Domingo, 31 Julio 2016 09:45

Cooperativismo financiero: Confiable, blindado y necesario

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Las cooperativas financieras consideran que el gobierno las ha mirado con desdén y aseguran que tienen la experiencia que el ejecutivo demanda para reactivar la economía en todos sus escenarios.

No en vano los estudios del Banco de la República como muchos otros en el mundo señalan que el ser humano desde tiempos primitivos se ha caracterizado por su espíritu asociativo y solidario con lo cual logró generar diversas formas de organización social y económica. Con base en la cooperación se llegó por un camino afable a la justicia y la equidad a través de un trabajo hecho al unísono. Solo con cooperación el hombre logró doblegar los retos que le impuso la madre naturaleza para transformarla y convertirla inicialmente en alimento y vestido.

En el universo, el sistema cooperativo ha resultado la mejor y más eficiente herramienta para el desarrollo y bien vale la pena resaltar que varias de las economías conocidas como potencias lograron la excelencia productiva y de progreso apoyados en el bordón del cooperativismo, verbigracia el sudeste asiático, Europa, Canadá, Estados Unidos y Nueva Zelanda.

Colombia ha tenido una experiencia cooperativa interesante que reportó líos en plena crisis mundial de los mercados, pero logró sobreponerse y aprender de los errores para consolidar cooperativas con verdadero musculo financiero y dueñas de un prestigio y una credibilidad a toda prueba que hoy le dan una mano importante a diversos sectores de la economía que no siempre ven en los bancos una solución fácil, cómoda o de accesible costo.

Para hablar sobre el hoy de las cooperativas financieras Diariolaeconomia.com habló con el Presidente Ejecutivo de La Federación Especializada de Cooperativas de Ahorro y Crédito & Financieras de Colombia, Fecolfin, Enrique Valderrama Jaramillo, quien precisó que el cooperativismo financiero colombiano va por fortuna muy bien toda vez que ha tenido unos indicadores de crecimiento por arriba de la dinámica económica del país en los últimos diez años.

Dijo que este sector muestra eficiencia y repuntes más que interesantes en razón de la confianza que ha generado durante estos tiempos. Explicó que el fragmento de ahorro y crédito que es parte de todo el sector cooperativo colombiano, pero que resulta el más importante por las normas constitucionales que hablan de aquellos que captan recursos del público y que tienen que ser rondados, ha tenido una vigilancia muy especial de las Superintendencia de Economía Solidaria así como de la Superintendencia Financiera porque hay unas cooperativas que están supervisadas como por ejemplo el Banco Coomeva y la compañía de Financiamiento Comercial, Juriscoop.

“De manera afortunada tenemos un Fondo de Garantías de Entidades Cooperativas que fue creado después de 1998 y que se conoce como Fogacoop el cual tiene la característica especial de responder por todos los siniestros que se puedan presentar en el cooperativismo y sobre todo en las cooperativas de ahorro y crédito. Esos eventuales siniestros serían cubiertos por el Fogacoop y eso ha generado una total confianza en el público”, declaró el señor Valderrama Jaramillo.

Aclaró que después de la crisis financiera de 1998 que arrastró con el cooperativismo colombiano tras el conocido coletazo de los mercados, no ha habido un solo siniestro en las cooperativas de ahorro y crédito, es decir que Fogacoop no ha tenido que hacer ningún tipo de desembolso lo que quiere decir que el comportamiento, las normas, la regulación y la supervisión que se ha hecho tras la famosa crisis financiera, le ha dado a las cooperativas un manejo totalmente diferente haciéndolas generadoras de confianza por todos los blindajes que tienen este tipo de entidades solidarias.

Las cooperativas, afirmó el Presidente de Fecolfin, han mostrado un comportamiento distinto porque antes no hacían unas reservas especiales para mantener el patrimonio más alto, ahora, explicó, ya cuentan con un capital institucional que es bien importante porque la ley establece que estos fondos y reservas no son enajenables o repartibles, es decir son reservas que deben mantenerse para toda la operación y para responderle a los asociados.

Indicó que en ese orden de ideas hay tres aspectos a tener en cuenta y tienen que ver con el fondo de liquidez que es obligatorio para las cooperativas de ahorro y crédito el cual representa el 10 por ciento de los depósitos, en segundo lugar está Fogacoop que responde hasta con 12 millones de pesos en caso de siniestros que pudieran ocurrir y por otra parte está el capital institucional que ha crecido significativamente.

