Una mañana calurosa y veraniega aterrizamos en Pereira, la siempre “querendona, trasnochadora y morena”, una de las tres joyas del Eje Cafetero que tiene en el Aeropuerto Internacional Matecaña un ingreso importantísimo para la zona cafetera. Era apenas parte del recorrido, pues vía terrestre nos esperaba Manizales, la ciudad de las puertas abiertas, en donde habría un encuentro afable y enriquecedor con las directivas de la empresa Herragro, todo un emblema de la industria caldense y del mismo país.
El trayecto en un cómodo vehículo nos dejó ver el tremendo desarrollo del Eje Cafetero y su envidiable conectividad vial pues Quindío, Risaralda y Caldas son departamentos unidos y cargados de historia y vínculos de toda índole en donde sus ciudades capitales Armenia, Pereira y Manizales respectivamente gozan de carreteras con buen mantenimiento, amplias y acompañadas de un paisaje natural único en donde los altozanos de las cordilleras Central y Occidental dejan ver alturas y cadenas montañosas con la huella aún fresca de la colonización antioqueña, ese fenómeno económico cultural y social que inició en el siglo XVI cuando cayó la extracción de oro en Antioquia y obligó a los lugareños paisas acorralados por el hambre a buscar nuevas opciones y destinos para sobrevivir y fundar poblaciones.
La parada técnica para desayuno fue en Santa Rosa de Cabal, la casa del chorizo santarrosano, un platillo que acompaña una generosa variedad de alternativas gastronómicas que envía al comensal listo con almuerzo y comida pasando por el algo. Allá sentados en el excelente restaurante y observando el pico despejado de las verdes montañas fue inevitable ver los fantasmas de aquellos que, en mula, caballo, burro, buey, a pata o a lomo de hombre como lo constató Alexander von Humboldt, conquistaron las bravas tierras del sur, esas que cubren parte de Antioquia, Caldas, Risaralda, Quindío, así como parte de Tolima y Valle del Cauca.
La colonización antioqueña tuvo mayor auge en el siglo XVIII y comienzos del siglo XX cuando cientos de familias partieron del norte de Antioquia a los prometedores terrenos sureños en donde se decía había oportunidad para tener una buena vida, otros hablaban de las guacas y tesoros que escondian los ignotos sitios montañosos escogidos para migrar.
De arranque fueron fundadas por colonos poblaciones como Sonsón en 1797, Abejorral, 1808 y Aguadas en 1814. Esta condición de desplazamiento tomó mayor auge en 1870 y fue así como los colonos alcanzaron tierras en Quindío, Tolima y el Norte del Valle.
En este hecho económico y social se hizo popular la mano de obra familiar ante la imposibilidad económica que permitiera remunerar trabajadores, de todas maneras, surgió una nueva manera de explotar las tierras pues con la Colonización Antioqueña se pasó del latifundio a una propiedad campesina mediana y demasiado familiar.
Esta historia poco a poco nos introduce en el tema, puesto que para descuajar selva y avanzar en bosques espesos, desafiantes y peligrosos era necesario utilizar machete, una herramienta agrícola de corte vital para quitar hierba, cortar caña y para muchos otros menesteres de la ruralidad. Por su gran ayuda y versatilidad el famoso machete se convirtió junto con el hacha en el símbolo de la Colonización Antioqueña.
Los expertos dicen que el machete surge en Europa en el siglo XI y tuvo como referente al falchion, una combinación entre hacha y espada, empero, el asunto puede ser mucho más añejo, ya que pueblos milenarios como China, Egipto y los que habitaron Mesopotamia sacaban provecho de la forja y la fabricación de herramientas y armas para sus soldados.
Otros estudiosos del tema dicen que el machete es oriundo de Nepal, esa pequeña nación ubicada entre la India y el Tíbet ya que fue el arma básica y preferida por los guerreros gurkha, como sea fue introducido a América por los españoles y se hizo el amigo fiel del campesino, esencial en las labores agrícolas y de vez en cuando usado como arma tal y como pasó con los mexicanos en 1810.
