Sábado, 30 Mayo 2020 01:38

Restaurantes en crisis: Covid-19 cerraría 40.000 negocios

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El sector gastronómico, uno de los más golpeados por la pandemia atraviesa por una situación extrema y aparte de cierres y quiebras, ahora las cuentas de servicios llegan con negocios cerrados. ¡Qué tal eso!

Con la situación endémica, aterradora y espantosa de la Covid-19, el mundo entero dio un giro pues no estaba preparado para una situación súbita y letal. De a poco fueron saliendo las estadísticas y el número de fallecidos por el estornudo chino, frase que jamás se repetirá, empezó a crecer a unas tasas impresionantes, con esa situación vino el confinamiento, los cierres de comercios, las restricciones y toda una calamidad económica porque la economía quedó literalmente paralizada.

 

Las consecuencias no se hicieron esperar y muchos negocios cerraron sus puertas para siempre, tal y como lo hizo la vieja casona del eterno tema Las Acacias.

 

El país con los días fue entrando en un estrés apenas comprensible porque aparte de un encierro tedioso, los ahorros empezaron a escasear, dejando a muchos en los umbrales del desespero pues hay niños, deudas, compras y muchas otras obligaciones que no dan espera. Así como se vivió el drama en los hogares, la experiencia no fue diferente en el sector real toda vez que fueron llegando las quiebras, los despidos y el adiós a muchas actividades generadoras de riqueza. La verdad económica da para llorar, no hay dinámica, no hay clientes, no hay ánimo y no hay vida pues el brillante de esa gracia fue opacándose en el mundo hasta volverlo completamente gris.

Un sector de la economía que sintió el embate de la crisis fue el de los restaurantes porque no fue posible sostener empleo, ya que no hubo ventas y sencillamente nadie gana con locales cerrados que deben pagar arriendo, servicios increíblemente costosos y una nómina que a duras penas puede pagarse.

En charla con Diariolaeconomia.com, el Presidente de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica, Acodrés, Guillermo Henrique Gómez Paris, aseguró que por el problema viral la situación de los restaurantes es dramática, pero lo complicado del asunto, expresó, es que detrás de ese revés no hay solamente impactos económicos sino sociales ya que muchas personas se quedaron sin empleo y a juzgar por lo que está pasando otras tantas quedarán cesantes y en las tinieblas.

Guillermo Henrique Gómez Paris

El Presidente de Acodrés, Guillermo Henrique Gómez Paris, afirmó que las cifras del sector son muy adversas pues hay en lo corrido de la pandemia y de las medidas adoptadas en Colombia más de 22.000 establecimientos cerrados los cuales jamás volverán a retomar labores, es decir un 24 por ciento del total de la industria. A la fecha el 58 por ciento de los negocios siguen cerrados con la gravedad que no pueden apelar a domicilios ni a ninguna otra opción de venta.

Actualmente hay un 18 por ciento de restaurantes que pueden sostener la operación a través de los domicilios y algunos lograron mejorar sus ventas versus el comienzo de la difícil situación, sin embargo la mayoría de este rango ha logrado tener un nivel de ventas estable, un 12 por ciento del total de las ventas brutas antes del aislamiento.

El dirigente gremial reconoció que la situación ya deja 170.000 empleos destruidos y un grupo cercano a los 350.000 que está con contrato suspendido. La pequeña porción de la población laboral que se mantiene activa, indicó, lo hace gracias a los domicilios.

Acodrés agradeció la atención del gobierno al sector con el que ha habido un trabajo juicioso desde el pasado 18 de marzo y con el cual hubo logros para tener en cuenta gracias a las puertas abiertas que han tenido como gremio por parte del ejecutivo. Desde el primer día los empresarios agrupados en Acodrés hicieron una serie de planteamientos encaminados a salvar la industria y los empleos, pero indicó que desafortunadamente Colombia se enfrenta a un enemigo sin forma, totalmente desconocido que no se sabe cuánto tiempo más tendrá al país en veremos, una situación que limita la acción del gobierno.

El gremio y el gobierno avanzaron en la exploración de medidas en donde todos puedan contribuir pues las empresas y los trabajadores están poniendo de su parte desde el primer día con la resistencia y tratando de estirar las cajas hasta más no poder para preservar la mayor cantidad de empleos posibles. Aclaró que los trabajadores que se sometieron a la suspensión de contrato, la última herramienta que tiene un negocio antes de tener que despedir a una persona, hicieron un sacrificio muy grande, empero, las mismas empresas por fuera de sus obligaciones legales, les está enviando algún recurso económico a esas personas para que tengan manera de sobrevivir mientras tanto.

