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Sábado, 02 Mayo 2026 08:08

Café de Altura Santateresita, en plena expansión con calidad, precio y corazón

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Esta marca con 12 años de vida sigue creciendo, potenciando portafolio e impulsando el producto de origen caldas. Reconoce que hay problemas, pero también mucha oportunidad.

El café en el departamento de Caldas brota con la Colonización Antioqueña, ese tremendo fenómeno económico, social y cultural que inició a finales del siglo XVIII, entre 1770 y 1780, cruzada que fue hasta los inicios del siglo XX, según algunos una culminación que se puede ubicar en 1930. De todas maneras, esa migración de habitantes del suroriente de Antioquia logro su máximo auge en 1870 cuando a fuerza humana bruta que con ayuda de bestias y machetes fue abriéndose paso entre selvas y bosques para fundar municipios y ciudades que hoy dejan ondear sus banderas desde lo alto de las desafiantes montañas del Eje Cafetero.

Si bien ese proceso de colonización logró erigir regiones pobladas y prospectivas en tierras que fueron del Cauca y Antioquia, este proceso en una segunda parte se extendió más hacia el sur alcanzando el Norte del Valle y Tolima.

El departamento de Caldas es fundado el 11 de abril de 1905 en el gobierno de Rafael Reyes, todo el resultado de separar provincias del norte del Cauca y Antioquia dejando a Manizales como su capital. En sus inicios hizo parte del llamado “Viejo Caldas”, pero luego vino un proceso de autonomía regional que le dio vida a los departamentos de Risaralda y Quindío.

El espíritu de la colonización fue sin duda el café que llegó a la región como gran actividad económica en las postrimerías del siglo XIX, no obstante, hay registros que hablan de la incursión del grano suave en 1814 cuando fue llevado a las nuevas tierras, puntualmente a Riosucio, por el presbítero José Bonifacio Bonafont, quizás este fue el punto de partida para el apogeo cafetero que modificó la región hasta convertirla en un emporio económico, proceso que se afianzó entre 1880 y 1930. Según los investigadores después de un acelerado proceso de expansión, el café ubicó a caldas como una de las regiones productoras de mayor releve y realmente trascendentales gracias a sus magníficas bondades geográficas.

 

 

En esta tierra de gente buena y trabajadora que llegó hace unos siglos caminando, otros a lomo de mula, caballos o bueyes invocando la protección del Altísimo y la caridad de la Santísima Virgen María, no solo hicieron caminos, sembraron café para su exportación y establecieron poblaciones magníficas en lomas imposibles y con unos accesos retadores. Fueron esos campesinos llenos de sueños y ansiedad los grandes precursores del Eje Cafetero y de una nueva cultura, heredada de las familias paisas, un apéndice cultural y social que, en los inicios del traumático éxodo, desafiaron la misma muerte porque enfrentaron enfermedades tropicales, escasez, accidentes y todo tipo de adversidad. Ellos los antioqueños y luego los caldenses igual le plantaron cara a los peligros y a los espíritus de la selva, luego a las almas que siguieron buscando puerto entre árboles y matas de café, historias y conocimiento oral que dieron cuenta de brujas, espantos y demonios, pero la esencia de ese duro traslado, del más retador trasteo fue la gracia divina expresada en ayuda y protección celestial, un sentimiento de gratitud que hizo férreos creyentes y leales católicos a los nuevos inquilinos de las, para entonces, ignotas tierras del sur de Antioquia.

Hoy el café sigue siendo protagonista en Caldas, el departamento suma en promedio entre 32,416 y 32,459 familias dedicadas a la caficultura, cabe aclarar que en la región el 95,6 por ciento son pequeños productores, una importante base minifundista. El área cultivada puede ser de 57.911 hectáreas de café ubicadas en 25 municipios, destacando que más del 90 por ciento cuenta con variedades resistentes a la roya. Es sin duda un departamento de caficultura de arraigo, totalmente tradicional y heredada de admirables hombres y matronas con alma de fundadores, unos arrieros tozudos y valientes que forjaron apasionante dignidad.

Caldas tiene un enorme corazón y es visiblemente el café, quizás por ello hoy obtiene granos apalancados en sostenibilidad, plenamente certificados, con verificación y con denominación de origen, una identidad y un orgullo que se pasea orondo frente a otras regiones colombianas y desde luego enorme ante el mundo.