Este viaje por la máquina del tiempo nos trae de vuelta al Parque Industrial David Uribe, más exactamente a las instalaciones de Herramientas Agrícolas S.A, Herragro, una empresa con marcado liderazgo en Colombia y los países andinos, la empresa en más de sesenta años logró consolidarse en el mercado gracias a su compromiso, seriedad y visión. La firma hace presencia en 14 países de América Latina y por todo ese componente de inversión y adopción de tecnología sigue adelante con su plan de expansión.
Herragro fue constituida el 15 de julio de 1960 y fue creada para llevar herramientas y soluciones al campo. En su portafolio inicial está la fabricación y comercialización de herramientas manuales forjadas y no forjadas para la agricultura, jardinería, minería, industria y construcción. Su historia es bastante gratificante ya que la compañía nació con una sociedad que tuvo 35 por ciento de capital inglés y 65 por ciento aporte de inversionistas manizaleños.
El respeto, el adeudo y el amor por lo que se hace, junto con un trabajo fuertemente responsable, llevó a la empresa a un crecimiento acelerado y permanente, situación que le permitió aumentar las líneas de producción. Así las cosas, la empresa pasó de azadones a palas y no paró esa evolución, ya que puso en el comercio una gama amplia de herramientas forjadas como hachas, zapapicos, almádanas, carretas, cizallas, barretones, cuchillas, barras y machetes, esos mejorados y muy demandados por su calidad.
En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Gerente Comercial de Herragro Jhonny Fernando Moreno Aguirre, afirmó que Caldas es sin duda una región visionaria colonizada por antioqueños que heredó la pujanza y la vocación de hacer empresa, algo que va muy en el ADN, pues no en vano en el departamento hay factorías y firmas de gran relieve que hacen mucho por Colombia y que en algún momento la labor pasaba algo desapercibida, empero, el caldense es consciente desde su industria que tiene una connotación bastante importante de inversionistas dotados de proyección y un ojo muy agudo para los negocios.
La sede de Herragro es todo un homenaje a la sostenibilidad, se trata de una hacienda de vieja data que conserva la casa principal y otras dos viviendas cafeteras que sirven de manera fastuosa a oficinas y todo lo atinente a la parte administrativa, sin temor a exagerar un encanto de planta, totalmente comprometida con el entorno y el medio ambiente.
Un asunto interesante es que la agricultura nacional e internacional encontró en Herragro una serie de soluciones, todo por iniciativa en los preludios de la movida década de los sesenta, de los empresarios ingleses y caldenses que decidieron importar oportunidad para Colombia en el sentido de erigir una compañía y el inicio amable de una gran aventura que trazó como meta la producción y la proveeduría de herramienta agrícola inicialmente.
El tiempo vuela, los almanaques se marchitan y dejan caer sus hojas teñidas con ese tono amarillento del pasado, en ese lapsus la empresa invirtió, innovó y apostó por nuevas líneas, una apuesta que facilitó abastecer no solo al sector agrícola sino al de la construcción, razón por la cual la marca Herragro empieza a tomar una gran relevancia para la economía del país en esos dos eficientes sectores.
Herragro dio sus primeros pasos con la forja, un proceso milenario, pues viene de la prehistoria, según los investigadores entre 2.5 millones de años antes de cristo hasta 3.500 años a.C. Un periodo que inicia con los orígenes del hombre hasta el descubrimiento de la escritura. Este proceso de modificar en forma y estructura interna el acero tuvo varias técnicas que requirieron a su vez elevadas temperaturas.
Tal y como se observa, el arte de la forja se origina puntualmente en un periodo determinante de la prehistoria, la interesante edad de los metales en donde los individuos los transformaron para elaborar artefactos de caza, también de cocina, armas y herramientas. Los exploradores dicen que el hombre antiguo empezó con la forja de cobre, pasó a la de cobre y terminó con el hierro, un metal más fácil de conseguir y en mayores cantidades.
El gran paso de la edad de piedra a la de los metales se dio gracias al descubrimiento del fuego, elemento esencial en la forja y un acierto que sugiere un avance realmente importante de los humanos en la etapa evolutiva. Producir calor extremo con leña trazó el camino de la herrería puesto que los metales sometidos a altas temperaturas facilitaban la maleabilidad, fundición y fusiones.