Destacó el aporte del gobierno para oxigenar al sector pues en primera medida dejó el impuesto al consumo, impoconsumo, en cero por ciento, en segundo lugar dejó el impuesto al valor agregado, IVA, de los arrendamientos en cero por ciento y lo tercero permitió la compra para llevar a partir del próximo primero de junio.

Sobre el descuento de impoconsumo Gómez dijo que el gremio cree que se trata de un beneficio para el país en general, es decir que el consumidor deja de pagar un impuesto y se supone que debe encontrar productos más baratos, pero consideró que hay que tener en cuenta dos situaciones, la primera, las empresas que están viviendo vía domicilio, ya han tenido que bajar precios es decir que esa medida le permitirá al restaurante o a la cadena de comidas volver un poco al precio que tenían antes. Otra situación que se puede dar es que amen de la caída de precios, la venta siga igual, entonces, afirmó, si no hay una mayor venta, muy seguramente ese restaurante va a poder ajustar el valor, incluyendo impoconsumo, seguir vendiendo lo mismo y ese dinero podría ser un beneficio para su negocio.

Escribió que el problema de la gastronomía es su condición de heterogénea, razón por la cual, las medidas que se adoptan no les caen igual de bien a todos los negocios pues a algunos les ayudará más y a otros menos, pero claramente, acentuó, lo que busca el gobierno y lo que interpreta Acodrés es un estímulo a la demanda, sobre todo para que, ojalá con la eficaz dinámica de venta, algunos negocios encuentren la forma de reabrir, de poder despachar con compra para llevar y teniendo la motivación de no pagar el impoconsumo.

Acodrés entiende que esta es una herramienta que vista desde las diferentes enfoques de la gastronomía, va a beneficiar a unos y a otros, el problema, recalcó, fue no haberle dado un alivio a las franquicias y por ello destacó la falta que le hizo al gobierno, tomar una decisión con respecto a este modelo de negocio porque eso puede generarle una imposibilidad de venta o de acceso de mercado a las franquicias, factor que hoy tienen los restaurantes como ventaja y apuntó que como gremio hay un anhelo que de cara a la reapertura y la reactivación, los estímulos que se le den a la industria en general sean equitativos lo cual hace imperativo que el ejecutivo, como mínimo, así como le quito ocho puntos de impoconsumo al precio final de los restaurantes, pueda quitar el mismo porcentaje al precio final de los productos franquiciados para que no haya ruido y sea equitativo el beneficio.

 

“Creemos que faltan aún otros factores que pueden sumarse al auxilio para el rescate del sector, aclarando que el fundamental y el más importante es el del gremio de la propiedad raíz y los dueños de locales para restaurantes. Hay una franja muy importante que son los dueños de predios que tienen cánones de arrendamiento entre cinco y 120 millones de pesos al mes. Consideramos que los dueños de estos locales pueden estar en condiciones de ajustarse a la realidad económica de los negocios y en ese sentido les estamos proponiendo que reciban el diez por ciento de lo que vendan las empresas para no llevarlas a la quiebra sino todo lo contrario, ayudarlas a que lleguen vivas al final de esta crisis”, enfatizó el dirigente gremial.

 

Sobre el espinoso tema de los arriendos consideró que resulta mucho mejor para el dueño de un local, ayudarle a su inquilino a sostenerse vivo y reactivarse al final de la crisis que desocupar el local y tener que someterlo a arriendo nuevamente lo cual, con la crisis económica y con el tiempo, el valor de ese arriendo tendrá que bajar hasta el punto de que ya no sea negocio para el propietario del inmueble. Esa lección, evocó Gómez, ya la dejó la crisis inmobiliaria de 2008 que afectó fuertemente a Estados Unidos.

Por todo este entorno, los empresarios de los restaurantes invitaron a los dueños de los locales a que aporten y a que sean muy conscientes de la dimensión de la actual dificultad pues el aporte que ellos hagan sencillamente se les va a retribuir porque aclaró que en el sector absolutamente nadie está pidiendo que le regalen pues tan solo hay unos empresarios ávidos de ayuda que saben que un alivio en ese sentido demoraría la quiebra de más empresas.

 

Una situación que puede empeorar

La Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica, Acodrés, no negó que la situación de banca rota y desempleo en el sector siga agudizándose en vista que el gremio prevé de mantenerse la tendencia va a llegarse al 40 por ciento de la industria en quiebra, unos 40.000 negocios cerrados y un desempleo que sumaría trágicamente pues llegaría en promedio a los 240.000 despidos, una situación social de total emergencia.

