La agricultura sigue viendo como de manera paulatina baja el precio de los fertilizantes de síntesis química y los hidrogenados, pero aseguran que el proceso de retomar los valores previos a la crisis global logística será lento porque los sobrecostos superan el 250 por ciento y en ese orden de ideas sembrar y producir alimentos no es tan rentable porque a ese rubro, el de abonos, se suman otros como mano de obra, inflación, tasa de cambio y costo del dinero.
Para conjurar el lío de los fertilizantes ha habido un relicario de sugerencias y una de ellas apunta a la compra de Monómeros, una empresa que estuvo en manos colombianas, pero que de manera increíble fue cedida a Venezuela, determinación absurda y equivocada porque el país no solo perdió una fuente de abastecimiento de insumos sino que abrió la puerta para que un presidente de humo sin discurso frente a Nicolás Maduro, asumiera el control, dejando la firma en lamentables condiciones por la serie de actos de corrupción que siguieron adelgazando la ya raquítica sociedad colombo-venezolana, próspera hace unas décadas.
Las salidas para superar los escollos están por otro lado, igual la guerra en Ucrania continúa y el despacho de fertilizantes seguirá frenado por largo rato por cuanto no hay despachos de Rusia, la misma Ucrania y menos de Bielorrusia, algo complejo porque se trata de tres naciones ricas en gas y hasta hace unos años grandes productores de las materias primas esenciales para la nutrición de los suelos.
Vuelve a la mesa de debate la importancia que cobran las cadenas regionales de valor y aprovechar el potencial de algunos países de las américas para abastecer los campos con abonos y otros insumos vitales para garantizar una agricultura abundante, sostenible y a la mano.
En plática con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de la Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz, Rafael Hernández Lozano, expuso que Monómeros no solucionará el problema a nadie en el campo productivo y manifestó que los fondos destinados para esa eventual compra deberían invertirlos en la construcción de una buena planta de urea en los Llanos Orientales, región con reservas comprobadas de gas.
Explicó que si de urea se trata igual está Venezuela que retomó el comercio y que con un buen acuerdo podría suministrar crudo y combustibles, pero también urea para Latinoamérica y por esa vía contar con abono para acopiar las mejores recolecciones. Hernández aclaró que Monómeros no obtiene urea en su planta sino fertilizantes compuestos que inclusive los agricultores utilizando elementos simples como el cloruro de potasio, el fosfato diamónico y la urea pueda hacer sus propias mezclas.
“Hay que financiar y ayudar a construir plantas de mezcla que no son muy costosas, pero en donde se puede hacer las preparaciones de los fertilizantes acorde con los análisis de suelo, no desperdiciar en ocasiones, aplicando cantidades que posiblemente la superficie en siembra no requiere”, precisó el señor Hernández Lozano.
Cierto es que si hay plata y voluntad será fácil arreglar el problema para los agricultores que demandan insumos de calidad y a precios razonables. En días pasados Fedearroz sostuvo una reunión con el Gobernador del Huila con quien se planteó la posibilidad de construir unas pequeñas plantas de mezcla, aprovechando que en la comarca opita hay explotación de roca fosfórica y otras fuentes de fósforo, ello para el servicio de los agricultores tal y como lo están haciendo los cafeteros.
Sobre la posibilidad de sellar una alianza con aportes del Gobierno y de los gremios para contar con una planta que suministre urea y otros valores agregados para el campo, el directivo dijo que una estructura o factoría de ese calibre cuesta muchísimo dinero y en ese caso, apuntó, lo mejor sería que las inversiones las hiciera el Estado o la misma Ecopetrol.
Evocó que en Barrancabermeja hubo una planta pequeña que no producía mucha urea, sin embargo, destacó la estación o fábrica ubicada en Cartagena de abonos Abocol que llegó a ser importante en los años sesenta, central que nunca fue reemplazada. Subrayó que Colombia merece que se levanten unas instalaciones para producción de urea, especialmente en los Llanos Orientales en donde está la materia prima y grandes extensiones de arroz, maíz, soya, plátano y otros productos.