Los hombres de la prehistoria vieron como resultaba más fácil llevar los metales al fuego, calentarlos y ablandarlos para darles distintas formas con la técnica del golpeteo, así llegaron a las civilizaciones armas y herramientas. Los especialistas dicen que los romanos y los griegos fueron excelentes en el arte de la forja de hierro no en vano tuvieron a sus dioses para mantener lúcido este duro menester, nada más y nada menos que Vulcano y Hefesto.
Posiblemente el momento más brillante de la forja se dio en el Medioevo, un periodo que arranca con el desmoronamiento del imperio romano y culmina con los viajes de Colón a América en 1492. A los artesanos de la edad media se les reconoce su talento y finura, de hecho, impulsaron la forja clásica, fueron muy buenos en la producción de armas, herrajes para los caballos y otros animales, materiales de construcción y otras ofertas, todas llenas de atributo.
Tal y como se hizo en tiempos antiguos, Herragro se fue por una línea que demanda mucha idoneidad, capacidad e inventiva, algo que permitió pasar de un proceso artesanal a una gran industria. La firma manizaleña logró encomiables avances en competitividad y por eso tocó el techo de la gloria con un portafolio verdaderamente admirable y útil.
Devolviendo la película, con el inicio de Herragro, la primera línea de producción que se tuvo fue la de azadones por tratarse de una región cafetera y agrícola, el negocio prosperó, se compraron máquinas y equipos y por ello se pasó de los azadones a barras de construcción, zapapicos e instrumentos de forja más exigentes, de manera paulatina fue creciendo la cadena de fabricación y la empresa entró en los procesos de laminados, involucrando en la producción instrumentos como palas, muy pedidas en el campo como en la construcción, después vinieron las carretas metálicas, claves en el desarrollo de Colombia.
La empresa, dijo Moreno Aguirre, tiene hoy un gran portafolio de productos con el que abastece tanto al sector agrícola como el de la construcción.
Herramientas, tremendo machete
Un dato nada ínfimo es que Caldas tiene grandes industrias y curiosamente en Manizales existen empresas muy fuertes en el frente agrícola y por eso el Gerente Comercial de Herragro calcula que la “Perla del Ruiz” produce en promedio el 80 por ciento de machetes que utiliza el mundo, una herramienta colombiana reconocida por su gran calidad y alto desempeño, algo que sin duda alguna genera orgullo, sobre todo, si se tiene en cuenta que detrás de cada herramienta elaborada hay un corazón y una persona involucrada, metiéndole ganas y amor a cada instrumento fabricado.
Una experiencia enriquecedora, expuso el directivo, fue el viaje a Inglaterra para aprender sobre mercados internacionales, evolución y nuevos retos, pero memorable, expresó, fue el encuentro afectuoso y respetuoso con los socios iniciales, los empresarios de Shillington, una de las firmas que contribuyó a fundar la compañía de Manizales.
Sobre esa amable cita, Moreno Aguirre manifestó que fue grato y especial hablar del proceso ya que el nombre de Herragro no es desconocido en los mercados del globo, pero efectivamente hubo un abrazo fraterno y espacio para recordar esos inicios, algo importante para los europeos que se percataron que el legado continuó de manera fructífera, no se esfumó ante los retos y siguió vertiginoso hacia el éxito, garantizando sostenibilidad y una permanencia de largo aliento.
La compañía Herragro jamás se amilanó ante los retos que llegaron con la apertura económica, los TLC y la globalización en general, caso contrario, la firma siguió adelante, creció, modernizó su planta y no buscó excusas en las nuevas maneras de hacer empresa y comercio, la fabricante colombiana de herramientas le puso el pecho a la brisa, prendió motores y no paro, jamás metió la reversa, una particularidad de los caldenses a los que les sobra perspectiva, ganas y compromiso.
Un tema que tiene claro la compañía es que nunca le ha tocado fácil, que los caminos empresariales tienen dificultades, pero igual que no hay nada imposible y por eso Herragro es una organización que se acomoda perfectamente a los desafíos que trae implícitos el mundo, algo que en 63 años ha funcionado y ayudado a lograr eficiencias, así como competitividad. Moreno enfatizó que los retos en la empresa son positivos porque sacan lo mejor de las ideas, fortalecen un grupo de colaboradores para hundir el acelerador.
