Dice el viejo dicho que la verdad duele, pero en este caso no solo resulta dolorosa, sino que deja un tufillo de desencanto y malestar porque al parecer los buenos momentos del país, en donde solo se habló de economía, de productividad, de competitividad, crecimiento y sosiego llegaron a su lamentable fin. El sueño del progreso y de paz, empieza a convertirse en un síntoma onírico que invita a la reflexión.
En un ameno y sincero diálogo con Diariolaeconomia.com, el profesor, Bruce Bagley, del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad de Miami y PhD en ciencia política de la Universidad de California, desnudó realidades de Colombia y de algunos funcionarios que le siguen apostando al éxito cuando a decir verdad, todo está preparado para el fracaso.
Al abordar el tema del TLC con Estados Unidos, Bagley fue muy crítico y de alguna manera caustico, sin que ello le reste seriedad o credibilidad a sus palabras. Aseguró que Colombia se precipito en la negociación para lograr una fecha arbitraria de vencimiento en 2006. Argumentó que al precipitarse, Colombia accedió a una serie de acuerdos que en términos de tiempo van a afectar al país.
Aclaró que al entrar en vigencia plenamente el veinte-veinte, vendrá desde Estados Unidos una competencia feroz con mayor impacto en la agricultura toda vez que Norteamérica subsidia su sector rural con no menos de 30 mil millones de dólares cada año y unos 300 mil millones de dólares cada diez años.
“Colombia no puede competir con estos subsidios y va a verse afectada en carne y hueso, Estados Unidos va a tener unas ventajas en la competencia frente a la producción manufacturera, producción de alimentos para animales y varias otras cosas, entonces Colombia tiene que buscar como competir y lo triste es que no se ha preparado bien”, indicó Bagley.
Al inhalar su cigarrillo, mira sostenidamente al techo de la sala de fumadores del Hotel Marriott de la calle 73, vuelve su mirada fijamente a su interlocutor y mientras deja escapar el humo de su boca, acomoda sus anteojos con su índice derecho y meciendo su cabeza de lado a lado como en respuesta negativa, precisa que en los nichos donde Colombia realmente si puede competir están en veremos y todo porque las obras de infraestructura necesarias no se han hecho y porque los empresarios colombianos no han hecho su máximo esfuerzo en buscar los mercados en su país.
El profesor Bagley no ahorró palabras para cuestionar la realidad del acuerdo y sus efectos en el país del café e insistió en que el sector privado no ha hecho lo suficiente por capacitarse, por entender cómo funciona el mercado gringo, cómo funciona el sistema legal norteamericano.
Indicó, eso sí, que esos son todos problemas corregibles y aseveró que Colombia tiene que ponerse las pilas porque ya se avecina la vigencia plena del acuerdo y si no está preparada van a perder no sólo los empresarios sino todos los colombianos.
Vienen tiempos lamentables
Tras hacer un repaso de la apertura económica de 1991 y sus efectos en el aparato productivo en donde pasaron a la historia económica de Colombia cientos de empresas por la desgravación hecha casi que a mansalva y sin preparación, Bagley vaticinó que con el TLC las cosas no van a ser muy diferentes.
“Vamos a ver más cierres de empresas y más bancarrotas de compañías que fueron estables con el nicho que tenían protegido pero que no van a tener la misma protección, tienen que aprender a competir, no sólo con Estados Unidos, sino con una economía cada vez más globalizada”, anotó.
Insistió en la necesidad enorme que tiene Colombia de invertir en infraestructura. Comentó que el costo de flete de China a Buenaventura es la mitad de costo del flete para llegar a Medellín o para llegar a Bogotá. “Esto es imposible son ocho mil kilómetros versus 800 kilómetros, esto es absurdo”.
Para el profesor Bagley, en medio de la urgencia por invertir en infraestructura, Colombia tiene y ha tenido un problema grave y es que cuenta con un sistema bastante corrupto. “Tengo que decirlo sin pelos en la lengua porque el sistema de financiación de las campañas de la clase política en este país ha sido un método que ha succionado los excedentes del proceso de licitación de la construcción de obras públicas”.
