lo que incluye a Armero, acentuó el directivo, afectó la dinámica económica, pero asimismo y con resiliencia permitió superar apuros y avanzar, algo inherente a la vida en los humanos porque el mundo no termina con el deceso de algunos, por fuerza de la naturaleza, afirmó, el mundo continúa y logra normalizarse con la reconstrucción.

Hay problemas, recalcó, el dólar sigue muy barato, contrabando hormiga y dos empresas que legítimamente operan en un mercado globalizado, Temu y Shein, dos empresas que invirtieron, progresaron e idearon sus propios negocios. El tema no son las plataformas sino lo que la gente compra a través de ellas porque allí muchos determinan si prefieren lo nacional o lo importado. En un tiempo empezó a imponerse este sistema de envío y compra, hasta que algunos detectaron que una blusa que llegaba por tan solo 7.000 pesos, en Colombia costaba 12.000 pesos, un golpe a la campaña “colombiano compra colombiano”.

Algunas compras tuvieron problemas, por ejemplo, cubrelechos que no llegaban a la mitad de la cama y otros inconvenientes originados por falta de claridad con las medidas, unos gastos que muchas veces se perdieron porque el reclamo era un tema bien complicado, literalmente de extremo a extremo.

 

“En Estados Unidos Temu y Shein tuvieron problemas grandísimos con las devoluciones, a tal punto que tenían más bodegas para lo que la gente restituía o rechazaba que las destinadas a entregas. Afortunadamente ya hay un control con ese tema y cabe recordar que la ley está para respetarla, pero desafortunadamente no la respetamos. Hoy en Colombia se puede comprar por medio de Temu y de Shein, pero también utilizando otras App como Amazon, AliExpress, Mercado Libre, Linio y otras, eso sí exentos de impuestos 200 dólares, unos 600.000 pesos por persona, pero las malas prácticas de algunos personajes hacen que eso se desvirtúe, luego sí hay regulación en el país, solo que un individuo puede pedir dos millones de esos paquetes para llevarlos a su bodega porque no hay control aduanero ni nada parecido porque no se cuenta con la trazabilidad de los envíos. Eso puede llevar a que se creen cualquier número de empresas con X número de cédulas y 50.000 paquetes arriban al punto de acopio. Una tendencia creciente en los barrios en donde muchos ciudadanos que cerraron fábricas o negocios, inclusive los del GranSan y el resto del centro clave para acumular mercancía, se están dedicando a eso lo que demanda atención del gobierno que debe atacar otro lío que le salió, algo más grande que el contrabando de toda la vida”, expuso el presidente de Colombiatela.

 

Sistema moda con la extremaunción

 

 

En Colombia la deslealtad tiene altos indicadores y el sector textil confecciones si que lo ha experimentado. Durante décadas la ropa colombiana fue sinónimo de calidad y prestigio, pero con la importación de bluyines americanos, por demás hechos en la población de Don Matías, Antioquia, muchos se pasaron a marcas exógenas viendo con desdén la industria nacional, esa que hoy están extrañando en diversos lugares porque era muy bien diseñada y con un índigo de grandes atributos.

Miguel dice algo cierto, como habla se viste, y por eso usa pantalones de un muchacho que compra el dacrón en Fabricato y vende una prenda de buen vestir y comprobada durabilidad en 90.000 pesos, pero ese empresario debe competir con otro pantalón chino que llega al GranSan a 40.000 pesos, muestra clara de que hay que hacer algo desde los compradores locales porque de lo contrario la industria se irá al traste.

En las notas realizadas por este medio a Colombiamoda se habló de una industria en UCI que tendría vida para 10 años, después la situación se revisó y el pronóstico bajo a seis periodos, por desgracia ya hay empresas bajando la persiana, no aguantaron tanta presión.