Es apenas notorio que la empresa como pasó con el café le dio identidad a Colombia en vista que fabricar y distribuir machetes para el mundo no es cualquier cosa como también soluciones para el campo, la construcción y la industria. El olimpo que logró Herragro es el fruto de la juiciosa planeación, inversión, apuesta, inteligencia y todo lo que tiene que ver con las grandes condiciones que rodean al ser humano.
Una empresa en la que se trabaja con amor
Un asunto que llama la atención es que todos los trabajadores de Herragro laboran con amor, entrega y empeño, algo que se refleja en el producto porque las herramientas que mueve el grupo cumplen con los más altos estándares de calidad, la empresa está plenamente certificada por unos procesos que bien ha calificado ICONTEC, métodos que van desde el diseño, pasando por producción y ventas, una gestión bien hecha, seria, que muestra compromiso con el país.
Una motivación adicional para entregar los mejores instrumentos, es el trabajo del caficultor de las laderas de Caldas y de todo el país cafetero, de igual manera para el agro en general que cuida y vive de sus herramientas porque como es apenas notorio al sector primario tampoco le ha tocado fácil por cuanto ha sido afectado por el clima, la violencia y los temas globales que se muestran como una amenaza, por esa razón, dijo Moreno Aguirre, Herragro saca su arsenal de compromiso social y eso lleva la empresa a entregar una herramienta de la mejor calidad y pese a que llegan artilugios o utensilios de otras partes del mundo, la compañía no deja al campesino solo y por eso el compromiso es entregarle al lugareño productos de altísima calidad, que le generen ayuda, rendimiento y renta.
“Entendemos que con herramientas duraderas y casi eternas, puede haber un componente diferenciador y en ese sentido todo el grupo de trabajo está comprometido con eso, aquí lo hay es ganas, encargo y responsabilidad para poner en las recias manos del campesino, herramientas con toda la calidad, así Herragro ha venido, literalmente, forjando el futuro para muchas personas, no solo en el campo, indistintamente para todos, sector comercializador, materias de construcción, almacenes agrícolas y todas las soluciones que son despachadas con todo el orgullo y la mayor tranquilidad”, declaró el señor Moreno Aguirre.
El tema es sencillo, la empresa produce las mejores herramientas para que se lleve a cabo el mejor trabajo tanto en el campo como en la construcción.
China, un competidor difícil, pero no imposible
Como en todos los sectores, el de las herramientas no es la excepción con la realidad china que si bien ha venido de capa caída en los últimos meses por el factor Covid-19 y las medidas extremas con gran afectación al comercio exterior, lo cierto es que las empresas siguen muy expuestas ante la globalización y la llegada masiva de productos que compiten deslealmente con la industria colombiana a la que le toca pagar salarios, prestaciones sociales, impuestos, servicios públicos, materias primas, logística y cubrir otros rubros.
El vocero aseveró que de Asia llega la mayoría de las herramientas que compiten en Colombia y que de alguna manera intentan, a diario, descalificar lo que hace la compañía manizaleña y otras factorías muy fuertes del ámbito nacional. Por fortuna, puntualizó el Gerente Comercial, la calidad no pelea con nada, es un sello inequívoco y aparate de todo el recurso humano de Herragro es bien cuidado, respetándole los derechos y todo lo que reza al amparo de la ley, la gente en la compañía es prioridad porque de allí parte todo.
Herragro compite con países en los cuales las personas no son bien tratadas, el origen de productos sin la mínima idea de calidad, en donde se desconoce que las herramientas demandan en su proceso de fabricación, aceros especiales y unos procesos térmicos demasiado profundos y exactos, algo que si garantiza Herragro en Colombia. El asunto es real, llegan productos asiáticos sin las condiciones debidas, pero lamentablemente esos aparatos son absorbidos por el mercado local quizás porque el poder adquisitivo es menor y en donde las personas tienen que elegir entre calidad y precio. Justo cuando el campesino se va por el ahorro, no le va bien y vienen los golpes de pecho y los arrepentimientos.