Actualmente Caldas es un referente obligado de café porque apostó por el valor agregado, siendo uno de los más destacados productores de café de especialidad, granos nobles y sublimes que enamoran con fragancias y sabores de encanto, allí entre esos paisajes impactantes y demoledores del pesimismo o la rutina, surgen ideas, innovaciones, marcas y productos que crecen por calidad, historia y una continuidad en aptitud y característica que definen un café distinto para un momento evidentemente especial.

En los alrededores de Manizales en la vía que conduce a Neira, está las finca Santateresita, la misma que inspiró la marca de un destacado café de especialidad, lleno de notas y sabores, responsable de un éxito que lo llevó a Bogotá en donde sigue mostrando de qué están hechos los caldenses, unos cafeteros capaces, inquietos, con vena cafetera y fabricantes de sueños y anhelos que cristalizan con trabajo, amor y apego por un cultivo que enarbola un pasado que en medio de altozanos y dificultad con montes oscuros y fantasmales escribió una historia con letras de oro y aroma de café.

 

 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el fundador y gerente de Café de Altura Santateresita, Joaquín Arias afirmó que los esfuerzos han sido grandes parta darle sostenibilidad a una marca y un proyecto que cumple ya 12 años, con tanto éxito que lo hizo trasladarse del campo a Manizales y de allí a Bogotá en donde sigue dando a conocer su sello y un portafolio amplio y atractivo que pasa por cafés para la familia, presentación para negocios de experiencia y sabor, pero también, dulces, galletas, cacao, chocolatinas, miel, todo tipo de souvenire, productos para repostería como cascota de café, todo un éxito, cafeteras, molinos y muchas cosas más.

A la fecha Arias comercializa 2.000 libras de café al mes en la capital del país y en otras ciudades como Barranquilla, Yopal, La Chaparrera también en Casanare, Sogamoso, Tame, Arauca, e Ibagué, no descarta llegar a otras plazas y dentro de ese plan está Cartagena en donde ya se adelantan exploraciones para abrir comercio en la “Heroica”. Inicialmente la presencia de Santateresita Café de Altura se dio en Manizales, paralela a una tienda impulsada por la gobernación, Origen Caldas y un nuevo negocio llamado Ejecafé, patrocinadas por la Secretaría de Agricultura que aparte de patrocinar mejor comercio, brindan apoyo a los pequeños caficultores para que exhiban allí su marca.

Cabe recordar que la finca Santateresita queda ubicada en Manizales vía Neira, corregimiento El Manantial a 20 minutos de la capital caldense, lugar con una altura muy buena, aproximadamente 1.750 y hasta 1.900 metros sobre el nivel del mar. De manera adicional Joaquín Arias les colabora a otros pequeños emprendedores facilitándoles diferentes productos origen Caldas como miel, polen, chocolate, maracuyitos y otro tanto que maneja en su generoso portafolio.

Aclaró que el sello de denominación de origen Caldas lo expide la Secretaría de Agricultura de Caldas. La finca Santateresita tiene nueve hectáreas o 14 cuadras y media para llevarla a la medida regional. En café la finca ocupa la totalidad de hectáreas y maneja variedades de excelentes rendimientos y calidad como Cenicafé Uno y Castillo.

 

 

En la zona en donde se ubica la finca de Arias, todos los agricultores son pequeños caficultores, muy emprendedores que han mejorado la actividad debido a los importantes aportes de la Alcaldía de Manizales y los que desembolsa el Comité de Cafeteros de Caldas que resultan muy importantes para renovar la caficultura y renovar anualmente de manera comprometida porque la idea, anotó, es evitar que los cafetales envejezcan y caso opuesto contar con una caficultura remozada para tener una buena producción que se traduzcan en excelentes resultados económicos que es lo que finalmente persigue el cafetero.

De otro lado el gobierno nacional dijo presente con 50.000 millones de pesos, una forma de darle la mano a los productores, dineros que a criterio de Joaquín Arias son bienvenidos, un aporte de buen recibo porque resulta una ayuda muy importante para los pequeños caficultores que como nunca antes necesita un apoyo para sacar adelante sus fincas y por esa ruta la caficultura.

En temas de café, dijo el empresario, el grano ha sido vital para impulsar la economía, la calidad de vida de quienes lo siembran, progreso y una identidad ante el mundo que ha dado por fortuna de qué hablar por todo lo bueno que se hace puesto que se trata de más de 540.000 familias cafeteras en Colombia que más allá de las dificultades como el clima siguen en pie de lucha sacando su producto, toda una insignia de Colombia.