Un tema que contrista a este tozudo hombre de negocios es que a muy pocos les interesa lanzar el salvavidas al sector textil-confecciones, reavivar una industria cargada de oportunidades y caracterizada por la inclusión y el tejido social.
Igual deploró el caso omiso que se le hizo a recuperar la materia prima para el país volviendo a sembrar algodón que tuvo hasta 350.000 y 400.000 hectáreas sembradas, oídos sordos que hoy muestran la cruda realidad de un sector que se siente totalmente abandonado, en este momento quizás con alguna ilusión.

 

“Definitivamente no aprendimos de la pandemia, esa enfermedad nos encerró y nos agarró sin materia prima para hacer tela, no había ni para fabricar los tapabocas, solo por ese hecho todo vino del exterior y muchos se preguntan, ¿cómo es posible que no estén interesados en sembrar por lo menos 230.000 hectáreas? Para colmo de males seguimos con la fiebre de las marcas, algo que hacerse desde el nacimiento, es decir de ese algodón de buena particularidad que debe cultivarse para hablar de valor agregado e industria nacional de verdad. Sin tela la respuesta fue importar hilaza de China, y allí surge otra preocupación, con la situación geopolítica actual en donde cualquier cosa puede acontecer, no es descartable ver comprometida la cadena de suministro y para la muestra un botón, el estrecho de Ormuz que puso a subir todos los costos que hubiese sido menos apremiante si tuviésemos la materia prima, pero tal y como reza la cartilla, sálvese quien pueda”, señaló Piedrahita.

 

Otro inconveniente es que en textiles ya no hay gremio porque desde su análisis solo existen intereses particulares empresariales, pero no una fuerza altisonante que defienda al sector como un todo.

 

Bangladés, ya se sabe qué pasa, pero es bueno recalcar

 

 

Un tema delicado es la competencia con los tigres asiáticos, muy fuertes en el sistema moda, pero hoy el gran interrogante es que pasará con Bangladés, país ubicado al oriente de la India en la bella Bahía de Bengala. Su capital es Daca, para algunos la capital más apestosa del mundo, pero un centro empresarial en donde se fabrican las prendas de reconocidas marcas que pagan muy poco por las prendas en un país en donde la gente vive mal, con grandes necesidades y bajo una inexplicable esclavitud, eso sin hablar de la exposición por químicos, agua y las dificultades de transporte.

Allí surge una competencia más que desleal, totalmente injusta en donde laboran niños y niñas para poder ayudar con la manutención del hogar. La última ley solo admite menores con edad de 14 años para trabajar, pero esa norma pasa por debajo de la cerca.

El presidente de Colombiatela dijo que lamentablemente todo el mundo sabe qué ocurre en esa nación, un tema nada nuevo, pero que invita a seguir activando las alertas para impulsar un veto comercial para quien acuda a los mercados en donde la producción se hace con mano de obra esclavizada, en lugares que no paguen parafiscales y en donde el trato a las personas sea reprochable.

Hace unos años, manifestó José Miguel Piedrahita, China no pagaba parafiscales, pero el mundo cambió y hoy ese país mejoró en algo el tema sin dejar de reconocer que lo alcanzado es insuficiente, un fenómeno que golpea a Colombia en donde se exigen pagos por todo para competir con países de gran envergadura en donde no todo se hace como ordena la ley.

Ahí está el problema, hay que competir con todo tipo de desventajas, pero en Colombia la gente no atesora lo que tiene ni le da valor a sus empresas que siguen apostando por calidad, pero sin el apoyo de los compradores nacionales que buscan lo chino salga como salga. Evocó que en tiempos de la pandemia todos se ayudaron y demostraron que un país unido solventa cualquier aprieto, pero pasó el Covid-19 y a la gente que nuevamente se volcó a comprar extranjero y barato se le olvidó la lección que ratifica una añeja enseñanza, “la unión hace la fuerza”.

En síntesis, el sistema moda solo se salva si los colombianos son conscientes que el sector necesita una mano y que podrían darse mejores resultados si el país retorna a los cultivos de algodón que, dicho sea de paso, era de una reconocida calidad.

