Se aproxima el nuevo año y con él, una serie de preguntas, todo por ese panorama poco alentador en donde se habla de recesión y complejidad en los mercados, el 2023 también será confuso en el ambiente local por el costo del dinero y una inflación que apenas empieza a ceder ante la normalización logística que igual hace parte de un proceso paulatino. A todo lo anterior se suma el tema Rusia-Ucrania, un impacto geopolítico que pesa en las economías y en sus métodos de producción.
Colombia y el mundo llevan ya muchos años en medio de la incertidumbre ya que antes de la aparición del Covid-19, existía un entorno de alarma por el manejo fiscal, un apremiante nivel de endeudamiento, déficit en la balanza de pagos y muchos otros aspectos que generaron preocupación en varios analistas y sectores productivos. El tema mundo, en ese tiempo, tuvo sus inconvenientes por la política de aranceles en Estados Unidos contra China, las respectivas retaliaciones y el contexto gris para los empresarios del globo. Luego vino la pandemia y el caos se apoderó de las naciones, puesto que se reportaron las quiebras, cierres de negocios, restricciones y un cúmulo de apuros fiscales por la ola de subsidios y ayudas.
De a poco el mundo supera sus problemas, el rompimiento de la cadena de suministro, herencia del Covid puso palos en la rueda, encareció materias primas y producto terminado, además la situación arribó acompañada de desabastecimiento y todo tipo de inquietudes en los múltiples sectores productivos.
Como si fuera poco el cambio climático sigue pasando facturas de cobro, las cosechas no son las mismas, muchas mermaron y para el caso de Colombia, el café resultó seriamente impactado, consecuencia de meses y meses de intensos aguaceros.
En síntesis, la humanidad no la ha pasado bien, la economía sigue metida en un acertijo y en un túnel tan oscuro como el mismo inframundo, reino de Hades.
La pregunta que surge es ¿Cuánto más aguantarán los países con crecimientos raquíticos y sobresaltos en los mercados?, tremendo coco porque nadie sabe a ciencia cierta cual será la evolución a nivel mundial, hasta dónde llegarán los ajustes en tasas de interés y cómo se comportará el clima, un sinnúmero de aristas que funcionan como piñones en los aparatos productivos, si una falla, seguramente afectará todo el engranaje o el buen desempeño de la máquina.
Llega el 2023 y con la amenaza de un reavivamiento del Covid, las economías hacen sus apuestas, de un lado insistir en el cuidado y la prevención, ya en un plano de tranquilidad en el frente de salubridad, habrá que darle espera a la recesión estadounidense, al tema Europa y todo lo que pueda perturbar el andamiaje de la economía nacional, también con síntomas de debilidad y exposición.
En charla con Diariolaeconomia.com, el Presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex, Javier Díaz Molina, dijo que independiente del escenario de incertidumbre y posible dificultad, el 2023 puede ser un buen año para el propósito de diversificar y crecer las exportaciones, diferentes a las minero-energéticas, algo que en buena medida dependerá del comportamiento de la economía mundial porque se habla de la posibilidad de una recesión en Europa, Estados Unidos y algunos países asiáticos, en fin de un bajo crecimiento que sin duda dificultaría esa política.
El dirigente gremial enfatizó que lo esperado es que la caída de la economía mundial sea mucho menor de lo que se estimó en algún momento y muestra de ello es que la inflación ya empezó a ceder, un indicio positivo de que la cosa no puede ser tan grave.
Agregó que es indudable que el crecimiento de la economía colombiana el próximo será bajo y expuso que allí las exportaciones juegan un papel importante de cara a tener un mayor dinamismo en las ventas.
“Estamos esperando la definición por parte del Gobierno de cual va a ser la política de comercio exterior, el Ministro Germán Umaña dijo que en enero llegarán los anuncios y veo que también la Ministra de Agricultura, Cecilia López Montaño, marcará cual sería la apuesta agroexportadora, unas señales muy importantes para que los empresarios tomen decisiones porque lo que se necesita claramente son unas reglas de juego expeditas y estables que le permitan a los industriales definir y decidir con todo acierto en lo atinente a las ventas al exterior”, puntualizó Javier Díaz Molina.