Expresó su preocupación y dijo que Colombia no puede seguir así porque, entre otras cosas, la corrupción no es sostenible, aparte de que causa cinismo entre los mismos pobladores del país a quienes se les prometió una carretera y otras obras de infraestructura que nunca llegan o que se entregan diez años tarde sin saber a ciencia cierta a donde fue la plata.
Bagley dijo que no entiende porque la carretera de doble calzada de Buga a Buenaventura empezó en 2009 y todavía no se materializa. Muy seguramente, dijo, se acabó la plata y como de costumbre nadie sabe a dónde fue a parar ese dinero. Señaló que este es un ejemplo que se podría multiplicar mil veces en Colombia.
Llamó la atención de las autoridades y del Congreso para que metan en cintura las prácticas corruptas porque es inexplicable que nadie, en la clase política, haya hecho algo por reformar el sistema de contratación, alejándolo de las manos de los delincuentes.
Subrayó que hay que ver si la estrategia de las cuatro G funciona porque allí los mismos empresarios tienen que invertir la plata la cual será recuperada solo con la entrega de las obras. Aun cuando el catedrático espera que todo salga bien, considera que la solución llega tarde y no va a mejorar la competitividad de Colombia en los próximos tres o cinco años, tiempo clave para el país.
Hay que exportar valor agregado
El profesor de la Universidad de Miami, Bruce Bagley supone que el gobierno tiene un papel decisivo en la reactivación de las exportaciones no tradicionales y no en las que se concentran en materias primas, sin embargo cree que enfrenta varios obstáculos dentro de los que menciona una economía global que entra en una fase de lento crecimiento, con menor demanda por parte de China, Europa, Brasil y varios otros miembros de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).
“Colombia tiene que ser realista en eso, cualquier estímulo que tenga el gobierno no va a vencer ese proceso de lento crecimiento a nivel global”, sostuvo el experto en temas de economía internacional.
En segundo lugar, manifestó, Colombia se ha visto demasiado satisfecha con el alza de las exportaciones de petróleo, el carbón, el oro, la energía y la minería, escenario que en su concepto ha deformado la economía colombiana que ya depende mucho más, como en épocas anteriores, de las exportaciones de materias primas que de las mismas manufacturas que fueron en su momento un punto de orgullo de la economía colombiana, especialmente en el conjunto de países de la región Andina.
Para el catedrático, todos los esquemas de integración regional en América Latina sufren la transformación de la economía y tienen que enfrentarse a ese lento crecimiento mundial, al retraso en infraestructura y al encogimiento de los mercados regionales.
“Colombia tiene que centrar su atención sobre las nuevas empresas de punta y las nuevas tecnologías, además tiene que invertir en capital humano de manera inmediata o de lo contrario va a quedarse por fuera porque no puede competir por lo bajo con países como la India o Guatemala en términos de mano de obra económica”, sugirió.
Explicó que si Colombia quiere mejorar la situación de su fuerza laboral, tiene que invertir en la educación, debe adiestrar a la nueva generación a través de mejoras en el sistema escolar y el sistema de entrenamiento vocacional.
Precisó que estas labores pueden conducir a buen puerto, pero enfatizó que las iniciativas en formación deben contar con el concurso del sector privado porque caso contrario, Colombia va a quedarse cada vez más rezagada.
La paz le interesa a Estados Unidos, pero hay reparos
El profesor, Bruce Bagley declaró que desde la perspectiva norteamericana, la iniciativa de paz del presidente Santos llega tarde pero es bienvenida.
Sobre el conflicto dijo que Colombia ha perdido hasta dos puntos anuales del PIB de manera directa e indirectamente hasta diez puntos por tener que financiar los militares, la policía, el sistema de prisiones y todo lo demás.
“Diez por ciento del PIB es mucho y se ha perdido durante décadas, entonces no es cierto que Colombia no pierde o que Colombia sale ilesa si no hay un proceso de paz, eso es falso, completamente falso, lo reconoce Washington y los Estados Unidos, Colombia tiene que invertir en su población, en su capital humano y en sus obras de infraestructura, tiene que financiar vida y progreso y si desvía esos dineros tanto del estado como del sector privado compromete su futuro”, acentuó Bagley.