 

Exenciones, un tema perverso

 

 

Seguramente el presidente de la República pasará a la historia si hace lo que nadie quiso, una reforma tributaria inteligente y en favor de toda una nación, de un lado impuesto de renta al 20 o el 25 por ciento, un IVA de un solo dígito para todos los productos, eliminando los antitécnicos diferenciales y poniéndole punto final a unas exenciones que superan los 130 billones de pesos en total menoscabo de la política fiscal y del salvamento que pide el país.

Es absurdo que teniendo la fórmula en la mano a nadie se la haya ocurrido aplicarla, y el país ha pasado por todo tipo de gobiernos, ¿cuál es la imposibilidad, que pone en ridículo a los economistas y ministros?, buena pregunta mano, diría el santandereano.

A criterio de Piedrahita el tema de las exenciones, que lo ha abordado en distintas ocasiones, es perverso y consideró urgente acabar con ese lobby entre empresarios y gobierno que de seguir no hará viable para nada a Colombia por buenas intenciones que tenga el nuevo gobierno teniendo en cuenta que la evasión en el país supera el 60 por ciento, demasiado dinero una cifra que pasa de tres reformas tributarias.

Explicó que la evasión se produce debido a que algunos colombianos cumplen con sus obligaciones impositivas así sea a gatas, pero lamentó que mientras unos hacen maromas para estar al día, al frente otro industrial montado en su carro último modelo y lleno de comodidades pase por alto sus obligaciones con el Estado.

 

“Ojalá el presidente cumpla lo que dijo, aseguró que iba detrás de la evasión porque una cosa es el contrabando y otras prácticas, pero la evasión es el enemigo a vencer, es inaplazable atacarla. Recuerdo que entre 2003 y 2004 le apretaron las tuercas a todo el mundo, había que tener facturación más ahora con la factura electrónica, una razón peso para exigirla así sea por un simple café. Hablo por el sistema moda, nosotros podemos generar entre 1.8 y dos millones de empleos directos, pero de ese número solamente se le pagan parafiscales a 400.000, como quien dice que 1.6 millones están en la informalidad y eso no genera piso empresarial y menos bienestar en salud porque si un empresario no paga la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes, PILA, que implica pensión, salud y ARL, no contribuye con garantías y base empresarial, una razón de peso para entender porque los proyectos a mediano plazo pueden colapsar.

 

 

Subrayó que si todas las empresas pagan impuestos inclusive las personas naturales todo podría ser mejor y eso en una reforma tributaria demanda toda le decisión y la mayor seriedad. En su análisis, Piedrahita dijo que a nivel global pagan más impuestos las personas naturales que las mismas empresas porque la dinámica económica lo permite, pero en Colombia una persona con un capital de 2.000 millones de pesos no paga un peso de impuestos.

Solo pagando de manera ecuánime y sin regalos, gabelas o como le quieran llamar, el país está llamado a progresar, de esa manera habrá verdadera productividad, competitividad, sostenibilidad y mucho mas empleo, todos factores adicionales de riqueza en pro de la nación. Así las cosas, si de las 1.000 empresas no solo pagan 200 sino la totalidad, por obvias razones bajan las tarifas impositivas, y eso no es nada nuevo, apuntó, porque en países como Estados Unidos nadie puede adquirir nada sino paga el TAX, es un paso obligatorio, así como en Inglaterra y muchos lugares.

En pagos tributarios la diferencia en Colombia es abismal y eso pide cuanto antes corrección porque es impresentable que de 1.000 apenas paguen 200, lo más parecido a ponerle conejo a la economía.

Hoy Colombiatela sigue con su lema “colombiano compra colombiano” y por eso sus aliados estratégicos no traicionan una empresa que piensa en el país, una experiencia grata cuando se visitan las fábricas en donde no se ve un solo rollo de tela importada, una lección que partió del negocio de José Miguel que solo apuesta por la industria nacional esa que con el corazón henchido ve generando trabajo con unidades productivas que tienen hasta 30 personas cosiendo telas hechas en Colombia.

