Jueves, 26 Noviembre 2020 14:20

Por el equilibrio social es necesario humanizar la economía: Fecolfin

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Muchas empresas se vieron obligadas a suspender sus actividades y a despedir personal, los mercados laborales experimentaron una contracción del empleo sin precedentes.

Las cooperativas de ahorro y crédito agrupadas en Fecolfin lanzaron un SOS económico y social ante los impactos de la pandemia, pero igual por los efectos de una economía globalizada que ha acumulado riqueza en orillas privilegiadas, ampliando de manera alarmante la brecha entre pobres y ricos.

En cumplimiento de la VII Convención Financiera Cooperativa Internacional 2020, organizada conjuntamente con el Consejo Mundial WOCCU, como un espacio de encuentro que invita a fortalecer la integración tanto nacional como internacionalmente, los afiliados a Fecolfin invitaron a humanizar la economía.

El presidente de Fecolfin, Enrique Valderrama Jaramillo, afirmó que la tarea de las cooperativas no está limitada a los representantes cooperativistas ya que su misión es mucho más grande, y consiste en generar lazos de integración con la sociedad entera.

 

“Es urgente el diálogo con las nuevas ciudadanías, jóvenes y movimientos sociales, con el fin de unir en la práctica dos conceptos fundamentales: democracia y economía”, precisó el señor Valderrama.

 

Conceptuó que sin la participación de todos y sin el conocimiento técnico y filosófico que las entidades cooperativas han adquirido en el mundo de la cooperación, no es viable hablar de una economía democratizada. Es necesario, precisó, tanto lo uno como lo otro, donde el Estado juega el papel de articulador, sí ha de estar en su sintonía, palpar las necesidades y demandas de la ciudadanía.

A criterio del dirigente, las cooperativas tienen la magia de actuar en un mercado más competido a diario, generando beneficios colectivos, mejor calidad de vida en las familias, manteniendo el equilibrio entre lo económico y lo social. Las cooperativas, insistió, son un modelo que respeta la propiedad privada.

Añadió que a pesar de la difícil situación, las empresas del sector solidario han ganado credibilidad, confianza y mayor reputación, lo cual es necesario mantener. Concitó a que los sectores cooperativos, al unísono, sean actores de innovación y artesanos de una nueva realidad.

Los saldos de la pandemia no son afables, dijo, por lo que muchas empresas se han visto obligadas a suspender sus actividades y a despedir personal, los mercados laborales, recalcó, experimentaron una contracción del empleo sin precedentes.

 

“CEPAL y la OIT consideran que los efectos mayores se hicieron sentir en el segundo trimestre del año, y proyectaron una pérdida de 47 millones de empleos en el conjunto de la región con respecto al año anterior, y una recuperación lenta, ya que la pandemia ha exacerbado el riesgo de mayores brechas laborales y sociales, en detrimento de grupos ya desfavorecidos, como los trabajadores informales, las mujeres y los jóvenes que se incorporan al mercado laboral”, expuso el presidente de Fecolfin.

 

Uno de los retos inmediatos, estimó, está en la lucha contra la informalidad empresarial. Apuntó que según el Banco Mundial, el sector informal representa alrededor de un tercio del PIB del mundo, y entre el 60 y el 70 por ciento de los empleos. En América Latina y el Caribe, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) representa el 53,1 % de los trabajadores, es decir 130 millones con empleo informal en la región.

 

“Ahí tenemos que brindar soluciones para que estas personas no caigan en manos de los agiotistas, del gota a gota. Tenemos que hacer patria y sociedad. Tenemos que estar presentes en todos los proyectos que debemos desarrollar hacia adelante”, expresó Valderrama Jaramillo.

 

Ante el nuevo escenario, Fecolfin considera que es necesario tener en cuenta que la urgencia de repensar y replantear los planes estratégicos de corto, mediano y largo plazo.

Hay que pensar, escribió, en salir de la comodidad de hacer el préstamo únicamente en aquellos sectores donde hay seguridad a través de las libranzas. En su intervención defendió la tesis del acompañamiento por cuanto indicó que es muy necesario estar en las zonas agropecuarias con mayor intensidad.

