Pese a que algunos empresarios siguen en el mercado del buen calzado y la marroquinería, muchos bajaron la persiana, dejando atrás quiebras, desempleo y competencia desleal por contrabando.

Este alimento ancestral y precolombino retomó la importancia que merece y hoy sobre pilares de competitividad le vende aroma, sabor y calidad al mundo.

Publicado en Notas de la finca