Colombia tiene creatividad, diseño, talento, innovación y muchas buenas características, pero no se puede hablar de sostenibilidad porque no hay materias primas disponibles. Recordó que pensando en el medio ambiente hace unos meses adquirió hilaza lograda con hilos recuperados, pero el asunto no dio resultado y la empresa se quedó con 60.000 metros de tela, algo que demuestra que una cosa es el discurso y otra el resultado, un lío porque inclusive pretender salvar la inversión no ayudaba ya que sale más caro que vender tela de hilo virgen.

 

Reforma pensional: tomar dineros de cuentas privadas es un delito

 

 

Cabe reconocer que José Miguel Piedrahita no solo es empresario sino un defensor de la industria y de los pensionados advirtiendo que ya logró su jubilación. Este colombiano digno de emular sabe que con la reforma pensional se cometieron injusticias y una de ellas tiene que ver con los dineros consignados en cuentas individuales que no son más que ahorros de la gente, activos monetarios privados totalmente intocables porque hacerlo podría llevar a tipificar un delito y seguramente incontables querellas.

Este apoderado se obsesionó y decidió meterse a analizar pensiones por un amigo que tiene en Argentina al que visitó en su empresa en donde tuvo 220 empleados, en el momento de saludar la sorpresa fue grande porque el que fuera próspero industrial estaba cerrando la compañía, el estado lo quebró en tiempos de los Fernández, los Kirchner y todos esos personajes de accionar perverso, seguramente lo menos enamorador del Foro de Sao Paulo en donde la equidad quedó por el piso porque pusieron a funcionar una pirámide contraria al capitalismo en donde los ricos eran los presidentes y los miserables de las casas de gobierno hacia abajo, algo que el mundo no ha querido entender.

Una expresión que genera penosa recordación de ese viaje al Cono Sur es cuando el empresario confesó que lo más doloroso fue el momento en el que les robaron los ahorros a sus trabajadores, una triste historia que involucraba como en Colombia administradoras de fondos de pensiones, AFP, y el fondo público, finalmente trasladaron los recursos de las AFP al fondo público en donde la plata duró ocho años porque mágicamente se acabó acabando con el derecho a la pensión en Argentina en donde hablan de universalidad porque todos tienen una pensión que llega a tan solo 17 dólares mensuales, una cifra irrisoria y denigrante, unos 68.000 pesos colombianos. 

Desde luego, dijo Piedrahita, está el caso de los pensionados privilegiados que tienen mesadas altas, pero como pasa en otros países como Venezuela y Ecuador las pensiones básicas matan a cualquiera de hambre, lo grave es que de esos países le advierten a Colombia que debe tener cuidado para no caer en una injusticia de gran calado, pero nadie ve, nadie oye y nadie habla, ¡que vaina!

Con el Decreto 2013 de 2009 el gobierno de Álvaro Uribe Vélez ordenó la liquidación total de Instituto de Seguros Sociales, entidad que fue fragmentada.

Finalmente, mediante el Decreto 2013 de 2009, en el gobierno de Uribe, se ordenó su liquidación total, aclarando que todo empezó a gestarse en el gobierno de César Gaviria Trujillo. En 2004 fueron saneadas y reestructuradas las IPS de la institución y en 2009 el ISS puso punto final, hasta ese año existió como prestador de salud, luego en 2012 entró a liquidación el área de pensiones. De esa liquidación quedaron algunas entidades como Colpensiones, fondo encargado de la administración del régimen de prima media, la Nueva EPS prestadora de servicios de salud, Positiva Compañía de Seguros, muy fuerte en riesgos laborales, pero igual surgieron otras empresas de los sectores público y privado. Así culminó una historia que empezó a escribirse en 1946 cuando se le dio vida al Instituto Colombiano de Seguros Sociales, antecesor del Instituto de Seguros Sociales, ISS.