Las anécdotas con el producto asiático son muchas, pero por citar algo hay gente que adquiere palas orientales con la expectativa de un uso, pero su rendimiento en varias ocasiones llega al 50 por ciento, un mal dato en momentos en los que la economía está impactada y se hace urgente cuidar los recursos, las herramientas y los insumos, dicho de otra manera, una decisión inadecuada termina siendo más costosa porque la felicidad de hoy puede ser la amargura de mañana.
Herragro defiende la competencia, da por descontado que es buena y por eso hace grandes esfuerzos para obtener las mejores herramientas y convencer al país entero que la industria nacional debe protegerse y todo comienza con quien adquiere bienes. Para eso la firma ha hecho campañas no solo por el concepto de calidad sino por cumplir con el mandato de responsabilidad social de ofrecer empleo permanente y bien remunerado.
No ha sido sencillo, la empresa sintió pasos de animal grande, pero cambió el lamento por inversión, innovación y respeto por las personas, como muchos en el país, la firma se ha defendido con todo, pero se mantiene, sigue en la línea de excelencia y apuesta por seguir haciendo esa labor. Hoy hace su distribución a nivel nacional apoyada en ferreterías y almacenes especializados de gran formato.
Tejido social y felicidad en la empresa, una constante
Dentro de los tantos puntos altos de Herragro está todo el trabajo que se hace en inclusión, responsabilidad social y manejo del tejido social, el manejo con las personas que laboran en esta compañía es para replicar y hacer con ese modelo de aprecio, respeto, una forma empresarial que da resultados, mejora la productividad y lleva felicidad a quienes firman un contrato que le permite al personal tener un ingreso, poner pan en la mesa y garantizar calidad de vida.
La empresa está pletórica de orgullo porque su gente tiene empleo, buen trato, vive en familia y ama su sitio de trabajo muy a pesar de que se manejan procesos productivos fuertes y difíciles que se hacen con toda la responsabilidad y acompañados de tecnología, robótica e instrumentos para proteger a cada empleado. En este capítulo hay un asunto para destacar y es el papel preponderante de la mujer en la compañía, pues del total de la nómina por lo menos el 30 por ciento son féminas que participan en todos los escenarios de la compañía, a nivel directivo, reconoció Jhonny Fernando Moreno Aguirre, está el concurso de mujeres con grandes capacidades, así como en el frente productivo.
En Herragro, la Gerencia de Producción está en manos de una verdadera dama, capaz, inquieta, tozuda y generadora de ideas, así como de soluciones.
En la empresa, destacó Moreno, hay mujeres cabeza de familia que dan su vida por el trabajo, pero en contraprestación la compañía da la vida por ellas porque hay un proceso de gana-gana, un proceso que ve en las féminas una mano de obra importante en áreas de empaque, diseño y otras en donde se nota la calidez y cuidado que de manera inherente lleva la mujer, un ser especial y respetado que ayudó a transformar la compañía y a impulsarla para que llegara muy lejos.
El respeto, la responsabilidad social y la inclusión son temas esenciales para la empresa, aquellos que no se pueden apartar del foco o del propósito empresarial porque son tremendamente importantes para el buen engranaje y desempeño de la economía.
“Esta es una de las empresas incluyentes del país en donde tenemos unos casos de éxito y unos ejemplos maravillosos del compromiso de la gente para con la gente, luego existe esa gran responsabilidad y entrega de todos, algo que da para caminar orondo”, subrayó el Gerente Comercial de Herragro.
Geopolítica y economía impactan costos y procesos
El mundo ha tenido años complejos y allí la retahíla de circunstancias es larga, cambio climático, pandemia, crisis global logística, incertidumbre política, guerra en Europa Oriental, desabastecimiento, fletes costosos, inflación, tasas de interés disparadas y una tasa de cambio arriba, pero matizada por la volatilidad, en fin un contexto para enloquecer a cualquiera, pero una prueba en economía que varios aprendieron a verla no tanto como un reto sino que la pusieron en ese salón de clases en donde a diario se aprende.
Al público hay que decirle de manera constante que en ese escenario las economías padecen las circunstancias porque todo converge, en una palabra, históricamente de mal recibo, carestía, los commodities como todos saben, no dependen de las políticas de una nación sino de la Ley de la oferta y la demanda, luego nada pueden hacer los gobiernos y los empresarios deben moverse y crear la estrategia para poder llevar productos impactados por la coyuntura.