“Yo pienso que amerita hacerlo, sería una inversión importante si se quiere realmente hacer algo por el sector agropecuario para bajar costos y conseguir la competitividad ya que nosotros en los gremios y particularmente en Fedearroz hemos trabajado mucho en la parte genética, en el mejoramiento y en la parte agronómica con las variedades ya desarrolladas o en las que se encuentran en investigación, la tarea la hemos cumplido, pero no así el Estado, que pasó de agache con la infraestructura que se requiere para hacer de Colombia un país productor de arroz y de muchos otros alimentos. Tenemos la capacidad de volvernos exportadores, no en vano Colombia está entre los siete u ocho países que pueden ser despensa del mundo, pero se necesita el empujón estatal”, reiteró el Gerente General de Fedearroz.
Insumos han bajado de precios
Fedearroz reveló que la urea y los fertilizantes han bajado de precio de manera importante, pero reconoció que los insumos no volverán a los niveles de antes porque tristemente la inflación es muy marcada por la guerra entre Rusia y Ucrania, el dólar y otros fenómenos económicos que castigan el producto importado.
En medio de las vicisitudes, el gerente General de Fedearroz, Rafael Hernández Lozano, dijo que para allá va el gremio con el AMTEC que de manera eficaz reduce las aplicaciones de fertilizantes y agroquímicos, pero igual menor utilización de semilla y agua, todo ese ahorro para obtener mejores rendimientos.
Frente a 2019 los costos de producción han crecido en 30 por ciento y el gremio aclaró que el arroz no está caro tan solo recuperó el valor que perdió en el año 2021, tan así que la inflación en el cereal para ese mismo periodo fue negativa, -14.8 por ciento.
Alternar cultivos potencia los suelos
En lo atinente a mejorar y optimizar los suelos, se viene recomendando el alternar arroz y maíz con soya, un consejo directo de Fedearroz porque la rotación con soya es importante por tratarse de un fijador de nitrógeno en el suelo es lo ideal, pero a juicio de Hernández, también puede hacerse con maíz, es decir que la famosa rotación puede ser arroz-soya o arroz-maíz como se ha hecho en el Tolima y con todo éxito en muchas partes de los Llanos Orientales.
En opinión de Hernández Lozano, el campo no pasa por un viacrucis solo por la temporada de Semana Santa, el calvario es de todo el año durante muchas décadas, una situación que golpea, pero que invita a seguir con el optimismo arriba, ya que la idea es seguir adelante por la agricultura y la seguridad alimentaria, nunca tirando la toalla.
Una de las grandes deudas del Estado colombiano con la ruralidad es la entrega a los productores de infraestructura y bienes públicos, instrumentos que les permita a los labriegos, aparte de obtener muy buenas cosechas, transportarlas, almacenarlas y darles valor agregado, sin embargo, el tiempo ha pasado y la economía agropecuaria sigue postrada y más cerca de la banca rota, precisamente por falta de inversión, atención y respaldo.
A futuro, aseveró el Gerente General de Fedearroz Rafael Hernández, tiene que haber mucha claridad de lo que se quiere para el labrantío y desde luego, indicó, tiene que impulsarse una inversión muy fuerte en los campos, que el asunto no se quede solo en infraestructura, vías terciarias o distritos de riego sino en salud, educación y vivienda.
Los sectores productivos avanzan para no desaparecer y caso opuesto para seguir en el mercado como grandes aportantes de innovación, atributo y volumen porque el mundo necesita comida y las tierras colombianas están en capacidad de producir a gran escala y con precios competitivos, el asunto es que hace falta el espaldarazo del gobierno para reactivar las siembras y mostrarle al mundo las enormes capacidades agrícolas y pecuarias, pero también en transformación y valor añadido.
En 2024 Colombia producirá arroz por debajo de 300 dólares la tonelada
Los arroceros colombianos aseguraron que están haciendo la tarea en seguridad alimentaria, un trabajo que los hace velar por la soberanía en alimentos porque Colombia está en capacidad de alcanzar todo el arroz que se consume en el país y anotó que, si se quiere competitividad y desarrollo sostenible en este fragmento productivo, es necesario pensar más en el sector primario local que en los tratados de libre comercio. Fedearroz recalcó que ha pedido con insistencia la revisión de los acuerdos de la CAN porque son inequitativos para los intereses colombianos, además que se firmó en los años sesenta cuando la ventaja la tenía Colombia sobre los demás socios del bloque mercantil.