Un asunto para tener en cuenta es la sensatez que pide el comercio global porque en un contexto de internacionalización lo verdaderamente esencial es crecer en destinos, socios y clientes. El presidente de Analdex reconoció que a la fecha ese es un temor, puesto que caminar hacia una política proteccionista en donde aparecen restricciones y aumentan aranceles, la respuesta por parte de los socios sería similar habida cuenta que empezarían a ponerle trabas y limitaciones a las exportaciones colombianas.
Recalcó que el comercio es de doble vía y por ello lo que una nación haga en un trayecto se siente en el otro, así las cosas, lo que espera Analdex es que no se llegue a ese tipo de proteccionismo porque en últimas el consumidor es quien sale perjudicado y, en muchos casos, el premio, increíblemente es para el contrabando y la economía ilegal, ni siquiera, precisó Díaz Molina, los beneficios cubren a los sectores a los que se busca proteger. En ese punto el gremio del comercio exterior manifestó que espera que frente al espinoso tema haya sensatez y no adoptar una política proteccionista, lo que sugiere una serie de contratiempos para Colombia.
En el corto plazo la inflación no será un pretexto
Al quedar superada la crisis global logística que tiene buques cargando y despachando bienes y materias primas, la inflación dejará de ser un ítem adverso en los balances porque de a poco la normalidad va llegando.
A propósito del tema el Presidente de Analdex, aseveró que lamentablemente la inflación ha sido muy alta y dura, razón por la cual los bancos centrales empezaron a subir las tasas de interés, algo que evidentemente sobresalta la economía porque baja el consumo y en buena medida es la responsable de por qué Colombia crecerá tan poco en 2022, sencillamente es la respuesta al desplome de la demanda interna y por ello el Banco de la República al subir los tipos de interés, precisamente pretende desacelerar las compras de los hogares y de los colombianos en general.
“Para el Emisor es vital que la economía tenga un menor crecimiento y por ende que la oferta se adecue a la demanda”, declaró el señor Díaz Molina.
El 2023, aseveró el directivo, será menor en repunte en vista que los analistas plantean un crecimiento de la economía entre uno y dos por ciento, el más optimista habla de dos y los más pesimistas proyectan un punto cinco. Lo cierto es que Colombia cerrará el 2022 con una expansión que ronda el ocho por ciento. El año próximo, acentuó, será muy difícil por la factura inflacionaria.
Ante estas épocas de dificultad, Analdex sostuvo que lo mejor es ahorrar, regular o controlar los gastos que deben ceñirse a los estrictamente indispensable porque el año será complicado, además porque endeudarse con las tasas actuales no resulta atractivo. Consideró que el 2023 va con toda seguridad a consolidarse como el periodo de la transición y por ello se espera que 2024 sea mucho más alentador lo que invita a pasar el desierto de hoy y seguir en la dinámica, preparándose para ese halagüeño 2024.
Recalcó que en asuntos de endeudamiento y otras decisiones, es perentorio ser muy prudente ya que sin ser un fenómeno exclusivo de Colombia sino global, el asunto de la inflación ha llevado a que los bancos en todo el mundo adopten la medicina del incremento en las tasas de interés, algo que evidentemente tiene efecto sobre el crecimiento de las economías.
Geopolítica seguirá trazando rutas en la economía.
Un tema en el que fue reiterativo Díaz Molina fue en los impactos de la geopolítica en los mercados y en el dinamismo de las economías, anotó que el hecho de que en este momento Rusia y Ucrania estén sumidas en un conflicto bélico, le pone más interrogantes al futuro de la economía global, inclusive el problema está obligando a que las diferentes naciones empiecen a reacomodarse frente a la cruda realidad.
“Un tema en el que los cálculos le fallaron a Rusia es que la invasión no fue un acto muy rápido y corto pues salta a la vista que no fue así y que las cosas pueden tomar rumbos impredecibles, luego las repercusiones sobre la economía mundial son muy graves, tan así, que buena parte de la inflación se le atribuye a esa guerra porque esa región de Europa Oriental es gran productora de fertilizantes y al no haber disposición de esos insumos, los alimentos escalaron en precio a nivel global. Es igual una significativa productora de cereales, trigo, cebada, maíz y aceite de girasol, entonces mientras más se prolonga el diferendo, más daño se le hace a la economía internacional”, señaló Díaz Molina.