En opinión del Gerente Comercial de Herragro, al poner el espejo retrovisor, puede concluirse que a la industria le tocó bailar con la más fea porque llegaron situaciones inesperadas, apareció una pandemia sin precedentes en la historia amén de la peste negra o la Gripe Española, pero la pandemia que aun hace presencia tiene a muchos alarmados porque el Covid-19 es una enfermedad que no se ha podido controlar.
Un asunto que golpeó fuerte y bajo, fue el cierre de los despachos en Asia, puntualmente en China, todo un fortín de materias primas, como consecuencia de la política de salud para enfrentar el mortal virus. La medida condujo al desabastecimiento porque ninguna empresa en el mundo tenía la producción o materias primas suficientes para atender la demanda y alrededor de eso llegó una incertidumbre muy grande que apareció en escenario de la mano de una especulación gigante, incalculable y peligrosa.
Debido a todos esos acontecimientos, manifestó Moreno, los países y el globo en general empezaron a tomar medidas, cada uno miró hacia su interior, identificó sus necesidades y sus debilidades, unas exploraciones que terminaron en medidas proteccionistas y en defensa de cada territorio, un ejemplo fue Asia que para satisfacer la demanda interna cerró algunos flujos de comercio, dejando un gran interrogante, ¿qué va a pasar?
Otra pata que le salió al gato fue el costo de los fletes que pasaron de 2.500 a 18.000 y hasta 20.000 dólares, algo difícil de predecir y nadie, ni el más pesimista lo tuvo en sus posibilidades. Como si fuera poco, detalló el directivo, la tasa de cambio trepó a niveles impensados, haciendo que las importaciones se encarecieran algo que jugó muy en contra de la economía local. La cereza del postre, igual por fuera de las proyecciones, fue la guerra entre Rusia y Ucrania, dos países transcendentales en la proveeduría global porque exportan gas, petróleo, cereales, aceite de cocina, hierro, acero y muchos bienes básicos hoy por fuera del entorno productivo.
“Ucrania llegó a ser un pulmón importante en abastecimiento y proveedor de muchas materias primas, dentro de eso entró a jugar el acero y en ese momento empezó la trepada vertiginosa de precios en el mineral, algo que no tiene control por tratarse de un tema geopolítico, pero además porque los fabricantes de herramientas como Herragro, necesitan aceros especiales y no comunes en vista que no se puede esfumar la calidad garantizada o improvisar importando cualquier acero”, expuso el versado.
El acero que compra Herragro es especial y bajo unas normas técnicas que no se pueden desconocer, Moreno precisó que el consumo a nivel mundial de esos aceros es muy bajo si se hace la comparación con el acero de la construcción y precisamente eso es lo que ha pasado, las grandes siderúrgicas del planeta le han dado prelación al acero destinado a edificar, algo apenas entendible porque parte de la estrategia para recuperar las economías de los países se está viendo con obras de infraestructura, grandes consumidoras de acero, aspectos que tienen que sortear los fabricantes de herramienta habida cuenta que deben tomar las mejores decisiones gerenciales para darle vía a la sostenibilidad.
En medio del caos ecuménico, Herragro ha hecho todo lo posible por seguir muy vigente, apostando por la inversión en tecnología e igual hizo los esfuerzos debidos para mantener la planta productiva e inclusive acrecentarla. El Gerente Comercial comentó que, en tiempos duros de la pandemia, no fue cancelado un solo contrato de trabajo y por el contrario se amplió la contratación de personal.
En tiempos de escasez la demanda se disparó y gracias al acopio de una materia prima, la empresa pudo defenderse con trabajo y decisiones gerenciales muy acertadas, esas que la tienen dinámica.
Hoy hay inquietudes como la tasa de cambio que sigue inestable, los precios del acero que por apuros en suministro no se sabe cómo podrá mantenerse o que camino cogerá, nadie tiene certeza sobre ese producto y hoy nadie sabe y seguirá costoso o logrará estabilizarse en valor. El tema Rusia y Ucrania, sigue marcando el derrotero de las empresas que continúan expectantes y aprendiendo a leer el asunto para mantener a flote la industria colombiana.