Cierto es que el ISS funcionaba, tuvo excelentes médicos, pero el sistema de salud se lo tiraron porque entre liquidación y liquidación de las EPS, el país terminará volviendo al anterior modelo. En opinión de José Miguel Piedrahita el sistema venía bien, pero fue se deterioró en pandemia cuando de nada sirvió tener prepagada, en ese momento se habló de la situación cuando el presidente era Iván Duque, pero saliendo del Covid al hermano del contertulio lo atacó una bacteria hospitalaria que le quitó la vida.

 

 

La salud sin duda cambió, aumentó la cobertura y el servicio se humanizó, ya no era necesario sacar miles o millones para una atención o una intervención, los regímenes, contributivo y subsidiado, funcionaron y hubo salud.

En tiempos de la liquidación los que llevaron del bulto fueron los abuelos que tenían que ir de madrugada a la sede de la otrora clínica San Pedro Claver en donde las diligencias se hacían manualmente porque no había sistema, muchos ancianos tuvieron que buscar sin la experiencia emanas, meses o años embolatados para la jubilación y en ese entrevero se robaron millones de pensiones a adultos mayorea a los que nunca les pagaron porque fallecieron y eran personas de 50 y 60 años, ahora, apuntó el empresario,0 habrá que hacer fuerza para llegar a los 80. 

En tiempos de asalariado en el Grupo Canguro, el presidente de Colombiatela recuerda que cuando lanzaron los portafolios de las AFP se dejaba claro que para pensiones tenían que cumplirse tres requisitos, edad, semanas y ahorro, igual que en Colpensiones, entidad que devolvía los aportes a los ahorradores que no cumplían las semanas, por su parte los fondos privados, ante esa novedad, reintegraban el ahorro que reposaban en cuentas individuales con los respectivos rendimientos y por eso optó por las AFP.

 

“Yo siento, y creo que las AFP cerraron una especie de pacto con el Estado para que la reforma fuera aprobada tal y como fue presentada, eso, pienso, fue fruto de un contubernio por dos cosas, primero cuando se liquidó el ISS a la nación le quedaron debiendo 40 billones de pesos, mora aún existente porque era dinero de pensiones que jamás fue pagado, una suma que indexada a hoy puede ser la plata ahorrada por los trabajadores en los fondos privados. Estuvo bien que en 1993 Gaviria presentara la ley 100, pero lo malo es que no la respetaron, y allí los liberales y el expresidente se prestaron para la confabulación con el gobierno de Petro para presentar una reforma estafadora en vista que expropia los ahorros de los trabajadores, y aquí hablo como empresario porque tengo empleados, colaboradores que sé, si eso llega a suceder, su platica se les va a perder”, recalcó José Miguel Piedrahita.

 

Dentro de las cosas positivas de la nueva ley reconoció el analista está el acabar con los subsidios de las altas pensiones, algo que estaba en mora de hacerse, el de Petro y cualquier otro mandato porque no se podía seguir con la alcahuetería de que los congresistas tuvieran pensiones hasta hace poco de 50 millones de pesos, hoy la mayor puede alcanzar los 24 millones de pesos.

 

 

Refutó las mentiras lanzadas desde El Pacto Histórico para engañar a los más jóvenes que se creyeron el cuento que los dineros de las AFP eran de Luis Carlos Sarmiento y otros hombres acaudalados, omitiendo que se trataba de ahorro privado, de la plata de los trabajadores, una manera de timar a quienes desgraciadamente no leen. El experto recordó que los artículos 65 y 66 de la Ley 100 dicen que los fondos son privados.

Manifestó que no entiende por qué la Corte Constitucional le está dando tantas vueltas al tema pues están pensando lo que no tienen que pensar por cuanto es axiomático, los ahorros privados son de la gente y no se pueden tocar, es un asunto de sentido común, no demanda ni siquiera interpretar leyes, lo escrito en derecho es taxativo. Añadió que jamás se había visto que devolvieran dos veces una ley al Congreso para subsanar unas decisiones o peticiones tramposas, un argumento sólido para declarar la ley inexequible.