Según Fecolfin, las cooperativas de ahorro y crédito en su totalidad tienen aproximadamente 1.2 billones de pesos de capital institucional lo que resulta importante porque se le puede decir al ahorrador y al público en general que no tienen ningún inconveniente al ir a las cooperativas porque estas tienen con qué responder y además porque tienen un manejo muy profesional que las hace a la fecha como el principal instrumento para propender por la inclusión social, para democratizar la propiedad y para mejorar las condiciones de ingreso de los asociados y de las familias lo que hace que en el sistema se vea un gana-gana por toda parte.

Valderrama Jaramillo subrayó que la otrora crisis del cooperativismo no fue por si sola toda vez que fue la crisis de todo el sistema financiero a tal punto que después de 1998 debieron concebirse unas reformas al sector tradicional bancario al que le dijeron que no podía hacer sino operaciones activas de crédito y ahorro a tiempo que le prohibieron manejar de manera paralela leasing, Factory, seguros y otros productos financieros.

“En ese momento a los bancos los obligaron a especializarse, pero además los obligaron a hacer unas provisiones durante más de cuatro años. Lo puntual es que hubo dificultades en el sistema financiero, solo que la crisis no se le puede achacar al cooperativismo porque el gran problema arrastró con buena parte de él; lo cierto es que ya curtidos y blindados, este es un sector que necesita el país y que las mismas circunstancias lo ameritan. El cooperativismo requiere que se le tracen unas políticas públicas para coadyuvar con el mejoramiento de ese vergonzoso indicativo de desigualdad, Gini”, apuntó.

Las cooperativas son la salida

Al abordar el tema desde la perspectiva de la economía solidaria como aliado del gobierno y básicamente de una mejor economía, el Presidente Ejecutivo de Fecolfin anotó que lo lógico sería que el estado estuviera detrás del cooperativismo y no a la inversa para pedir políticas públicas.

Valderrama dijo que el modelo cooperativo ya se probó en todo el mundo mostrando que sin duda alguna es un instrumento válido para impulsar la equidad y para mejorar las condiciones de los nacionales. En opinión del vocero, el cooperativismo es el corrector de las imperfecciones del mercado porque para nadie es un secreto que ese es uno de los problemas de Colombia en vista que hay unos apoderados de la economía, es decir hay un monopolio de los productos, de los bienes y de los servicios.

“Lo mejor que podrían hacer desde el ejecutivo, desde luego sin atentar contra la propiedad privada, sería darle instrumentos a las cooperativas para que justo en ese mercado pudieran navegar en igualdad de condiciones como lo hacen los demás países, pero al cooperativismo no se le puede poner la cancha inclinada para que haga operaciones porque así no están contribuyendo ni con el sector solidario ni con el país”, dijo Valderrama Jaramillo.

Fecolfin considera que en este preciso momento el cooperativismo urge de unos instrumentos y unas políticas públicas totalmente distintas para contribuir con aspectos que debe corregir el país como lo es ese incomodo indicador Gini el cual muestra duramente que en el campo se concentra con más crudeza la riqueza y la propiedad, mostrando aberrantes concentraciones del ingreso lo cual hace que se busquen paliativos.

Cooperativas paras la paz

Fecolfin precisa que las cooperativas le apuestan a la paz, pero advierten que con la eventual desmovilización de la guerrilla tienen que mejorar las condiciones del modelo económico para que el país pueda tener justicia y paz duradera sin que ello implique cambiar el modelo actual de la economía.

La federación solidaria considera que las cooperativas son el instrumento válido para el posconflicto y para construir todo un engranaje de opciones que permitan ver con optimismo y tranquilidad hacia el horizonte.

“No tienen que enseñarnos o decirnos que tenemos que hacerles préstamos a los campesinos o que vamos a apoyar financieramente al campesino. Nosotros somos el instrumento válido porque estas entidades tienen más de 820 sucursales y oficinas en todo el país, están diseminadas por toda la geografía colombiana, han aprobado créditos toda la vida y han hecho presencia en las zonas de conflicto, en los sitios más alejados del país y en medio de los actores de ese desencuentro. Hay algo curioso y es que cuando se recrudece la guerra en una zona los bancos salen en estampida, pero las cooperativas se quedan como instrumento financiero de las poblaciones más vulnerables”, expuso el Presidente de Fecolfin.