Después de un año de guerra, con un eventual recrudecimiento del conflicto y con impactos en el suministro de acero, la empresa no descarta nuevas alzas porque se trata de oferta y demanda, más con los corrillos y las especulaciones que habría escasez y que en consecuencia vendrían líos con el acero de la construcción, por fortuna Herragro va pasando el envión geopolítico y no desconoce que Colombia tiene grandes siderúrgicas con las que se trata el tema de suministro.
La empresa, afirmó Moreno Aguirre, espera que todo pase y las cosas vuelvan a su lugar porque hay temas incontrolables que redundan en carestía e inflación. Una pala en 2019 se podía comprar a 17.000 pesos y hoy esa misma herramienta no baja de los 28.000 o 30.000, un ejemplo que aplica para los otros productos, aclarando que Herragro no ha trasladado todos los sobrecostos al consumidor final.
Todos los productos derivados del acero escalaron en valor y otro ejemplo es que las carretas para la construcción valían en 2019 alrededor de 150.000 pesos, hoy esa misma carreta cuesta entre 250.000 y 280.000 pesos, valores que varían de acuerdo a la calidad de la lámina.
La empresa muestra unos márgenes de operatividad o utilidad que no son los más grandes, una tendencia que ha venido con los años. Moreno Aguirre dijo que la empresa no se está enriqueciendo y sí, por el contrario, sigue adelante sin perder de foco el tejido social ni el férreo legado de responsabilidad con una región y con un país, todo posible con eficiencia y buen cálculo.
Herragro la tiene clara no para sus procesos productivos, produce con calidad, investiga e innova y cuenta sin vacilación alguna con el personal calificado que garantiza permanencia y suministro. La empresa sigue construyendo país sobre pilares de equidad y vislumbra mejores momentos para todos los actores de la cadena, inversionistas, colaboradores, comercializadores y obviamente el usuario final.
Una preocupación de Jhonny Fernando Moreno es no poder seguir o no tener las herramientas políticas o económicas para continuar trabajando, algo que afana porque Herragro se mueve en función social, sabe que debe fomentar con arrojo empresa y ampliar el espectro de globalización, lo que lleva a la firma a romper fronteras, una labor que les permita seguir en la poltrona de la tranquilidad a las 450 familias que dependen de la empresa y unas 1.000 en el parque empresarial porque hay producción de fibrocemento y otras líneas, un contexto que indexa a otros sectores económicos que participan en la cadena productiva.
La compañía lleva dos años consecutivos en racha importante y desde 2020 y 2021 el crecimiento fue del 80 por ciento en ventas, algo realmente loable si se analizan todos los fenómenos económicos que sucedieron. En unidades, entre 2021 y 2022 el repunte se ubicó en el 15 por ciento, una cifra menor, pero igual en la línea de crecimiento, algo que se espera siga este 2023 ya que habrá inversiones cercanas a los tres millones de dólares.
Finalmente hay optimismo, el amable Gerente Comercial, apuesta por mejores tiempos, mayor producción y mejoras en la generación de empleo, él sabe de qué está hecho Herragro y confía en que la marca seguirá volando y llegando a las manos de quienes siembran vida y construyen sueños.
Plan de expansión en Estados Unidos, palas…que sea
El Director de Proyectos Comerciales para Herragro Jaime Loaiza, precisó que en materia de plan de expansión el trabajo no para y reveló que la empresa ya hace las diligencias correspondientes para ingresar al mercado de Estados Unidos en donde las oportunidades son enormes.
La idea es enamorar al cliente norteamericano con palas, carretillas y todo el portafolio de la compañía, como quien dice palas que sea con ese mercado y sin hablar carreta.
A propósito de las carretas, son hechas en Colombia, son líderes en Colombia y uno de los productos emblemáticos de la compañía porque tiene gran demanda y se ofrecen con un diseño vanguardista y en colores que generan alegría, ánimo y empuje, representan el 60 por ciento del mercado en el país. Este producto compite con la oferta asiática, pero por las características la carreta colombiana lidia de tú a tú con cualquier fabricante a nivel mundial.
Para el directivo es importante que el colombiano compre producto colombiano porque hay calidad, crecimiento y futuro, detrás de la elaboración de una carreta Herragro hay más de 400 familias que a diario crecen y que por generaciones vienen desarrollándose.