El problema se daría en cadena, expuso el dirigente, porque con todo ese desempleo más el que está dándose en otros sectores formales e informales, la economía no tendrá movimiento y habrá un serio problema de demanda por la dificultad en la capacidad de compra, otra pata que le sale al gato porque hay restaurantes que abrirán con menos clientela o sin ella, un ítem más para pensar de cara al inmediato futuro.

 

“Hoy hay dos factores que no se pueden desestimar, uno la gente tiene miedo de comprar y de otro lado no hay dinero con qué adquirir bienes o servicios, un campanazo que anuncia una crisis de unas dimensiones que no hemos vivido porque apenas estamos en el comienzo de algo muy complejo y de larga duración, escenario que no deja de intimidar pues a cualquiera se le dispara el indicador de miedo ante este panorama”, puntualizó el Presidente de Acodrés.

 

El entorno mundial de la economía, dijo, está cambiando y para ello no es sino ver un comercio internacional lesionado, un reflejo de ello, la quiebra de las aerolíneas. Ante ese contexto no queda otra que acudir a un modelo de desarrollo económico local en donde se arranque de cero como lo reflejó el propietario del que puede ser el negocio más antiguo del país, la “Puerta Falsa” Carlos Sandoval, quien dijo que habría que volver a empezar, para su caso, con caramelos porque esa es la dinámica del mercado interno y en un escenario de ruina, subrayó, hay que partir de cero, una labor que se hace con el favor de los vecinos y con las personas más próximas.

La otra salida, comentó Gómez, podría darse por el lado de la inversión extranjera y en ese sentido ha habido algunas posiciones de capitalistas privados que vienen de fuera y que dicen que no quien retirar sus apuestas de Colombia, insisten, expuso, en seguir adelante, como pasa con algunos afiliados al gremio que son extranjeros los cuales sostienen sus planes de inversión.

Consideró que las dos son alternativas necesarias porque la inversión extranjera es una dinámica aparte del comercio internacional y en la medida que hayan garantías para que un mercado pueda moverse en ambos sentidos pues ese es el camino que le queda a cualquier sociedad para subsistir. En su análisis Gómez Paris sostuvo que el único factor que altera el panorama es que la incertidumbre es demasiado alta ya que se trata de una crisis que cada día trae una información diferente y desafortunadamente, evaluó, ese alto nivel de inseguridad pone a vivir un día a día de los negocios y un día a día de exploración de alternativas así como del ajuste irremediable a las realidades, pero insistió que esa circunstancia no deja proyectar decisiones sostenibles.

 

“Estamos ante una coyuntura muy difícil, creo que para el mundo entero, incluso para los países que ya han tenido la oportunidad de reabrir sus negocios como España en donde bares y negocios están al 50 por ciento de su aforo, pero la decisión de cada economía y de cada país trae consigo unos efectos que no le garantizan a ningún gobernante en qué van a terminar y mucho menos a la inversión privada. Sin duda estamos en una carrera de supervivencia en donde el único camino real que tenemos como país es unirnos y salir adelante con mecanismos de cooperación y solidaridad”, rubricó el Presidente de Acodrés, Guillermo Henrique Gómez Paris.

 

¡Lo que hacía falta!, restaurantes a pagar lo que no se comieron

En Colombia, el país del Divino Niño y del Sagrado Corazón pasan cosas increíbles, absurdamente increíbles y ello le ha dado paso a infinitos dichos, pero el que aplica en el caso que se describirá a continuación es el de “al caído caerle”, una realidad que cuesta trabajo creer, pero reitero, ¿de qué nos aterramos?, “estamos en Colombia”.

Acodrés lamentó la falta de seriedad de las empresas de servicios públicos que decidieron pasar facturas de cobro con unas tarifas desatinadas e ilógicas toda vez que optaron por exigir el pago de lo que no se consumió y lo que es peor doblaron tarifas en sitios que estuvieron y están cerrados, una situación bochornosa ya que genera inquietud y mucha reserva.

Según el directivo a miles de restaurantes cuyos puntos de venta están cerrados hace dos meses les están llegando los recibos de servicios públicos como si estuvieran abiertos, como si hubiera un consumo de esos servicios, cosa que no es real.

 

“Además de facturar mal, están ordenando el corte de los servicios y esto es mortal tanto para el que está cerrado porque en este momento el gobierno está mirando cómo le ayuda a los empresarios que se están quebrando a entregar el local, sin mayores sanciones, pero resulta que ese inmueble hay que entregarlo al día y allí ese papel de los servicios públicos en propiciar la quiebra de los negocios pues es nefasta y por ello los estamos invitando a que por favor implementen las correcciones que no solamente afectan hogares sino al comercio en general”, declaró el señor Gómez Paris.