El trabajo de José Miguel Piedrahita ha resultado útil, por sus videos y sus live muchas personas han recuperado dinero, 80 millones de pesos, 520 millones y otros casos en donde la plata estuvo cerca de esfumarse de haber entrado en vigencia la controvertida ley, todo por un giro lamentable de 225.000 pesos mensuales, a toda vista un despojo descarado y punible.

El entendido fue claro, la Corte Constitucional no puede legitimar el delito porque rompe una cadena de confiabilidad en los Altos Tribunales, se generaría un detrimento en todo aspecto porque los ahorros consignados en cuentas individuales le pertenecen al trabajador, a nadie más.

 

“Mi papá que fue finquero y montañero tuvo siete hijos con su trabajo y cuando le pregunté porqué no aportaba para pensión la respuesta fue automática, porque a mí me gusta tener la plata en el bolsillo y hasta ahí llegó el tema, de todas maneras tuvo claro que no contribuyó y que no tenía derecho a pensionarse, hubiese sido incapaz de quitarle a otro para tener lo que no se ganó, y como él muchos que firmaron negocios en servilleta o que con la sola palabra cerraban un trato, jamás hubiesen apelado al despojo, lo tengo claro”, acentuó Piedrahita.

 

Las ayudas al adulto mayor que no ahorro o que jamás trabajó son del resorte estatal y ese subsidio lo creó el presidente Álvaro Uribe Vélez, Duque en plena pandemia lo aumento a 85.000 pesos porque presupuestalmente no daba para más y Petro, comentó el empresario, lo ajustó irresponsablemente sin saber de dónde iba a sacar la plata, lo tenaz es que vienen escándalos y se le ,olvidó al exmandatario que el presidente de turno no es el dueño del país, tan solo un administrador que debe rendir cuentas y más cuando expone los ahorros de la gente, las ayudas, insistió, deben salir del presupuesto.

 

 

Lo preocupante, dijo Piedrahita, es que si la ley pasa como dicen los proponentes, la plata de todos, unos 500 billones de pesos, se consumirán en 10 años. Cabe aclarar que los trabajadores ahorraron 110 billones de pesos y al tener 500 billones hoy, han rentado cuatro veces, la preocupación de las AFP.

Hay cálculos en los bancos y en los fondos privados que nacieron en 1993, porque hasta ahora se está cumpliendo la edad de pensión, una obligación adquirida, obviamente con una ganancia al administrar recursos privados, al ver que en dos o tres años subirá el número de jubilados lo ideal, advierte Piedrahita, es evitar la pensión porque se les acabó el negocio, durante 30 años el trabajador les dio plata y plata dieron, pero pensionar tanta gente ya no será negocio para ellos y por eso el contubernio, no quieren ver descender sus utilidades.

En su charla José Miguel Piedrahita subrayó que tiene en mente que para los fondos privados es un gran negocio entregar los recursos que tenían de los trabajadores para seguir operando con un negocio de perfil banquero, una decisión fríamente calculada en donde hubo ayuda de Cesar Gaviria y sus liberales, también conservadores y los de la U que votaron con el Pacto Histórico para semejante vergajeada.

El analista cuestionó la falta de oficio a la hora de defender lo que dice la ley porque así sea un umbralo, dijo Piedrahita, perjudica al trabajador de un salario mínimo, algo recurrente, en Colombia siempre pagan los platos rotos los que menos ganan. Es hora, si falta poco para pensionarse o para reclamar los ahorros, de pasar cartas a los fondos privados pidiendo que honren los artículos 65 y 66 de la ley 100, esa norma es clara las AFP no pueden quedarse con el dinero del ahorro pensional y sus rendimientos.