El experto apuntó que desde la perspectiva norteamericana, los peligros que enfrenta Colombia en este momento no son menores porque está en primer lugar la emboscada por parte de las Farc y la represalia por parte del ejército que abre nuevamente el conflicto en medio de las conversaciones. Añadió que Estados Unidos apoya un desescalamiento del proceso apuntando hacia un cese bilateral finalmente.
En segundo lugar, afirmó, los Estados Unidos, creen y lo ha dicho públicamente a través del embajador Aronson, quien es el enviado especial del presidente Obama a las conversaciones de la Habana, que es necesario acelerar este proceso porque sin duda va muy lento y llegar a un acuerdo si es posible para el año 2015 o comienzos del 2016 para luego empezar a ejecutar este proceso. De no llegarse a la paz, el ilustrado en temas internacionales vaticinó una fuga importante de capitales así como de cerebros y la pérdida de inmejorables oportunidades por el recrudecimiento de la violencia. “Riesgos muy grandes corren sobre Colombia”.
Aseguró que finalmente Colombia tendrá que encontrar la manera y la vía para financiar estas actividades a futuro porque Estados Unidos ha invertido más de nueve mil millones de dólares en el plan Colombia y no está en condiciones de seguir financiando a Colombia.
“Con los problemas económicos norteamericanos, la lenta recuperación de su economía que ahora es más positiva que antes pero que todavía es lenta; con altas tasas de desempleo, por encima de 5.4 por ciento, en Estados Unidos no va a haber dinero para la ayuda norteamericana, poco dinero viene de Europa luego tendrán los colombianos que financiar la implementación del plan de paz y eso va a requerir una inversión durante los próximos diez años de alrededor de 45 mil millones de dólares en obras de infraestructura, en escuelas, en clínicas, en ayudas al sector campesino, al sector de agricultura comercial para la exportación , hay muchas necesidades, Colombia depende mucho de su campo y por eso tiene que invertir en él”, expresó.
Ojo con la otra delincuencia
El problema actual de Colombia no pasa única y exclusivamente por la organización guerrillera porque las Farc están muy debilitadas pero todavía vivitas y coleando. Bruce indica que el ELN también está muy debilitado, pero advirtió que hay otros actores delincuenciales expresados en bandas criminales que amenazan la tranquilidad colombiana.
“Me preocupa mucho la reorganización del crimen organizado de este país en particular del papel de los urabeños que crecen a pasos agigantados, especialmente por toda la costa pacífica, por eso la carnicería que hemos visto en Buenaventura y en otras zonas de esa región. Todo esto explica el porqué de una frontera tan candente entre Venezuela y Colombia, llena de contrabando, de corrupción, de violencia narcotraficante y de las Bacrin”, agregó Bagley.
Bruce Bagley cuestionó todo lo que pasa con la restitución de tierras en donde grupos de irregulares o agentes armados están amedrantando a quienes son legítimos dueños de los predios de donde fueron violenta e injustamente proscritos.
Manifestó que hay voluntad desde la Presidencia de la República que le apunta a una firme institucionalidad, pero lamentó que esta queda quebrantada especialmente a nivel local y departamental.
“Simplemente el estado no da abasto, no es capaz de proteger a los campesinos que legítimamente reclaman sus tierras, creo que va a haber justicia transicional, pero sólo tres por ciento de los campesinos despojados que han tenido que huir quieren volver a sus tierras natales, tiene que haber un proceso de reparación, de compensación y tiene que haber a la par un proceso de limpieza de los títulos catastrales, algo que no se ha hecho durante siglos”, Sustentó.
Manifestó que Colombia tiene que darle seguridad al empresario del campo en el sentido que no habrá un reclamo a la fecha o en cinco o diez años cuando hay una inversión y en ese sentido explicó que la justicia transicional debe tener un componente de compensación y reparación, pero dijo que también esta debe tener un componente importante de seguridad jurídica para los que siguen trabajando e invirtiendo en el campo.
El expresidente Uribe polariza y no ayuda
Según el conocedor de los temas puntuales de América Latina, hay mucha preocupación en Estados Unidos por las diferencias entre el Presidente Santos y el ex presidente, Álvaro Uribe, porque considera que polariza el sistema político.
