Enviado especial al Vichada
Un nutrido grupo de expedicionistas, periodistas y funcionarios de la Gobernación del Vichada con muestras de cansancio, sed y algo de desespero por una cruzada larga de sabana, miraba el reloj que parecía estático ya entrada la noche, Finalmente se logró el objetivo, llegar a Garcitas, todo un paradigma de cosas buenas
El viaje fue largo por las paradas, por los cruces en ferri y por los cuidados con los que se transita en una zona en dónde la sabana puede confundir al más ducho frente al timón.
Cerca de las ocho de la noche un grupo de personas entre hombres mujeres y niños, algunos con chalecos amarillos de la cooperativa multiactiva Garcitas Paisajes Tours, esperaban al grupo de periodistas que desde Bogotá llegó para conocer todo un proceso de transformación social y económica.
Esta región fue muy conocida por la huella de violencia y proscripción que paulatina y casi demencialmente fue dejando el conflicto armado, las bandas criminales, el contrabando procedente de Venezuela su vecino y el negocio del narcotráfico, actividades que jactaron a toda esa comunidad que debió apelar al valor, el ánimo y la resistencia contra lejanía así como abandono estatal para reiniciar todo un proyecto que finalmente cambiará para bien el futuro de muchas personas buenas por no decir que todas las que allí habitan.
Garcitas es un caserío bonito, pintoresco y amable bordeado por la raudas aguas del majestuoso Río Orinoco, ese que trae y lleva personas a diferentes partes del eje ribereño por dónde quedó esa marca histórica que le dio el arranque de desarrollo a Colombia. Cabe recordar que Simón Bolívar, aparte de militar y libertador fue periodista empedernido y eso lo llevó a fundar el prestigioso “Diario del Orinoco”. De ese cotidiano quizás la hemeroteca guarde algún vestigio, pero lo cierto es que este periódico junto con los “Toros del Fucha”, fueron las dos publicaciones consentidas del jinete apasionado que montó a “Palomo”.
En diálogo con Diariolaeconomia.com, la presidente de la Junta de Acción Comunal de la Inspección Garcitas y gerente de la Cooperativa Multiactiva Garcitas Paisajes Tours, Esperanza Hoyos, aseguró que este punto de la geografía tuvo un cambio de 180 grados porque la gente entendió que había que dejar de lado la ilegalidad para entrar a la vida económica y social por la puerta grande que abre con la llave lícita la honestidad y todo el respeto por la institucionalidad.
“Este era un sitio en dónde mantenía la guerrilla, luego de un abandono masivo y de huir al parque Nacional El Tuparro, las personas empezaron a retornar y es por eso que hoy más de 38 familias ya están instaladas en la inspección”, comentó la señora Esperanza Hoyos.
Explicó que para tener acceso al trabajo formal y digno, los habitantes retornados le apostaron a la cooperativa la cual fue creada desde 2013 con el fin de prestar el servicio de operación turística y dejar así problemas, sociales, económicos, políticos y ambientales. De esta forma quienes ocuparon el parque El Tuparro, hoy son los mismos que de manera legal y lícita le muestran al mundo y a Colombia los encantos de tan especial y bello sitio en dónde ruge el jaguar, corren el venado y la danta y vuelan libres las incontables especies de aves así como de peces.
Hay que decir que Garcitas no cuenta con servicios básicos, las vías terrestres son un mar de sabana por dónde quedan las huellas de los carros que van y vienen dejando esa marca rojiza del suelo, el mismo que parece de anilina.
Con esa posibilidad de operar como guías y prestar todos los servicios de turismo lo cual va desde una gastronomía espectacular de selva hasta la mejor gallina sudada, pasando por refrigerios y bebidas de fruta, los nuevos hijos de Garcitas quieren seguir acompañando la economía lícita, ayudando a impulsar el turismo en la reserva de El Tuparro que hoy los reconoce como personas emprendedoras que han sabido demostrar que no solamente son muy buenos en lo que hacen sino unos seres humanos extraordinarios a quienes gratamente se les recuerda y extraña.