En su plática el cafetero y transformador reiteró que en asuntos climáticos la Federación Nacional de Cafeteros, apoyada en Cenicafé ha trabajado en variedades resistentes que son las que utiliza Santateresita, variedad Castillo y Cenicafé Uno conocidas por dar una muy buena producción.

Sobre precios, el caficultor expuso que la carga de café en niveles o por encima de los 2´234.000 pesos sigue siendo remunerativa y rentable, aclarando que los precios de tres millones o algo menos hicieron parte de un buen momento para la dinámica cafetera que cuando legan suelen durar un tiempo y luego volar, pero agradeció el momento porque en la descolgada las cotizaciones siguieron siendo afortunadas frente a los precios de producción, sin embargo no fue escéptico de que los precios vuelvan a subir o se queden en los valores actuales.

 

“Normalmente nos ha salvado las heladas en Brasil, pero la idea no es esa, lo consecuente es trabajar, innovar y renovar para tener café disponible y liquidado a precios altos por atributo, En buena parte eso nos ayudó y todo lo positivo de hoy es el resultado del precio”, conceptuó Arias.

 

 

Al analizar ese algo que le hace falta a la caficultura para que sea óptima el gerente de Santateresita Café de Altura indició que Colombia no ha sabido reconocer el esfuerzo de los cafeteros y la calidad única que cosechan y benefician. Acentuó que lo importante es que los nacionales valoren el café colombiano, lo aprendan a tomar y disfruten del mejor bebestible del mundo en suavidad y aroma.

Un punto importante es la cultura de consumo de buen café que debe enseñarse y cultivarse porque en su mayoría los colombianos se conforman con un café sin calidad, pasado de tostado por no decir quemado y afrontando riesgos en salud habida cuenta que en la mayoría de los casos, si no en todos, los cafés que se adquieren en las góndolas de los supermercados son pasillas de la más baja calidad, sin certeza de trazabilidad, con origen desconocido y sin la más mínima idea de los químicos o procesos que garanticen inocuidad.

En el caso de Santateresita Café de Altura, una de las grandes apuestas desde que se creó la marca hace 12 años fue llevar al público café de origen, totalmente confiable, en el rango de especialidad y dirigido a todo el público que se manejan precios accesibles, precisamente para que la gente logre educar su paladar para cafés de calidad y así, de esa manera, matricular más gente en el café diferenciado y al alcance de las familias. La firma ha tenido sumamente claro desde su nacimiento cuando se llamó Café de Altura Santateresita, hoy Café de Altura Santateresita S.A.S, un nuevo sello que se estrenó en octubre de 2025, que vender café suave y con características diferentes sería el foco para crecer y aumentar las ventas al público lo que incluye otros emprendimientos que necesitan preparar café de especialidad.

 

“Una de mis ideas es llevarle al consumidor café excelso, lo mejor de lo mejor porque no tiene sentido que el extranjero tome café de calidad mientras los colombianos no, y ese principio es el responsable de los buenos resultados porque el consumidor permanentemente no busca ya que con Café de Altura Santateresita encuentra una taza excelente con precios justos frente a otros granos en el mercado en donde no todos llevan el mismo derrotero en lo que a cualidad y categoría se refiere”, apuntó Joaquín Arias.

 

Los gobiernos han ofrecido apoyo

 

 

Los problemas del café puede ser muchos, pero una realidad que no se puede esconder, según comentó el fundador y gerente de Café de Altura Santateresita es que el Estado y los gobiernos que han pasado fueron deferentes con la caficultura y aprobaron recursos para paliar los momentos más difíciles del sector que lucha contra el clima, las plagas existentes, roya y broca, y las que están por llegar, pero además con una situación que generó la ruptura del Pacto Cafetero en 1989 y que puso a los productores en la manos de multinacionales, fondos de inversión y otros agentes, desde luego fijando precios muy por debajo de la inyección de dinero para sembrar y recolectar. En tiempos de aguda escasez las cotizaciones fueron al alza, pero en general entró por un derrotero de incertidumbre en el que sigue hoy por la coyuntura geopolítica en la que nadie sabe qué pasará.