Según el dirigente gremial, Fedearroz sigue produciendo tecnología como es el caso de la plataforma climática que será una herramienta muy importante para los productores, no solo de arroz sino de cualquier cultivo, ya que los agricultores podrán hacer uso inclusive de las sesenta o más estaciones meteorológicas que tiene la federación arrocera.
Hernández indicó que afortunadamente Fedearroz entró en un plano superior porque en su portafolio se siguen sumando productos y soluciones como la Adopción Masiva de Tecnología, AMTEC, la plataforma para determinar el comportamiento del clima y muchos avances en investigación y mejora de semillas, productividad y calidad.
Expuso que con ese tipo de trabajos y herramientas tecnológicas es como el arrocero o cualquier cultivador consigue la competitividad, algo que se viene haciendo con toda la disciplina. Manifestó que, por toda esa dinámica, los arroceros están pidiendo el apoyo del Estado, no exactamente en los desarrollos hechos sino en la aplicación, puesto que hay mucho que divulgarles a los agricultores, pero también es necesaria la inversión pública en el sector rural, en el campo.
“Una variedad de arroz puede tener todo el potencial del mundo para producir, pero si no tiene suficiente riego con nuevos distritos acoplados con drenaje, muy seguramente no se consigue lo de otros países. Nos comparan mucho con naciones como Uruguay que siembra el 100 por ciento bajo riego y nosotros sembramos el 30 por ciento del área en riego y el 70 por ciento en secano y al promediar los dos, sencillamente el rendimiento baja”, apuntó Hernández Lozano.
Agregó que si se compara el riego de Uruguay con el colombiano la distancia no es muy grande.
Los aportes arroceros en mejoras e investigación científica son tan encomiables que no solo están garantizado el suministro de cereal para alimentación de los colombianos sino que generan una interesante oferta exportable, un trabajo que perfectamente se puede hacer, pero con cierto nivel de protección, no porque el arrocero colombiano adolezca de eficiencia o competitividad, lo que acontece es que para exportar y contender con países como Estados Unidos en donde subsidian hasta en 60 por ciento a los agricultores, es muy complicado, empero, hoy, con el AMTEC se está produciendo por debajo de lo que vale traer una tonelada de arroz del país norteamericano.
Colombia, en opinión de Hernández, puede estar en las grandes ligas de la agricultura y más exactamente del arroz y para ello el plazo fijado por el gremio es 2027, es decir que en cuatro años el país tendrá una producción arrocera con costos por tonelada de paddy seco por debajo de 300 dólares.
Comentó que en 2012 producir una tonelada de arroz paddy valía alrededor de 540 dólares, hoy sostuvo, cuesta 320 dólares.
Debe haber siembras, pero sin exceder área cultivada
Una preocupación que sigue rondando a los arroceros es el área sembrada, pues si hay nuevas plantaciones y crece la extensión cultivada, habrá más oferta del cereal y por consiguiente precios más bajos.
Frente a este inconveniente, Fedearroz manifestó que hay angustia porque 70 por ciento del área en Colombia se siembra bajo secano que debe cultivarse entre abril y mayo para recolectar en agosto y septiembre, un asunto que genera una estacionalidad muy marcada, que conlleva al excedente temporal y la caída de los precios, un motivo de mucho peso para defender la continuidad del incentivo al almacenamiento para sacar del mercado la sobreabundancia transitoria y utilizarla cuando se necesite.
El agro pide semillas certificadas
A criterio de Fedearroz, la semilla certificada es el principio para obtener una buena cosecha porque si se utiliza simiente de costal, el agricultor tendrá que invertir mucho más en control de malezas, plagas y enfermedades. Detalló que las semillas garantizadas redundan en calidad, un asunto esencial porque ofrece al labrador seguridad en rendimiento y una muy buena producción de cosechas.
Este tipo de material resguardado está certificado por el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, y es producida bajo estrictas condiciones de sanidad y con muy buenos tratamientos para que no haya transmisión de enfermedades o malezas.