Hay que decir desde estas páginas que hay gente tan generosa, descomplicada, honesta y trabajadora en la cooperativa turística que quien visita El Tuparro o la inspección se siente más que en casa, en familia, y con un aprecio y respeto que se recibe al amparo de la formalidad. Quizás por eso muchos desde fuera consideran que muy justo sería darles el parque en administración ojalá con el apoyo económico del Gobierno y de algunas organizaciones no gubernamentales.
Es bueno también reconocer, como lo hacen en Garcitas que pieza clave para lograr cambiar la mentalidad para entrar por derroteros buenos fue la presencia de la fuerza pública y de la armada nacional.
En este proceso de inclusión y formalización están igualmente comprometidas la Gobernación del Vichada, Parques Nacionales Naturales, la Alcaldía, el SENA, la Fuerza Aérea, ARES y muchas entidades que encarnan institucionalidad como los mismos entes de control.
Garcitas no es una inspección a la que se llegue fácil pues por vía terrestre son tres horas en un carro tipo jeep con tracción en las cuatro ruedas. Como quiera que sea quien llega al sitio experimenta apego y un agradecimiento tan grande que hace no querer salir de allí.
A las cuatro de la mañana sale el invitado de las casas de hospedaje luego de dormir en una cama protegida con toldillo, afuera en la oscuridad se escuchan gruñidos y mientras amanece de manera lenta se puede constatar que la cancha frente a la casa está sembrada por perros centinelas que son quienes acompañan la labor de la armada en ese duro oficio de cuidar y vigilar. Esa levantada de madrugada se programó para tomar fotografías y registrar los inigualables amaneceres sobre el río Orinoco.
Es visible el entusiasmo en las personas de la cooperativa, quieren como lo dicen, mostrar de la mejor manera ese rincón hermoso de la Colombia lejana, el Tuparro y la Inspección Garcitas sitios que por vía fluvial están a una hora de navegación.
“Yo quiero decirle a Colombia y al mundo que aquí tenemos unas bellezas naturales incomparables en dónde se maneja turismo ecológico, pesca deportiva y atención de primera calidad en dónde no tienen cabida los productos desechables porque la idea es no contaminar”, sostuvo la presidente.
El tema Garcitas es complejo, pero muy interesante porque si bien en el pasado hubo oscuridad, hoy todo brilla bajo soles rojos y amarillos de legalidad y muchísimo entusiasmo.
Estas personas buenas y amigas de la tranquilidad insisten en el tema de trabajo formal y legal el cual permita no solo generar ingresos sino crecer para ampliar el horizonte de oportunidades que otrora pasaba a Venezuela por el estado Amazonas muy cerca de Puerto Ayacucho, pero que quedó truncado por el cierre de las fronteras con el país hermano.
“Al Presidente Santos a quien admiro mucho por todo lo que hace por la paz de Colombia le hago un llamado para que mire hacia Garcitas que puede ser un paradigma de paz y posconflicto, al ministro de Agricultura le pido nos ayude para poder tener predios legalizados y produciendo lo más pronto posible. Sabemos que los anteriores funcionarios del Incoder tan solo veían y actuaban con el signo pesos y por eso no hemos podido tener nuestras escrituras en el departamento del Vichada porque el lío es para todos y generado desde la ineficiencia de esa entidad en Puerto Carreño, ojalá todo mejore con la nueva entidad”, afirmó la dirigente comunal.
El asunto no es pequeño si se tiene en cuenta que no hay respaldo alguno en materia crediticia para obtener un crédito y desarrollar proyectos productivos.
Esta población ya no maneja contrabando de gasolina, menos de alimentos procesados porque la situación se puso muy difícil con el vecindario. La comunidad instó a la Ministra de Cultura para que apoye proyectos culturales que incentiven el folclor en los niños.