Sobre el tema de apoyos agradeció los momentos complejos en los que el Estado ayudó para tirar el salvavidas tal y como lo está haciendo hoy con 50.000 millones de pesos que bien utilizados resultan un bálsamo y un aporte determinante para la caficultura, una labor que les corresponderá administrar a los comités departamentales.

Un dolor de cabeza adicional para el sector cafetero es la mano de obra que se volvió difícil de conseguir y demasiado costosa, eso con un ingrediente adicional, los jornaleros ponen los horarios y las condiciones, un inconveniente de la caficultura que se expandió a la totalidad del campo. En el momento presente el café de Santateresita se está recolectando, hubo trabajadores y la cosecha avanza evitando cualquier tipo de pérdida.

La empresa está pagando diariamente a cada recolector que cumpla con las metas de recolección 70.000 pesos más la alimentación con lo cual el valor sube por persona a 90.000 pesos, un valor nada ínfimo ya que antes de la pandemia un día de trabajo era de 30.000 o 35.000 pesos.

Ese fenómeno de caída en la mano de obra obedece a un injustificado asistencialismo y a unos dineros que gira el Estado para unas personas llenas de vida y en edad de trabajar con dignidad y proyección porque un buen recolector perfectamente se puede ganar más de tres o cuatro millones de pesos, es decir que no necesita ejercer la mendicidad y eso lo tiene que leer cada mandato porque se están perdiendo trabajadores y familias porque la gente se conforma con muy poco.

Hoy con esos subsidios a la pereza, nadie quiere pisar una finca, todos posan de grandes potentados cuando se trata tan solo de seres humanos totalmente capaces de obtener un ingreso bajo el mandato bíblico, pero sin ambición ni apuro porque con plata gratis y ajena es mejor tomar trago y dormir tarde mientras llega el otro giro con los dineros que se les extrae a los colombianos que producen, laboran y crean emprendimientos para pagar impuestos onerosos y nada útiles.

 

 

Esos colombianos, dijo el empresario, ya no están interesados en producir, ganar su ingreso con el sudor de la frente para llevar el pan a casa, sin embargo, hoy viven de la fácil, exigiéndole al Estado que asuma obligaciones nada inherentes y abusando del sistema porque hay Sisbén, colegios públicos gratis, universidades costo cero y otras gabelas que hacen que la vida sea más llevable para los más vulnerables, luego no se justifica seguir pidiendo plata cuando se puede ganar con el mejor subsidio, un empleo.

 

“Es lamentable, pero eso no debería estar ocurriendo en Colombia caracterizado por ser un país que aprendió a trabajar, que se ganó todo a fuerza de laborar y ahorrar, pero el buen ejemplo de los padres y abuelos que labraron la tierra e hicieron productivo el campo no fue un legado aprendido, hoy son contados los que le ponen entusiasmo y compromiso a las siembras, personas inteligentes porque la verdadera riqueza es esa, la producción de alimentos que desplazará lujos y petróleo ya que el hambre es un asunto demasiado serio y en cualquier momento puede llegar, nadie puede garantizar lo contrario pues no existe control sobre la naturaleza y las revanchas que suele tomar”, declaró Joaquín Arias.

 

Geopolítica, que problema

Las guerras generalmente salen caras y no solo para los agentes en conflicto sino para todos porque dispara los precios logísticos, sube el valor del petróleo y sus derivados y con ello la inflación hace la fiesta. A lo anterior hay que agregarle que los insumos para el campo y para otros sectores escalan y los mayores valores son lógicamente trasladados al público.

Los agricultores, señaló el caficultor, se han visto afectados enormemente porque ya están pagando fertilizantes a mayor precio puesto que con el cierre del estrecho de Ormuz en Irán las dificultades son compartidas y esa costosa factura la pagan todos incluidos campesinos y labriegos que están pagando abonos cada día más caros a causa de las guerras distribuidas por todo el planeta, principalmente oriente Medio, pero también Rusa-Ucrania y otras.

El punto es para tener en cuenta porque el bulto de urea llegó a 160.000 pesos luego de que se consiguiera a 120.000 o 130.000 pesos con tendencia al alza, una prueba fehaciente de que el estornudo en China se siente en Tunja y a juicio del cafetero el conflicto ha afectado gravemente a los productores de la ruralidad que no solamente pagan más por abonos sino por agroquímicos.