La empresa, dijo Loaiza, tiene en portafolio por lo menos 700 ítems o productos, es netamente fabricante y evita la comercialización. En su hoja de ruta, explicó, está crear nuevas industrias y revolucionarios procesos fabriles porque para la firma eso significa más empleo y un aporte significativo para el país.
Hoy, anotó Loaiza, la empresa lleva productos al mundo con mucho atributo y competitivo en característica, pero sigue explorando y está mirando otros mercados. Herragro es una tesis clara del sí se puede, de crecer y proyectar devenir sobre parámetros de compromiso social. Este año la empresa inyectará 5.000 millones de pesos solo en innovación, una apuesta que ampara los procesos productivos y tecnológicos lo que abarca la digitalización la era moderna y todo ese escenario de cuarta revolución industrial.
Hoy se hace lo que hace diez años no era tibiamente abordable, la modernidad y para fortuna de la empresa no se habla de un proyecto sino de algo que ya está en práctica.
Herragro es, utilizando un símil, la compañía noble con corazón de acero, pero maleable y listo para generar herramientas, oportunidades y tranquilidad en los hogares vinculados al grupo y a las que mejoran sus procesos productivos en campos y ciudades, esta firma logro forjar, más allá del acero, una conciencia social para emular y un apego por la dignidad, los seres humanos y el respeto, sentimientos incluidos en el manual de la empresa demasiado laudables.
El acero, citó el directivo, guarda la historia de la humanidad, es pasado, presente y futuro, en esa memoria no solo hay narraciones épicas, románticas, con ficción, fantasía y aventura, tiene de por medio soluciones que articulan épocas, momentos y técnicas. Esta aleación entre hierro y carbono tiene a criterio de Loaiza larga vida.
De la edad del hierro al metaverso
Herragro maneja escenarios variados y muy sorprendentes, la entrada semeja un cuadro de la escuela del realismo o el mismo impresionismo, es un lugar verde muy apacible, con tres viviendas a la antigua usanza de la hacienda donde funciona la parte administrativa. En otro sitio está la planta muy bien dotada, llena de tecnología y ofreciendo una visual mágica con sus hornos de fundición, robots y procesos mecanizados en los que se involucra con precisión la mano de obra regional.
El parque Industrial David Uribe suma aproximadamente diez hectáreas, lugar hace unos años de una finca ganadera y luego cafetera que fue del Grupo Luker que decidió darle un regalo merecido a Manizales, “la colina iluminada”, urbe que hoy tiene como gran activo un complejo industrial para mostrar y al entero servicio del agro y la construcción.
Llama la atención que el parque guarda espacio para los emprendimientos del futuro porque se esperan jóvenes inquietos y dinámicos en ideas. La empresa hoy no solamente adquiere experiencia sino conocimiento y mentes frescas que muy seguramente van a aportar en el mañana.
Actualmente hay en Herragro un doctor en aceros, equipos encargados de hacer aportes tecnológicos para la compañía, impresión 3D, laser y todo lo imaginable en el ecosistema digital, el futuro expresado en metaverso, un nuevo contexto virtual y tridimensional en el que las personas pueden interactuar entre ellas, pero también jugar, estudiar, hacer transacciones financieras o económicas entre tantas opciones que ofrece el espacio de manera descentralizada.
Hoy la empresa resalta de manera artística la importancia y protagonismo del acero en las grandes obras, verbigracia, la torre Eiffel, la de Pisa y otros desarrollos importantes para la humanidad, igual se reflejan herramientas e instrumentos en acero que fueron vitales en el crecimiento de la agricultura.
No sobra decir que la clase empresarial colombiana siempre estuvo a la vanguardia, así lo muestran industrias regionales de gran calado del siglo XIX y buena parte del siglo XX. La decisión está tomada y esos patricios o fundadores quieren seguir en el sector real con entornos digitales, independiente de lo que eso cueste.
Loaiza siente sosiego porque en la empresa se está hablando de futuro, hoy hay interés por la era digital y por llegar con nuevas opciones con apuestas innovadoras, algo que no imaginó Manizales cuando la fundaron unos colonos en 1849.