“Quiero pedirle a las cancillerías de Colombia y Venezuela para que se articulen y le den viabilidad al paso fronterizo de Agua Blanca para generar oportunidades de comercio porque por cercanía es mucho más fácil obtener alimentos y enseres en el país vecino lo cual se haría mucho más sencillo con un puerto similar al de Cazuarito y así evitar problemas con la autoridad venezolana”, apuntó.
Una de las quejas recurrentes de los habitantes de Garcitas es el mal trato por parte de la Guardia Venezolana que no solo es grosero sino amenazante y agresivo. Se ha dado el caso que uniformados de ese país disparan contra colombianos en aguas internacionales y en otros casos a muchos nacionales se les quita su dinero lo cual raya en lo aberrante, abusivo y violatorio de los derechos humanos.
El asunto amerita oficio porque está de por medio la integridad de los niños toda vez que de cada 20 niños en la escuela diez o quince son de nacionalidad venezolana pues nacieron en Puerto Ayacucho.
La cooperativa en donde convergen buenas personas le apuesta al crecimiento, a consolidar un proyecto y un emprendimiento que le dio luz a la esperanza de muchas familias que ya saben que solo trabajando con amparos constitucionales pueden dar ese gran paso hacia el progreso.
Como muchas otras mujeres en Colombia, Esperanza Hoyos es una mujer cabeza de hogar y madre de dos hijos, no esconde su ímpetu ni mucho menos sus ganas de trabajar, Esperanza es dueña de un liderazgo que ayuda y que contagia a todos en el proyecto. Hoy la luz amarilla brilla en esta mujer de nombre muy positivo y anhelante.
Es una enamorada del trabajo comunitario y una incansable que después de mucho luchar logró darle estudio universitario a sus dos hijos los cuales hoy ganan dinero con lo que le da el derecho.
Para Esperanza, la paz es muy posible y anotó que solo con ganas, voluntad y empuje es viable afianzar la tranquilidad nacional, eso sí con el apoyo estatal y la creación de modelos asociativos que les abran paso a los nuevos emprendedores porque según esta mujer, Colombia se cansó de sufrir, de echar bala, de enterrar, hijos, padres hermanos y amigos y ahora mira con anhelo una firma de paz honesta que cristalice sueños.
Para Diariolaeconomia.com fue muy gratificante compartir unos días, unas tardes y unas noches inigualables en el Vichada, acompañados por personas superlativas y transparentes, totalmente dadas a la atención y el apego sincero por quien les visita. Esta tierra llanera y también selvática quiere diferentes retos para sus nuevas generaciones, es por eso que elevan su mirada al azul del firmamento agradeciendo cada instante de vida y todo el impulso para ganarse a pulso el derecho a trabajar y demostrar que para ser bueno no vasta sino querer serlo.
Ahora las noches con un bombillo enorme llamado luna se pasan en plena calma mientras en los ríos saltan felices las toninas y en los árboles los araguatos gritan de emoción haciendo el complemento de una fiesta de pájaros, pumas, jaguares, dantas, venados y mucha más especies de fauna que seguramente siente el nuevo momento en los bosques y sabanas. Hoy la madre naturaleza se une en torno a la paz y la inclusión en Garcitas porque no quiere llantos escondidos ni noches trágicas sobre su manto.
Por más de 50 años los llanos orientales fueron y son sacudidos por violencia, por una ignominia que sale de una inmensa minoría, pero que igual arrincona. Por estas tierras cabalgó Guadalupe Salcedo y sus cuadrillas guerrilleras en tiempos de la insurgencia liberal, por allí hubo gritos, lamentos y espanto, de todas maneras muchos, como la leyenda del catire José Amalio, quieren ponerle el pecho a la brisa y si es del caso le darán paliza al diablo porque en el Vichada la vida hoy es un emblema y la cuna de amores, trabajo y los mejores y más admirables logros. Gracias Garcitas, gracias Vichada.