 

 

Hay temores, exteriorizó Arias, porque si el conflicto se intensifica muy seguramente se verá impactada la cadena de suministro y eso obligará a acudir a las cadenas regionales de valor para subsistir, solo que hay problemas políticos de alto impacto social y económico en Latinoamérica como el inexplicable y absurdo diferendo entre Ecuador con Colombia y México. De todas maneras, subrayó el empresario, es necesario que productores, empresarios, gobierno y otros actores se sienten para definir el devenir porque una guerra atomiza el abastecimiento y desplaza las importaciones que por razones obvias no van a llegar, allí debe afinarse el campo y el agronegocio porque no se puede siquiera insinuar que los esfuerzos del campo queden supeditados a las peticiones de la industria o de los intermediarios que ya no tendrán espacio en un mercado injusto, desequilibrado y muchas veces de bancarrota programada para los plantadores.

Lo que se ve en el mundo, razonó Joaquín Arias, no permite ser optimista y por eso América Latina tendrá que unirse para intercambiar productos y generar buenas prácticas comerciales que no fueron las más apropiadas con la apertura económica o los llamados a revisar acuerdos comerciales, todo un fiasco para la nación como un todo. Es por eso, recalcó, que debe haber buenas relaciones con el vecindario para sacar lo mejor de la región y en general del sur global.

Esa idea no es lejana a la razón porque con intercambio de mercancías la obtención de productos básicos seguirá dinámica en cada uno de los países que deberán acudir a la agricultura para asegurar acopio y tener precios razonables en el mercado, a futuro un nicho que deberá conservarse y protegerse. Otra opción es seguir explorando oportunidades de mercado que ya están abiertas, una situación que puede llevar café y cualquier cantidad de productos a China y otras latitudes en el globo porque siempre alguien demandará bienes del campo de espectacular calidad.

Las metas de Joaquín Arias son bien claras, seguir dando a conocer su producto porque Café de Altura Santateresita está listo para empezar a exportar nuevamente a Estados Unidos y distintos países de Europa porque tiene un excelente producto, actualmente se tienen en el foco países como España y Canadá, China, expuso, es una opción independiente de los volúmenes exigidos, pero nunca nada es imposible en la medida que se quiera salir adelante.

Una ventaja con esta marca es que quien bebe Café de Altura Santateresita, se hace al mejor productor por cuanto es café puro, excelso y suave de las montañas caldenses repletas de historia y herencia, nada de mezclas o cafés de engaño, quien toma este producto se queda con el porque no es bueno, sencillamente es el mejor.

Es claro que los mercados en los que se puso el ojo no tienen acceso a café excelso y por eso Café de Altura Santateresita pretende llevar a esos destinos cafés diferenciados, deliciosos y de altura bien como reza la marca.

 

La sede en Bogotá de este sello de muy buen café está en San Andresito de San José, centro comercial Puerta Grande en el local 112 B a donde se llega más fácil por la entrada siete.

 

Café de Altura Santateresita conquistó los cielos de Bogotá y va por más

El plan de expansión en Bogotá es bien interesante porque se busca tener tiendas en los cuatro puntos cardinales de la vertiginosa capital, un reto que los tiene pensando en norte, oriente y occidente para que los clientes tengan una mayor facilidad de adquirir el prestigioso café de origen Caldas.

Los planes son muchos y por eso se piensa en la puesta en marcha de tiendas especializadas de café especial, una verdadera experiencia para los exigentes paladares de Manizales y Bogotá en principio que se encontrarán con un café deliciosamente preparado y en todas las presentaciones posibles, frío, caliente y con los mejores acompañamientos.

La tarea es dura, ser empresario del café en Colombia es complicado entre otras cosas por la cantidad de marcas y opciones que hay en el mercado, pero como todo en la vida, mientras haya calidad, diferencia y buena taza, la cuesta es menos empinada porque la competencia no es con precio sino con nobleza y perfección.

Los caficultores como los demás sectores están pidiendo a gritos una rebaja en la obligación tributaria porque no hay competitividad, la utilidad se disminuye y las obligaciones salariales, prestacionales y de otro tipo son muy grandes. Al opinar sobre el tema Arias manifestó que es hora de aliviar las cargas porque tal y como están las cosas es imposible hacer empresa en Colombia y lo más aconsejable es suavizar tarifas para retomar las empresas y abrir el camino de la reindustrialización y la salvación del campo que pagarán impuestos, pero menos onerosos, todo con un valor agregado, mejora la oferta de empleo, el recaudo y con toda seguridad el crecimiento de la economía, un escenario en donde todos ganan.