Las cooperativas reclamaron del ministerio de Agricultura y también de quienes manejan las políticas de vivienda un cambio en el lenguaje de cara a la consonancia para que no digan que hay uno o dos billones de pesos para colocar en el campo, pero solo a través de los bancos que no tienen la experticia para hacerlo, dejando de lado las entidades del régimen solidario y pasando por alto que en los mismos documentos de paz el cooperativismo está incluido como un instrumento válido para tan apremiantes menesteres. “Eso es lo que estamos reclamando, que nos incluyan en los planes de desarrollo del gobierno como la vivienda porque solo les dan opción a las entidades que estén vigiladas por la Superfinanciera, haciendo de lado a las cooperativas de ahorro y crédito que son las que atienden a la clases media y baja en donde los entes solidarios son financiadores, pero no nos tienen en cuenta, este es un reclamo mas no una súplica, aquí no pedimos concesiones sino igualdad de condiciones y un frenazo a la triste exclusión”.

Para el posconflicto las cooperativas son más que útiles porque saben trabajar en equipo, aparte que pueden desarrollar todos los proyectos que se consideren. Reflexionan desde esta tribuna que ahí está la herramienta solidaria que impulsa la asociatividad porque si se vuelve a la gente individualista nada se logrará. La paz, dice Valderrama, solo es posible con inclusión social, democratización de la propiedad y otros aspectos. De no darse así, el país volverá a lo mismo porque vendrán otros actores inconformes que entrarían a impulsar actos violentos, vandálicos e injustos.

En momentos de tributaria si se mira a las cooperativas

El Presidente Ejecutivo de Fecolfin, Enrique Valderrama Jaramillo, expresó su malestar ante el trato precario que se les da a las cooperativas las cuales son tenidas en cuenta en momentos de reforma tributaria, asunto que preocupa porque la única política pública del cooperativismo es que está en un régimen especial, no exento.

Lo anterior quiere decir que las cooperativas quedarán exentas del pago del impuesto de renta siempre y cuando cumplan con el cruce de cuentas entre los excedentes y las utilidades, es decir que un 50 por ciento se dedique a una actividad en particular y el otro 50 por ciento a otra, asunto que jamás pasa con las empresas privadas de la competencia de las cooperativas porque no las conminan a dedicar el 50 por ciento de sus utilidades al frente social.

“Nosotros lo hacemos porque además es de nuestro origen, es la quintaescencia nuestra tener ese concepto, pero ahora dicen que la cantera más importante está en estas entidades, luego el gobierno mira solo las cooperativas para quitarles lo cual no tiene sentido. Dadas las condiciones hemos hablado con el ministro de Hacienda, con congresistas y expertos en el tema, pero el temor nos invade cuando llegue la hora de tomar decisiones, igual seguimos haciendo un trabajo de reflexión porque si nos quitan, para el gobierno no es mucho, pero para nosotros representa bastante lo cual impacta la sociedad, el desarrollo y la esencia de las cooperativas”, aseveró.

Hay que indicar que las cooperativas aportan el 20 por ciento de sus excedentes para educación formal y por eso se han girado más de 180 mil millones de pesos en los últimos diez años en las distintas entidades.

La tesis que defiende Fecolfin es que Colombia debe dejar de lado los paños de agua tibia en asuntos impositivos y meterse de lleno en una reforma tributaria estructural en donde quienes más ganan más pagan y quienes menos ganan, menos pagan como se hace en todo el mundo. El problema, dijo, es que a los empresarios en Colombia ya les dijeron que se les va a considerar, luego surge otra preocupación porque ¿de dónde van a sacar la plata?, posiblemente y ojalá así no sea, de la clase media y de los trabajadores o quizás de las entidades eminentemente sociales como las cooperativas.

Según la Federación hay una serie de reflexiones importantes que deben hacerse sobre el tema tributario y existe una percepción que contrista y es que el gobierno no está mirando el asunto como debiera porque las cooperativas son entidades de las cuales parte la democratización de la propiedad, le permite a cada asociado ser dueño de una empresa y a que este tenga voz y voto, garantizándole ese derecho democrático y fundamental a elegir y ser elegido, es decir que puede estar en las juntas directivas como prueba de verdadera inclusión social.