La ley dice claramente que los ahorros y sus rendimientos pertenecen exclusivamente al trabajador y conforman su cuenta de ahorro individual, platas que no se pueden embargar, luego las administradoras privadas tienen blindaje y pareciera que se quisieran deshacer del mismo. Detalló que si ese dinero tiene huella digital de cada ahorrador surge la pregunta obligada, ¿por qué las AFP no han defendido al trabajador y porque se están prestando para ese contubernio?, el versado repitió que sigue extrañado porque no sabe qué está pensando la Corte Constitucional.

La única ventaja, aseveró, es que dieron plazo hasta abril de 2027 y 30 días a la Cámara para que subsane, si eso no ocurre la ley debe caerse y ahí viene una pelea interesante porque varios congresistas se dieron cuenta que se quieren robar la plata de los trabajadores y no lo van a permitir. Igual una vez devuelvan lo resuelto a la corte, el tribunal tendrá siete meses para analizar todas las demandas presentadas de forma y fondo, al país no se le puede pasar que en la cárcel hay dos presidentes de Senado y Cámara por el cuentico ese de los 4.000 millones de pesos para aprobar esa reforma. En ese proceso hubo de todo y allí la justicia tiene que actuar, no puede ser, anotó, que solamente el Centro Democrático con Paloma Valencia haya dejado en firme que había un mico y que había que defender el ahorro de los trabajadores colombianos.

 

 

Piedrahita cuestionó el hecho que en el Congreso de la República haya parlamentarios sin conocimiento de lo que debaten y ese e el caso de la Ley 100 en donde muchos no sabían que era, pero la votaron a pupitrazo limpio omitiendo que tenía validez jurídica y que había sido avalada por la Corte Constitucional, hoy. El conocedor sentenció que se están violando derechos fundamentales, entre esos la libertad porque la norma obliga a los de 2.3 salarios a ir a Colpensiones de manera obligada.

 

“Con esto se está violentado el derecho a elegir y ser elegido, se vulnera la propiedad privada porque lo que es mío tras un acuerdo llamado Ley 100 no es del Estado”, precisó el empresario.

 

Muchos dicen que con la nueva ley de pensiones el ejecutivo del momento y la Corte Constitucional jugaron tabla Ouija, abrieron puertas diabólicas en detrimento de un ahorrador que sin duda está siendo despojado, la pregunta adicional es ¿en ese pilar social que es un rubro estatal cuánto pusieron los pensionados de la rama judicial, más exactamente de los magistrados? No puede ser que figuren como mecenas con plata ajena.

En su razonamiento, José Miguel Piedrahita puntualizó que para el gobierno anterior la médula espinal de la reforma pensional era el despojo de los dineros ahorrados en cuentas individuales porque soñaban con 500 billones de pesos para atomizarlos y dejar a la gente que tiene un ahorro juicioso literalmente en la calle, precisamente al lado de quienes no trabajaron y no atesoraron para la vejez, una medida a todas luces absurda e injusta.

Reiteró que Colombia debe analizar esa falacia de la universalidad porque como en otros países todos terminan con una pensión miserable de 17 dólares, lamentable para quien guardó dinero fruto de su trabajo, una ley que extrañamente aplaude el exministro José Antonio Ocampo quien en su momento celebró la Ley 100.

Ya son cuatro años en los que José Miguel Piedrahita lleva haciendo su Tik Tok Josempiri, igual aparece en su cuenta Facebook y en este tiempo no ha recibido quejas o peticiones de retractación sencillamente porque habla con argumentos y sin miedo, todo apalancado en el conocimiento y en defensa de los trabajadores que terminaron solos porque ni siquiera el empresariado que se lucró de su trabajo los acompañó en un reclamo legal y hasta ridículo porque la ley es taxativa y allí se extrañó la voz solidaria de la Andi, Fenalco y otros llamados gremios que al parecer no tenían la mínima idea de lo que venía, tan grave que dejó abierta la puerta para que el Estado entre cuando quiera y como quiera en las cuentas bancarias, tremendo lío.

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