Hay que estar, afirmó, en los programas de vivienda; en la industria, en muchas otras actividades. “Hay que buscar un portafolio diferente para estar en aquellos lugares donde la banca no llega, o no le interesa llegar”.

Resaltó, que en los últimos años, ninguna de las cooperativas de ahorro y crédito con asiento en Colombia, ha sufrido colapso, es decir, hasta ahora no ha habido desastres que lamentar.

Sin embargo, invitó a la prevención, por lo que les dijo a las cooperativas que deben estar alertas y con sumo cuidado.
Un punto de alto relieve, a criterio de Jaramillo, es que las cooperativas se han profesionalizado, han tenido el cuidado de provisionar y han sabido construir un capital institucional que precisamente sirve para paliar cualquier evento que se presente.

 

“Invitamos a las federaciones asistentes a hacer un ejercicio académico en cuanto a la regulación y a la supervisión se refiere. Es necesario saber, hasta dónde llega la autonomía de las cooperativas, hasta donde la autorregulación, cuál es su costo, cuáles son las limitaciones para competir en el mercado, hasta donde las interpretaciones subjetivas, a donde terminan las unas y empiezan a otras. Con la profesionalización, las nuevas disciplinas financieras, las prácticas administrativas modernas, es apenas lógico que el sector reclame un tratamiento acorde con el momento”, precisó el presidente de Fecolfin.

 

Agregó que una de las barreras de tipo regulatorio, por ejemplo, es la limitación de tipo legal que tienen las cooperativas en Colombia, la cual impide la afiliación de las empresas con ánimo de lucro, sobre todo la pequeña, micro y mediana empresa. Esto, explicó, se traduce en una desequilibrada relación de competencia en el mercado financiero donde el Estado es un actor central.


Puntualizó que para alcanzar esas metas, hay que transitar por una autopista despejada en igualdad de condiciones con los demás actores del mercado. Subrayó que las cooperativas tan solo piden, como lo vienen diciendo en varios estadios, que no es justo que las pongan a jugar con la cancha inclinada.

 

“Hacemos un llamado a las organizaciones cooperativas del continente, a los representantes de las cooperativas de otros países, a la sociedad civil y al Gobierno Nacional, para hacer de la cooperación y la solidaridad, una filosofía puesta en práctica a nivel personal, profesional e institucional. Para salir de esta situación nos valemos de nosotros mismos, y el único camino está en la unidad”, dogmatizó el directivo en desarrollo de la VII Convención Financiera Cooperativa Internacional 2020.

 

Un cambio radical de perspectiva

En su intervención por medios digitales, Valderrama Jaramillo dijo que los fundamentos y objetivos de la economía mundial durante los últimos 40 años entraron en crisis, y cuestionó que lo único que pudo observarse de ello, fue su inoperancia.
Sobre el particular, aseveró que las sociedades en todo el mundo exigen un cambio radical de perspectiva, y no una competencia mundial inspirada bajo el imperativo de la riqueza y la acumulación, sino por el contrario, la construcción de una globalización centrada en los derechos humanos, el cuidado del medio ambiente, la solidaridad y la cooperación entre los pueblos y Estados. Elementos todos, que le son propios al cooperativismo. “La construcción de otra economía es nuestra tarea”.

Señaló que el Fondo Monetario Internacional, FMI, expresó que este es “Un año como ningún otro”, y pronosticó una caída del 4,4% del PIB mundial. América Latina, calculó, será una de las regiones más afectadas con un descenso del 8,1%. Según la ONU, informó Valderrama, este escenario se traduce en el aumento de la pobreza extrema pasando de 700 millones de personas antes de la pandemia a 1.200 millones.

 

“¿Hacia dónde vamos? No lo sabemos, lo cierto es que en nuestras manos está la misión de demostrar a la sociedad entera y al Estado, la capacidad que tiene el cooperativismo para hacer consensos y acuerdos ante la división y la polarización”, declaró.

 

El medio ambiente pide auxilio

En opinión del presidente de Fecolfin, jamás como ahora se ha logrado un punto de vista común, para producir cambios profundos en beneficio de la humanidad y del medio ambiente. Un ecosistema, anotó, que debe necesariamente cohabitar en armonía.