Uno de los aspectos interesantes del sector solidario es que tiene cooperativas desde 400 mil asociados como Comultrasan, de 300 mil como Coomeva y otras de 2.500 y 3.000 asociados, la pregunta es ¿Cuál empresa en Colombia tiene 250 mil o 400 mil dueños?, eso solo se ve en el sector solidario en donde es notorio que mejora el ingreso de la gente.

Mayores tasas de interés le ponen freno al crecimiento

Sobre la última decisión del Emisor que optó por subir las tasas de interés, Fecolfin consideró de alto riesgo encarecer el dinero a niveles imposibles porque ello desestimula el crecimiento de la economía poniéndole un freno de mano toda vez que las personas no tomarán recursos que provengan del crédito y ello afectará la cartera que disminuirá y eso prácticamente se da por descontado.

Para ese momento las cooperativas consideran que están preparadas porque siguen dinámicas, no ven reducción del crecimiento y siguen haciendo grandes esfuerzos desde el ingenio y el trabajo aunado.

“El tema de exclusión es tan lamentable que solamente entre tres bancos se reparte el 65 por ciento de los ingresos de Colombia lo cual es muy duro para una economía que quiera la equidad”, sostuvo Valderrama Jaramillo.

El cooperativismo, todo un compendio

Bueno es decir que el cooperativismo es un sistema económico y social el cual se basa en la libertad, la igualdad, la participación y la solidaridad. Con la cooperación, dicen los que saben, se armonizan los intereses de la humanidad lo cual permite ayudar a los demás sobre pilares de correspondencia. Este sistema tiene una historia tan interesante que pasa por las cavernas, las praderas y las flamantes ciudades europeas que apenas daban pasos de párvulo.

En la Europa de 1750 la producción económica, por lo menos para el caso de Inglaterra, se basaba en lo artesanal y en la manufactura lo cual impulsaba un sinnúmero de talleres que eran de por sí de propiedad individual. En ese entonces la fabricación se hacía por encargo y el dueño del taller era a su vez propietario de materias primas y herramientas.

Por diversas razones hubo un incontrolable crecimiento de la población y de concentración en los cascos urbanos que conllevó a disparar la oferta de bienes y servicios que no se cumplía solo con capital humano, asunto que llevó a explorar nuevos métodos e innovaciones. Después de trasegar e imaginar fue posible crear soluciones determinantes para el aparato económico como la máquina de vapor, el telar mecánico y la energía eléctrica.

El mundo presenciaba con asombro la Revolución Industrial que traía implícita cambios productivos que se daban entre 1750 y 1850 en la pujante Inglaterra. Las máquinas invadieron todos los sistemas de producción arrancando con los textiles y haciendo una expansión en otros renglones como la extracción minera, la siderúrgica y el transporte lo que explica el auge del tren y de los barcos a vapor que le dio impulso a la industria mercante por vía marítima. Ese progreso industrial trajo consecuencias sociales porque mucha gente se quedó cesante pues no en vano un telar mecánico hacía el trabajo de cien personas.

Todo esto tuvo una consecuencia y fue que los dueños de talleres pasaron a ser obreros en las grandes factorías porque con las máquinas fueron erigidas enormes fábricas que producían a gran escala para un mercado interno con una particularidad lo hacían a mayor volumen y a menor costo.

Hablando en sepia, la primera cooperativa germina en la pequeña ciudad de Rochdale, Inglaterra, en 1844 la cual estaba compuesta por 28 obreros que trabajaban en dicha localidad.

Todo inició ante la negativa de unos empresarios a mejorar salarios los cuales vieron más cómodo expulsar a los trabajadores sin la remuneración de sus prestaciones que ya en medio de la oscuridad que llega en la tormenta vieron luces sumando propuestas e ideas. La síntesis de esa situación fue la unión de esfuerzos que los llevó a abrir una humilde y sencilla tienda a la que le pusieron el alma hasta conseguir recursos para erigir una pequeña fábrica.

Es por eso que el mundo y el cooperativismo recordarán a un sastre, a un tozudo sombrerero, al vendedor ambulante, al mecánico, a ese clasificador de maderas y al almacenista. La historia habla de los pioneros recientes del sistema cooperativo y le dan todo el crédito a Robert Owen, William King, Charles Fourier y a Felipe Buchez quienes dieron toda la ilustración para cimentar el sistema cooperativo.