 

 

Un asunto es visible y comprobable, cada reforma tributaria impacta las finanzas empresariales y laborales porque hay momentos en los que una empresa no puede asumir tantos compromisos y en ese contexto prefiere prescindir de empleados o apelar a la tecnología y las nuevas herramientas dotadas con inteligencia artificial, IA. De todas maneras, explicó quien más sale afectado con las medidas impositivas es el cliente porque siempre canaliza el traslado que la industria y el comercio hacen de los nuevos costos y por eso hay momentos en que se contrae la demanda de bienes y servicios, algo que no pasaría con menores tarifas, múltiples empresas operando y más empleo.

Para el capitulo cafetero los precios y los mayores valores son notorios porque hay lugares en los que una taza de café o el popular tintico cuesta entre 8.000 y 10.000 pesos, algo muy costoso, pero ajustado a la realidad tarifaria y al pago de obligaciones, un tema que el gobierno debe revisar ya que, si revisa tarifas como el IVA, impuesto de renta, aranceles y otros, puede hacer de Colombia un país verdaderamente viable, próspero y en donde comprar o invertir de verdadero gusto. Todo eso, apuntó, Arias, tiene que ver con el café que puede a través de las distintas tiendas poner café a precios más razonables y por esa vía incentivar el consumo.

Otros productos que se consiguen en la tienda Café de Altura Santateresita son panela, también de origen Caldas, cacao, miel, arepuelas, chocolatinas y dulces con sabor a café y varias sorpresas.

El café viene en distintas presentaciones, de un lado 70, 250, 500 y hasta 2.500 gramos que suelen manejar los establecimientos comerciales como las barras de café. La firma se apresta a cambiar la etiqueta puesto que busca darle un nuevo aire y una nueva presentación, un trabajo que se hará directamente con la Federación Nacional de Cafeteros a través del Centro de Industrialización Regional del Café, CIR, Almacafé en Manizales, una planta especializada para trillar, tostar y empacar café, una estructura a la medida del valor agregado en favor de los pequeños caficultores. Es bueno recordar que a la fecha se han creado tres CIR, Neiva, Santander y Manizales, un muy buen proyecto de la FNC a través de Almacafé en el tema del descuento que hacen en la maquila o puesta a punto del café para consumo con relación a otras torrefactoras.

 

Soluciones y sabores en repostería

 

 

La marca caldense trae también bienes para repostería y pastelería, se trata de un producto que se puede ofrecer en Bogotá y en el resto del país llamado Cascari Café que no es otra cosa que la dulce pulpa del café en mermelada, una preparación que se puede acompañar con un pastel, una torta, helado, cuajada o cheesecake, en fin, con todo lo concerniente a cafetería, una innovación culinaria que ha gustado mucho en el mercado capitalino.

Con Cascari café queda demostrado, apuntó Joaquín Arias, que en caficultura todo se aprovecha pues en lugar de tirar a la basura la pulpa del café hoy la están procesando con todos los permisos y requisitos para socializarla en diferentes restaurantes, pastelerías y cafeterías de Bogotá. El resultado no sorprende porque finalmente el café es una cereza que pasado por un proceso de almíbar deja escapar unos sabores suaves, una especie de mixtura de café con frutas de gran sabor y sensación exquisita al gusto.

Con el proceso, agregó el conocedor, no se está perdiendo absolutamente nada del café y por eso a futuro se potenciará el portafolio, eso sí, con productos de origen Caldas, siempre ayudando al departamento y a su capital Manizales.

El café de la marca es leal con el consumidor porque comercializa un grano de reconocida calidad, experiencia que ha servido para que el fundador de Café de Altura Santateresita les ayude a otros pequeños emprendedores caldenses que quieran expandirse y presentar sus productos, y qué mejor que en la ciudad de Bogotá, el gran mercado, fabuloso en medio de su complejidad por su desplazamiento y la necesidad de conocerlo muy bien ya que hay que saberle llegar a la gente, hacerle entender que la región maneja origen y calidad en especial Café de Altura Santateresita que tiene como común denominador su calidad.

La empresa trata de mantener precios justos hasta donde se pueda porque hay unos costos implícitos que eventualmente obligan a mover el valor, pero en la medida que se pueda se mantienen montos y calidad.