 

Fue reiterativo en afirmar que es molesto e incómodo que las empresas de servicios públicos domiciliarios estén entregando facturas en los restaurantes, obviando que no hay actividad, que todo está en cero y en una crisis sin precedentes. El reclamo, dijo, seguirá presente porque resulta el colmo que sin tener en cuenta una coyuntura y una situación de inactividad, las empresas no hayan dudado en pasar cuentas en donde no hubo absolutamente nada, unos cobros que fueron semejantes a los de tiempos de actividad y lo más grave, algunos que superaron el histórico de un local.

 

Todo esto demuestra, y lo digo como editor, que las facturas abusivas llegan, no solo en malos tiempos, sino en casas encantadas en donde no hay paz ni siquiera para el fantasma, al que obligan a cancelar por llevar su pena con grifos cerrados y bombillos apagados, ¡mama mía!

 

La situación es tan delicada y oprobiosa que los negocios no descartan demandas porque sencillamente las empresas están pretendiendo que se les pague un servicio del cual no se hizo uso, una situación que tiene nombre jurídico cuando se cobra lo que no se usa.

 

“Vemos una gran publicidad de la Superintendencia de Servicios Públicos invitando a las personas a hacer las quejas una vez respondan las empresas, pero la verdad con cada día que pasa hay más facturación, más deudas y el reporte de corte se servicios es más que desesperanzador para aquellos dueños de restaurantes que están tratando de sobrevivir y que trabajando sin mucho panorama y con las uñas, acuden a los domicilios para reportarle el sueldo a su equipo de trabajo”, señaló el vocero.

 

Expresó su enojo porque en la crisis tan severa no hay eco ni ayuda, todo lo contrario porque tan solo se ve una presión malsana por equivocaciones que consideró, no tienen nombre. Manifestó que los casos con los servicios públicos son indignantes más cuando las empresas argumentan que lo que hicieron fue promediar el consumo porque no podían enviar a los lectores de los medidores para preservar su salud.

Explicó que lo grave del tema es que ni siquiera se trata de promedios porque hay casos aberrantes en los que las empresas duplican el consumo histórico, un procedimiento inexplicable porque no se entiende que una industria que está cerrada mayoritariamente, tenga que, además de responder por unos arriendos impagables en la actual situación, deba cancelar unos servicios públicos que no se están consumiendo.

 

En materia de ayudas, igualdad de condiciones para todos

Agregó que hay un pendiente del gobierno y es que los restaurantes no solamente esperan que se aprueben los protocolos de bioseguridad que están en manos del ministerio de Salud ya concertados con la cartera de Comercio, sino que así como les hicieron una rebaja al impoconsumo de ocho puntos, esta rebaja se pueda hacer para las franquicias del sector pues recordó que en la gastronomía hay un modelo de negocio que es la franquicia en donde una persona puede comprar el modelo de una gran marca para poder vender ese mismo producto en su ciudad y ese producto en lugar de cobrarle al cliente un impoconsumo le cobra el IVA.

Reiteró que ese alivio no se les dio a las franquicias lo cual hace importante que el gobierno vea la paridad de la condición para que todos en sector de comidas queden con el mismo beneficio evitando ventajas en el mercado con las franquicias o viceversa y que un cliente no prefiera al uno o al otro simplemente por una exención tributaria.

A criterio del Presidente de Acodrés, en una situación como la de hoy, con los restaurantes en banca rota, definitivamente todos pueden contribuir porque ya los créditos, si llegan, es muy tarde y no resuelven nada, dejando a la vista que el sector no se vio beneficiado de ningún paquete de créditos emitidos por el gobierno. Esclareció que menos hubo beneficio con el subsidio a la nómina porque este tiene un concepto que bloquea a los restaurantes para la canalización de la ayuda y es que excluye a aquellas firmas que suspendieron contratos lo cual es injusto para Acodrés porque esta es una medida adoptada al interior de los negocios para evitar el despido de las personas, algo muy diferente a prescindir de un trabajador como lo ha dado a entender el ministerio del Trabajo que pasó de agache la figura de recurso para salvar empleos.

Esta es la cruda realidad de los restaurantes, una industria que fue dinámica y la que apagó más de un incendio en el frente social por ser alta generadora de empleo. Hoy muchos claudicaron, pusieron el candado en las puertas y dejaron atrás un recuerdo, ese que se fue dando de manera inexorable en la oscuridad y el pánico de una inesperada tragedia viral que trajo consigo no solo la muerte de personas sino el masivo deceso empresarial, en el que llueven pesares, lamentos y sufragios.

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