Sábado, 31 Enero 2026 08:05

Aranceles ecuatorianos, prueba fiel del deterioro de la CAN: Fedearroz

Por
Aranceles ecuatorianos, prueba fiel del deterioro de la CAN: Fedearroz Fotografía-tomada-de-ADLA

Los productores dijeron que el cereal ha bajado en 2026 un siete por ciento y prevén un mal semestre por liberación del alimento por parte de India. En Colombia habría menores siembras.

No hay duda, la Comunidad Andina de Naciones, CAN, no da pie con bola, esta integración genera tan solo vergüenza puesto que desde su creación el 26 de mayo de 1969 tras la firma del famoso Acuerdo de Cartagena que en sus inicios se conoció como el Pacto Andino, no ha resultado el mecanismo versátil o útil en vista que no pudo concretar un arancel externo común y en su historia mostró rupturas, desencuentros y falta de blindaje ante los inconvenientes políticos habida cuenta que con cada discusión o mínimo mal entendido la primera medida fue la fácil, bloquear el comercio, como si eso fuera un mal en un solo sentido, algo absurdo y fuera de la coherencia que pone a sus socios como incompetentes, lejanos de la razón y viscerales a la hora de decidir sobre determinado tema.

Cabe anotar que el otrora Grupo Andino nació como ese perentorio dispositivo de unificación regional, integración que recibió el espaldarazo de Chile, Ecuador, Perú, Bolivia y Colombia, iniciativa que fue gestada bajo el argumento de optimizar el modo de vida de los habitantes de cada país gracias a la cooperación económica y un intercambio comercial dinámico y necesario.

El tiempo dejó ver grandes fisuras y necesidades a la hora de contar con una verdadera herramienta para facilitar el comercio, pero se fueron viendo tropiezos tras tropiezos y el terrible error fue que la agenda política contaminó la económica imposibilitando un intercambio tranquilo y sin ventajas para nadie en particular, pero lamentablemente el tiempo corroboró que hubo hipocresía máxima porque mientras se pregonaba una cosa, los miembros de la CAN hacían otra y los puentes de entendimiento fueron cayendo abruptamente, la concertación, infortunadamente, no pasó de ser un simple eufemismo.

A la fecha la CAN sobrevive con Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia, empero siguen los berrinches, la indisciplina y la falta de cohesión, ni en sus orígenes en 1969 ni en su reestructuración a partir de 1996, la CAN logró consolidarse como ese instrumento de crecimiento económico y social, en su historial fueron quedando apuntadas reyertas, reclamos, y discrepancias. Nada sirvió, las ideas aportadas tuvieron eco inicial, pero luego tras los intereses individuales creados nada fue posible, como dice el tema salsero, “Todo se derrumbó”.

 

 

Hoy la Comunidad Andina asiste a un evento absurdo, lánguido desde la razón, violatorio del marco jurídico del bloque andino y vergonzante por los argumentos estólidos por parte del ejecutivo ecuatoriano que parece querer imitar la política arancelaria yanqui, solo que, para eso, como lo diría mi tía Rosa, le hace falta pelo para la moña. Con el mayor respeto lo digo, una cosa es Trump amén de sus salidas en falso y otra muy diferente un presidente señalado por un sector de la opinión pública ecuatoriana como carente de cordura y sentido común.

Lo digo con sentimiento de hermandad, no me hace feliz que Ecuador quede a oscuras, caso opuesto me alegra saber que como naciones hermanas podamos articularnos para mejorar y llevarles a nuestros pueblos felicidad y mejor calidad de vida, pero una decisión acalorada, irresponsable y sin sentido no puede parrandearse en la tranquilidad de una relación binacional y mucho más que bicentenaria porque desde hace miles de años la unión fue sellada por las naciones precolombinas que dieron mejor ejemplo.

Pagar aranceles del 30 por ciento para productos básicos y del 900 por ciento para el petróleo suena más que alarmante, patológico, patético y ruin. El orgullo y falso patriotismo no debe traducirse en menoscabo para los nacionales que nada tienen que ver en la nueva reyerta, dañarles la vida y subirles el indicador de inflación seguramente traerá consecuencias políticas y sociales delicadas, los seres humanos no perdonan que se metan con su cuchara y la de sus familias, todo bajo la férula de la mentira, la potencial y eventual recomendación y el odio.

Craso error, los pueblos bolivarianos y andinos no le corren a esa pamplina, hoy piensan en unión, respeto, propósitos y acciones propositivas, nada que venga del nuevo partido republicano ecuatoriano, insultante, provocador y digno de lástima antes que de revanchas. Habrá que revisar los temas de narcotráfico y frontera, será urgente analizar quien no cumple con la lastimada probidad y qué papel cumple cada país con el flagelo que segó y quita vidas en Colombia, pero que hoy arranca almas inocentes en tierra ecuatoriana, el mismo cuento de siempre cuando de ilegalidad y crimen se trata, los muertos los pone el más pendejo porque pareciera que algunos países requirieran de alcaloides para potenciar su producto interno bruto con fórmulas macabras, es indispensable atacar el comercio de drogas, pero en cada nación, en cada ciudad o región porque la verdad sea dicha, carteles hay en todo el mundo, poco se salvan.