El problema no es menor y por ello los empresarios y el gremio por excelencia del comercio exterior esperan que se le ponga fin a ese capítulo belicoso para poder volver a una normalidad en materia de producción y logística.
Tasa de cambio, el momento de la estabilidad
Al platicar sobre el precio del dólar y sus tendencias, el Presidente de Analdex Javier Díaz Molina, estimó que en 2023 es probable que el dólar empiece a morigerar su crecimiento y allí, destacó, no ayudan las declaraciones de los funcionarios del Gobierno a dar certidumbre sobre el comportamiento de la economía colombiana y por eso el gremio espera que durante 2023 el país tenga un dólar mucho más posible, por debajo de los 4.500 pesos, no cercano a los 5.000 pesos, pero para eso es necesario que los colaboradores del ejecutivo midan sus palabras porque el mercado lee absolutamente todo.
Para ese propósito debe bajar el tono de los voceros encargados de la política minero-energética que no contribuyen a mejorar, pero igual debe replantearse la propuesta de Colpensiones en el sentido de financiar infraestructura con el ahorro de los pensionados, un anuncio que crea incertidumbre y mucho temor entre los inversionistas frente a lo que pueda hacer el Gobierno.
La propuesta de Colpensiones, subrayó, no le hace bien a la economía ni a la confianza que un país debe crear para que la divisa tenga un mejor comportamiento.
Analdex proyecta que al cierre de 2022 las exportaciones colombianas superarán los 60.000 millones de dólares, una cifra considerada por el gremio como muy buena, ya que será un año récord en materia de despachos al exterior.
Recordó que en 2012 el país pasó de los 60.000 millones de dólares, la más elevada, pero el 2022 despuntará ampliamente el registro, no solo por los precios de petróleo, carbón y oro sino por la dinámica de los sectores agrícolas y manufactureros.
En síntesis, con el agrio panorama, el 2023, a criterio de Analdex, será un año de importantes desafíos para el país. Por una parte, dado el contexto internacional y la política monetaria que está aplicando el país, es previsible una desaceleración de la economía para el próximo año y aunque se espera que no se llegue a una indeseable recesión, el crecimiento colombiano será bajo. En esa misma línea, acentuó el gremio, es factible que la inflación también retroceda, habida cuenta que las tasas de interés van a continuar en niveles altos.
Para el Presidente de la importante asociación, uno de los principales retos que tiene el país es como se anotó al comienzo de este artículo, encargarse con toda responsabilidad y atino de la cuenta corriente de la balanza de pagos, ello para que las exportaciones no minero-energéticas del país mantengan una tasa positiva, previendo que todo el mundo entre en una fase de enfriamiento de la demanda.
En este respecto, es transcendental que el déficit de cuenta corriente se mantenga controlado y a la baja, pero aún más importante, que este pueda encontrar su financiación con la Inversión Extranjera Directa. De allí la importancia de mantener el entorno económico colombiano atractivo para que continúen llegando capitales foráneos, de lo contrario podría presentarse un desbalance que seguirá acelerando la depreciación de la tasa de cambio.
Finalmente, Analdex manifiesta que el país se encuentra en una fase donde son estimables las expectativas por la ejecución, en su primera fase, del plan de desarrollo, hoja de ruta del gobierno actual. El contexto, sin duda, dice el gremio del comercio exterior por excelencia, va a desarrollarse con algunas incidencias puesto que está lleno de retos, pero también de muchas oportunidades para las exportaciones e importaciones en el plano nacional.
Díaz Molina expresó que el manejo juicioso y comprometido del entorno macroeconómico permitirá, si todo se hace al derecho, que Colombia incremente sus exportaciones, de tal forma que las ventas externas no atadas a minerales o hidrocarburos, se muestren como el sólido cimiento de desarrollo primordial para darle dinámica y repunte a la economía del país.
A todos los empresarios, dirigentes gremiales, productores del campo, trabajadores e inversionistas los mejores deseos porque el 2023 llegue cargado de éxitos, salud y parabienes.

