La falta de suelos está afectando los planes de expansión hotelera en el país básicamente en ciudades como Bogotá en dónde la actividad está en calzas prietas por la razón expuesta.
El Vicepresidente Ejecutivo de la Cadena GMH, Alejandro Morales, hablo con Diariolaeconomia.com y precisó que hace diez años la incidencia de la tierra en los proyectos hoteleros para el caso de Bogotá pesaba el 15 por ciento, pero hoy con la escasez de suelo ese impacto pasó niveles que oscilan entre el 35 y el 40 por ciento.
“Lamentablemente la falta de suelo disponible tiene amenazado el plan de expansión de la hotelería en Bogotá y en otras ciudades como Bucaramanga, se puede decir que en la capital estamos en épocas de vacas flacas mientras que en Medellín la situación es normal”, explicó el empresario.
En opinión del hotelero, otro lío del sector es la devaluación toda vez que hay materias primas, enseres y plantas eléctricas que deben importarse con el debido sobrecosto.
Es urgente un mejor trato tributario
Para Morales no es justo que la empresa como un todo tenga cargas tributarias que superan el 70 por ciento y manifestó que si el ejecutivo no replantea el régimen impositivo para las fábricas, el comercio y la hotelería, la recuperación económica no será viable porque muchas empresas prefieren cerrar sus puertas o cambiar de actividad, en otros casos, dijo, resulta más rentable para otros pasar a la esquina de la informalidad en dónde no hay controles, ni impuesto de renta, ni tarifas supremamente elevadas que semejan más un castigo que un estímulo.
Afirmó que este año terminan las exenciones tributarias para el sector hotelero, es decir que se apaga un motor que fue el que impulso esta actividad e incentivó las nuevas ofertas hoteleras en todo el país. En análisis consideró que el escenario no es el mejor ni para promotores ni para los operadores que deben esperar nuevos anuncios, ojalá en beneficio de las empresas que necesitan un bajonazo en la carga tributaria para entrar por la senda de la competitividad, el crecimiento y una mayor generación de empleo.
“Si al sector empresarial no le modifican la carga tributaria, no habrá cambios en el comportamiento económico del país y seguiremos con indicadores lánguidos y con una economía frenada”, expresó el señor Morales.
Sobre la última reforma tributaria dijo que hubo más equivocaciones que aciertos porque se cambió la parafiscalidad por el impuesto sobre la renta para la equidad, CREE que resultó mucho más oneroso y complejo que los pagos que se venían haciendo en favor se sostener el SENA y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF.
La informalidad ataca la hotelería formal
Otro tremendo problema de la hotelería legalmente constituida es la informalidad porque ahora cualquier casa o apartamento se alquila sin el pago de impuestos y eludiendo todas las obligaciones que cubren al hotelero legal.
“A eso yo le llamo los sanandresitos de la hotelería porque son sitios normales que operan como hoteles, cobran como los mismos, pero no pagan IVA, ni ningún impuesto, ahí entran fincas, apartamentos y casas”, denunció.
Sostuvo que en un sitio en Bogotá una persona renta su apartamento por 75 dólares diarios más 15 dólares por concepto de aseo y otros servicios, es decir se gana más de 105 dólares sin pagarle un peso al estado, pero eso sí perjudicando la actividad legal de los hoteleros.
Sobre la devaluación, informó que tristemente los hoteleros no aprovecharon la coyuntura de un dólar fuerte salvo las grandes cadenas hoteleras de cinco estrellas que sostuvieron sus tarifas en divisa obteniendo inmejorables resultados en su ejercicio económico.
Lamentó que si bien aumentó el flujo de turistas del extranjero e inclusive del mercado interno, algunos hoteles equivocaron la estrategia y caso opuesto perdieron plata por hacer rebajas indebidas y mal hechas.
“Fuimos tan estúpidos que en lugar de aprovechar la devaluación bajamos las tarifas en pesos, diferente a la hotelería de cinco estrellas que mantuvo sus tarifas en dólares”, apuntó.
De todas maneras, comentó, la hotelería no ha logrado despegar bien en Colombia porque en medio de los avances el país arrastra más de 40 años de conflicto armado, de pésima imagen por el narcotráfico, la corrupción y por otros factores como la violación de los Derechos Humanos.
Actualmente el grupo GMH tiene 12 operaciones en Colombia, nueve de ellas en Bogotá, una en Medellín, una en Santa Marta y otra en Barranquilla pues fue lanzado el hotel bh en la capital del Atlántico.
Este grupo tiene una historia muy interesante que se consolidó como paradigma por cuanto pasó de la casi quiebra al éxito total en la operación hotelera sobre la base de idear nuevos modelos de negocio.
“Podrían mejorar las cosas en turismo y en hotelería si mejoran las condiciones de país, por eso nosotros estamos muy cómodos con el mercado corporativo, el turismo lo tomaríamos, pero si hay condiciones favorables” aseveró.
Morales afirmó que el éxito de la cadena es apelar a un crecimiento muy estudiado en dónde se buscan los mejore sitios para la construcción.
Sobre las otras amenazas, Morales consideró que la internacionalización de la economía les abrió las puertas a nuevos operadores y a multinacionales que ingresaron con mucha fuerza a Colombia. Expuso que el entorno del negocio hotelero cambió y eso hizo ajustar el modelo de negocio a las nuevas condiciones del mercado.
En su parecer la hotelería colombiana es muy buena y dijo que pese a sus problemas Colombia tiene un potencial enorme el cual se ve reflejado en una excelente posición geográfica, en variedad de climas y en destinos muy apetecidos