Comentó que es por ello que el primer compromiso de las cooperativas financieras de ahorro y crédito es con el medio ambiente, desarrollando las mejores prácticas de gestión de los riesgos ambientales y climáticos en el sector financiero. Las cooperativas, en su análisis, deben ser las primeras en la movilización de recursos para apoyar la transición hacia una economía sostenible.

 

“Somos testigos de los daños irreversibles que el hombre, el sistema de producción y consumo actual, han generado sobre el planeta. Vemos día a día la contaminación, el deshielo de los polos, zonas marítimas muertas por hipoxia o falta de oxígeno, la destrucción de la Amazonía, entre otros fenómenos. A pesar de la fuerza de recuperación que tiene la naturaleza en sus ciclos vitales, sabemos que estamos acabando con la biósfera, donde ya no podrá haber más vida”, sentenció.

 

Algunos estudios científicos, indicó, hablan de una elevación del nivel del mar de 30 centímetros para el 2040, y de 50 centímetros para el 2050, lo que provocará la pérdida de más del 20% de la producción agrícola mundial.

De ahí, certificó, viene el fenómeno del cambio climático que tantos desastres naturales está causando por la acción predatoria. Esto, acentuó, genera la mayor de las nostalgias.

 

“El caso particular de la Amazonía, que compromete directamente a ocho países de la región firmantes del Tratado de Cooperación Amazónica, contra la deforestación a causa de los cultivos ilícitos, la ganadería y la contaminación hídrica por la minería, debe ser un compromiso de todos, puesto que la Amazonía es el principal pulmón del mundo. Las cooperativas en Colombia así lo han entendido, y han puesto su granito de arena con varias iniciativas, un número interesante de entidades de ahorro y crédito, organismos económicos del sector y otras cooperativas lo hicieron posible”, dijo.

 

El compromiso cooperativo para preservar el medio ambiente es visible gracias a una importante gestión que cuenta con dos millones de árboles sembrados, 1800 hectáreas recuperadas y 280 mil toneladas de oxígeno producidos, que hacen parte de los resultados ambientales de Corporación Verde.

 

La pandemia, un acertijo

En el análisis juicioso de Fecolfin, la pandemia, producto de la Covid-19 ha agudizado todas las crisis, afectando la ya grave situación social y económica de las comunidades más vulnerables.

En este capítulo evocó al poeta, dramaturgo y novelista Víctor Hugo, el de “Los Miserables” y “Nuestra Señora de París” entre tantos. “Es inmensamente triste ver como la naturaleza nos está hablando y los humanos no escuchamos”.

En el umbral del siglo XXI, casi doscientos años después, expresó Valderrama, sus palabras como la tristeza de no escuchar a la naturaleza, siguen vigentes.

Según datos oficiales, ya son más de 55,6 millones de contagios en el mundo, con 1.340.000 muertes, mientras que en América Latina y el Caribe, esa cifra llega a los 420 mil fallecidos con más de 12 millones de contagios.

 

“Somos moderadamente optimistas frente a las últimas noticias sobre la aprobación definitiva de la vacuna en los próximos trimestres, y confiamos que de la mano de la ciencia y del todo poderoso, esa esperanza que nos brindan dichos anuncios, sea pronta realidad para superar estos aciagos tiempos de angustia”, agregó.

 

Manifestó que las cooperativas y todos los sectores, están llamados a trabajar coordinadamente en búsqueda de la equidad y la justicia social, en contraposición de los privilegios y de la parte irracional que está presente en todo ejercicio de poder.

 

“Nos encontramos ante una realidad de grandes cambios y desafíos para la humanidad, y es urgente discutir entre todos sobre la virtud que tienen las economías alternativas, la recuperación económica y el cuidado del medio ambiente, para resolver transversalmente los problemas que aquejan a esta sociedad contemporánea. Las cooperativas son empresas socio-económicas que históricamente han buscado unir lo fragmentado, en términos de la economía, la sociedad, el medio ambiente y la política. Es la justa media entre el Estado y el mercado; es otra forma de hacer economía”, concluyó evocando la frase eterna de Friedrich Raiffeisen, “No hay más que un camino. Debemos unirnos...”

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