 

 

En Colombia los aranceles abusivos impuestos por Ecuador han generado todo tipo de reacción, pero algunos han dicho que no hay mal que por bien no venga, por fin los agricultores colombianos podrán vender sus cosechas, habrá papa, frutas, plátano, cebolla y muchos bienes más, tierra hay de sobra y los suelos colombianos son bendecidos, en el país se da de todo y qué mejor excusa que la actual para potenciar el agro, agregar valor e impulsar la necesaria reindustrialización, unos pendientes que fueron alargándose por las importaciones y un comercio desbordado que hizo del campo un triste y lánguido negocio. No se puede olvidar la consigna, “Colombiano compra colombiano”.

En charla con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de la Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz, Rafael Hernández Lozano dijo que, desde hace tiempo, no de ahora, los agricultores, en especial los de arroz, han pedido hasta el cansancio que se haga una revisión de ese acuerdo, de ese tratado de libre comercio con Ecuador, pero anotó que no ha sido posible lograrlo y expuso que el problema es mayúsculo y eso queda sustentado actualmente cuando Ecuador de manera unilateral le puso un arancel del 30 por ciento al arroz que se exporta desde Colombia y aclaró que el gobierno nacional va a retaliar con el mismo arancela los productos que lleguen a Colombia desde Ecuador.

A juicio de Hernández Lozano, esa es la consecuencia de la inequidad que tiene el acuerdo que fue hecho para que los ecuatorianos exporten hacia Colombia y no de Colombia con destino a Ecuador.

 

“Por eso yo pido que el tratado de libre comercio se revise porque el rubricado en los años sesenta no opera, no funciona, y siempre ellos tienen la preeminencia porque cuando se negoció la ventaja comparativa la tenía Colombia frente a Ecuador, inclusive frente a Perú. Hoy la prelación la tienen ellos y el hecho que los ecuatorianos tengan cierto tipo de prebendas para mandarle arroz a Colombia debe desaparecer, inclusive estaríamos llamados a tener mejores condiciones para enviarles arroz a sus industriales y consumidores”, declaró el señor Hernández Lozano.

 

 

El precedente de no alcanzar un acuerdo para tener un arancel externo común y todo ese cúmulo de incumplimientos, sumando las ventajas y favores, indicó el Gerente General de Fedearroz, ratifica que el acuerdo no ha funcionado, aunque reconoció que un convenio como el andino debería ser dúctil para todos los socios, rentable y dinamizador del comercio, algo que no operó y que desdichadamente no marchó.


Viene un semestre de bajos precios a nivel global

Frente a la medida ecuatoriana, Hernández Lozano manifestó que no habrá impacto en el mercado colombiano porque pese a la falta de almacenamiento, hay arroz de calidad para atender el suministro local. Precisó que los precios al consumidor están estables y reveló que incluso frente al año pasado cayeron siete por ciento, un momento propicio para que molineros y hogares demanden el cereal colombiano.

A criterio del dirigente gremial es tal la inequidad que los ecuatorianos quieren enviarle arroz a Colombia, pero no comprar el alimento en Colombia porque tal y como están las cosas el convenio de la CAN está diseñado para “traer de allá para acá, pero no para llevar de aquí para allá”.

Los temas que necesiten corrección, dijo Hernández, obligan a su revisión para ajustarlos de una vez por todas porque cuando paulatinamente retorne Venezuela al comercio regional lo apropiado será tener todo al derecho. Sin embargo, más allá de que Venezuela necesita arroz, hay un problema y es que los productores no se atreven a exportarle al país hermano porque las garantías por el pago no son muy claras y por eso, explicó, a los venezolanos se les ha despachado cereal, pero puesto en Colombia a personas que lo exportan y lo llevan para atender el mercado de Venezuela, país al que los productores bajo el techo de Fedearroz no han vendido su alimento, tan solo a terceros que lo envían al vecino país.

 

 

Independiente de todo lo que acontece, hay optimismo porque Venezuela regrese a la normalidad y ante esa realidad visible de una agricultura que se vino a menos el vecino, ya en condiciones, sería un cliente para exportarle porque ellos necesitan arroz que ha llegado al otro lado de la frontera, pero no de manera directa, solo por gestión de terceros o intermediarios.


2026, un año que pinta muy difícil

Si bien los arroceros colombianos son agricultores proactivos y altamente productivos arrancaron el año con mucha incertidumbre más cuando piensan en la cosecha de riego en el Tolima y el Huila. La Vacilación e inquietud, dijo Rafael Hernández es total, todo por los bajos precios internacionales que tiene el arroz actualmente. Aseveró que hay indecisión para las siembras de 2026 porque no hay claridad de cómo se va a comercializar y en qué condiciones irá al mercado el grano que se cultive, un problema considerable en vista que las cotizaciones internacionales del arroz se han derrumbado habida cuenta que la India abrió las puertas a las exportaciones golpeando el mercado global que de contera igual afecta la oferta colombiana.