El futuro del país y del mundo, aseveró Joaquín Arias, está en el emprendimiento, un ejercicio importante que demanda paciencia, trabajo y empuje, nunca amilanarse ante la adversidad porque justo ahí es donde empieza a construirse el éxito, por eso recomienda insistir, persistir y nunca desistir. Hoy, adicionó, hay varias fórmulas, entre ellas la asociatividad que ha permitido que varios productores se unan dándole vida a nuevas marcas y sacando proyectos muy llamativos adelante.

 

 

Un apoyo incondicional en su trabajo y en su vida cafetera y empresarial lo encuentra Joaquín en su esposa Luz Estella quien hace parte del proyecto porque saben que tienen una factoría y una marca de café importante, no se trata de cualquier sello, hoy están en la formalidad bajo la figura de Sociedad por Acciones Simplificada S.A.S.

Igual hay dos faros adicionales, sus hijos que con mucho esfuerzo adelantan estudios en el exterior. Su hija Laura Johana llega en dos meses a Colombia y está considerando seriamente el proyecto de café que con tanta dedicación fundó el juicioso y siempre pujante Joaquín. Carlos Alberto, su otro hijo sigue con sus temas académicos en Italia, siempre esperando que del terruño llegue café, el mismo que se obtiene trabajando de sol a sol.

Reconoció que el nuevo salario mínimo genera mayor dinámica porque los hogares sumando ingresos acrecientan las compras, los viajes y el consumo, sin duda un ítem que se reflejará en un mayor crecimiento económico, independiente de las tasas de interés porque ahora las familias pueden pagar en efectivo dejando de lado el plástico.

Para que el campo no sufra y no aguante hambre sería ideal, apunto Arias, que los productores agropecuarios adoptaran el modelo cafetero en donde hay absorción de cosecha y garantía de compra, sin enumerar otros beneficios que le dan solidez a los sectores y a los agricultores, todo eso de la mano del gobierno que no puede dejar al campesino abandonado a su suerte. El campo, concluyó el empresario, tiene salidas, se puede reavivar, pero necesita atención, inyección de capital, asistencia técnica y condiciones, entre ellas tecnología de punta como también seguridad física y jurídica.

Claro que fueron momentos duros los fundacionales, hubo miedo, líos y prevención, allí las viejas berracas de la migración apelaron a los consejos, directrices, respeto y buenas costumbres. En momentos de zozobra y caos producido por una oscuridad pavorosa apelaron al Santo Rosario y a una que otra librita de sal, eran momentos duros en donde se hablaba de brujas, duendes y espantos. Esos cafeteros deambularon aferrados al escapulario y al Padre Nuestro para contrarrestar cualquier encuentro fortuito con la llorona, la patasola o la Madremonte que surgía enfadada de la selva para castigar depredadores de la naturaleza, aparte de generar ruidos estremecedores con tormentas y vendavales.

Muchos arrieros, quizás agotados o fáciles presas del dulce y transparente encanto del infaltable licor de caña, dieron cuenta de sustos con cargo a indeseables apariciones, y no hablo de féminas conyugues con ojos desorbitados o suegras con igual característica buscando esposos o yernos borrachos, sino de fantasmas y espectros horribles.

 

 

Todos se blindaban contra la oscuridad y sus aterradores anfitriones, algunos le temían al mohán un individuo peludo que iba a la pata de las damas que acudían al río a lavar ropas sucias y sudadas que con certeza asustaban al mismo aparecido que seguramente ante la situación higiénica veía la cosa más peluda que él.

¡Ah momentos del café!, sustos con los niños dulces de Cerro de Oro, una leyenda que habla de infantes que encontraron la muerte en un orfanato tras un incendio y que siguieron en el mundo de los mortales con risas, gritos y presencias literalmente espantosas. En ese territorio de dificultad y dicha los campesinos y cazadores advirtieron por presencias raras y responsables de gritos intensos, algunos dicen, vieron al judío errante un fantasma de camino proclive a los arrieros, igual corrieron por la fortuita y desconocida cita con la monja sin cabeza y el mismo fantasma de Herveo.

Fueron rezanderos los paisas que algún día partieron abriendo paso a composiciones como Las Acacias, los que en las noches referenciaban al fantasma del rico a tal punto que emprendían unas búsquedas terroríficas que después del pavor terminaban con buena plata. Fueron historias y narraciones entre cafetos que describían vida después de la vida, el fenómeno de la muerte y todo un compendio de miedo que le dio más encanto a los nacientes cultivos de café.

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