Bagley argumentó que el expresidente Uribe simplemente no conversa con el presidente Santos por el bien del país y en aras de sacar adelante las reformas tan necesarias. “Desde mi perspectiva, la política siempre involucra líderes que buscan ventajas, pero en nombre del país y en nombre del patriotismo colombiano se requiere ciertas concesiones por parte y parte”.
En su plática dijo que se hace necesario cursar una invitación al diálogo entre los dos líderes para que lleguen a puntos comunes y que tienen que ver con sacar adelante las reformas tan necesarias que requiere Colombia en los próximos tres o cinco años.
El tema del narcotráfico
En opinión del experto, el asunto es claro, Colombia ha reducido su producción de hoja de coca en casi 50 por ciento, pero sigue siendo uno de los dos grandes productores de la planta en el mundo. Denunció que en los últimos dos años ha habido un repunte y un resurgimiento de la hoja de coca en más del 30 por ciento.
La situación, dice, genera preocupaciones en Colombia y en Estados Unidos porque habría incapacidad de reducir los cultivos de coca y la producción de cocaína. Asegura que la ecuación es elemental porque a mayor número de hectáreas sembradas con esta planta, mayor será la producción del alcaloide. “Si no quieren fumigar con glifosato, algo que entiendo perfectamente, tendrán que inventarse un sistema efectivo en zonas de radicación manual que podría ser un plan muy seguro en el campo para emplear a los campesinos durante un tiempo de dos años para que tengan algo en el proceso de transición de una economía ilegal a una economía legal, ahí el gobierno tiene un gran papel, pero ¿aguanta la institucionalidad colombiana?, ¿puede dar seguridad en el campo?, ¿puede proteger a los que reclaman?, este es un gran interrogante y preocupa mucho a Washington”.
Al término del diálogo, Bruce Bagley volvió al tema económico y exteriorizó que es complicado, pero finalmente una obligación de la clase política y de la clase económica de Colombia, velar por el bienestar de su pueblo. Dijo que hay muchas cosas que se pueden hacer, no de la noche a la mañana, porque no se trata de soluciones mágicas, pero reiteró que Colombia puede volverse mucho más competitiva invirtiendo en infraestructura, invirtiendo en capital humano, pero fundamentalmente renovando su sistema político.
Para tal fin, comentó, el país tiene que estar en capacidad de producir las reformas que exige el pueblo porque de lo contrario el futuro de Colombia se ve muy polémico, muy polarizado y lleno de protestas por todos los lados, situación totalmente inconveniente porque resurge la violencia narcotraficante y la del crimen organizado en medio de la anarquía.
Hay que cambiar el modelo económico
El señor Bruce defendió la tesis que apunta al cambio en el modelo económico que le dé mayor musculatura financiera a los nacionales para poder contar con un país de clase media fortalecida y con nuevos acaudalados con alta demanda de bienes y servicios. Dijo que no se trata de ir al comunismo o a sistemas que no son coherentes con la realidad del mundo, pero anotó que no es comprensible tener 10 ricos y 40 millones de pobres.
“Estoy totalmente de acuerdo, la desigualdad en Colombia preocupa, está entre los tres países de mayor desigualdad en toda América Latina con Brasil y México. Realmente hay que invertir ese proceso, hay que empezar a adoptar políticas que reconozcan la necesidad de construir o reconstruir una clase media, de distribuir mejor las oportunidades de vida, salud, escuela, entrenamiento vocacional, acceso a la universidad, al colegio para este pueblo”, enunció.
Desde su apreciación, Colombia requiere de gente preparada y adiestrada para procesos altamente productivos porque no se trata de impulsar más abogados u otros profesionales. Manifiesta que hay que pensar en gente realmente capaz de llenar un papel importante para Colombia en esta economía globalizada.
“Eso es lo que necesita Colombia, educación y formación, ahí se fortalece una clase media, se levanta mucha gente tanto en las ciudades como en el campo de la pobreza. Colombia ha tenido cierto éxito y tiene que seguir por el camino de brindar salud, educación, entrenamiento vocacional y profesional. Estos elementos son esenciales y van a ayudar, muy seguramente, a la creación de una clase media mucho más sólida en el país” concluyó el académico de la Universidad de Miami.