 

“Eso es lo que no ha dejado reaccionar los precios y la verdad es que este no va a ser el mejor semestre para los precios del arroz, precisamente porque el mercado internacional está sobreofrecido, un batacazo para Estados Unidos, pero también para China, Bangladés, Indonesia, Vietnam, Tailandia, Birmania, Pakistán y Filipinas. Para el capítulo América Latina el golpe ya lo sienten Brasil, uno de los diez más importantes productores del mundo con una obtención superior a 12 millones de toneladas, pero también Colombia, Venezuela, Ecuador, Argentina y Uruguay, todos impactados por las enormes cantidades de arroz liberadas por India que están inundando el mercado y lo está haciendo porque no tiene dónde almacenar más cereal”, aclaró el Gerente General de Fedearroz, Rafael Hernández Lozano.

 

Es bueno tener en cuenta que a nivel internacional China e India son los mayores productores pues no en vano entre los dos países se genera una oferta anual que supera los 300 millones de toneladas, aunque ha alcanzado los 400 millones de toneladas. Asia, dicen los expertos, representa el 90 por ciento del comercio global.


 

Candidatos presidenciales deben comprometerse con la agricultura

Los agricultores anhelan un gobierno que apueste decididamente por la ruralidad, un gobierno que valore el trabajo de grandes, medianos y pequeños labriegos que finalmente aportan en seguridad alimentaria, crecimiento y empleo. Con la cercanía de las elecciones al Congreso y la presidencia de la República, los arroceros quieren escuchar propuestas, pero ante todo saber que hay compromisos reales por reactivar el campo, retomar siembras y hacer atractivas las labores agropecuarias que hoy se ven castigadas con el libre comercio y unas importaciones que no admiten ese espacio para entrar a producir a mayor escala y con mucha más calidad. Hoy la revaluación se torna como una gran amenaza, pero los arroceros reiteraron que la competitividad no se puede quedar solamente en la tasa de cambio por cuanto hay variables distintas que suman y consolidan negocios de alta rentabilidad.

Los gobiernos y el Congreso deben entender que el sector primario, el mismo que le pone el pecho a la brisa, no puede tener tarifas impositivas afines con las transnacionales, los agricultores, lo han repetido recurrentemente, han solicitado tasas de interés diferenciadas y un trato digno porque a la fecha sigue la deuda con bienes públicos y el acceso a bienes de capital y todo lo atinente a tecnología.

Este es un momento ideal, expuso Hernández, para tener un agro sostenible y pujante con apalancamiento estatal. Expresó que ojalá los políticos y el nuevo gobierno piensen en el arroz porque es el último cereal que le queda a Colombia lo que hace pensar que debe haber un manejo afinado y coherente por parte del ejecutivo. Lamentó que en las postrimerías del actual mandato no es mucho lo que se puede pedir, pero expuso que resultó inconveniente no contar con el incentivo al almacenamiento que se ha estado pidiendo porque el problema que tuvieron los precios en 2025 se generó por la falta de ese estímulo.

Un dato nada menor es que el incentivo siempre sacaba entre 200.000, 250.000 y hasta 300.000 toneladas del mercado que se guardaban bajo la figura de incentivo al almacenamiento que sucumbió en el actual gobierno y es por eso que el arroz ha estado en el mercado impidiendo que los precios reaccionen, amén de la coyuntura internacional en donde los precios han estado a la baja.

 

 

 

 

“Como lo puede notar, no es una situación muy tranquila ni cómoda para los productores”, apuntó Hernández Lozano.

 

Las alertas están encendidas, expresó el directivo quien añadió que hay preocupación y por eso al terminar la Junta Directiva del pasado jueves fue visible la intranquilidad en los productores que están pensando en disminuir las áreas a sembrar ya que no ven una claridad muy precisa sobre cómo van a ser los precios y puntualizó que realmente es un riesgo que se corre porque sembrar con precios internacionales a la baja intimida y genera reserva ello sin contar con los contingentes de arroz de Estados Unidos listos para importar, país con el que se tiene firmado un TLC y si en un momento dado el precio está más bajo allá, pues la industria y el comercio optarán por importar.

En su análisis, Hernández expuso que en virtud del tratado de libre comercio con Estados Unidos habrá una modificación en los precios internos que tienden a bajar, algo que no entusiasma a nadie en el sector.

Ante la situación geopolítica que amenaza por momentos con escalar hay una situación a tener en cuenta y es que ante esas situaciones bélicas lo primero que acontece es que sube el precio de los alimentos porque crece la demanda de los países en aras de garantizar la seguridad alimentaria, algo que influye en las cotizaciones indudablemente.

Señaló que con todos los problemas que se han venido presentando a nivel internacional, verbigracia la guerra entre Rusia y Ucrania, Gaza y los demás conflictos globales, lo obvio es que suban los precios de los alimentos. En arroz lo que pasa, especificó, es que hubo una gran cosecha arrocera a nivel mundial y por eso los precios se fueron deprimiendo después de una recuperación después de la pandemia en la producción y en la oferta nacional y global. En el momento actual la situación de los precios del arroz tanto nacional como internacionalmente no es la mejor porque hay sobreoferta del cereal, una compleja realidad.

Visto 3211 veces