Esta cooperativa, la de Rochdale, llamó poderosamente el interés de trabajadores y sindicatos de Europa que optaron por fundar en cada país del Viejo Mundo sociedades de perfil cooperativo para múltiples actividades económicas. Es así como en Alemania se crean las cajas Raiffeissen en 1862 que consistían en una cadena de cooperativas de ahorro y crédito que financiaban a los humildes campesinos y agricultores.

De Alemania el cooperativismo salta a Bélgica, luego llega a Francia y se afianza en Italia. Los alemanes logran constituir la que fue la primera Federación de Crédito que tenía como función alimentar con recursos o provisiones a las cajas que daban préstamos.

El cooperativismo dejó huellas muy gratificantes por cuanto este fue decisivo en la producción, en Francia por ejemplo con las cooperativas rurales fue posible acabar con los intermediarios que castigaban a productores y consumidores. Actualmente Suecia es la tesis del gran cooperativismo porque este modelo controla sectores básicos de la economía y la población aclarando que en ese país todos tienen óptima calidad de vida.

Colombia cooperativa

En Colombia la historia tiene como común denominador que suele repetirse muy a pesar de que esta se conozca. Las cooperativas tienen su origen en las comunidades aborígenes chibchas que vivían de la agricultura y desarrollaban esta tarea de manera conjunta en favor de toda una colectividad.

Con la conquista y la colonia vienen las primeras protestas porque de Europa se importaba lo que ya se producía en suelo americano y en este caso en tierra colombiana, ya en ese tiempo y sin TLC los lugareños expresaban su total descontento porque las importaciones les afectaba su economía. Colombia le da en principio mucha fuerza a los gremios, precisamente para defender la producción nacional.

Entre 1850 y 1920, como quien dice en medio de la colonización antioqueña y de la depresión de comienzos del siglo 20, Colombia basaba su economía en la agricultura y en el comercio, pero ya en ese momento hubo interés por el sistema europeo concebido en Inglaterra para solucionar líos de crédito y financiación.

Es el clérigo, Adán Puerto, quien impulsa las cooperativas luego de que las conociera en Alemania solucionando de manera eficaz inconvenientes de liquidez y fomentando el ahorro y el crédito de manera significativa. Es con la ley 134 de 1931 en pleno mandato del excelentísimo señor presidente, Enrique Olaya Herrera, que se reglamenta la creación de cooperativas en el territorio nacional.

Revisando las cuitas del cooperativismo colombiano, se puede decir que las pioneras de los servicios de consumo, ahorro y crédito fueron las cooperativas de bananeros del Magdalena, la lechera del Atlántico y la cooperativa de Buses de Santa Fe.

Siguiendo con las remembranzas, en 1940 cobran vigencia y vida cooperativas productivas, de transporte en todos los modos, de educación y en el frente de vivienda, de igual llegan al mercado las que se conocieron como cooperativas de segundo grado como fue el caso de la Unión Cooperativa Nacional, Uconal, que tuvo a su amparo las cooperativas de ahorro y crédito, también ve la luz la Asociación Colombiana de Cooperativas, ASCCOP, que tuvo bajo su responsabilidad cooperativas de consumo y a partir de 1958 empieza un auge con el surgimiento de otras.

Las cooperativas fueron y son la respuesta inmediata a requerimientos perentorios de diversos agentes económicos como pequeños comerciantes, campesinos, maestros, empleados y hoy atendiendo capas sociales de alta vulnerabilidad. En 1963 con la ley 1958 queda unificada la legislación cooperativa dándole vida a la Superintendencia Nacional de Cooperativas luego transformada en el Departamento Administrativo Nacional de Cooperativas que tuvo como responsabilidad la supervisión de los entes solidarios.

Un caso muy especial de empresa desde el escenario cooperativo es Seguros La Equidad que fue presentada en 1970 y desde entonces ha representado la solidez, la importancia y el empuje del sector cooperativo.

Hoy las cooperativas retoman su importancia, se prepararon para los retos de la globalización y quedaron vacunadas contra cualquier amenaza de adversidad porque de la misma aprendieron para volar más alto y con mucha más fuerza en favor de un país que las reclama.

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